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Bicicleta, barro, lluvia y hasta 600 kilómetros sin parar: las mujeres ultraciclistas que abren caminos en Chile mientras pedalean por más de 14 horas

En el mundo de las carreras ultra en ciclismo hay pocas mujeres. En gravel, que mezcla senderos más agrestes y asfalto, tímidamente ha ido en aumento el número de ellas que se aventura en las carreras más extremas, de más de 200 km, con altura y dificultades. Tres de ellas hablan en este reportaje sobre qué es lo que las atrae de estas aventuras y qué se necesita para sobrevivir de mente y cuerpo arriba de la bicicleta llevada al límite.

Por 24 de Mayo de 2025
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El problema no son los 320 kilómetros que hay que completar durante un día. O no es solamente eso. Para la carrera Unbound Gravel que se realiza anualmente en la ciudad de Emporia, Texas, desde 2006 -conocida como una especie de mundial de esa disciplina ciclística- el tema también está en las condiciones en las que hay que pedalear y pedalear: “Tienes unos campos abiertos donde no hay nada más que trigo, y también de repente unos bosques preciosos. La dificultad de esa carrera no solo está en la distancia, sino que a mí me tocó lluvia. Después granizo. Y a las dos horas hacían 40 grados de calor con humedad. Una dificultad en el barro tremenda. Y la gran meta es llegar antes de que se ponga el sol”, explica Isidora Solari (34), recordando su participación del año 2023.

Solari es una de las más conocidas exponentes del ciclismo gravel extremo en Chile, un tipo de carrera que mezcla asfalto con senderos y tierra. Para que una carrera sea llamada “ultra”, debe de tener más de 200 kilómetros, ya sea de una sola tirada o por etapas. Hay de 300 km, de 500km y más. Cuando Solari comenzó en este mundo, era de las pocas mujeres que se inscribían.

Isidora Solari en Unbound.

Después de haber conquistado un podio en una carrera ultra en Chile, en 2022 se lanzó al Unbound -al que hay que postular y donde se sortean los cupos por tómbola- y había sido una experiencia muy dura. “Lo di todo. Pero salí sexta de seis en la categoría. Una amiga me decía que no importaba, que igual el mío era un buen resultado. Pero me preparé y volví de nuevo”, explica la ingeniera comercial.

Regresó más preparada y mientras iba en medio del eterno pedaleo, veía cómo pasaba a otras ciclistas de categoría profesional. “En un momento pensé, ¿será de verdad? Llegué a la meta y me dicen: ganaste. Y yo digo, ‘me estás molestando. Después empiezan a llegar los resultados y yo había pasado a 30 mujeres de elite compitiendo, las que partían diez minutos antes que nosotras las amateur”, recuerda sonriendo. “Ahí tú dices esto no es solamente quién anda más rápido. Esto es que tienes que aguantar, aguantar, aguantar, aguantar”.  Solari fue la ganadora de la categoría 30 a 34 años, con 14 horas, 20 minutos y 7 segundos: “Esa carrera es uno de mis mayores logros deportivos”.

Pedalear zen

En Chile hay distintas carreras de ultra gravel, que reciben competidores y competidoras en solitario o en dupla. Desde 2021 se realiza la Saga Gravel Race, con 150 km de máxima distancia alrededor de Paredones; este año la Antakari Gravel Race se realizó con un desafío de hasta 360 kilómetros cerca del Valle del Elqui. La más importante a nivel local e incluso de Latinoamérica es la Across Andes, de cinco días, 800 kilómetros y 12 mil metros totales en ascenso. Este año se hará en La Araucanía, partiendo por Pucón para luego hacer la ruta de ocho volcanes y siete lagos. Across Andes comenzó en 2019, creada por el matrimonio de ciclistas Paulina Pinto (39) y Mariano López. Permiten a solo 250 inscritos -con un valor de 600 dólares- para mantener toda la organización de primer nivel y los tickets para la carrera de noviembre próximo ya se agotaron.

“Al principio éramos muy pocas en esto. Pero cada vez las mujeres ven que otras pueden, y dicen ‘ya, yo también’”, dice Pinto, quien es cirujano dentista. “En la primera edición de Across Andes participó solo una mujer, una estadounidense. Este año -la sexta versión- tenemos a 60 inscritas de distintas partes del mundo”.

Paulina Pinto, creadora de Across Andes.

