En septiembre de 2012, Nicolás Ibáñez, quien fue el dueño de la cadena de supermercados Líder -hoy en manos del gigante Walmart-, concedió una entrevista al diario La Segunda en el que abordó distintos temas de la contingencia de la época, entre otros, cuestionó que el 19 de septiembre fuera un feriado irrenunciable por considerar que “es un lujo que el país no se puede dar” y porque, dijo, a “la gran mayoría le gustaría tener la opción de comprar ese día, y otros necesitan trabajar”.

Ibáñez, un reconocido admirador del dictador Augusto Pinochet -en 1999 puso en los jardines del entonces edificio corporativo de DyS una placa que rezaba “Augusto Pinochet Ugarte, Patriota Soldado y Estadista Visionario” y en una entrevista a la revista Capital en 2004 aseveró que “A Pinochet le tengo una enorme gratitud”- conversó además con el medio sobre su último chiche: la Fundación para el Progreso o también llamada Jean Gustave Courcelle – Seneuil, en honor al profesor francés que en la década de 1850 hizo clases en la Universidad de Chile y en el Instituto Nacional. “Quizás el primer economista liberal que tuvo Chile” dijo Ibáñez respecto de la organización donde Axel Kaiser, el autor de la polémica columna La Educación no es un derecho, es director ejecutivo.

“Es un proyecto que se une a otras empresas intelectuales que existen en Chile y que han sido tremendamente necesarias, como el CEP, LyD, Fundación Jaime Guzmán y otras, pero con un foco en la formación de la juventud universitaria, en el ámbito de la verdadera apreciación de una sociedad de libertades, donde se estimulan la libertad personal y la responsabilidad”, aseveró el empresario en la ocasión.

Según información recabada por The Clinic Online, el think tank de derecha -que según cercanos a Ibáñez es “menos tibio” que otros del sector-, no es el único en el que Ibáñez tiene inquietudes. Otro centro con el que estaría en conversaciones para entregar su apoyo financiero es la Fundación 180 del ex presidente de la Fech y otrora director del Injuv, Luis Felipe San Martín. Consultado por el tema, San Martín se limitó a asegurar que Ibáñez es uno “entre muchos” con quienes se ha conversado, pero como la entidad aún no tiene personalidad jurídica “sólo una vez que esté todo en regla y el proyecto esté financiado se revelará quiénes están contribuyendo”.

Así, las cosas, el nuevo rubro del inversionista estaría enfocado en defender el modelo en momento en que temas como la convocación a una asamblea constituyente y una reforma tributaria más profunda están sobre la mesa.

LA LIBERTAD SEGÚN IBÁÑEZ
En su página web, la Fundación para el Progreso señala que su objetivo es “formar a las nuevas generaciones, especialmente a las universitarias, en los principios, instituciones e ideales propios de una sociedad libre y responsable, como son: la libertad personal, la responsabilidad individual, el estado de derecho, la democracia, un estado limitado, la propiedad privada, el emprendimiento, la empresa privada y el libre mercado”.

De hecho, en sus intervenciones públicas los integrantes de la entidad ponen en relieve lo negativo de la intervención del Estado en la economía -una de las últimas mesas redondas en que participó Kaiser se realizó en Eslovenia y abordó “Por qué la intervención del Estado en la economía no está funcionando”- y la necesidad imperiosa de defender la libertad en todas sus esferas.

Al menos en el caso de la prensa, Ibáñez en 2002 no estaba tan de acuerdo con esta última premisa. Ese año La Nación Domingo publicó un reportaje titulado La historia oculta de un hombre poderoso: El antilider” donde se abordaba  desde las prácticas antisindicales en Líder hasta las denuncias de violencia intrafamiliar ya que Ibáñez habría golpeado a María Carolina Varela, su ex esposa, quien en al menos tres oportunidades dejó constancia de las agresiones ante Carabineros de la 47ª Comisaría de Los Domínicos. La nota citaba además el testimonio de la madre de Varela, Cecilia Noguera Echeñique, quien aseguraba que en una cena de Año Nuevo, Ibáñez tuvo un episodio de furia “y pesca a mi hija, la saca del pelo, arrastrándola por la alfombra del comedor (…) Este hecho fue para nosotros una muerte en vida”.

El reportaje agotó su venta de inmediato en kioskos porque en la madrugada del domingo, y en vehículos del entonces supermercado Líder, se desplazaron por todo Santiago una serie de individuos con el encargo específico de que comprar todos los ejemplares de la revista y evitar así su distribución, tal como relata Faride Zerán, ganadora del Premio Nacional de Periodismo.

El hecho nunca ha sido aclarado por el empresario que hoy tiene como nueva pasión el contribuir con recursos económicos al debate y la expansión de las ideología liberal a través de estos centros de pensamiento.