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Sólo le deben las cotizaciones, de julio a la fecha. Algo así como 400 millones de pesos. Esa es la decisión que tomó el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo, en un escrito de 50 páginas, acerca de la demanda laboral que enfrentó al ex gerente de Penta, Hugo Bravo, con los dueños del holding Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín.

Pese a que la cifra corresponde a la mitad de lo que habrían pactado las partes para no llegar a la instancia, de la que hoy se tuvo la resolución, y queda muy lejos de los $2.300 millones que pedía Bravo, su abogado de Hugo Bravo, Anderson Weldt, mostró conformidad por el hecho de que pudieron probar la tesis del ex asesor, acerca de que se enmascaraban los sueldos.

El profesional detalló que a partir de hoy, tienen 10 días hábiles para revisar el escrito y ver si procede o no presentar un recurso de nulidad.

Por su parte, la defensa de los Carlos señaló la sentencia es mayoritariamente favorable a nuestra postura, por ende el motivo de su despido, es aceptado, como un verdad procesal”.

“Nuestra parte sólo ha sido condenada al pago me imposiciones al señor Hugo Bravo, y sólo por un periodo de cuatro meses”, señaló la abogada de los controladores del Grupo Penta, María Paz Inem.

Cabe recordar que Bravo acusaba despido injustificado y una indemnización de 2.300 millones de pesos, mientras que la defensa de los dueños del grupo aseguraba que el ex gerente había firmado el finiquito, razón suficiente para que este proceso no se realizara.

La importancia de este carril laboral del caso tiene que ver con el hecho que desde ahí comenzó a destaparse el escándalo que tiene en vilo al mundo político, ya que fue Bravo quien comenzó a arrojar los nombres a la palestra, además de revelar las tramas que usaba Penta para dribblear el pago de impuestos.

Los dueños del holding se defienden diciendo que Bravo era el dueño de la billetera que le entregaba recursos a los políticos y que era él quien sólo el ex gerente de Penta estaba al tanto de cualquier acción fuera de la ley.

En el marco de la declaración que prestó al tribunal por esta causa el pasado 13 de enero, Bravo contó de una supuesta trama que Penta se usó por décadas para pagar menos impuestos.

Este mecanismo funcionaba, como fue contando Bravo, como una especie de máscara sobre las remuneraciones, que “eran secretas, nadie sabía, se pagaba una parte con boletas, otras parte con facturas”.

“No estaba en el contrato de trabajo, pero si estaba en la planilla de los sueldos de la plana mayor que preparaba Manuel Antonio Tocornal con las remuneraciones de cada uno de los ejecutivos”, dijo al revelar que él ganaba 36 millones de pesos, lo que obviamente no figuraba en sus liquidaciones de sueldo.

Contó que esta situación se dio “siempre”, “desde el inició”, y que era “básicamente para disminuir la base imponible, o sea ganaba el ejecutivo y ganaba la empresa porque disminuía el bruto”.

Consultado sobre si había sido una ocurrencia suya, respondió que no, que había sido una idea de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín. De hecho, en ese contexto, dijo que en el año 2008 Lavín le propuso crear una sociedad para que de esa manera le pagaran. Entonces, continuó, fue en ese año que empezó a facturarle a una de las sociedades ligadas al grupo.

Despido de la empresa

Luego relató el episodio de su despido de la compañía, el que le fue notificado a través de una carta el 28 de julio que le entregó su abogado en presencia de Délano y Lavín.

En ésta, agregó, se le indicaba que se le despedía por incumplimiento grave de contrato de trabajo, por haber mantenido y contratado a personas de dudosa reputación.

Después de ese momento, vino quizás lo más potente de su testimonio, cuando contó cómo comenzó a deteriorarse la relación con Carlos Eugenio Lavín, a quien conocía desde la universidad.

“Nunca hice algo que no hubiese sido solicitado por Carlos Eugenio o Carlos Alberto (…) lo que gatilló el enojo conmigo es que yo habría denunciado a las señoras de ellos por las boletas ideológicamente falsas, lo que es un error”, dijo.

Fue en ese contexto que el 7 de septiembre, grabó un audio que fue dado a conocer por La Tercera, donde hablaba de pagos a campañas de políticos, situación que confirmó esta mañana antes del inicio del juicio, y que de hecho, ratificaron los propios dueños de Penta cuando declararon ante el fiscal Carlos Gajardo la semana pasada.

“Tenía dudas respecto de todos los acontecimientos y las cosas que me habían dicho, que no habían cumplido ninguna”, dijo para justificar el porqué de la grabación.

Posteriormente, siguió la declaración, llegó el día 9 de septiembre cuando cerca de las 10 de la noche, a través de un llamado, Carlos Eugenio Lavín le dice “de los honorarios de los abogados no te preocupes, eso lo tiene arreglado. Pero sí queríamos pedirte un favor, que no vayas donde el fiscal. Hazte el enfermo, cualquier cosa, pero necesitamos que no vayas porque tenemos una movida para llegar al ministro del Interior y tratar de arreglar esto”.

Ante esos hechos, Bravo explicó que, al consultarlo con sus abogados, le habían aconsejado que no era lo correcto respecto de la estrategia judicial que iban a seguir posteriormente.

“Haz lo que quieras”, dice que le gritó el dueño de Penta, lo que gatilló el fin de la relación con la persona con la que trabajó por cuarenta años.

Cabe recordar que tanto Bravo como Délano y Lavín, serán formalizados el próximo 4 de marzo en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago por el caso Penta.

Respecto de lo laboral, el fallo de este miércoles es de primera instancia, así que la partes pueden pedir incluso la nulidad del mismo.