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La irregular venta VIP de Li Fridman: cómo la actriz y candidata a diputada consiguió entradas “sin filas” para políticos y famosos, y la trama que dejó a compradores sin ver a Silvio Rodríguez

El concierto de Silvio Rodríguez dejó una secuela inesperada en las filas del oficialismo, especialmente en el Partido Socialista. Varios políticos y figuras de la televisión que habían comprado entradas a través de la actriz y candidata a diputada Li Fridman (independiente por cupo socialista) denunciaron que nunca pudieron ingresar al evento: los boletos no llegaron o fueron reasignados a otras ubicaciones. Las acusaciones derivaron en una demanda civil y en la organización de un grupo de afectados que reveló que Fridman habría ofrecido el mismo sistema de reventa para otros conciertos de alta convocatoria, como Oasis y Bad Bunny. Desde su entorno defienden que solo gestionó entradas para su “círculo cercano”, pero las productoras involucradas cuestionan la legalidad del mecanismo y el uso de sus nombres.

Por Rodrigo Córdova y Sebastián Palma 29 de Octubre de 2025
Ilustración: Sandro Baeza / The Clinic.
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Hace poco menos de un año Li Fridman comenzó a frecuentar encuentros de políticos de izquierda. Primero fueron reuniones pequeñas, luego, espacios más distendidos y fiestas con conversaciones informales. Con el tiempo, fue tomando cercanía con algunas de esas figuras, vínculos que —sin saberlo entonces— más tarde serían clave.

Fridman es actriz y tuvo su personaje más conocido en Papá a la deriva, hace 10 años. Pero en agosto pasado sumó un nuevo rol: candidata a diputada por el distrito 12 (La Florida, La Pintana, Pirque, Puente Alto y San José de Maipo) con el apoyo del Partido Socialista. Su nombre comenzó a sonar entre los círculos progresistas, y, con ello, a tejer redes que más tarde le servirían para otorgar privilegios a conocidos a través de la venta de entradas a conciertos por un sistema irregular y alternativo al oficial de las productoras. El caso más sonado: el concierto de Silvio Rodríguez.

El 15 de abril, a mediodía, comenzaron a venderse los boletos para el regreso del cantautor cubano a Chile, tras siete años de ausencia, en la plataforma Puntoticket. En menos de dos horas se agotaron. La productora anunció dos fechas adicionales, y a las 15:00 horas se pusieron a la venta las nuevas entradas. Cuatro horas después, a las 19:00, ya no quedaba ninguna disponible.

La frustración llegó a más de un fanático, porque muchos quedaron fuera, y Fridman —ante el interés de sus nuevos conocidos del mundo político y de sus viejos amigos del ambiente artístico— aseguró tener un medio para conseguir entradas por otra vía.

La oferta fue un éxito inmediato. En cuestión de días, decenas de personas comenzaron a contactarla. El boca a boca corrió rápido en grupos de WhatsApp y, en poco tiempo, Li Fridman ofrecía entradas para distintos sectores del Movistar Arena: diamante, platinum e incluso boxes corporativos, usualmente administrados por marcas o empresas, que no se comercializan al público general.

Para el concierto de Silvio Rodríguez, el valor de las entradas era el mismo que cobraba la ticketera oficial, y los pagos se realizaban directamente a sus cuentas personales. Algunos de sus compradores transfirieron hasta dos millones de pesos por varios boletos.

Durante los meses siguientes, y antes de que llegara la fecha del esperado concierto del cantautor cubano, las promesas se multiplicaron. Fridman comenzó a ofrecer tickets para otros eventos —incluso a precios más bajos que los del mercado—: Bad Bunny, Dua Lipa, Guns N’ Roses, Oasis y Eladio Carrión, quien justamente se presentó el 27 de octubre en el Movistar Arena. Estas entradas, eran más baratas porque no incluían el cargo por servicio que aplicaban las plataformas oficiales.

La demanda civil en contra de Fridman

The Clinic tuvo acceso al motivo de una demanda civil presentada el 10 de octubre de 2025 (aún no ha sido proveída), por un abogado (se omite su identidad) contra Li Daniel Fridman Moses, en la que se acusa a la actriz y candidata a diputada de haber ofrecido entradas para distintos conciertos en Chile, entre ellos los de Silvio Rodríguez, Oasis y Linkin Park, a cambio de transferencias directas a su cuenta bancaria personal. Fridman habría proporcionado sus datos —nombre completo, RUT, correo y número de cuenta corriente del banco— para concretar los pagos, que en este caso alcanzaron los $420 mil pesos.

El relato judicial -al que tuvieron acceso los denunciantes y que concuerda con audios de la candidata- detalla que, durante los meses previos al concierto de Silvio Rodríguez —realizado el 5 de octubre de 2025—, Fridman mantuvo comunicación con el demandante y le aseguró en reiteradas ocasiones que las entradas serían entregadas a principios de septiembre. Sin embargo, las fechas se fueron aplazando. Un día antes del evento, la demandada informó que no podría concretar la entrega porque habría sufrido un accidente automovilístico.

