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Entrevista Canalla

1 de abril de 2022

Alejandra Mustakis, empresaria: “Yo creo que todo tiene que ser sexy”

La imagen muestra a Alejandra Mustakis frente a un fondo de entrevista canalla

La reconocida emprendedora evalúa el presente y el futuro. Habla de que la clave es soñar. Analiza el mundo empresarial, los viejos empresarios y los nuevos. Habla también de Boric, de feminismo, de las quejas sociales, de Luksic y de su padre.

Por

“Yo soy soñadora”, admite Alejandra Mustakis, la empresaria, el rostro nacional del emprendimiento, la ex Presidenta de Asech (Asociación de Emprendedores de Chile), la creadora de varias compañías, la líder con visión original. “¿Con qué sueña?”, interviene el reportero. Y ella lanza el slogan del temerario:

-Quiero cambiar los paradigmas.

-Upa -exclama, estremecido, el reportero- ¿Qué significa cambiar los paradigmas?

-Cambiar el mundo- enfatiza la emprendedora, inmutable, en lo que parece ser un trance empresarial. Es la fe del inventor. El ir hacia lo desconocido aferrado a un PowerPoint, tocar puertas, compartir una carcajada con el poderoso en las alturas de una torre, al mismo tiempo también tomar en serio las ideas de todo chascón que abra horizontes, activar las antenas. La actitud del futuro.

-Hay que atreverse. Soñar en chico o en grande te toma el mismo trabajo- acuerda Mustakis, una marca señera en emprendedores. Es la hija única de Constantino, una leyenda en el mundo de los negocios, un arriesgado de origen griego que lo perdió todo en 1982 y que luego, apostando con tesón, se puso de pie. Ella, entonces, es una Mustakis genuina, la heredera, la que, entre tantas cosas, rige la Fundación Mustakis. Una Mustakis de 44 años, dos hijos de apellido Yarur, Alonso y Juan Pablo -dos hijos con el sello emprendedor: uno que en ocasiones acompaña a Alejandra y figura con el rostro pacífico en reuniones de negocios, el otro, un atrevido cultural que se radicó en Florencia, Italia, para aprender cine-, la fundadora de IF (Ideas Factory), de Medular, de Kauel, de 1ko.

-Es difícil atreverse…- se lamenta mediocremente el reportero, en lo que parece una actitud del Chile en sepia.

Y ella desenfunda un stock de frases vitales.

-¡Se puede!- asegura.

-No sé…- contrapone la prensa.

-¡Hay que atreverse a los cambios!- se enciende.

-¡Pero no es fácil…!

-¡Hay que soñar con lo distinto!- se inspira.

-Es que..

-¡Amo la creatividad!- postula con la mirada fija.

-Mm- reclama la prensa.

-¡Claro que es posible! ¡Se puede innovar el modelo!- insiste.

El reportero, de pronto, siente una fantástica energía emprendedora. Se visualiza cabalgando sobre un negocio, cruzando el valle de la muerte, pasando el túnel con un poco de rentabilidad. Incluso, emocionado, se contempla en el futuro con la casa propia.

-Hay que ser locos- sugiere Alejandra trastornada.

-¿Usted es loca?

-Es un decir. Pero sí. Hay que romper esquemas. Todos somos locos- argumenta.

Y luego pregunta al aire: -¿Qué es ser normal? ¿Ah? ¿Qué es ser normal?

¡Hay que soñar con lo distinto!

-¿Ser un número?- acotamos, a tientas.

-¿Ah?- refuta ella, lógicamente desilusionada.

Y dice:

-Hacer más de lo mismo no es sexy.

Aquí vemos en acción un discurso que es el punto medio entre el Quijote y Elon Musk. La prendida y el emprendimiento. Estamos presenciando in situ el coraje de una líder. Una líder oficial: Alejandra Mustakis ha figurado en cuatro ocasiones dentro de los 100 Líderes que selecciona El Mercurio. Alejandra ha dado charlas TED hipnotizando a la audiencia. Alejandra se ha fotografiado en un abrazo fraternal con Humberto Maturana. Ha estado riendo en el living de Don Francisco. Ha posado con una mirada espontánea y sutilmente poética junto a Los Jaivas. Es la líder transversal, la líder chic, en tacos o descalza, junto a Luksic o estirándose para hacer yoga.

-Disculpe, pero…un pequeño paréntesis…- el reportero baja la voz.