A Paulina siempre le gustó el deporte y había comenzado a andar en bicicleta una vez terminada su carrera. Fue en los grupos de ciclismo donde conoció al que sería su marido en 2014 y juntos se embarcaron en el mundo de las travesías en dos ruedas. Crearon Aventura de a Dos (AV2CC) , un sitio web donde registran sus experiencias de ciclismo y de bikepacking, un estilo de viajes arriba de la bicicleta, minimalista y por senderos y naturaleza (la traducción es, literalmente, mochilear en bici). “Nuestra misión es explorar y conocer los lugares más lindos que hay en Chile. Y estimular a que más personas se unan a nosotros”, cuenta Paulina. “La gente nos decía, ‘oye, yo quiero acompañarlos’. Así que empezamos a hacer grupos donde les enseñamos qué es la bicicleta de gravel, qué es el bikepacking, cómo ordenar sus bolsos, cómo empacar liviano y cómo explorar distintos lugares. Y cómo es manejar el hacer muchos kilómetros”.

La primera carrera ultra en la que participó Paulina fue en Perú, la Inca Divide. Esa carrera le entrega a sus participantes un mapa, una ruta, y deben arreglárselas con su propia comida, equipo y, sobre todo, la estrategia de paradas para avanzar por las montañas. En esa versión la distancia era de 1.800 kilómetros, con más de 30 mil en ascenso y superando hasta los 4 mil metros de altura.

“Esto era en la Cordillera Blanca de Perú, mucha la dificultad. En la cabeza uno dice: ‘ya, estos son los kilómetros, voy a ir viendo cuántos hago por día’. Te levantas como a las 5 de la mañana y terminas pedaleando como a las diez de la noche; puedes hacer 300 km en un día. Vas en constante pedaleo, optimizando bien las paradas. Por ejemplo, dices en 30 km voy a ir al baño, voy a comer, voy a sacarme la ropa de abrigo, voy a prender las luces”, explica Paulina. “Es impresionante porque uno avanza mucho, como que despiertas y lo único que tiene que hacer es pedalear, comer, dormir, pedalear. Después una entra como en un trance, es mágico. Realmente cambia la vida este tipo de deporte. Después valoras el tener agua en la casa, tener comida, estar con tu familia, con tus amigos y tener más ropa de cambio”.

Gentileza: Across Andes

El problema fue la nieve: esa primera experiencia en Perú no la pudo terminar, porque junto con los demás ciclistas decidieron priorizar seguridad. Después Paulina y su marido Mariano hicieron una carrera de ultraciclismo con camino libre -sin ruta definida- en Japón, con más de mil kilómetros recorridos en modo bikepacking. Luego se lanzaron a replicar la experiencia ultra en Chile y crearon el Across Andes, que se ha realizado anualmente, excepto por el año de pandemia.

“Siempre en estas carreras uno llega a montañas muy altas, a paisajes impresionantes. Imagínate en una madrugada, de amanecer en esa cima. Estás ahí y te miras con tu bicicleta y dices: llegué por mis propios medios aquí, como que podría morir en este momento y sentirme pagada eso”, explica Paulina, sobre los momentos más emocionantes que ha vivido en la ruta. “Realmente lo vale todo. Después una se vuelve como adicta; necesito otra carrera más, otra experiencia más”.

Las ultraciclistas como parte del entorno

“Cuando estás en la bici en lugares más extremos o sola, está esa sensación de tú expuesta al medio. Al viento, al sol, a la lluvia, a todas las condiciones exteriores. Y simplemente lo estás atravesando: eres parte del entorno”, explica Dulce Sánchez (34), arquitecta, quien comenzó a pedalear hace unos nueve años, cuando dejó Santiago y se instaló a vivir en Puerto Varas.

Primero comenzó haciendo paseos para conocer la zona y lentamente se fue adentrando más en el mundo de la bici. “Partí con el afán de explorar y fui de a poquito sumando kilómetros: 50 km, después 100 km, después 200 km”, dice, y se ríe. En 2022, junto a su pololo Esteban Ramírez, se inscribieron para hacer la Across Andes en dupla, con un año de preparación. “Fui matea, probábamos equipo, hartas salidas. Como pareja fue épico haberlo hecho y haberlo completado. Todavía me acuerdo de los nervios de la mañana, camino a esa partida. Terminamos sacando podio. Marcó un antes y un después en mi vida de ciclista”, explica. “Después de eso no he vuelto a hacer una distancia así de larga, uno queda con respeto. Para mí durante la carrera lo más difícil fue la falta de sueño, no dormimos casi nada. Eso nunca lo había experimentado. Pero sí siento que puedo hacer cualquier cosa, nada va a ser más difícil que eso”.

