Tiempo Libre
31 de Octubre de 2024Mauricio Redolés: “Tengo amigos que llevan años en ministerios y ven jóvenes de 30 que pasan como cohetes a comandar lugares que no tienen idea”
A ochos años del accidente cerebrovascular que lo mantuvo internado, el autor está activo y con miras a celebrar 50 años de carrera en 2025. El artista nacional está próximo a lanza su duodécimo álbum "Redolés Lavanda" y preparando un ambicioso show en el Teatro Nescafé de las Artes el próximo 29 de noviembre. En conversación con The Clinic, aborda la inspiración de su último trabajo y también el momento político del Gobierno tras el Caso Monsalve, a quienes cuestiona por denominarse feminista.
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Mauricio Redolés está en un café del Barrio Yungay, esperando para la entrevista. Lleva una camisa de franela, un guante en una mano y su bastón. A pesar de los casi 30 grados, está tomando té, un ritual que repite todos los días.
En 2025 el poeta y músico chileno cumple 50 años de trayectoria. En conversación con The Clinic, recuerda que su primera actuación fue en la cárcel de Valparaíso en 1974. “Yo era preso político. Se celebraba el primero de mayo y los compañeros de la celda me invitaron a tocar unas canciones”. Al recordar estas cinco décadas, comenta que, desde entonces, se ha presentado todos los meses en algún lugar.
De cara a este hito en su carrera, Mauricio Redolés está a punto de lanzar su duodécimo álbum: “Redolés Lavanda”. También tiene programada una presentación en el Teatro Nescafé de las Artes el próximo 29 de noviembre. Sobre este show, dice que será la puesta en escena más completa de su carrera. El artista quiere replicar en vivo lo que fue la grabación de su último trabajo, que incluye un bloque de bronces y otro de cuerdas.
El artista repasa su historia entre anécdotas, saltos temporales, recuerdos de su infancia y un análisis político que ha plasmado en sus creaciones tras el estallido social. Una de ellas es “En el oasis de Pirañas”, donde narra y reflexiona, en ocho minutos, sobre las razones del estallido social. Sobre su más reciente trabajo, menciona que busca la inspiración en lo cotidiano de su vida, desde una canción que escuchó en la plaza hasta un poema que le debía a su señora.
Acerca del gobierno, Redolés asegura que “la arrogancia le ha pasado la cuenta” a la actual administración del presidente Gabriel Boric. Y, según él, lo ilustra en una escena reciente relacionada con el caso del exsubsecretario Manuel Monsalve. “Ningún presidente mayor de 50 años habría dado una conferencia de prensa de 53 minutos contestando 32 preguntas sobre un hecho que era una papa caliente”, dice.
—¿Qué puede esperar el público de su presentación el próximo 29 de noviembre?
—Entre los invitados están Carlos Cabezas de Electrodomésticos, Tita Parra y Constanza Toledo. Habrá un cuarteto de cuerdas, un quinteto de bronces, metalófono, bajo y batería. Hemos convocado a todos; será un recital único porque ha requerido un gran esfuerzo. Hice un recital en ese mismo lugar en 2001 y desde entonces he querido tocar con un conjunto de bronces. Además, incluiremos una canción compuesta por mi hijo, Sebastián Redolés, que se llama “Hasta aquí llega mi ciudad”. Estoy muy contento con el trabajo, ha sido impecable y el disco se lanzará en todas las plataformas digitales el 31 de octubre.
—¿Cómo se está preparando para este show?
—Los ensayos son mucho trabajo. He tenido que ocuparme de la difusión del recital y de otros aspectos relacionados con el show. Además de presentar los temas del disco, queremos incluir las canciones que la gente siempre pide, los viejos éxitos, y agregar algunos temas antiguos que no he tocado en mucho tiempo. El año pasado hice un cancionero con 103 canciones, pero el repertorio para el show solo permite un máximo de 12 temas, así que siempre quedan muchas fuera.
Cuando hice ¿Quién mató a Gaete?, trabajé con siete músicos, pero ahora contamos con una gran cantidad de colaboradores. Esto se debe, en parte, a que el proyecto ha captado la atención de muchos músicos jóvenes y algunos no tan jóvenes, que se han acercado preguntando cuándo tocamos o cuándo haremos algo juntos. Así llegaron los bronces: un día en la Plaza Yungay me encontré con un trombonista, Sebastián Campuzano, que me dijo que quería tocar conmigo y que podía reunir a sus amigos para formar un grupo de bronces. Así surgió esta colaboración.
