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Entrevistas

16 de Agosto de 2022

Francisco Reyes, actor: «Este país está dividido desde que la República es República»

Captura MEGA

El destacado actor de teleseries explica que haber grabado en Cochamó y tener personajes "no tan estereotipados" influyen en el éxito de su nueva producción. Además, valoró al gobierno de Boric y relata su visión optimista del proceso constituyente.

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Una de las producciones nacionales que más ha cautivado a la audiencia de la televisión chilena de la tardes de los últimos meses ha sido La Ley de Baltazar. Las historias de amor, reencuentro, mentiras y desilusiones que ocurren en Cochamó han logrado llegar al corazón de los chilenos, con un destacado elenco liderado por Amparo Noguera y Francisco Reyes.

Reyes intepreta al protagonista, Baltazar Rodríguez: un viudo enérgico dueño de un fundo en la orilla del mar, pero que sus tres hijos quieren mandar a la capital para que jubile. Sin embargo, Baltazar busca todo lo contrario, e intenta disfrutar al máximo lo que le queda de vida.

Conversamos con Francisco Reyes sobre esta nueva producción —que aún sigue grabando en la región de Los Lagos— , pero el actor también abordó la contigencia nacional, en específico el proceso constituyente en miras del plebiscito y las gestión del Presidente Gabriel Boric.

— Francisco, ¿a qué se debe el éxito de La Ley de Baltazar?

— No es fácil tener un diagnóstico, hay que ser muy lúcido para eso, pero yo creo que uno de los ingredientes importantes ha sido mostrar una zona con una geografía poco conocida como es el sector de Cochamó y la belleza que ese lugar tiene. Sin duda es un gancho importante para la audiencia.

Y luego, es meterse en temas que aparentemente son muy triviales como la relación de padre-hijo, las relaciones familiares, de padres que tienen un estilo de vida muy diferente a los de sus hijos, intereses, y de por medio están las cuestiones públicas. En fin, que aparentemente son temas muy comunes que, digamos, uno no se detiene un poco a pensar en ellos.

Lo otro ya son los temas que, no es que no sean comunes, pero que uno le hace más el quite, como son las diversidades sexuales. Yo creo que lo que se está contando en la teleserie hoy es un conjunto de temas que les pasan a muchas personas y que se están contando de una manera simple, que llegan fácil a la gente, de una manera emocional sin melodramatizar más allá de la realidad las cosas. Entonces yo creo que son varios elementos que están confluyendo. No es una teleserie con una historia tremenda, ni genialmente elaborada. Es algo simple creo yo.

– Usted menciona que se tocan temas como el de la diversidad sexual. ¿Cómo se diferencia de las teleseries en tiempos pasados?

— Yo creo que acá en esta historia en particular no hay una militancia. Porque muchas veces se da que cuando un autor se quiere meter en el tema de la homosexualidad, por ejemplo, o del abuso patriarcal, en general asume una especie de militancia a partir de ahí. Entronizan al patriarcado, o la homosexualidad, la ponen en un pedestal, en algo que es épico. Y sostienen su obra a partir de ahí.

Aquí es interesante ver a un Mariano que está viviendo sus procesos, pero que a la vez no sabe como enfrentarlos. No es una persona resuelta. En el sentido súper humano, súper cercano, porque yo creo que ninguno de nosotros tenemos las cosas resueltas en ningún aspecto. Puede que estemos mejor encaminados que otras personas pero nadie tiene todo absolutamente resuelto.

Entonces es interesante ver ese proceso en el personaje de Mariano. También es interesante ver ese proceso en el personaje de Baltazar, que también tiene que abrir su cabeza por el amor que le tiene a sus hijos. Tiene que lograr entender y no puede.

Él (Baltazar) lo dice, “no puedo entender esto”, pero tiene que lograr encontrar esa puerta que le permita finalmente no perder la relación con sus hijos. Entonces esos elementos hacen que sean personajes más reales creo yo. Curiosamente, no son tan estereotipados, a pesar de que claro, siempre las teleseries tienen esa llave del estereotipo para contar sus historias.

Vamos a la contingencia. ¿Usted que cree que votaría Baltazar en el plebiscito? ¿Apruebo o Rechazo?

-Baltazar está en otra dimensión, no está en esta -se ríe-. Baltazar no está viviendo esta contingencia política. No sabría decirte.

Pero, por una parte, es una persona que está tremendamente atada a un constructo de vida tradicional. Por otra, también es una persona que está viviendo sus últimos momentos de su vida y que quiere, por lo tanto, gozarla. Por eso se abre a tener una relación con una mujer que no es necesariamente de su familia, ni de su rancia familia. Luego tiene este amor eterno con una religiosa… Baltazar vive también en un mundo más liviano de la vida ,en el sentido de que tiene sentido del humor, juega.

Y yo creo que claro, en ese sentido la pregunta que tú me haces como es difícil extrapolarla, pero yo creo que hoy día el proceso constituyente que estamos viviendo necesita de apertura de cabeza, de capacidad de juego. No me refiero a un juego banal, sino que de tener capacidad de inventar, de entre veces ir a los nuevo, a lo desconocido.