Además, se reclamó en la demanda, Fridman se comprometió a devolver el dinero y aquello nunca ocurrió (hasta el momento en que se ingresó). El demandante sostuvo además que, tras lo sucedido, tomó conocimiento de que otras personas también fueron afectadas por el mismo mecanismo de venta, y que incluso algunas habrían recibido boletos de cortesía.

Desde el entorno de Fridman aseguran que dichos montos ya fueron restituidos y que la candidata aún no ha sido notificada de la demanda. Además, indican que Fridman era la intermediaria y que ella transfería a otra persona los montos.

La promesa incumplida

“Li, hola. He estado esperando todo el día por un llamado o un mensaje tuyo para saber qué pasa con las entradas de Silvio que compré hace cuatro meses”, escribió una de las afectadas en el grupo de WhatsApp llamado “Silvio”, que reunió a las personas que compraron boletos a través de Li Fridman y que, a días del concierto, exigían respuestas.

Entre los miembros del chat estaba Martina Valenzuela Levi, jefa de la División de Desarrollo Regional de la Subsecretaría de Desarrollo Regional, quien había adquirido varias entradas para familiares y amigos.

“Li me dijo ayer que tenía ocho entradas hasta el momento y que me las iba a mandar, pero hasta ahora no me ha enviado nada. Ya fue devolviendo varias porque definitivamente no existen”, escribió la funcionaria de Gobierno en el grupo.

The Clinic intentó contactarse con Valenzuela, sin embargo, no hubo respuesta.

Era viernes 26 de septiembre. El domingo 5 de octubre, en el tercer día de conciertos, Fridman envió un mensaje al grupo junto con una fotografía: un auto gris, chocado. “Me chocaron y estaré en eso un rato”, escribió. “No sé si logre gestionar lo de hoy, pero las que quieran pueden mandarme sus datos para la transferencia”, agregó, insinuando que devolvería el dinero.

Y es que las ofertas de Fridman eran de corte comercial. “Tengo entradas para hoy y te ofrecí primero que a otras personas”, le dijo a una de las personas afectadas. 

“No tengo más para hoy. Me van a llegar los box que son para el 5. Son súper bacanes, son privados, tienen comida y esos nunca los ofrecí, pero me llegarán de esos”, dice a otra persona y remata con el mismo estribillo: “Y tú eres a la primera persona que le mando lo de los box”.

The Clinic tuvo acceso a imágenes de los chats en donde Fridman hacía entrega de las entradas: arriba de ellas, aparecía que el mismo mensaje había sido reenviado muchas veces. 

Ante los alegatos, Fridman se disculpó y reconoció su responsabilidad: “Chicas, yo también lamento mucho el retraso. La situación se escapa de mis posibilidades de accionar, abrí este espacio y posibilidad de gestionar entradas para Silvio sabiendo que muchos querían ir y era imposible comprar, con la máxima buena onda abrí el espacio que yo tengo para conseguir entradas”. 

Continúa: “Entiendo perfecto sus molestias y por supuesto, me haré cargo de todas las platas y también de sus pasajes si es que ya fueron comprados. Pido disculpas y entiendo totalmente su molestia, pero reitero que esto va más allá de mí: la productora me otorga la posibilidad de vender tickets que sobran o que se abren después, por yo no lo gestiono yo del todo, soy la cara visible, todo depende la productora. Si hubiera sabido que pasaría esto nunca les hubiera ofrecido esta posibilidad de ir a ver el concierto.

Luego, reconoce: “También quiero explicarles, cómo les dije cuando me hablaron por primera vez que es venta informal, como ya mencioné con espacios otorgados por la productora, que de otra manera no se hubiera podido comprar. Nuevamente pido disculpas y espero que puedan entenderme a mí también, estoy sumamente afectada, con altos niveles de estrés y angustiada por no haber logrado cumplir algo que me preocupaba y esperaba que se pudiera lograr”. 

Al final del mensaje, pide perdón: “Me disculpo y espero que puedan ser agendadas sus fechas o de lo contrario, haré las devoluciones. Lo siento nuevamente, a sus comentarios”. 

La respuesta de algunas fue: “Yo quiero que me entreguen las entradas hoy, Li”. “Yo también”, sumó otra.”

Las productoras se desmarcan: “No tenemos ningún vínculo con Li Fridman ni con sus actividades”

Las productoras detrás de los conciertos mencionados por los afectados fueron enfáticas: ninguna de ellas mantiene relación alguna con la actriz y candidata a diputada Li Fridman ni con las supuestas gestiones para conseguir entradas “por fuera” del sistema oficial.

Desde Bizarro Live, compañía responsable de organizar algunos de los espectáculos más grandes realizados en Chile —entre ellos los conciertos de Bad Bunny y Eladio Carrión a los que vendía entradas—, negaron cualquier vínculo con la candidata y criticaron abiertamente las prácticas de reventa que se le atribuyen. En su declaración enviada a The Clinic, la empresa señaló:

“Bizarro Live declara no tener ningún tipo de vínculo con la persona identificada como Li Fridman Moses ni con sus actividades. Rechazamos tajantemente cualquier tipo de reventa o comercialización no autorizada de entradas. Recordamos al público que Punto Ticket es el único canal oficial de venta para los eventos producidos por Bizarro, incluyendo los conciertos de Bad Bunny y Eladio Carrión.”