—¿Cuáles son las fuentes de inspiración de este nuevo trabajo?
—Se me ocurrió una canción cruzando la Plaza Yungay. Por las noches, en la plaza hay mucha música tropical. Hay restaurantes, locales de comida rápida y estaba sonando una canción bellísima que nunca había escuchado, seguramente de un grupo colombiano. De pronto se me ocurrió un verso, así que llegué a casa y lo grabé para no olvidarlo. Llamé a mi hijo y al director de la banda y les dije: “Escuchen”. Empecé a cantarlo. Ahí nació una inspiración.
Hace un tiempo, mientras tomaba el té de la noche en la cocina, pensé en mi mujer que estaba durmiendo en la pieza de al lado. Recordé todo lo que ella ha significado para mí, especialmente después de mi ataque cerebrovascular. Me ha cuidado, me lleva al médico y se levanta temprano en la mañana, algo en lo que yo soy bastante remolón. Ella es de Aries y yo soy Géminis; los Géminis somos más flojos. Ella es Aries y búfalo, muy trabajadora. Eso me inspiró a escribirle un poema al que llamé “Un poema que te debía” porque realmente era un poema que le debía. Para el 14 de febrero se lo escribí en la computadora y se lo envié por correo, tanto a ella como al director de la banda que estaba trabajando en la idea del disco. Él tomó el poema y creó una melodía increíble.
Redolés: “La sensación que me queda es de una enorme gratitud hacia la gente que ha tenido la paciencia de escucharme”
Sobre este último poema, Redolés explica que no es una canción típica de amor a las que define como “narcisas”. “Hablan de cómo yo te conquisté a ti, y yo, yo, yo. ‘El hombre que yo amo’, ‘La mujer que yo amo’. Aquí uno desaparece un poco en el agradecimiento y es también un agradecimiento que se da en pareja. Somos los dos; somos más que dos, como dice Benedetti, gran poeta, tan menospreciado por la intelectualidad cuica chilena”.
En el último trabajo del cantante chileno también hay espacio para las reversiones. “Hicimos un cover de Karl Martin, Volverás con el Sol, que es… una canción muy misteriosa, porque es el único éxito de Karl Martin. Nunca volvió a grabar nada más. Grabó ese single y punto. Alguien me regaló el single hace poco; es del año 68, imagínate. Es una joya la que tengo. Incluso los cabros más jóvenes dicen: ‘Eso lo escuchó mi abuelita, lo tocaban en la radio’. Le hicimos un homenaje y tratamos de interpretarlo casi igual que el tema original”.

Una de las canciones está dedicada a Nelsón Cabrera, un compañero de reclusión en Valparaíso de Redolés quien fue torturado durante la dictadura militar. “Murió el año pasado de cáncer a los huesos, 49 años después de la tortura, pero como consecuencia de ella. Fue un hombre muy valiente que, todos los 11 de cada mes, se paraba afuera de la estatua de Merino, sosteniendo un cartel que decía ‘fuera la estatua del traidor’, hasta que finalmente la sacaron”.
—¿Qué le provoca cumplir 50 años de carrera?
—Mi primera presentación fue en la cárcel de Valparaíso; era preso político. Se celebraba el primero de mayo, y me invitaron a tocar unas canciones porque eran los únicos que sabían que cantaba. Canté Qué pena siente el alma, Nuestro México, febrero 23 y Los Momentos, es decir, temas de Violeta Parra, Margarito Lozano y Eduardo Gatti. Esa fue mi primera actuación, en mayo del 75. En mayo de 2025 cumpliré 50 años cantando. En diciembre de 1975, ya estaba cantando en un club folclórico en Inglaterra, en Birmingham. Desde entonces no he parado hasta el día de hoy. Creo que no ha habido un mes en que no haya cantado en algún lugar. La sensación que me queda es de una enorme gratitud hacia la gente que ha tenido la paciencia de escucharme, aquellos que han hecho el aguante y, también, el sentido de lucha de alguien que, quizás, no estaba muy dotado para ser cantante o compositor, pero que, por amor a la música, ha cantado y compuesto canciones.
