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Francisco Paredes - The Clinic

Tiempo Libre

2 de Octubre de 2026

Carmen Gloria Bresky y la carrera de actriz: “No es garantía haber tenido un buen personaje o un premio para seguir siempre vigente”

Carmen Gloria Bresky protagoniza “Showoman”, una obra sobre una actriz que se resiste a desaparecer, que se presenta en el Teatro Mori Recoleta. Ella, a diferencia de su personaje, está más vigente que nunca, tras el premio Caleuche por “Me rompiste el corazón” y con proyectos en televisión y streaming. En entrevista con The Clinic habla de reinventarse, de su camino de secundaria a protagónica y de la vida y carrera de actriz.

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Una actriz que brilló muy tempranamente, que alcanzó la fama, pero que hoy está en el olvido, recibe una oportunidad de volver a estar bajo las luces: volverse espía. Es el punto de partida de la obra “Showoman”, la que con canto, baile y transformaciones en escena, busca contar “la historia de una actriz que se niega a desaparecer”; el nuevo montaje de la dupla creativa Contadores Auditores.

“Cómo ella trata de sobrevivir en este medio, de seguir siendo actriz, desde seguir mostrando su arte y lo complicado también que eso puede ser”, resume la protagonista, Carmen Gloria Bresky.

“Dentro de toda esta complicación y el nervio de hacer este trabajo rarísimo, ella igual vuelve a disfrutar el poder estar arriba del escenario, que la estén aplaudiendo. Entonces vemos esta vulnerabilidad de una actriz. En el fondo, como que nos alimentamos de esa atención, también queremos de ser vistas, ser reconocidas”.

Bresky es reconocible e inolvidable para el público chileno como Marcia de “Casado con hijos”. Ahora, a los 48 años, vive un momento sólido de su carrera: viene de haber ganado el premio Caleuche el año pasado tras interpretar a la Negra Ester en la película “Me rompiste el corazón”; es parte de “Sabingo”, conduciendo un segmento cultural, y estará en “La señora”, la nueva serie de Fábula para Prime Video con Amparo Noguera. Y, claro, es la protagonista de “Showoman”, que tiene una breve temporada en el Teatro Mori de Recoleta.

—Estás viviendo un buen momento. ¿Hoy en día las actrices tienen más espacio para seguir desarrollando papeles interesantes a medida que avanzan los años? Porque antes eran más veinteañeras las protagónicas.

—Yo creo que sigue existiendo eso, que es siempre como una pirámide: siempre los jóvenes van a tener mucho más personajes.

Muchos pueden ver que yo me he podido mantener. Me siento muy afortunada de haber vivido todos estos años de ser actriz en plataformas que sean teatro, cine, televisión, sitcom, teleserie, o haciendo “Sabingo”, por ejemplo. He podido vivir de eso, criar a mis hijos con eso y creo que es un lujo vivir de eso acá en Chile.

Pero no quiere decir que ha sido siempre todo fácil, hay momentos en que también me he visto complicada, que no sé qué viene en el futuro. Entonces no es que uno tenga algo realmente ganado y siempre hay que estar reinventándose, siempre hay que estar jugándosela para poder seguir existiendo y no siendo olvidada.

Entonces esa fibra que tiene Gala, mi personaje, es algo que de alguna manera también la he vivido yo, como quiero seguir existiendo. A veces tú piensas que te ganas un premio, y vas a tener mil ofertas de guiones para después. No es tan así tampoco.

—La industria es muy chiquitita.

—La industria es pequeña. Y yo he hablado con actrices sequísimas que uno ve que siempre están con mucha más pega, pero también siempre hay un miedo, o una queja, de que algo falta. Quizás si hablo con otra persona de Hollywood también va a existir eso.

—Hacer la comparación con Hollywood es imposible, pero por ejemplo, en los últimos premios Emmy todas las actrices que ganaron algún trofeo importante eran sobre 45 años. Como que algo se abre, pero después la conversación vuelve a lo mismo.

