Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

12 de Julio de 2025

La nueva tendencia en TikTok: ¿A las mujeres nos tratan como princesas o con el mínimo?

Una nueva tendencia de TikTok tiene a parejas jóvenes evaluando si las mujeres son tratadas con especial atención o simplemente se entrega el básico de una relación. Pero más allá de los virales, surge una pregunta de fondo: ¿cómo se reconfiguran hoy el romance, la igualdad y la coquetería? Una nostalgia por un pasado más romántico, ignora los costos que tenían esos intercambios.

Compartir

Suscríbete al newsletter

La tendencia o “trend” en TikTok: parejas donde el hombre está sentado en una silla, mientras la cámara sostenida por su pareja lo apunta, junto a una amenazante manguera (o hay un bowl con agua o derivados). Ella le pregunta: “¿Tomar la mano en público?” o “comprarme un ramo de flores sin motivo especial” o “abrir la puerta del auto” o “prestarme tu chaqueta cuando tengo frío”. Él va contestando si la conducta es una exigencia de princesa o es el mínimo de una relación. Si están de acuerdo en la respuesta, no pasa nada; si él dice que alguna conducta es de princesa cuando ella cree que es el mínimo, lo empapa con agua.

Más allá de retos virales, la conversación sobre el “tratamiento de princesa” apunta a la demostración pública y el espectáculo de los afectos del siglo XXI, pero también a intentar normar el equilibrismo entre igualdad y coquetería, entre galantería y dominación.

Tiene que ver con cómo las más jóvenes hoy esperan ser tratadas en una relación de pareja y cómo los hombres jóvenes, muchos aturdidos entre las nuevas exigencias del feminismo hacia ellos, deben esquivar los comportamientos machistas del pasado; una especie de pecado original con el que cargan, que deben evitar y solucionar. Mientras hacen todo eso -como si fuera poco- deben dejar espacio para el romance.

Las princesas de la nueva era, por supuesto, no solo quieren verse bellas durmiendo, sino que clamar “libre soy”. Lo irónico está en que si por años se satanizaron desde las barbies hasta las monarcas Disney, hoy la tendencia llevaría a abrazarlas en una versión 2.0., con más agenda propia y mensaje feminista. Pero la fantasía de fondo, al parecer, sigue ahí: la corona, el sentirse especial, el agasajo. El gesto romántico como símbolo de amor. ¿Qué es ser tratada como princesa, si no? ¿Qué hace hoy el príncipe?

Hace unos años, cuando el Me Too se transformó en un tsunami, hubo voces que salieron a poner en cuestión si el llamado al consentimiento criminalizaba conductas de seducción. En ese momento un centenar de destacadas mujeres francesas firmaron una carta pública en contra de los excesos del Me too, donde se leía: “La violación es un delito. Pero el coqueteo insistente o torpe no lo es, ni la galantería una agresión machista”.

Otros reportajes y expertos consultados en medios internacionales en 2018 llamaban a criar buenos niños hombres, lo que incluía dejar de lado la “caballerosidad” como enseñanza. De un artículo del New York Times de la época: “Necesitamos dejar de socializar a los niños viendo a las mujeres como necesitadas de protección (…). Sostener la puerta y ceder asientos son excelentes ejemplos de cortesía. Pero la idea de que las mujeres deben ser apreciadas y puestas en pedestales fomenta lo que se conoce como sexismo benévolo, que sutilmente las denigra como frágiles y menos competentes. Refuerza un guion sexual en el que el hombre toma las riendas mientras la mujer permanece pasiva”.

El debate se puede trasladar a Chile, al presente, y donde sea: ¿por qué un hombre le debe ceder el asiento del metro, por ejemplo, a una mujer (a menos que esté embarazada o sea de la tercera edad)? En el barco que se hunde, ¿por qué las mujeres van con los niños primero, como dicta la regla, si ya no son el sexo débil?

Y está la clásica disyuntiva de las nuevas generaciones, que ha generado múltiples artículos, conversaciones -y hasta una genial escena inicial en la película El triángulo de la tristeza-: ¿esperan todas las mujeres jóvenes que los hombres paguen la cuenta? Al parecer, la norma social no escrita dicta que sí, con un estudio de 2023 que asegura que en un sondeo de más de 500 jóvenes heterosexuales de la Generación Z, los hombres pagaban la cuenta el 90 por ciento de las veces, versus las mujeres en un 2% (el restante 8%, dividida en partes iguales). Sumémosle a esa ecuación la economía contemporánea, que tiene a los veinteañeros en medio de recesiones, falta de trabajo y precios de la vivienda infinitos: ¿a quién, entonces, le alcanza para el romance?

Resumiendo, el problema hoy para los hombres jóvenes es que sienten que ellas quieren hombres resueltos, preocupados, atentos y que las traten de manera especial sólo por el hecho de ellas ser mujeres, además de económicamente solventes. Lo que es lo opuesto a lo que se ha tratado de instalar desde el reclamo feminista. Y el problema para ellas es que los hombres las ven como mercancía, o las tratan como un amigo con el que tienen sexo, y no hay punto medio. Vaya madeja.

Retomando el reto del Tratamiento de Princesa, puede ser que se esté instalando una nostalgia por un pasado idealizado entre ellas, que no toma en cuenta la asimetría que ese tiempo implicaba para el género. Te llevo flores, pero tengo amante. Te pago la cuenta, pero tienes que atenderme en la casa. Pido por ti, pero porque no quiero escucharte. Las princesas de la vida real viven bajo el mandato del Rey; son ornamentales, a menos que se rebelen de la corona. No le podemos pedir al príncipe deconstruirse, si no lo hacemos también nosotras.

¿Y el romance? ¿Cómo se deconstruye? Cualquier relación de pareja tiene gestos amorosos, cada quién decidirá cuáles son los mínimos para ellos y los que son extravagancias del ego. Ahora, si me preguntan, unas florcitas cada tanto, nunca le han hecho mal a nadie.

Comentarios

Notas relacionadas