No se lo que haría Baltazar, pero este proceso de constituyente -que es proceso de constitución, o sea de crear algo nuevo- evidentemente no requiere de miedos, y lo que hemos visto justamente en lo que se basa la campaña del Rechazo es generar pánico y miedo.

Baltazar no es una persona temerosa. Es una persona que se la juega con su vida. No tengo idea en términos políticos de lo que haría pero, es una persona que esta jugando, buscando, tratando de -equivocadamente o no- encontrarle una vuelta a la vida que sea positiva a pesar de las cosas.

— Usted se postuló a la Convención pero no salió electo. ¿Qué cosas podría haber aportado al proceso que tal vez faltaron?

— La Convención tuvo lo que tenía que tener. Fue un proceso democrático en que el pueblo de Chile eligió a sus constituyentes; uno podrá tener juicios al respecto posteriores, pero así fue. Por lo tanto, es un proceso absolutamente legítimo todo lo que se ha vivido hasta el día de hoy. Estoy seguro que si se volviera a hacer, probablemente sería de otra forma, pero lo que se vivió, se vivió, y corresponde a nuestra calidad y a nuestro ser nacional, y se hizo de esta manera.

Independiente de lo que yo vaya a votar, me parece magnífica la oportunidad que en el país nos dimos. Yo creo que es un proceso evolutivo, que de todas maneras es positivo y va a seguir siéndolo. Tampoco los procesos se acaban en sí mismos, entonces yo no tengo miedo en absoluto. A nadie le diría que vote Rechazo o Apruebo y tampoco diría lo que yo voy a votar, pero lo que sí diría a la gente es que no tenga miedo, que vote con confianza y que lo único que no debemos permitirnos es caer ni en el miedo ni en el estanco.

Es importante que este país evolucione, piense. Es interesantísimo ver como hoy día todo el mundo -o mucha más gente de lo habitual- está reflexionando sobre el tema constituyente. La gente se ha interesado en leer la Constitución o la ha escuchado en plataformas, y eso es totalmente contrario a lo que te tratan de machacar desde el miedo: que a la gente no le interesa, que es ignorante, que no va a entender nada. Yo he escuchado muchas discusiones y conversaciones interesantísimas en las esquinas, en las micros, en el metro, en las plazas, o donde sea.

Me parece que es maravilloso que estemos viviendo este proceso. Es super difícil, sin duda alguna, y genera ansiedad en todo lo que es normal cuando hay una cuestión que se esta inventando. Pero yo creo que era totalmente necesario que lo hicieramos.

— Sin embargo, la conversación en redes sociales ha estado marcada por las fricciones, desinformación, y el miedo. ¿Usted usa las redes sociales?

— Muy pocas. Uso Instagram y ahí publico alguna de las cosas que hago y comento otras cosas que hacen otros, pero no soy un francotirador de las redes sociales y me parecen súper negativas, justamente en ese sentido. Es una herramienta válida e interesante para gente que la use, pero a mí no me atrae, no las pesco.

— ¿Cómo evalúa la gestión del presidente Boric? ¿Qué le ha parecido su gobierno?

— Tengo una alta estima por el presidente Boric, por él personalmente. Es una persona que -en lo que me atañe a mí experiencia personal- es cercana a las artes, al teatro en particular, es una persona con la cuál uno puede tener este tipo de conversaciones. Me parece un buen Presidente.

Ahora, este es un gobierno joven, que no tiene la experiencia de los más viejos políticos. Pero así como las viejas prácticas… ojalá que nunca las tengan. Me parece que es un gobierno que sabe reconocer errores, hasta ahora. Es un gobieno tremendamente envuelto por este proceso constituyente, y además asumen en un momento de muchísima dificultad, no solo económica, política, y social, sino que estamos en un momento super tensionado.

Cuando se habla de que esta Constitución nos divide, o que es polarizante, yo digo: “No, este país esta dividido desde que la República es República”. Nunca ha habido un proceso en que la comunidad nacional pueda inmiscuirse dando su opción, y creo que este ha sido el proceso más cercano a aquello. No es una Constitución que este dividiendo, es una construcción que está dejando patente la división de la nación. Está poniéndola sobre la mesa, entonces también hay que pensar en eso.

A mí me encanta que sea un gobierno de gente joven. Creo que es importante ir depurando eso y que otras generaciones entren a la arena política y a la gobernanza. Se van a cometer errores pero bueno, siempre se cometen errores. Como decía Gastón Soublette, es normal, lo importante es cómo sales y cuál es tu actitud frente a ese error. En ese sentido, este gobierno ha sido tremendamente positivo. Espero que realmente salgamos bien de este proceso, no en el sentido de salir con la varita mágica arreglando todos los problemas, sino que madurando. Eso es todo a lo que podemos aspirar, a ir madurando cada vez más y con mayores honestidades.

El pueblo chileno no quería que el proceso constituyente fuera realizado por el parlamento chileno del momento, y eso lo dijo que una fuerza aplastante del 80%. Puede que hoy por miedo haya cambiado un poco ese parecer, pero es interesante no perderlo de vista. Cualquiera sea el resultado del plebiscito del 4 de septiembre, el proceso constituyente tiene que seguir con el pulso de la comunidad, no solamente con la opinión de los partidos políticos. Si no se sigue considerando la opinión de la gente, no vamos a avanzar realmente.

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