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La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez. Foto: Carlos Rodríguez.

Política

5 de Abril de 2026

Constanza Martínez, presidenta del FA: ”No nos arrepentimos de los principios que nos inspiran, no vamos a pedir disculpas por creer que Chile es injusto”

En medio del congreso ideológico que busca redefinir el rumbo del partido, su timonel defiende los principios de su colectividad. Además, afirma que se dieron por superadas las tensiones con el Socialismo Democrático antes de que dejaran el gobierno y asegura que hay más unión que en bloque de enfrente. Sobre el Gobierno del Presidente dice que "ha sido un gobierno indolente, irresponsable y que ha planteado a toda costa una lectura muy ideológica".

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La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, recibe a The Clinic en el tercer piso de la sede del partido para sostener esta entrevista. Comenta que para el fin de semana largo no saldrá de Santiago y aprovechará de estar con su familia que es cristiana y que siguen ciertas tradiciones en Semana Santa: no escuchar música y, el Viernes Santo, comer arroz con huevo.

El estado de reflexión al que invita la tradición cristiana coincide, de manera algo exigida, con el proceso que hoy atraviesa el Frente Amplio en su congreso ideológico. Se definieron unidades barriales de alrededor de 10 militantes por grupo, en las que se pueden encontrar cuadros reconocidos junto a militantes de base, en el que se discuten aspectos de cara a la proyección del partido en materias como democracia, imperialismo, modelos de desarrollo y modernización del Estado.

Así, Martínez reconoce estar contenta por el proceso que atraviesa su partido, el que concluirá en junio, un mes antes de las elecciones de la directiva frenteamplista que asumirá a mitad de año. Comenta a The Clinic que no tiene definiciones respecto de si postulará o no a la presidencia por un nuevo periodo y afirma que, en gran medida, dependerá de las definiciones que se adopten en el congreso ideológico.

—Con el comienzo del Gobierno de José Antonio Kast hubo muchos anuncios que a ratos hicieron mostrar desordenada a la oposición. ¿Se han ido adaptando a este nuevo escenario?

—José Antonio Kast decidió iniciar su gobierno con un guión muy claro de uno de ultraderecha, tratando de poner muchos temas al mismo tiempo y de inundar el debate de forma de, quizás, no mostrar con claridad cuál era su proyecto en el inicio.

Pero creo que con pocos días fue muy claro que el objetivo principal tenía que ver con esta obsesión ideológica de reducir el gasto público a cualquier precio para reducir los impuestos a los superricos. Creo que eso ha quedado muy demostrado en estas primeras semanas y que es ha ayudado de forma muy clara a que la oposición reconozca y haga patente que sí nos podemos encontrar en los temas de fondo: proteger a la clase media y alertar de esta puesta en escena que ha hecho el gobierno de José Antonio Kast.

—¿Qué ideas unen a la oposición?

—Hay algunos aspectos que son muy centrales. El primero tiene que ver con que este relato que ha tratado de plantear el ministro Quiroz y el presidente Kast de que no había plata y que era necesario tomar medidas extraordinarias que desprotegen a la clase media, se cayó.

Y quedó muy expresado esta semana cuando toda esta discusión de la caja fue descartada no solo por la oposición formal de los partidos, sino también por economistas, por exautoridades. El gobierno entró de forma muy irresponsable planteando que no había plata en el Estado y que además no había más alternativas que no aplicar el Mepco. Ellos plantearon que había 46 millones de dólares y resultaron ser US$3.600. Y creo que esos argumentos están haciendo agua, que el gobierno ha mantenido una posición muy ideológica y creo que la oposición ha tenido la altura también para mostrar, a través de datos bien concretos, que la situación de emergencia no era tal. Las cifras no son propaganda.

Diferencias con el resto de la oposición: “Es muchísimo más lo que nos une”

—Pareció que las decisiones del Gobierno terminaron forzando la unión de la oposición. Venían de un verano complejo con divisiones…

—Es que de alguna forma rompió con muchas tradiciones republicanas de nuestro país y ha mostrado un carácter improvisador. Primero en materia económica, donde utilizan las cifras para hacer propaganda política y no para establecer un barómetro de cómo se implementan políticas públicas. Segundo, en materia internacional, en que han tenido una postura muy irresponsable en medio de un escenario global preocupante, cambiando una forma de relacionarse por parte de Chile, donde la paz, los derechos humanos y el multilateralismo eran parte de nuestra estructura republicana.