—Tienes razón, estoy de acuerdo, como que quizás hace unos años atrás realmente como que tenías ya más de 35 y listo. Antes quizás la protagonista en una teleserie tenía que ser siempre buena, romántica, sufrir por amor, ahora no, la protagonista también puede estar un poco loca, puede también ser de armas tomar, puede tomar decisiones erráticas, puede también ser mayor, la mayor también se puede meter con alguien más joven. Las historias se van ampliando y eso hace que uno tenga más posibilidades de poder participar como personaje.

—Estabas hablando de las fibras que toca tu personaje en la obra y mencionaste el ser vista, el ser aplaudida. Cómo es tu relación con la fama y con las ganas de justamente de ser aplaudida. ¿Qué te nutre?

—A mí lo que realmente me nutre es dar mi trabajo, poder interpretar personajes a mí me fascina y estar arriba del escenario conectada con un equipo me encanta. Obviamente el aplauso es exquisito, pero también para mí el transformarme me hace muy feliz, como que me libera. Y lo puedo hacer también a través del canto y del baile y por supuesto interpretando un personaje, buscándole la fibra, las capitas que tiene, me encanta.

Entonces cuando mi trabajo es bien reconocido y en la calle me saludan, por supuesto que mucho por Marcia, recibo puro amor, no puedo negarme a recibir eso.

También me pasó que después de ‘Me rompiste el corazón’ algunas personas también me decían Negra Ester y para mí fue como wow, qué bien el cine chileno.

—Fue la película chilena más vista del año pasado.

—Pero fue súper loco que me dijeran eso, porque por último podía ser ‘te vi en la película’. Escuchar ‘la Negra’ fue súper bonito. Entonces eso es como un regalito para el alma que a mí me encanta, pero no vivo pendiente de eso tampoco.

Lo que me importa es tener proyectos, procesos creativos, desafiarme a mí misma con mi trabajo y disfrutar arriba del escenario o frente a una pantalla. Como que si me reconocen, bien, y si no me reconocen, da lo mismo.

Bresky junto a Carla Casali y Rubén Aravena en “Showoman”. Foto: Contadores Auditores.

Una abuela joven

“Muchas veces me llamaron para participar de programas, pero a mí me gusta interpretar personajes. Nunca he tenido ganas, ni quiero, dirigir, ni escribir, ni producir. Yo soy obrera de la vida de actuación”, dice Bresky, explicando su llegada a “Sabingo”, de Chilevisión, donde recorre Chile contando historias de familia en “Aclanados”.

“Entonces me llamaban para hacer algunos programas y yo sí, ya, está bien, las lucas las necesito, tengo tres hijos. Y muchas veces me resté hacer cosas, pero acá la invitación era diferente porque era algo que tenía que ver con la cultura”, explica. “He podido recorrer Chile, me reciben en sus casas con mucho cariño, la gente me da una cercanía diferente, entonces ha sido como una verdadera sorpresa para mí”.

A las teleseries, donde comenzó, no ha regresado: la última vez que la llamaron para participar en una producción de Mega estaba en la última temporada de “Casado con hijos” y no dieron los tiempos.
“Me entusiasmaba más a la Marcia, con ese equipo que amo también. Y de ahí no se ha vuelto a dar, pero se han dado otras cosas, como la película, como ‘Sabingo’. Ahora empecé también a grabar una serie con Fábula, entonces puedo hacer de todo un poquito de lo que me gusta”.

—Mencionabas que tenías tres hijos que alimentar: fuiste mamá súper chica, a los 17 años. Estás ahora en una etapa súper rica, puedes dedicar muchas energías a tu carrera, porque quizás los niños necesitan menos, ¿o no?

—Son todos grandes, el más chico tiene 17, ya está en cuarto medio. El que viene después entró este año a la universidad y el mayor ya tiene 30 años, que me ha dado dos nietos exquisitos.

Yo igual como partí siendo mamá joven en el colegio, yo entré a estudiar teatro siendo mamá.

—Como que un lado del cerebro igual tenía que estar en otro lado.

—Claro. Y siempre me equilibré sin culpa, siempre mi hijo me acompaña al ensayo o estoy con él y estoy estudiando.

—No conociste otra realidad.

—No conocí otra realidad y tampoco me restringí por ser mamá de mi trabajo o de llevar mi vida como mujer joven. Ahora lo que sí puede pasar es que tengo mucha más libertad para irme, entonces por ejemplo, ahora hice un viaje sola a Europa, esos son regalos, me los puedo dar ahora que mis hijos son más grandes.

