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La Convención

5 de junio de 2022

Fin al Senado y una brecha generacional: la guerra fría del socialismo entre senadores y convencionales

Agencia Uno

A lo largo del Proceso Constituyente se han registrado numerosas discrepancias públicas entre los miembros del Colectivo Socialista y los parlamentarios del PS, las cuales han sido particularmente notorias en torno a propuestas como la eliminación de la Cámara Alta. Aquí, ambos bandos dan su diagnóstico ante las brechas que los separan, las cuales también pasarían por presuntas ambiciones electorales de los representantes del partido en la Convención.

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“Estos son los resultados cuando se actúa con soberbia, irresponsabilidad y no pensando en los intereses de la ciudadanía que sí quiere cambios, pero no una refundación total del país”, escribió en su cuenta de Twitter el senador PS Fidel Espinoza, adjuntando la imagen de unos gráficos con índices negativos de valoración ciudadana respecto a los convencionales Harry Jurgensen, Gaspar Domínguez, Katerine Montealegre, Adriana Ampuero y  María Cecilia Ubilla, todos del Distrito 25 de Los Lagos, región donde el parlamentario es un reconocido cacique. 

Un posteo que, en todo caso, también agregaba a dos constituyentes de su propio partido, Julio Álvarez y Mario Vargas, evidencia de las constantes diferencias entre los senadores PS y los convencionales del Colectivo Socialista sobre un punto sensible para la representación del partido en el Congreso: las normas debatidas en la Convención sobre el futuro del Senado. 

Ya sea su eventual eliminación -comprometiendo incluso el periodo legislativo de senadores socialistas en ejercicio-, o complejizando su futura incidencia ante eventuales modificaciones a la propuesta de Nueva Carta Fundamental, a partir de la propuesta de quórum de 2/3 como el umbral de votos del Congreso para enmendar el texto emanado desde el órgano constituyente. En principio, una idea surgida a través de un acuerdo transversal de convencionales progresistas del cual el Colectivo Socialista formó parte. 

A finales de Marzo, de hecho, el senador José Miguel Insulza calificó de “indigno” uno de los acuerdos preliminares a los que llegaron las izquierdas en materia de Sistema Político. Mientras, el presidente del Senado -y timonel saliente del PS-, Álvaro Elizalde, se mostró crítico con la idea de que el Congreso actual tuviera un quórum de dos tercios para reformas constitucionales. “Es una mala idea porque perjudica la opción del Apruebo”, espetó el ex ministro.

Con ese crítico trasfondo, la respuesta al senador Espinoza no se hizo esperar y vino desde Ricardo Montero, otrora coordinador de la Comisión de Sistema Político, instancia donde justamente se diseñó el sistema institucional -”la sala de máquinas”, se ha dicho- que ha tensionado la convivencia entre senadores y convencionales socialistas. 

“La ciudadanía también evaluará el comportamiento del senador socialista que ha torpedeado el Proceso Constituyente y ha acosado a convencionales de su propio partido por ejercer el mandato popular para el que fueron electos”, sentenció Montero, actual miembro de la Comisión de Armonización, en la misma red social.

Brecha generacional e intereses electorales

Para alivio de los senadores socialistas, en la votación del primer informe de la comisión de Normas Transitorias de este jueves 02 de Junio, se cayeron dos de las propuestas que más preocupaciones les generaban: el fin del Senado para el 2026 y el quórum de 2/3 para que este Congreso pueda reformar el texto constitucional en caso de ser aprobado en el Plebiscito del 04 de Septiembre. 

Sobre estos puntos, entre los convencionales socialistas afirman que no han mantenido comunicación con los parlamentarios de su tienda en las horas cercanas a la votación. Sin embargo, admiten que en los momentos en que se fraguaba su postura de cara al Pleno del pasado jueves 02 de Junio sobre esas materias, las fuentes reconocen que hubo reuniones donde la tensión sólo era comparable con las que tuvieron ante otro de los temas más peliagudos para el socialismo: la eliminación del Senado.

Sin perjuicio de que las comunicaciones puedan ser fluidas por otros canales -Whatsapp y llamados, ejemplifican-, desde el Colectivo Socialista identifican que los principales interlocutores con sus parlamentarios a lo largo del Proceso Constituyente han sido los coordinadores del bloque. En un inicio fueron Ricardo Montero con César Valenzuela, mientras ahora son Maximiliano Hurtado y Tomás Laibe.