-¿Si?

-¿Usted conoce a Andrónico Luksic?

-Sí, claro.

-¿Y cómo es?

-¿Eh?

-¿Usted lo ha tocado?

-Sí, claro. Lo conozco.

-¿Pero cómo es él?

-¿En qué sentido?

-¿Es alto?

-Sí, es grande.

-¿Es ameno?

-Es un hombre sumamente interesante, muy inteligente, muy abierto de mente.

-A mí me cae tan bien- y el reportero, hábil, desde aquí le manda un cordial abrazo al empresario.

De manera que, retomando, estamos hablando con una mujer con trayectoria, con una biografía plagada de hitos, viajes, búsquedas. La mujer que ha sido registrada recientemente como la sexta figura empresarial más reconocida por los chilenos.

-Pero, a ver… -el reportero ahora intenta poner paños fríos-…¿cuáles son las características más vistosas de los emprendedores chilenos?

-Hay de todo. Pero hay tipos extraordinarios en tecnología, en diseño… ¡Chile puede estar a la altura de Italia en diseño! El nivel del emprendedor chileno es altísimo.

-¿Qué viene?

-El emprendimiento social. Para allá vamos.

-¿Qué es eso?

-Es aquella persona que toma un problema de la sociedad y le busca una solución ingeniosa.

-¿Lo ha hecho?

-Yo fundé 1ko en Bajos de Mena y no te explicas lo feliz que estoy.

Alejandra Mustakis, la transgresora, se asoció a Melyna Montes, otra transgresora que habita en Bajos de Mena. Hicieron un catastro de talentos en el sector y construyeron un estilo de diseño. Hoy sus productos llegaron a Wallmart. El otro día Alejandra se topó con una mujer de aparentes conductas millennials, tal vez una liberal con axiomas, que vestía un producto de la empresa. Alejandra le gritó:

-¡Esa polera que estás usando es una polera 1ko, realizada por artesanos de Bajos de Mena!

¡Chile puede estar a la altura de Italia en diseño!

-¡Me encantó el diseño! ¡Es único!- respondió ella.

Y Alejandra ingresó por un instante al paraíso.

Mitología empresarial

“Estamos en la Era Boric”, le señala el reportero, con gravedad, a Alejandra Mustakis, “un momento de aparente pavor empresarial”. Ella frunce los labios, se despeina un mechón que ya estaba peinado. “Disculpe, Alejandra, pero respecto al mundo empresarial circula la mitología…”, le confiesa la prensa.

-A ver…- desafía ella.

-¿Los empresarios están con Boric?

-El empresario le tiene buena onda a Boric.

-¿Está segura?

-Todos se han impresionado con él. Tiene muy claro lo que tiene que hacer. Tiene muy buen equipo.  

-¿Los empresarios son de derecha?

-Uf…Mira, los empresarios no tienen partido político.

-¿Los empresarios son machistas?

-El mundo es machista. El mundo está acostumbrado a que los hombres hagan las cosas.

Y cuenta que, al principio, cuando ella llegaba a ofrecer una idea a, digamos, un grupo de encorbatados, sospechaban de su currículum.

-Sospechaban porque yo era la mujer que estudió Diseño Industrial (y no en la Católica). Y no era ingeniera.

Y le decían:

-Disculpe, señorita Mustakis, ¿usted sabe hacer una planilla en Excel?

Y ella, enfatiza, tiraba una carcajada. La señorita Mustakis ama los números, es una adicta a los cálculos, disfruta las operaciones de alta complejidad, el bosque de las ecuaciones. Y desde los inicios ella ha impuesto la igualdad: las matemáticas no son materia exclusiva de machos. 

Pero eso ya no le ocurre.

Hoy es una Mustakis firmemente plantada.

-¿Los empresarios son conservadores?

-Eso no es real. Hay muchos empresarios que son muy liberales. Muchos hacen cosas muy novedosas.

-¿El empresario se estresa con la posibilidad de que se formen sindicatos?

-A ver, mira, yo conozco tantos empresarios que son adorados por sus trabajadores…

Y protesta:

-Ay, no sé, este tipo de mitos son tan antiguos. Tenemos que mirar hacia adelante. El mundo cambió, es otro, podemos hacer grandes cosas con la tecnología, con el talento. Hay que innovar el formato.