—¿Te produce algún tipo de emoción especial o vértigo que tu hijo menor ya vaya a ser universitario?

—No, me da como una libertad (se ríe), ya no más despertarse a las seis y media para el desayuno y la colación ¿no? Igual mis hijos son regalones míos y tenemos súper buena comunicación, y cuando quiero volver a jugar a esa mamá con el niño chico de llevarlo a la plaza o cantar canciones o que estén todo el día contigo, eso lo estoy teniendo con mi nieto ahora de 5 años, el otro más chiquitito”.

Vida de actriz

En el último año, además, Bresky pudo cumplir un sueño: tuvo un rol pequeño en “El Feo”, una película que se filmó en Italia -donde se falseaba Chile-. Una historia de época, que le permitió viajar a Palermo y Sicilia.

“Yo estaba grabando una escena, con un vestuario hermoso de los años sesenta, un look increíble, jugando también a la diva, cantando con cien extras que eran bailarines. Veo todo este equipo, y yo sé que ahí está el Mediterráneo y se me paran los pelos: Estoy cumpliendo un sueño. No pensé nunca que me iba a pasar esto, qué emoción más grande”.

—Volviendo a “Showoman”, hay grandes referentes de cine de ese tipo de historia, del cliché de lo que es una actriz. O neuróticas, otras veces son intensas, sufridas. ¿Qué tienen estos personajes?

—Creo que es importante acá mostrar la pasión por el trabajo, la vulnerabilidad, la necesidad de ser vista, también en Gala vemos una mamá que no la apoya tanto, entonces en esta soledad ella trata de encontrar una familia en el espectáculo.

Esta lucha, esta tenacidad, yo no voy a dejar de ser esto, no me la van a ganar, la voy a luchar, ese es un elemento que tenemos algunas actrices en la vida real. Porque somos muchas actrices y muchas son talentosas, pero no es garantía de nada haber tenido un buen personaje o un premio, de que después vas a seguir siempre vigente.

Entonces por eso es importante reinventarse, exigirse, no quedarse como en una zona de confort.

—Es duro eso, que el talento o la belleza incluso, no es garantía de nada. A diferencia de otras profesiones, donde si tú eres talentoso, deberías tener trabajo.

—Puede sonar un poco cliché lo que te estoy diciendo, un poco hippie, pero con amor y con verdad, con honestidad, las cosas van dando buenos resultados.

Y darle el espacio al proceso de ensayo, de creación, de escuchar lo que te aconseja el otro, lo que te dirige un director, creo que todo eso hace que uno llegue a buenos resultados. Y ya que uno se ha esforzado por trabajar tanto, confiar.

Era el miedo que yo podía tener cuando era más chica, se estaba terminando un proyecto y qué va a venir después, no voy a tener cómo pagar las cuentas. Y ahora ya ese miedo ya no lo tengo.

—Partiste con personajes secundarios en la televisión, después fuiste como “la mejor amiga de” en “Casado con hijos”. Ahora eres tú la showoman, eres el centro del afiche. Es bueno, también, ese camino, ¿no?

—Sí, sí, súper bonito. De hecho, también me pasó un poco con “Me rompiste el corazón”, el proyecto inicialmente es una miniserie de tres capítulos que ganó el Consejo Nacional de Televisión y que era la historia de Roberto Parra. Y por supuesto tenía que estar en uno de los capítulos la historia de amor con la Negra Ester.

Pero finalmente a Boris Quercia (el director) le gustó tanto lo que se iba dando, que armó esta película. Entonces por lo tanto, sin querer queriendo, yo era la coprotagonista película. Sin querer queriendo me puedo robar un poco la película, es súper entretenido, porque no hay una expectativa mía, sino que algo que se me presenta.

Y no quiere decir que yo quiero ahora siempre ser protagonista, porque para mí no existe tampoco personajes chicos. Como que creo que en la medida que uno obtenga un elemento para poder jugar con un ingrediente, poder cocinar algo bacán, yo voy a aportar a una historia bacán.

*Una versión extendida de esta conversación está disponible en el canal de YouTube de The Clinic.

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