Por el lado del Senado, en tanto, los nexos principales son el presidente del Senado, el socialista Álvaro Elizalde —“con él hablamos siempre”, afirma un convencional fuera de micrófono—, y sus colegas José Miguel Insulza y Alfonso De Urresti. En tanto, desde la Cámara identifican a Juan Santana, Tomás De Rementería y Leonardo Soto como los diputados con los que mantienen mayor comunicación.

“No creo que las relaciones estén malas. Nosotros entendemos la tarea difícil que tienen que hacer y, sobre todo, que a veces se tienen que buscar acuerdos y conciliar”, afirma José Miguel Insulza a The Clinic. No obstante, agrega: “Creo que podrían haber hecho bastante más”. 

Con todo, al interior de la Cámara Alta hay análisis más concluyentes respecto de la brecha que divide a los convencionales socialistas de sus pares parlamentarios. Un fenómeno que no sería sólo generacional, sino que “ambicional”, como califica un parlamentario PS bajo reserva. 

Entre los senadores socialistas indican que tienen coincidencias con los miembros del Colectivo Socialista en temas relacionados a los derechos sociales, mas no en los debates institucionales. Esto, pues según afirman los socialistas de la Cámara Alta, la mayoría de los convencionales socialistas tendrían aspiraciones parlamentarias en las futuras cámaras trazadas por la Convención. 

En tanto, fuera de micrófono los convencionales socialistas sostienen que la brecha que los separa de los senadores del partido tendría dos aristas: una generacional y otra de contexto. 

Así, convencionales de la tienda acusan que han intentado explicar la compleja situación en la que se encuentran al interior del ex Congreso en las diferentes negociaciones, pero que “nadie logra comprender a cabalidad la correlación de fuerzas que hay dentro de la Convención y cuáles son las ideas que ellos ponen sobre la mesa”, ejemplifican.  “Su elemento más disruptivo en el Congreso es el Partido Comunista y el Partido De La Gente, y acá hay fuerzas mucho más radicalizadas”, añaden.

Esta distancia también se evidencia, según afirman al interior del colectivo, en “cuestiones ideológicas más de fondo”. Esto, debido a que los miembros del PS al interior de la Convención han apoyado causas como la Plurinacionalidad o el Estado Regional, normas que “quizás son más progresistas de lo que algunos senadores hubieran estado dispuestos a firmar”, aseguran.

Contactado por este medio, el convencional socialista, Tomás Laibe, contextualiza estas divergencias de fondo, donde el componente etario sí estaría presente. “El Colectivo Socialista ha levantado banderas ecologistas, de la disidencia sexual y del regionalismo con más fuerza que se han levantado en otros espacios, especialmente respecto a una generación más antigua del partido que se reflejan en los senadores y en otros liderazgos”, afirma el constituyente. 

Incluso, Laibe sugiere un recambio en el plantel a partir de los jóvenes socialistas desplegados en la Convención. “Es natural que se genere esa distancia, pero lo que es necesario que ocurra es que se generen los espacios para que esta otra generación pueda entrar y proveerle al partido de estas banderas para que el PS pueda fortalecerse”, profundiza.

“El Colectivo Socialista ha levantado banderas ecologistas, de la disidencia sexual y del regionalismo con más fuerza que se han levantado en otros espacios, especialmente respecto a una generación más antigua del partido que se reflejan en los senadores y en otros liderazgos”, afirma Tomás Laibe.

En cuanto a la distancia generacional, acusan, esta también se ve reflejada en la valoración que tienen los convencionales respecto a la institucionalidad.

“A mí generación le hace más sentido el argumento que la ciudadanía comparte respecto al carácter más elitista del Senado. En mi generación de socialistas de todos los sectores, se comprende por qué esto es una bandera de lucha”, afirma un convencional socialista que pidió reserva de identidad.

Sin embargo, el diputado Leonardo Soto matiza con una hipótesis y apunta a las resoluciones a las que ha llegado el Pleno del órgano constituyente.

“No creo que las diferencias se expliquen por una brecha generacional, más bien es porque la Convención, en general, se ha inclinado a eliminar el Senado. Para los senadores, sobre todo para los recién electos, no debe ser bonito leer en el diario comentarios sobre la necesidad de suprimir el Senado”, apunta el diputado.