En tercer lugar, en materia de seguridad, un gobierno que decía tener la prioridad ha tenido un nivel de improvisación que me parece muy preocupante, con decisiones imprudentes en las policías e investigaciones y en unidades que eran críticas para poder sistematizar los distintos organismos que trabajan en la seguridad.

—¿Da por superadas las diferencias que hubo con el Socialismo Democrático antes de que terminara el gobierno de Boric?

—Es que la verdad es que para mí fueron parte de un debate y así lo hemos hablado también con la presidenta del Partido Socialista, con el Partido Comunista y con todo el resto de los partidos. Nosotros somos proyectos distintos y es natural que tengamos énfasis diferentes y que, en ciertas discusiones, nos encontremos, en otras tengamos algunas diferencias. Pero creo que es muchísimo más lo que nos une.

Noto muchas más diferencias políticas en el actual oficialismo, donde parte de Chile Vamos plantea su necesidad de tener una postura clara en materia de derechos sociales o de que no retrocedamos en aspectos como la gratuidad, y también en la visión internacional.

—¿Cuál es el error que no puede cometer la oposición?

—La oposición está muy determinada por el tono que pone el gobierno. Y hoy día quien tiene que dar respuesta del nivel de incertidumbre que está imprimiendo al país es el gobierno de Kast. Su tono ha sido muy confrontacional, muy irresponsable y sobre todo muy indolente, pareciera que no tiene mucha conexión con lo que está pasando en la calle.

El ministro Quiroz, cuando plantea que se va a acabar el Mepco, dice que no tiene control sobre el transporte en regiones, lo que habla de un desconocimiento de cómo funciona, y de no considerar los efectos inflacionarios ni el impacto en el costo de la vida de muchas familias.

Entonces yo diría que el error que no podemos cometer es no expresar con claridad que estas medidas no responden a una necesidad del país, sino más bien a una disposición ideológica de este gobierno, y estar a la altura de ese desafío.

—¿Teme que se repita lo que sucedió en el Senado de que el Socialismo Democrático accediera a un pacto con la derecha dejando afuera al Frente Amplio y al Partido Comunista?

—Los acuerdos administrativos son lo que son y no creo que ahí se reduzca toda la acción de la oposición. Tenemos muchos espacios en los que tenemos que tener una prioridad y una coordinación.
Yo espero que sean esos principios de la necesidad de proteger, que no retrocedamos las 40 horas, que no retrocedamos en una reforma de pensiones que costó tanto sacar, que no retrocedamos en derechos adquiridos por las mujeres y los trabajadores, el foco de atención de la oposición.

A mí no me interesa hacer una discusión entre políticos para los políticos. Yo espero que la oposición entienda que son esos los temas que nos tienen que unir y prefiero centrarme en aquello que nos une más que en diferencias tácticas que se pueden discutir en la construcción de ese espacio común.

Constanza Martínez: “Este es un gobierno que ha decidido dar una batalla cultural y gobernar para su sector”

Constanza Martínez es crítica de la gestión que hasta ahora ha llevado a cabo el Ejecutivo y si bien evita calificar la acción de algunos parlamentarios de oposición de solicitar renuncias de ministros, acusa que hay un problema de “una actitud de gobierno que está tomando políticas públicas en contra de la evidencia”.

“Este es un gobierno que ha decidido dar una batalla cultural y gobernar para su sector, no para todo el país, sin generar diálogo ni acuerdos y estableciendo cifras y conversaciones que no tienen que ver con la realidad, sino más bien con un fin propagandístico”, dice Martínez.

“Y por lo tanto —añade—,veo con mucha preocupación estas primeras semanas, porque se retrocede en avances que habían tomado mucho tiempo de discusión y evidencia, arrasando con mínimos que habíamos logrado como país.

—¿No cometen un error algunos dirigentes de la oposición, como la senadora Daniella Cicardini y el diputado Daniel Manoucheheri, al a pedir la salida de ministro a tres semanas?

