Archivos de autor dePatricio Fernández

Editorial: Se corrió el velo

El 2015 se vivieron sequías en el sur, donde normalmente llueve tanto que, cuando amaina en la noche, sus habitantes despiertan; hubo inundaciones y aluviones en el desierto de Atacama, el más seco del mundo, torrentes que de un día para el otro despertaron como una estampida de animales fosilizados y bajaron por las quebradas arrasando con casas, autos y alumbrados; el Villarrica y el Calbuco hicieron erupción y desde la estratósfera Chile parecía iluminado por inmensas antorchas; en septiembre nos remeció un terremoto de 8,4 grados Richter con tsunami incluido y réplicas que continuaron moviendo la tierra durante un mes. Los cuadros en las casas se acostumbraron a vivir ladeados. Notas en la BBC, La Repubblica y The New York Times destacaron nuestra ingeniería y la expertise de los chilenos para enfrentar los sismos. Ya es un dato consignado que somos grandes terremoteros. Hay quienes gritan, pero cuando tiembla sabemos qué hacer. ¿Podremos decir lo mismo de la política?

Editorial: Sindy

Se supone que la marihuana sirve para aliviar ciertas dolencias, así como el whisky es un vasodilatador, pero nadie promociona el whisky como remedio. Nadie discute, tampoco, que la cannabis daña menos que el alcohol, y no creo que a una mujer le quiten su hijo recién parido por una noche entonada. Ninguna de éstas son cosas buenas. ¿Pero quién hace solo “cosas buenas”? ¿Sería mejor la vida si solo hiciéramos “cosas buenas”? Yo creo que no.

Editorial: Un chileno en las elecciones argentinas

En Chile repetimos mucho que estamos viviendo una crisis de confianza. Quizás sea que al resultar tan lejano el poder, le exigimos un mayor grado de celestialidad. El 80% de los argentinos fueron a votar y el 100% están seguros de que no lo hicieron por blancas palomas. La mismísima presidenta tiene causas judiciales abiertas y termina con el 54% de apoyo. Como las cifras son siempre dudosas, hay los que sostienen que le faltó entusiasmo para traspasar esa popularidad a Scioli, su candidato, mientras otros piensan que Scioli debió distanciarse todavía más de ella.

Editorial: Villegas y la reconciliación

Tiempo atrás, cuando se suponía que sería panelista de “Tolerancia Cero”, me reuní con Fernando Villegas. Quería conversar conmigo porque yo le caía pésimo. Nos encontramos en la oficina de Pablo Morales, entonces programador de Chilevisión, y antes de saludarme empezó con acusaciones y descalificaciones y frases de la radio Agricultura. Parecía un tuitero indignado. Después me ofreció combos de mentira. Después se quejó de los revolucionarios simplones y de todo un mundo de gente que lo agredía si se dejaba ver en público. Confesó que apenas podía salir a la calle. Entonces me di cuenta que hablaba desde una trinchera asediada. Es cierto, Villegas se convirtió de pronto en el gran enemigo de la opinología progresista, y el progresismo en el gran enemigo de Villegas.

Editorial: Más tontera que maldad

Peñailillo insiste en que no se trata de dineros para campaña, porque entonces la presidenta no había decidido ser candidata. Y aquí dice la verdad, porque hasta comienzos de 2013, todos sabíamos que lo sería, menos ella. Debió llamarle, entonces, de otro modo: proyecto político, grupo de poder, custodios de una herencia, posible campaña, como prefiriera, en vez de atraparse con esta cadena de excusas inverosímiles.

Editorial: La sospecha

Me sentí parte de litigio ridículo, de miserables rencillas palaciegas, harto parecidas, en todo caso, a las que usó Shakespeare para retratar el alma humana. Lo malo de la desconfianza es que uno no sabe qué es qué, y lo bueno es que detona la imaginación.