Gentileza Dulce Sánchez

Fue preparando el Across Andes que Dulce Sánchez, junto a su pareja y otros dos amigos, comenzaron a salir juntos como entrenamiento. Y les nacieron las ganas de lanzarse con su propia ruta: así nació Gravel Al Sur, que ya lleva dos ediciones. Se plantea como festival, con música, comida, cerveza, invitación a las familias a asistir. Y para los ciclistas, dos opciones: carrera de tres etapas (100 km, 195 km y 75 km) o la non stop, de 600 km sin parar. El circuito es alrededor del Lago Llanquihue y expandiéndose hacia la costa de la región, a lugares más extremos y que al equipo creador les gusta mostrar. “Hay una parte del circuito que pasa por toda la costa y tiene unas vistas impresionantes: Llico bajo, Guar guar, Estaquilla. También es super duro, una subida heavy. Cuando lo logré estaba feliz: era un sueño hacer ese lugar en bici”.

Gentileza Dulce Sánchez

En Gravel Al Sur participaron este 2025 unas 120 personas, de las cuales alrededor de un cuarto son mujeres. “Siempre somos minoría, pero de a poquito va creciendo”, dice Sánchez. “En ese sentido es importante darles visibilidad, dar igualdad de premios -que es algo que a nosotros nos importa mucho-, incentivar que las mujeres se inscriban. Quizás las mujeres dudan más”.

El desafío de género de las ultraciclistas

¿Por qué las mujeres se han demorado en lanzarse al ultra ciclismo en carreras de gravel? Depende a la ciclista a la que se le pregunte. Dulce Sánchez, por ejemplo, cree que parte de prejuicios generalizados: “Como algo cultural, a las mujeres nos enseñan que no hay que hacer cosas tan arriesgadas. Pero muchos en este mundo dicen que en carreras de distancias largas las mujeres aguantan más. Esto no es una cosa de fuerza, de potencia, sino que de resistencia. Yo siempre he pensado que cualquier persona puede hacerlo, con preparación”.  

Para Paulina Pinto de Across Andes, es la cosa femenina de creer que nunca se está lo suficientemente preparada: “Siempre son muy pocas las mujeres en estas carreras, a veces pasa que no se creen capaces y siempre esperan a estar muy, muy entrenadas. La verdad es que las mujeres tienen mucha mayor capacidad que los hombres para esto, porque de partida tenemos más grasa corporal. Yo digo que es como un auto, como un petrolero que va de a poquito avanzando.  Una de las carreras más importantes del mundo es la Transcontinental, que va de Bulgaria a Francia en diez días. Son 4 mil kilómetros y en 2019 por primera vez la ganó una mujer (Fiona Kolbinger). Le ganó a todos los hombres. La mujer siempre tiene mejor mentalidad para solucionar los problemas. El ultraciclismo es perfecto para las mujeres y sobre todo para las mujeres más adultas”.

@claudiolguinphoto Across Andes

Isidora Solari es una de las mujeres que activamente ha buscado entusiasmar a más deportistas en el ciclismo. Recién se puso a hacer deporte en bici a los 28 años, cuando estaba en Australia con una amiga, se compraron unas bicicletas usadas y partieron de viaje pedaleando: “No sabíamos nada. Si se pinchaban las ruedas, ni idea qué hacer. Pero siempre te encuentras a alguien que te ayuda en el camino”.

Se trajo la bicicleta a Chile y comenzó a encantarse con el deporte. La invitaron a una carrera. “Ahí como que salió mi verdadera personalidad: cuando hago las cosas las hago con todo”, cuenta, diciendo que antes nunca se había considerado especialmente competitiva. Conoció a otras mujeres en lo mismo, y la invitaron a una comunidad de ciclismo femenino, llamada Viejas cleteras. Poco tiempo después, junto a su amiga lanzó su propio grupo, llamado Las reinas del pedal. Ese colectivo duró cuatro años, empujado por el amor a la bicicleta y las ganas de sumar a más mujeres.

