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13 de julio de 2022

Woke: el concepto acuñado por medios extranjeros para definir la propuesta de nueva Constitución

Hace pocos días, medios de comunicación angloparlantes como The Economist y The Washington Post calificaron la propuesta de Constitución chilena como un texto “woke”, palabra que se vincula a ideologías progresistas exageradas, y que carga un tono peyorativo. Aquí, analizamos el origen del concepto y la definición que tiene en diccionarios ingleses, mientras dos personas de universidades extranjeras, especialistas en lingüística, ayudan a interpretar su uso en este contexto.

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Decir que el mundo sigue de cerca el proceso constitucional chileno no es una exageración. Quizás por su génesis en un inédito estallido social, una performática Convención, o su contenido vanguardista en materias de género y medioambiente. Lo cierto es que el texto, y el trasfondo que conlleva, se ha convertido en objeto de análisis para pensadores y publicaciones alrededor del globo.

En esa línea, y recientemente, dos importantes medios de comunicación angloparlantes entraron de lleno al debate. La revista británica The Economist, muy seguida por la élite tuitera, llamó a votar rechazo en el plebiscito de salida en una editorial publicada el 6 de julio.

“Es un desastre ‘woke’ y fiscalmente irresponsable”, fue la bajada que The Economist utilizó en Twitter para definir el proyecto de la Carta Magna.

El mismo concepto reflotó en un artículo de The Washington Post, titulado “Chile escribe una Constitución ‘woke’. ¿Están listos los chilenos para ella?”. En un tono más bien crítico, la nota asegura que “es una constitución ‘woke’ impulsada por millennials de tendencia izquierdista y construida para una nación moderna dirigida por uno”.

Ahora, la pregunta es: ¿A qué se refieren ambos medios cuando hablan de “woke”? En líneas generales, hoy alude a un progresismo político exacerbado, y carga una intención peyorativa. El meme del ñuñoíno frenteamplista cumple con este perfil. No obstante, el origen del “wokismo” es distinto: está íntimamente relacionado con los conflictos raciales gringos.

Desde el diccionario al rascismo

Existen diversas vías para llegar a una definición. En primer lugar, está la traducción literal: “woke” significa “despierto” en inglés. Por otra parte, el diccionario Merrian-Webster define la palabra como una “jerga estadounidense”, que refiere a una persona “consciente y activamente atenta a hechos y problemas importantes, especialmente temas de justicia racial y social”.

El diccionario inglés de Oxford, en tanto, incluyó el concepto en su reedición de junio de 2017. Ahí, plantea dos acepciones: “originalmente: bien informado, actualizado. Ahora, principalmente: alerta a la discriminación racial o social y la injusticia”.

Justamente, según una investigación de CNN, la palabra “woke” viene de la idea de “despertar” la conciencia ante el racismo contra personas de piel negra. Una de las menciones más antiguas que se relacionan a este significado se puede encontrar en un texto del periodista y activista Marcus Gravy, que en la década de 1920 esgrimió la frase “Wake up Ethiopia! Wake up Africa! And let us work towards the one glorious end of a free, redeemed and mighty nation”. (¡Despierta Etiopía! ¡Despierta África! Y trabajemos hacia el único fin glorioso de una nación libre, redimida y poderosa).

“El concepto de ‘wokeness’ se origina en el concepto cultural afroamericano de vigilia, de estar alerta a la difícil situación social y política de los negros en todo el mundo bajo los regímenes de supremacía blanca. Esto se puede ver ya en ‘La filosofía y opiniones de Marcus Garvey’, publicado en 1923”, confirma a The Clinic deandre miles-hercules*, académique del Departamento de Lingüística de la Universidad de California, Santa Barbara.

Más contemporáneo, “woke” apareció en una columna de opinión del escritor William Melvin Kelley, publicada en The New York Times en 1962, titulada “If You’re Woke You Dig It” (Si eres “woke”, te interesa). En ese contenido, se utiliza la palabra como un adjetivo, referente al estar “en alerta” frente a actitudes racistas.

Qué significa “woke”, el concepto acuñado por medios extranjeros para definir la propuesta de Constitución

Así lo explica la Dra. Akane Kanai, experta en estudios de raza y género de la Universidad de Monash, una de las casas de estudio más prestigiosas de Australia. “’Woke’ se asoció por primera vez con pensadores y artistas afroamericanos, como el novelista William Melvin Kelley, hablando de la importancia de mantenerse ‘despierto’ o ‘alerta’ ante un statu quo racista. Como tal, a menudo se asocia con el pensamiento antirracista en los Estados Unidos”, dice Kanai a The Clinic.

#StayWoke

Ahora bien, como con casi todas las palabras que se basan en componentes culturales, el significado de “woke” fue mutando con el tiempo. El término alcanzó el grado de mainstream en 2014, en el marco de las protestas de Ferguson, un poblado de Missouri, EE.UU., luego de que Michael Brown, un hombre afroamericano, muriese baleado por la policía.

En ese contexto, ligado con el movimiento social Black Lives Matter, surgió el hashtag #StayWoke, que inundó las redes sociales.

Sin embargo, con los años su definición se fue ampliando hasta abarcar posturas políticas de tinte progresista, muchas veces vinculadas a ideologías de izquierda. También, incluye la visión feminista y los estudios de género. A eso se sumó el carácter peyorativo, especialmente cuando es usado por parte de grupos conservadores, contrarios a lo “woke”.