—El inicio de su carrera la aborda desde una anécdota de su infancia y una reflexión sobre la posibilidad de las personas comunes y corrientes de hacer arte.
—Cuando cantaba, mi papá me hacía callar. Me decía: “Hueón, tenís voz de tarro, cállate. Mauricio, no cantís nada”. Nos regalaron una guitarra y yo era tan ingenuo que pensaba que tenía seis cuerdas porque tenía seis clavijeros, pero si solo tenía tres cuerdas, me daba igual. Tocaba esa guitarra de tres cuerdas, desafinada y cantaba canciones de Los Iracundos y Violeta Parra, pero con unos acordes inventados. Hasta que un día, mi papá llegó con un juego de cuerdas, las colocó, afinó la guitarra. Mi papá cantaba muy bonito, pero solo una canción: El plebeyo, un vals peruano.
En la escuela, el profesor Guerra organizaba el coro del colegio y, al hacer la prueba de voces, me mandaba a callar de inmediato. Si supieran mi papá y el profesor Guerra que grabé doce discos… Por eso mismo siempre le digo a la gente que todos somos artistas y podemos hacer lo que queramos. Lo haremos con una característica u otra, pero lo podemos hacer. Si hay amor, cariño, voluntad y deseo de expresarse, podemos lograrlo. Todos somos poetas.
—Algunos apuntan a los nuevos cantantes urbanos chilenos, afirmando que no son realmente artistas y que sus letras son hipersexualizadas. ¿Qué opinión le merece eso?
—Los más populares como los menos conocidos, todos son artistas. Reflejan lo que es la sociedad: una sociedad hipersexualizada. Una sociedad que nos tiene en ascuas por un problema sexual de un subsecretario. O sea, ¿a qué le van a cantar los cabros? Además, hay que considerar la influencia de la migración, que proviene de países más liberales para esta cuestión de la relación sexual. No tan mojigatos como somos en Chile, no tan cartuchos. La cultura del reggaetón es una cultura bastante increíble. Ahora, creo que esto es una búsqueda

—¿En qué va a terminar la búsqueda de esos jóvenes?
—Ojalá superen el sonsonete y se acerquen más a la música, como los primeros rockeros que superaron la cuadratura del 4×4 y llegaron a obras fantásticas en el rock sinfónico, como los Beatles. Todos son caminos que pueden llevarnos a otros niveles de calidad. He visto algunos textos de hiphoperos y traperos, y son muy buenos; ahí hay poesía. Ahora, claro, ¿sabes lo que pasa? Cuando uno es joven, solo quiere alzar su propia voz, hacerse oír. Y eso impulsa la búsqueda, especialmente si es la voz de quienes sobran. Es lo que hicieron los Beatles en su época, lo que hizo Rimbaud y lo que hizo Nicanor Parra.
—Se cumple una semana del aniversario del estallido social ¿Cómo vivió ese día?
—Tengo una canción que es parte de mi opinión, se llama en el “En el oasis de Pirañas”. El estallido fue el evento de rebeldía en Chile más importante, tal vez de los últimos 50 años. Comparado solo a las grandes protestas de los años 80, con una dictadura sanguinaria con muertos pero aquí también hubo muertos, y también hubo gente mutilada, lo que. destaco en esta canción es que lo inician mujeres, y mujeres que están en la pubertad, mujeres jóvenes, ellas son las que inician este estallido social, y niños, adolescentes, saltando los torniquete.
La derecha infiltra el movimiento con las intramarchas, que son, a todas luces, quienes queman las estaciones de metro, las iglesias y los negocios del retail. En una protesta, el día que Gustavo Gatica perdió la vista, vi en la esquina del Parque Forestal, frente a la Fuente Alemana, a dos tipos con bidones de bencina, diciendo: “Ya, cabros, aquí está la bencina, quémalo todo, quémalo todo”. La gente los miraba y se iba. ¿Quiénes eran esos tipos? Hablaban como extranjeros, pero se notaba que eran chilenos. Uno no puede culpar, porque no tiene elementos, pero es evidente. La gente los rechazó a todos, porque no salieron a quemar. El estallido fue, en parte, producto del lumpen, de sectores anarquistas y, en parte, de los intramarchas. Es curioso, pero la derecha a través de los medios de comunicación, a través de los canales de televisión sin excepción, trata de inocular una memoria falsa sobre hechos que ocurrieron de otro modo, y lo repiten tanto que al final la gente lo empieza a repetir.