@claudiolguinphoto Across Andes

Hace pocos meses Isidora ya lanzó su nueva comunidad, Girls Cycling Community, que busca sobre todo enseñar a las mujeres todo lo práctico que se necesita para el deporte, y que ella y tantas más fueron absorbiendo con experiencia: “Veo que todas tienen que ser muy autodidactas para poder aprender de la bici, y yo también tuve que serlo. En ese proceso hay una tasa de deserción súper alta. Hay muchas que dicen me caí y como que le agarré miedo, o llevo un año en bicicleta y en verdad no me atrevo ni siquiera a sacar la botella para tomar agua. Somos poquitas, recién partiendo, pero hago entre las actividades una salida larga al mes, además de talleres técnicos, aprender de mecánica, y charlas de temas que a los hombres no les tocan: nadie te dice que, por ejemplo, no tienes que usar calzones para ponerte las calzas. O nadie te dice qué hago cuando estoy con la regla y tengo que pedalear”.

El entrenamiento de las ultracilistas a dos ruedas

Cosas que pueden suceder, a hombres y mujeres, en carreras ultra de ciclismo: además de pinchar ruedas, cambiar cadenas y más problemas mecánicos a solucionar, hay que hacer estrategia. Decidir si se va a dormir o no, si se hará en lugares específicos o con mantas térmicas donde la ruta lo permita y no se pierda tiempo –“los paraderos de micros igual son buena opción”, dice otra ultraciclista.

Y, por supuesto, soportar los vaivenes del cuerpo: muchos pueden quedar con dedos, muñecas o manos hinchadas o acalambradas, más allá de la duración de la carrera, por ejemplo: “La primera vez perdí mucho la sensibilidad de las manos, los dedos, y me demoré como un mes en recuperarlos bien. Hay gente que sigue perdiendo sencibiludad en los dedos y lleva 15 años haciendo ultra. Pero me di cuenta que si yo cambiaba la posición de las manos y la iba variando mientras iba pedaleando, no me pasa. Esto es muy de ir aprendiendo y madurando ciertas cosas”, cuenta Isidora Solari.

Gentileza Paulina Pinto

Como en todo deporte, y sobre todo uno de resistencia, la cabeza es fundamental. Dulce Sánchez, la creadora de Gravel Al Sur, cuenta que el fin de semana recién pasado estuvo en una carrera de 230 km cerca de donde vive en Puerto Varas. “Llovió todo el día. La temperatura media fue de 5 grados. Yo en algún momento pensé: ‘No quiero seguir’. No lo estaba pasando bien, pero era la única mujer de la zona, todas las demás mujeres eran de Santiago, así que dije: ‘No puede ser que no termine’ (se ríe). Y llegué a la meta. La satisfacción de lograrlo es grande”.

Para prepararse -además de una buena bicicleta que no cuesta poco y un equipo que va desde el reloj especial a la ropa y más- lo fundamental es sumar horas de pedaleo y experiencia arriba de la bicicleta. La mayoría de las mujeres que hacen ultra, salen en bicicleta si no todos -salvo que el trabajo no se lo permita-, la mayoría de los días de la semana. “Sea cual sea tu meta, tienes que ser responsable, meter entrenamiento, porque sino va a ser algo súper brígido y largo y duro. Y después vas a estar dos semanas que no te va a poder mover. Entonces la idea es meter esto dentro de tu rutina y que sea algo con lo que puedas convivir”, opina Isidora Solari.

Dulce Sánchez agrega las particularidades de andar fuera de asfalto: “Tener un entrenamiento estructurado, ojalá salir con gente a pedalear para probar distintos niveles de pedaleo. Probar suelos mixtos, acá el gravel es duro en verano, hay harto desnivel, el ripio está suelto, trabajar el bajar bien la bici, la técnica. Yo con el paso del tiempo he ido aprendido y puedo resolver algunas panas. Cualquier persona que quiera andar distancias más largas en lugares más inhóspitos, ojalá hacer algún cursito de mecánica básica, cachar como se arma y se desarma la bici”.

En tanto, Paulina Pinto aporta lo que necesita alguna ciclista que piensa en Across Andes u otra ruta de cientos de kilómetros: “Hacer 100 km los fines de semana. Meterle mucho pedaleo. Entrenando también el andar en la bicicleta con los bolsos que van amarrados, y saber empacar. Y más que nada el tema mental: prepararse psicológicamente de que vas a tener cansancio y frío. Eso sí, pasados los 300 KM ya sigues como en un trance, sabes cómo pedalear, sabes dónde están las cosas guardadas. Todo fluye mucho más”.

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