—Es que creo que el problema no es de los ministros, es un problema de diseño del gobierno y del liderazgo del Presidente. Los ministros están ahí porque el Presidente les da su directriz y su confianza, y lo que vemos es que en todas las carteras está esta misma idea.

Primero, reducir el gasto público sin tener evidencia en la realidad, haciendo este corte parejo del 3% sin entender cómo eso opera en salud, educación o vivienda, y además sin explicar cómo lo van a hacer, diciendo que no hay plata.

Entonces hay un discurso sostenido por todos los ministros en torno a que no hay plata y que hay que reducir el gasto público, mientras se plantea bajar los impuestos a los superricos, lo que muestra una contradicción. Eso es lo preocupante, porque no depende solo de una persona, sino de una actitud de gobierno que está tomando políticas públicas en contra de la evidencia.

—¿Pero, por ejemplo, pedirle a un ministro que salga en tres semanas no le da espacio reforzar al gabinete y ponerlos en una posición de víctima, como planteó el timonel del PC, Lautaro Carmona?

—No, yo creo que también los ministros han cometido errores bastante grandes en su comunicación, en la empatía, en la capacidad que tienen de saber cuál es el Chile real que tienen que Gobernar, si ese es el punto. Hoy día quienes tienen la responsabilidad de gobernar es el oficialismo, no es la oposición.

Nadie del Frente Amplio ha planteado que es necesario que este problema se resuelva solo con una salida.

—A propósito de el perfil de la oposición se plantea en la medida que actúa el gobierno, ¿no habla eso de falta de definiciones?

—No, para nada. El Frente Amplio es mucho más que un partido de oposición. Tenemos proyectos y estamos debatiendo sobre modelos de desarrollo, sobre los desafíos en materia de envejecimiento, de cuidados y de la necesidad de establecer un Estado solidario, eficiente y que llegue a tiempo. El punto es que cuando nos preguntan qué tipo de oposición vamos a ser, eso depende del tipo de gobierno al cual nos estamos oponiendo.

—¿Eso define a la oposición como una oposición reaccionaria?

—No. Nosotros tenemos una agenda de trabajo que es muy clara. El tono, cuando se nos pregunta cuál vamos a tener, depende de cómo el gobierno se plantea en la discusión y si te hace parte o no de una política pública.

El Mepco es un ejemplo: se nos invitó a conversar, asistimos y luego lo presentaron como un decreto. Nosotros hemos dicho que el gobierno puede cambiar, que tome otra decisión, que retire esa medida y que busquemos formas para que las familias no sean las que lleven el costo de esta crisis.

Indultos: “¿Hay que tener humanidad con los condenados de Punta Peuco, pero no con enfermos de cáncer? Partamos de esa base”

—El FA ha sido crítico del anuncio del Presidente respecto a los indultos que los va a ocupar. Sin embargo, el expresidente Boric también utilizó esa misma medida. ¿Por qué ahora son críticos ?

—Porque hay una diferencia fundamental que tiene que ver con ocultar la agenda que uno quiere defender. Nosotros durante nuestra campaña hablamos abiertamente de que había casos que revisar producto de la crisis social que vivió el país. No dijimos que no se iba a hacer, hubo una decisión consciente de discutirlo con la sociedad.

En cambio, el presidente Kast en campaña dijo que no iba a indultar a nadie y hoy instala este tema dentro de sus prioridades. Eso da cuenta de una postura que no fue transparente y que apunta a una idea de impunidad, especialmente en materias de derechos humanos. Por eso lo que planteamos es que estas posiciones se digan con claridad y se debatan de frente, porque estamos hablando de verdad, justicia y reparación para víctimas de violaciones a los derechos humanos.

—¿Pero el Presidente Boric no dio una señal de impunidad al usar los indultos con personas que cometieron delitos?

—Lo que se hace de cara a la ciudadanía es decir por qué se toma una decisión que es una atribución del presidente. El presidente Boric planteó al país cuál es su opinión y por qué realiza un indulto. Pero acá hay algo más de fondo: se habla de humanidad para algunos, pero no la he visto tener ni con la directora del SernamEG ni con las víctimas de la dictadura y los derechos humanos. Entonces, ¿hay que tener humanidad con los condenados de Punta Peuco, pero no con enfermos de cáncer? Partamos de esa base.