“’Woke’ ha adquirido muchos significados en la cultura popular contemporánea. En términos generales, es un adjetivo que significa que alguien o algo es socialmente progresista y está alineado con los movimientos de justicia social. Pero también se usa con la misma frecuencia como un término peyorativo, a menudo por comentaristas de derecha, para criticar tales políticas como blandas y poco realistas, y/o para denotar una actuación no auténtica de la política progresista. Por ejemplo. La ‘performatividad woke’ se utiliza como término para describir la actuación superficial o egoísta de una postura política progresista”, señala la Dra. Akane Kanai.

“Hoy en día, los conservadores estadounidenses se han apropiado del concepto ‘woke’ principalmente como un insulto o adjetivo peyorativo utilizado para desestimar acciones, objetos e ideas asociadas con políticas progresistas o radicales destinadas a desmantelar la desigualdad y la discriminación sistémicas”, complementa deandre miles-hercules.

“Lo usan como un sinónimo despectivo de ‘progresista’, mezclado con veneno político. Es una señal que expresa sutilmente el apoyo del usuario a ideas antidemocráticas, racistas, transfóbicas, xenófobas o de naturaleza igualmente opresiva”, cierra miles-hercules.

La “Stop WOKE Act”

Actualmente, el concepto “woke” es parte del vocabulario político contingente. Basta ver su utilización para referirse a la propuesta constitucional chilena, o cómo es incluso parte del título de una legislación estatal que en abril promulgó el gobernador republicano Ron DeSantis, de Florida, EE.UU.

Con los años su definición se fue ampliando hasta abarcar posturas políticas de tinte progresista, muchas veces vinculadas a ideologías de izquierda. También, abarca la visión feminista y los estudios de género.

La ley de DeSantis, conocida como “Stop WOKE Act” (Ley detengan el “woke”) prohíbe que las escuelas y lugares de trabajo en Florida enseñen que las personas pueden ser inherentemente racistas, sexistas y opresivas; que las personas pueden ser privilegiadas u oprimidas por motivos de raza, género o nacionalidad; y que los individuos debiesen sentir responsabilidad y culpa por acciones cometidas en el pasado por miembros de su propia raza, género u origen nacional. Según la “Stop WOKE Act”, todo este tipo de lecciones o cursos promueven la discriminación. Cabe destacar que dicha ley ha sido objeto de diversas acciones legales para derogarla, acusando que su contenido es inconstitucional.

El ”woketubrismo” de Pablo Ortúzar

Como bien recuerda la periodista Angélica Bulnes en una nota de Tele 13 Radio donde habla sobre el tema, el antropólogo, investigador del IES y columnista chileno Pablo Ortúzar acuñó el concepto de “woketubrismo” en un texto publicado en septiembre de 2021 en La Tercera. El académico plantea un paralelo entre el bando más radical del estallido -bautizado en los medios como “octubrismo”, por el 18 de octubre de 2019-, y las proposiciones asignadas a lo “woke”.

Así, Ortúzar caracterizó a los “woketubristas” como “un sector de las clases medias y acomodadas que cultiva una estética y ética paranoica y supremacista según la cual la dictadura de Pinochet nunca terminó y ellos serían ‘freedom fighters’ del más alto estándar moral. Es el grupo que mira para abajo la transición, desprecia la libertad de expresión, defiende las funas y cree que escuchar cosas con las que no están de acuerdo es un tipo de violencia (respecto a la cual no tienen problema en responder con violencia física). Los hijos ultrones del mall, exponentes de la famosa ‘cultura de la cancelación’.

Un análisis “simplista”

Volviendo al apelativo “woke” que usaron The Economist y The Washington Post para calificar la propuesta constitucional chilena, la Dra. Akane Kanai considera que “dada la complejidad de un documento como una Constitución, decir que es ‘woke’ corre el riesgo de ser una forma simplista, pero también ambigua, de describir su contenido”.

“Como explicaba, el término ‘woke’ en sí mismo se usa de muchas maneras diferentes en la cultura contemporánea, a menudo de manera crítica. Probablemente sea más útil utilizar términos que describan directamente la eficacia de las disposiciones constitucionales”, sostiene la académica.

Así, Ortúzar caracterizó a los “woketubristas” como “un sector de las clases medias y acomodadas que cultiva una estética y ética paranoica y supremacista según la cual la dictadura de Pinochet nunca terminó y ellos serían ‘freedom fighters’ del más alto estándar moral».

Por su parte, deandre miles-hercules opina que “llamar ‘woke’ al proyecto constitucional es un intento perezoso de descartarlo como demasiado progresista, sin comprometerse seriamente con los temas sociopolíticos a los que están respondiendo sus redactores; sin demostrar cómo la expansión de los derechos individuales para el bien colectivo (por ejemplo, las protecciones laborales y de género) serán perjudiciales para la sociedad”.

En ese sentido, apunta a que “llamar al documento ‘woke’ es esencialmente una forma abreviada de decir que este ‘brinda demasiado apoyo a las personas que creo que son inferiores y que deberían conocer su lugar’. Si alguien tuviera argumentos de buena fe para hacer contra el borrador constitucional, ‘woke’ sería la última palabra que usaría para describirlo”.

*deandre miles-hercules solicitó ser citade en minúsculas, y utilizando lenguaje no binario.

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