—¿Qué opinión tiene de Monsalve?
—Lo de Monsalve, aparte de que es muy lamentable lo que ocurrió, es importante que la gente en política entienda mejor su responsabilidad y su ubicación. Parece que no todos lo comprenden de la misma manera. No voy a meter a todos los políticos en una misma bolsa y decir que son todos iguales; eso no es así. Pero en el caso de este subsecretario, él no estaba entendiendo bien dónde estaba y no era la persona más idónea desde el punto de vista moral. Y esto fue una gran ayuda para la derecha.
Si la derecha o alguna agencia internacional de inteligencia como la CIA quisiera hacer fracasar el gobierno de Boric, no necesitarían gastar plata; se hacen la zancadilla ellos mismos. Y eso resalta aún más la dignidad del gobierno de Salvador Allende. En tiempos de Allende, con la gente que había en aquella época, con los secretarios, subsecretarios y policías, nada de esto habría ocurrido.
El feminismo es un fenómeno cultural, no un fenómeno político. Se puede expresar políticamente, sí, pero es un fenómeno eminentemente cultural. Y los fenómenos culturales toman años en hacerse realidad. Es decir, tú no puedes decir que este es un gobierno feminista.
—¿Fue un error del gobierno plantearse como un gobierno feminista?
—Sí, absolutamente. Y es más, se ha jugado mucho con el concepto, pero se olvida también la relación que hay entre género y clase. Porque no es lo mismo ser mujer en una población que ser mujer en Vitacura. Entonces no se puede asimilar el proyecto feminista como una cosa supraclasista.
El hombre, a lo más, trabaja y aporta dinero. ¿Pero quién tiene que solucionar todos los problemas? Es la mujer. Ahí hay una necesidad de entender el feminismo no solo como un problema de género, sino también como un problema social. No solo la mujer golpeada, sino la mujer que es vapuleada en sus derechos, como la que fue agraviada por Monsalve. Y está la arrogancia de cierta juventud frente a la gobernanza y la política: “Aquí llegamos nosotros y ahora todo cambió”. La verdad es que se caen, se caen una y otra vez. Entonces, ningún presidente mayor de 50 años habría dado una conferencia de prensa de 53 minutos respondiendo 32 preguntas sobre un hecho que era una papa caliente. Un político con experiencia no hace eso; un político sin experiencia sí lo hace.
—El Presidente Boric le entregó el Premio Presidente de la República a la Música Nacional y las Artes Escénicas ¿Cómo analiza la figura de Boric actualmente?
—Le ha pasado la cuenta es la falta de experiencia. Él mismo lo ha reconocido, o estoy diciendo nada nuevo. Pero también le ha faltado coraje para reconocer eso, reconocerlo no solamente en palabras, sino que reconocerlo en términos de ser más puntudo con la derecha, ser más puntudo con las necesidades de cambio que requiere este país. Yo creo en sus buenas intenciones, a eso no me cabe duda, pero el problema es cómo bajar un poco las revoluciones con respecto al consignismo y que se notó en esto de somos un gobierno feminista. Ser un gobierno feminista no basta con un decreto ley, ni con una declaración de buenas intenciones, es un cambio cultural donde tú tienes que proveer las condiciones para ese cambio cultural. Y un cambio cultural donde lo ideal es escuchar justamente a las mujeres y sobre todo a las mujeres trabajadoras, a las mujeres que no están en el poder y de allí se puede construir algo nuevo.
No basta con un cuoteo, no basta con una discriminación positiva, es necesario abrir las puertas de todas las reparticiones públicas para que sean los trabajadores los que asuman. Hoy día hay ministerios en donde toda la gente es gente muy joven dejando atrás a gente con más experiencia, con posgrado en Barcelona, en Londres, con qué condición y que no tienen idea de cómo es la calle. Y eso yo lo he visto, o sea, lo he palpado. Tengo amigos míos que llevan trabajando años en ministerios y ven cómo pasan como cohetes con jóvenes de 30, 32 años a comandar en ministerios, en lugares donde no tienen ni idea de cómo es la cosa. La improvisación, yo creo que la falta de coraje para entender que aquí la derecha está esperando a que se vuelvan a caer.