Hoy el gobierno plantea revisar el mecanismo del indulto mientras al mismo tiempo lo utiliza, sin hablarle al país con claridad. Creo que eso es poco valiente. Por eso, más allá de si el indulto es o no una buena medida, la diferencia es la transparencia: no puedes decir una cosa en campaña y hacer otra en el gobierno.

—¿Qué consecuencias políticas va a tener para la oposición el retiro de la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU?

—Creo que lo que han planteado los ex cancilleres y ex subsecretarios es bien elocuente: sería un bochorno internacional, y ya lo ha sido. Al mirar a los otros candidatos, Michelle Bachelet es por lejos la más preparada, con más experiencia y con mayor capacidad de proyección de su liderazgo. Por lo tanto, se deja en entredicho la posición de Chile en materia de multilateralismo, derechos humanos y defensa de la democracia.

Esto rompe con una práctica histórica del país. El Presidente Boric, por ejemplo, mantuvo a Andrés Allamand en su cargo, entendiendo que en política exterior hay una lógica de Estado. Hoy eso se abandona, y lo que vemos es una señal ideológica que debilita la posición internacional de Chile.

—Desde la derecha han criticado que el expresidente Boric no socializó esta decisión con todos los sectores políticos…

—Es que son políticas de continuidad y los presidentes pueden tomar decisiones en materia internacional, sobre todo cuando se trata de un liderazgo como el de Michelle Bachelet.

Y lo que vemos hoy es una postura que, a mi juicio, ha sido servil frente a las políticas que ha tratado de instalar Trump. Cuando se habla de renovar la Doctrina Monroe, uno se pregunta por qué se pone en duda nuestra soberanía y nuestros derechos humanos. Uno esperaría una posición firme del presidente, no ir a darle la mano a quien nos está amenazando.

—¿Ve un revanchismo en este gobierno?

—No creo que tenga que ver con un problema personal ni con un revanchismo entre gobiernos. Esto no es un debate entre el gobierno de Gabriel Boric y el gobierno de José Antonio Kast, son políticas de Estado. El problema es que se ha instalado un discurso de enfrentamiento, cuando en materia económica, internacional y de seguridad debiese existir una visión de continuidad y criterios comunes para evaluar si las políticas públicas están funcionando.

—¿No cree que por ahí hay que darle más tiempo al Ejecutivo para que se adapte? El Gobierno del Presidente Boric también tuvo tiempo para adaptarse y aprender…

—Pero tiene que haber disposición al aprendizaje y tiene que haber disposición a escuchar al otro y eso es lo que no hemos visto durante esta semana.

Constanza Martínez: “Hay una idea bastante disciplinante de querer que el Frente Amplio se arrepienta de los principios que lo inspiran”

Martínez comenta que su partido está en pleno proceso de reflexiones y que a través del comité central del FA ya se han arrojado las primeras líneas más críticas de lo que fue el Gobierno del expresidente Boric. Además, reafirma y defiende los valores que fundaron el partido como la desigualdad, el feminismo y los movimiento sociales como el “No + AFP”.

Aún así, reconoce como errores el hecho de esperar el resultado del primer proceso constituyente para implementar la agenda de Gobierno, el hecho de perder la reforma tributaria y también reconoce “que no se supo explicar por qué no podíamos avanzar lo más rápido que queríamos”

—¿A qué reflexión ha llegado el Frente Amplio tras el paso por el Gobierno?

—Nosotros lo hemos dicho bien públicamente, porque hemos tenido un debate bien rico al interior del partido y nos interesa mucho que esos aprendizajes sirvan para consolidar también una visión para el futuro, no solo para quedarnos mirando al pasado. Los elementos que hemos planteado es primero la necesidad de que los gobiernos y la política no se encierra en sí misma y sea capaz de disputar esos sentidos comunes en la sociedad.