El reportero la mira con intensidad, con visos de Che Guevara, y le apunta:

-¿Y usted cree que el pueblo piensa eso?- y la palabra “pueblo”, pronunciada de modo melodramático, queda resonando en el aire.

-O sea -reconoce- por supuesto hay que hacer autocríticas. No sólo en el mundo empresarial, sino también en el Estado.

Hay muchos empresarios que son muy liberales. Muchos hacen cosas muy novedosas.

-Perdone, pero… tengo entendido que para el pueblo (dejamos que haya un leve silencio)… todos los empresarios son como el Choclo Délano, Alejandra… ¿cómo lo ve usted?

-Lo sé. Y es lógico. Pero también hay que saber que hay un montón de empresarios nuevos. Y que mientras más empresarios nuevos vayan surgiendo tendremos un mejor país.

Y por un momento ella se refiere con profundidad al Estallido Social, opina que fue una queja contra el sistema, contra el Estado, un desahogo legítimo. Y opina que ese tipo de empresarios en blanco y negro, los sucedáneos de los Choclos Délanos, deben pagar. Aspira a la justicia. Y aboga por la educación, por abolir las distinciones, y retoma su entusiasmo, eleva la voz para decir una vez más:

-¡Va a cambiar tanto el mundo!

-¿Lo cree?

-¡La gente va a trabajar en lo que ama!

-¿La gente podrá llegar tranquila a fin de mes?

-Hay que ir generando esos cambios, mejorar el modelo.

-¿Apoya el Proyecto de las 40 horas? ¿Es moderno trabajar menos?

-Lo encuentro positivo. Tiene que ir asociado con algunas medidas. Algunas pymes tendrán que ser subvencionadas.

Ella parece ser el presente y el futuro. Ya el Presidente ha señalado que este Gobierno será feminista. Y que este Gobierno apoyará el emprendimiento. Alejandra Mustakis abarca con plenitud esos dos objetivos.

-¿Es feminista?

-Yo soy muy pro mujer.

-¿Usted habla con la “e” inclusiva? ¿Dice “nosotres”?

-Yo digo “nosotras”.

Y esboza una sonrisa.

Y añade:

-El mundo era masculino. Este mundo ahora es feminista.

Mundo Mustakis

-Usted, además de orígenes griegos, tiene orígenes palestinos…

-Sí. Yo me siento súper palestina.

-¿Palestina es un país?

-No voy a entrar en esas complejidades, pero me parece que sí, es un país.

-¿Cuál es el mejor país del mundo?

-¡Chile! ¡Amo mi país!

-¿Qué es lo peor del mundo?- complejiza el reportero.

-Las guerras.

-¿Ha sacado alguno de los retiros de las AFP?

-He sacado tres retiros.

-¿Qué hizo con ellos?

-Al principio quería comprar bitcoins. Pero al final no lo hice y ya se fue esa plata.

-¿Es una líder?

-No lo sé…he tenido la oportunidad de construir emprendimientos.

Yo me siento súper palestina.

-¿Cuál es el elogio que la eleva hasta las nubes?

-Sentir el cariño de verdad.

Revela que no tiene ningún día igual al otro. Revela que ama a todos los animales. Se cansa, pero, afirma, también no se cansa. Y cita a Buda: “Cuando uno está en su misión, no descansa”. ¿Es budista? “Yo creo en todo”, zanja, luminosa. Admira a los artistas, a los creadores. Nombra a los empresarios chilenos que valora. Entre otros:

Esperanza Cueto. Gabriela Salvador. Cristián Goldberg. Álvaro Jalaff. Juan Pablo Swett.

Confiesa una enseñanza relevante de su padre:

-Me dijo: “Tener mundo no es viajar. Tener mundo es conocer a todo tipo de personas”. 

Confiesa la enseñanza relevante que quiere dejar a sus dos hijos:

-”Vayan por los sueños. Y hagan que pase”.

Y ahora comenta que debe irse en dirección a un almuerzo. Y su energía permanece intacta. Es un tornado que destila proyectos. Da la sensación de que si Alejandra Mustakis sacude la cabeza se le caerán dos o tres emprendimientos nuevos.

-Me voy.

-Su última frase…

-Mm…

-Una frase intelectualmente sexy…

-¡Yo creo que todo tiene que ser sexy!- afirma.

Entonces dice: “Hay que ser parte de la solución. Hay que ser parte de lo colectivo”. Y la líder, la soñadora, ahora sí que se va.

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