La animadversión con los senadores Castro y Espinoza

Entre los cuadros del PS que más tensión y anticuerpos generan en el Colectivo Socialista con los parlamentarios de la tienda, los constituyentes son claros en identificar a dos: los senadores Juan Luis Castro y Fidel Espinoza.

“Hemos tenido una buena relación con la directiva y las dos bancadas a nivel institucional, pero hay que separar a dos senadores que están defendiendo intereses corporativos e intereses propios”, acusa fuera de grabadora un convencional, apuntando justamente a los dos parlamentarios.

En el contexto de las negociaciones en torno a la propuesta de eliminar el Senado, una fuente del Colectivo Socialista sostiene que “muchas veces se nos plantearon estrategias en torno a la negociación que eran irreales respecto de nuestro contexto, como nosotros dotarle a la Cámara de las Regiones atribuciones imposibles de cumplir, o derechamente reponer el Senado”.

En ese escenario de candentes tratativas, señalan que el senador Castro trataba de influir en el Colectivo Socialista presionando para que sus convencionales fueran más duros en la negociación, “cuando era evidente que la negociación no tiene mucho espacio si es que hay una causa muy fuerte”, cuentan, admitiendo de paso la influencia del electorado de izquierda para modificar las atribuciones y alcances del Senado actual. 

Contactado por este medio, sin embargo, el senador Juan Luis Castro, asevera que los contactos con los convencionales socialistas son “esporádicos” y que es “respetuoso” de la autonomía de los constituyentes. “Más que una brecha generacional, pueden haber criterios diferentes”, dice. 

Sin embargo, Castro no se guarda las divergencias del trabajo del órgano constituyente. “Desde luego, de la Convención discrepo de cómo organizó el sistema político. He dicho que me parece que no es un acierto eliminar una institución del Estado como es el Senado, o terminar el mandato de los jueces anticipadamente, o establecer un sistema de justicia diversificado y no unificado”, sentencia.

Por otro lado, desde el Colectivo Socialista reconocen incomodidad ante la postura sostenida por el senador Fidel Espinoza en los últimos derroteros del Proceso Constituyente. 

“Aceptando que hay distintas posiciones, que hay otras generaciones también y que tenemos que avanzar mucho en la renovación del PS, tenemos que ser capaces de atraer más militancia y eso significa renovarlo intelectualmente, pero también orgánicamente”, dice a The Clinic el convencional Pedro Muñoz. 

“Y para ese desafío, voces como la de Fidel Espinoza no colaboran, porque sus dichos, su tono, y su actitud más bien son propias de un ser cavernario desesperado, patriarcal y machista”, agrega sin tapujos el convencional Pedro Muñoz. Pese a los llamados y mensajes, The Clinic no pudo obtener una versión del senador aludido.

Con todo, el convencional Ricardo Montero acusa recibo sobre las diferencias públicas que se han mostrado entre los senadores y convencionales socialista, pero intenta mantener la mesura ante la brecha que los divide que, a su juicio, sigue siendo etaria. 

“Lo importante es que se equilibre la experiencia histórica del partido con la renovación que proponemos, porque el Partido Socialista es protagonista de este recambio generacional de la izquierda en diferentes espacios, la Cámara de Diputadas y Diputados, gobernaciones, municipalidades, en el gobierno y, por cierto, desde la Convención”, afirma Montero.

“Para ese desafío, voces como la de Fidel Espinoza no colaboran, porque sus dichos, su tono, y su actitud más bien son propias de un ser cavernario desesperado, patriarcal y machista”, agrega sin tapujos el convencional Pedro Muñoz.

Y pese a que hace algunas semanas calificó de “mala idea” establecer un quórum de 2/3 para reformar la nueva Constitución desde el Congreso actual, el presidente del Senado, Álvaro Elizalde, dice a The Clinic: “Puede que en algunos sectores del partido exista una brecha generacional, pero la verdad es que en los temas de fondo, me siento plenamente interpretado por las posturas que han expresado los convencionales socialistas”, señala,  asegurando que “no hay órdenes del partido” ante los constituyentes del Colectivo Socialista. 

En tanto, el debate de la Convención en torno a la fecha de expiración del Senado y al quórum de reforma constitucional que regirá para el período actual, seguirá hasta mañana, lunes 06 de Junio. Entonces vencerá el plazo para que los distintos colectivos presenten las indicaciones a las propuestas del primer informe de Normas Transitorias que esta semana fueron rechazadas por el Pleno. 

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