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Opinión

13 de Diciembre de 2025

El futuro peor gobierno de la historia

Foto autor Ignacio Bazán Por Ignacio Bazán

Ya han sido dos oposiciones particularmente duras que han tildado a los dos últimos gobiernos como “el peor de la historia”. Salga quién salga elegido este fin de semana, difícilmente esto vaya a cambiar para la nueva administración. El columnista Ignacio Bazán entrega sus razones (que están en el pasado reciente) en esta columna.

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Este fin de semana es de celebraciones para algunos y desazón para otros. Este fin de semana escucharemos discursos de triunfo (y de unión, espero), y discursos de derrota (y de algo de auto crítica, también espero).

Pero dentro de estos dos escenarios clásicos de cerca de las 21:30 hrs del domingo, también tendremos dos tipos de reacciones de adherentes de lado y lado que, a estas alturas en el Chile del post Estallido, son sumamente predecibles.

1-Si gana José Antonio Kast, habrá un desfile de personas de izquierda en redes diciendo que se van de Chile (para luego quedarse de todas formas). Otros atribuirán la derrota al bajo poder cognitivo del chileno (que era muy alto para la marcha del millón o cuando se eligió a Gabriel Boric) y por último, vendrá una larga sesión de fachopobreo a los sectores populares que votaron Kast.

2-Si gana Jeannette Jara, tendremos un desfile de personas de derecha en redes diciendo que se van de Chile (para luego quedarse de todas formas). Otros atribuirán la derrota al bajo poder cognitivo del chileno (que era muy alto cuando se rechazó el primer intento de Constitución) y por último, vendrá una larga sesión de comunisteo a todo aquel que le hizo más sentido el programa de Jeannette Jara.

Dicen que los polos se atraen. Eso no lo sé, no me consta, pero en situaciones límites actúan de forma bien similar, se parecen, eso ya lo hemos venido viendo seguido.

El día después de asumir

Las lunas de miel de un gobierno que recién se posiciona en el poder son cada más cortas. Así como ha habido poca paciencia, la ciudadanía tampoco es totalmente responsable de este síntoma, ya que el valor de la promesa electoral se ha disparado por las nubes. Es decir, asuma quien asuma, las expectativas se van a fijar alineadas a la misma altura de las promesas, que están por allá arriba.

Lo de la paciencia va bien de la mano con los niveles de crispación del último tiempo. Si bien la aprobación del segundo mandato de Sebastián Piñera llegó a mínimos históricos, fluctuando entre 4 y 9% dependiendo de la encuestadora tras el Estallido, su aprobación en octubre de 2019 rondaba el 30% y nunca había bajado de eso durante su primer año y medio de gobierno, porcentaje similar con el que ha gobernado Gabriel Boric durante casi todo su mandato.

De hecho, el primer momento en el que Boric tuvo más desaprobación que aprobación se dio mucho más rápido que en Piñera 2 y fue casi de inmediato: un mes después de asumido el cargo. En el segundo gobierno de Piñera, por otro lado, esa luna de miel en que su aprobación excedía su desaprobación, se extendió hasta noviembre de 2018. Unos nueve meses después de llegar a La Moneda.

Pero ambos comparten algo en común: ser etiquetados como los peores de Chile por buena parte de sus rivales políticos.

Los peores de la historia

Estos dos últimos gobiernos han sufrido particularmente las frases grandilocuentes de sus respectivas oposiciones. En el caso de Piñera, y amparados en su baja aprobación post estallido, las frases que pedían su renuncia iban acompañadas desde ‘el peor gobierno de la historia’ a un más benevolente ‘peor gobierno desde el regreso a la democracia’, sin mucha contemplación de que se le vino un estallido primero y una pandemia después. La definición de un gobierno de emergencia que llegó al final de milagro. 

En el caso de Boric lo que se repite como un mantra es el ‘Chile se cae a pedazos’, que también se alterna con ‘el peor gobierno de la historia’ o ‘peor gobierno desde la UP’, depende de quién la diga. Nuevamente la hipérbole de los peores, algo injusta, ya que este fue un gobierno que, aunque llegó con una mochila llena de sueños a cambiarlo todo, rápidamente (y por norma general) aplicó un sentido de realidad a sus actos.

Desde la llegada de Mario Marcel a Hacienda, primero, al desembarco del Socialismo Democrático cuando las cosas se estaban yendo de las manos vía ministra Siches en Temucuicui, vía Pelado Vade, vía Democracia Viva y otros cuantos chascarros institucionales, Boric se las arregló para que justamente el país no se cayera a pedazos. Creció a un promedio de un 2% cuando todo el mundo que no era adherente suyo pensaba que se venía la noche. Bajó la inflación (causada en buena parte por su sector en Piñera 2, hay que consignarlo) pero se hizo cargo, incluso aumentando considerablemente el sueldo mínimo. Y por último, sacó un acuerdo relativamente transversal en pensiones mientras aplicó sin miedo casi todas las recetas de la derecha en seguridad. 

No es poco para un gobierno al que le vaticinaban ser una suerte de nueva UP.

Lo peligroso es que, de alguna forma, esto de los “peores de Chile” se termina devolviendo. Mientras buscaba alguna de estas frases para afirmar esta columna, me encontré con una entrevista a la actual ministra Camila Vallejo pocos días antes de que su sector tomara el poder. Y ahí volvía a decir que el de ‘Piñera había sido el peor de la historia’, sin darle ni media atenuante por estallido o pandemia.

Y bueno, también hablaba de un indulto general para, en sus palabras, “presos de la revuelta” a tramitar en el Congreso, algo que solo ocurrió vía indulto presidencial y que terminó liberando a trece presos, varios con amplios prontuarios, entre los que se contaban homicidios frustrados, cayendo uno de los indultados nuevamente a la cárcel a meses de salir por robo con intimidación y secuestro en Copiapó. 

En fin.

Ese era el tono y las definiciones hace cuatro años de quien es, quizás, la segunda figura más importante de este gobierno después del Presidente.

Hoy es José Antonio Kast quien viene asegurando que el gobierno del que Vallejo forma parte “es el peor de la historia del país”. Y aunque este tipo de frases poco le importe a ella o al mismo Gabriel Boric, esta ampulosa devuelta de mano del candidato republicano sí resuena en buena parte de la ciudadanía, tanto, que tiene a Kast en primera fila para hacerse de la Presidencia este fin de semana.

¿El problema?

Si es Kast quien llega a La Moneda, tras una corta luna de miel gentileza de la oposición, su administración va a pasar tarde o temprano a ser el nuevo ‘peor gobierno de la historia’ según sus opositores.

Bien por los que quieran retomar el poder en cuatro años más. Pésimo por la convivencia de este país, en la que el péndulo, cada gobierno que pasa, llega más lejos, devolviéndose con más fuerza hacia el otro lado, como parece ser el caso con el destino de esta segunda vuelta.

Y también, como debiese ser el caso en cuatro años más, después de un ‘nuevo peor gobierno de la historia’. Veremos.

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#opinión#política

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