Creemos que un retraso en el inicio de esa disputa en el gobierno anterior, precisamente porque había un proceso constituyente en curso y hubo de cierta manera una espera de que ese proceso concluyera antes partir con una agenda más clara, nos costó mucho. Lo mismo ocurrió con haber perdido la reforma tributaria, de alguna forma sobredeterminó el resto del gobierno y la cantidad de dinero que podíamos disponer para avanzar en otras reformas.

Creo que también hay varios elementos que hemos planteado sobre expresar de mejor manera quiénes estaban en contra de ciertas políticas públicas y no se supo explicar por qué no podíamos avanzar lo tanto más rápido que queríamos.

—Hay quienes aún exigen un mea culpa por el estado en que se entregó el país…

—El cómo entregamos el país en todos los indicadores muestran que nosotros recibimos un país en peores condiciones que el que le entregamos a José Antonio Kast. Y eso tanto en indicadores económicos como de estabilidad y gobernabilidad claramente el gobierno de Gabriel Boric entrega un país en mejores condiciones.

Hay una idea bastante disciplinante de querer que el Frente Amplio se arrepienta de los principios que lo inspiran y con eso quiero ser bien explícita: nosotros hemos sacado muchísimos aprendizajes y creemos que hicimos cosas mal, hicimos cosas bien, y está bien tener un análisis descarnado de todas esas situaciones.

Pero yo no me voy a arrepentir de haber estado en contra de la AFP, no me voy a arrepentir de haber dicho que nuestro país es un país injusto, que distribuye mal la riqueza y que eso trae pobreza para nuestra gran clase media y clase baja.

No me voy a arrepentir de haber defendido la igualdad de género como una cuestión estructural y poco importante dentro del debate público, porque objetivamente tiene impacto en el cuidado, tiene impacto en la igualdad, tiene impacto en la violencia, tiene impacto en la seguridad. Son aspectos centrales y por lo tanto nosotros, no nos arrepentimos de los principios que nos inspiran, sino que sacamos aprendizajes de la experiencia. No vamos a pedir disculpas por creer que Chile es injusto y que eso tiene que cambiar.

—En julio, el FA define a una nueva directiva ¿Qué se juega el Frente Amplio en esta elección?

—Se juega más en el proceso congresal, que es muy importante que logremos en todo este proceso que se inició hace tres años atrás. Más allá de los nombres o las disputas internas, nuestro partido hoy día está más unido, con un quehacer más claro y con una bancada muy sólida. Y creo que eso hay que profundizarlo. En el fondo lo que se juega no es solamente esa elección, sino pasar de un espacio más separado, disgregado, a algo más unificado, más sólido y que está ofreciendo mayores reflexiones.

—¿Algún posible liderazgo que asome?

—Tenemos muchos y es muy bonito eso. Nos han hecho columnas sobre la falta de liderazgos o el ascenso y muerte del Frente Amplio, pero hoy día tenemos al Presidente más joven electo, al político mejor evaluado, una senadora en el Maule que tuvo un 20% de las preferencias en su primera candidatura presidencial.

También tenemos diputados, alcaldes, concejales, cores y dirigencias sociales, compañeros en la CUT y en centros de estudiantes importantes. Somos un partido vivo que tiene liderazgos transversales y presencia en muchos lugares.

¿Está dispuesta a asumir nuevamente la presidencia?

—Estoy esperando a las definiciones del Congreso. Creo que de alguna forma van a determinar el camino y estamos muy centrados en un momento muy desafiante como lo ha sido el cierre del gobierno, el inicio de la oposición y al mismo tiempo llevar a cabo el congreso que requiere que la dirección esté preocupada de que el eso se lleve a cabo.

—¿Proyectan liderazgos presidenciales? ¿Ve postular al expresidente Boric en 2030?

—Yo soy muy futbolera y soy muy mufera. Y por lo tanto, no me gusta tanto adelantar ciertas discusiones que, dada toda la respuesta anterior en que te decía, nosotros tenemos muchos liderazgos y tenemos además liderazgos que van a tener incluso más experiencia terminado este gobierno en distintas zonas, en distintos espacios. Tendría la calma de que tenemos cuadros, tenemos opciones y que eso va a depender también de cómo se den estos cuatro años y no quiero adelantarlo.

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