Por su parte, RedEyes, la productora que trajo a Silvio Rodríguez al país en abril pasado, también se desligó de cualquier responsabilidad respecto a las supuestas gestiones de Fridman. En su declaración, la empresa fue más allá, lamentando que su nombre haya sido asociado a lo ocurrido y recalcando que todas las ventas fueron realizadas exclusivamente a través del sistema oficial:

RedEyes informa que las entradas para los conciertos por los que fue consultado por The Clinic se vendieron exclusivamente a través del sistema PuntoTicket, único canal oficial designado para la venta por la productora del evento. RedEyes reitera que no tiene ningún tipo de vínculo ni responsabilidad respecto de terceros que, de manera inescrupulosa, ofrezcan o comercialicen entradas sin autorización ni respaldo alguno.”

La compañía añadió además un llamado al público a evitar comprar entradas por vías alternativas y reforzó su compromiso ético:

“En ese sentido, la empresa subraya que los únicos medios válidos para la compra de tickets son las ticketeras oficiales y definidas por las productoras e invita al público a adquirir sus entradas únicamente por esos canales, para evitar fraudes o situaciones irregulares. La compañía lamenta profundamente que se haya intentado vincular su nombre con prácticas ajenas a sus valores y reafirma su compromiso con la transparencia, la ética y el respeto al público y a los artistas.”

The Clinic intentó obtener una versión del Partido Socialista, tienda que patrocina su candidatura al Congreso, sin embargo optaron por no referirse al caso sin una investigación del Ministerio Público. Desde la tienda, de hecho, habían emitido una declaración pública condenando un robo de auto que sufrió Fridman el domingo recién pasado.

La candidata responde: ” Lo que hice fue ayudar a que fanáticos y fanáticas pudieran acceder a un espectáculo cuando ya no quedaban entradas”

The Clinic contactó a Li Fridman, quien accedió a responder a través de un cuestionario:

—¿Qué relación tiene con la venta de entradas a distintos eventos musicales como el de Silvio Rodríguez, Bad Bunny, etc.?

—Prácticamente ninguna. En algunos casos facilité un contacto de Paz que ofrecía entradas disponibles. Nada más. Y aprovecho de decirlo: se trató siempre de un gesto de buena fe hacia personas interesadas.

—¿Cómo conseguía las entradas que ponía en venta?

—No conseguía entradas ni realizaba ventas de forma directa. Un tercero informaba que existían cupos disponibles, y mi participación se limitó a conectar a personas interesadas con esa posibilidad.

—¿Qué tipo de entradas eran? ¿Cortesías? ¿Reventas?

—No eran cortesías ni reventas. Eran entradas oficiales que conseguía este tercero. Lo que hice fue ayudar a que fanáticos y fanáticas pudieran acceder a un espectáculo cuando ya no quedaban entradas. 

—Fuentes señalan haber pagado por entradas que nunca llegaron. Tenemos un mensaje suyo pidiendo disculpas. ¿Qué ocurrió?

—Cuando supe que había retrasos me escribieron, pedí disculpas porque correspondía, y asumí el compromiso de acompañar cada caso y hacer la devolución del dinero por qué no quería cargar con esa responsabilidad. Quiero ser clara: no recibí ganancias, los ticket no dependían de mí, y he exigido al intermediario que cumpla o restituya los montos. No he eludido responsabilidades y he estado disponible para resolver cada situación de forma personal.

—¿Qué relación tiene con el abogado que ingresó una demanda civil en su contra por perjuicios?

—Hasta la fecha no he sido notificada formalmente de alguna demanda.

—¿Califica de negocio la comercialización de estas entradas?

—No. 

—Miembros de su equipo anterior renunciaron; dicen que fue por esta situación. ¿Qué responde?

—Eso es falso. Ningún integrante del equipo ha renunciado por este motivo ni por otro. Por el contrario, seguimos trabajando con más cohesión y compromiso que antes. En tiempos electorales intensos suelen circular rumores destinados a dañar la credibilidad, pero los hechos hablan por sí solos.”

—¿Adeuda dinero por entradas que no pudieron ser entregadas?

—No y hasta la fecha me hecho responsable de aquella situación.

—¿Por qué le depositan a usted?

—En algunos casos, y únicamente con el propósito de facilitar el contacto entre las personas interesadas y quien ofrecía las entradas, recibí los montos y los transferí directamente a Paz.

—¿Si las entradas eran oficiales, había un documento tributario que respaldara la transacción?

—Respecto de cualquier aspecto tributario o administrativo, corresponde revisarlo con la persona que efectivamente poseía y gestionaba las entradas.

Revisa aquí el nuevo podcast de The Clinic: Retrato presidencial:

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