ERNESTO SILVA

No va a renunciar. El presidente de la UDI, Ernesto Silva, tiene decidido no dar por cuenta propia un paso al costado, pero sí debió ceder respecto de la determinación de mantener el debate sobre el futuro de la colectividad, y el suyo propio, limitado a instancias pequeñas y manejables como la Comisión Política.

Tras la reunión de directiva del mediodía -y mientras afuera del partido un grupo de estudiantes protestaba por la legitimidad de los parlamentarios gremialistas a zanjar la reforma educacional-, Silva anunció la convocatoria a un Consejo Directivo Ampliado para el viernes 20 de marzo en un lugar que está por definirse.

La citación, aseveró el parlamentario, es con agenda abierta, lo que implica, en la práctica, que si algún dirigente decide plantear la continuidad de la mesa actual, ese tema será discutido. Que algo así suceda está dentro de las probabilidades, en particular luego de que el senador Víctor Pérez afirmara el fin de semana en La Tercera que se necesitan “nuevos rostros” para la conducción partidaria.

Consultado por este medio sobre si estaba preparado si algún líder pedía su dimisión, sostuvo que “todos los dirigentes tienen derecho a hacer planteamientos y la UDI debe reflexionar y debatir”.

Sin embargo, afirma un integrante de la mesa a The Clinic Online “no tiene sentido hoy cambiar a la directiva cuando no está claro hasta dónde va a escalar la investigación de la Fiscalía”.

El planteamiento apunta a que si se amplía la querella del Servicio de Impuestos Internos por Soquimich podrían aparecer nuevos nombres de la UDI y de otros partidos. Ello, a su vez, significaría “quemar a otros dirigentes” al enfrentar estos escenarios potenciales.

“Esta crisis tiene que terminar con Silva al mando y después hay que ver qué se hace”, apunta este dirigente que asegura que la visión es compartida por los “coroneles” que a través de un comité de crisis no oficial ha retomado el protagonismo en las decisiones gremialistas.

Entre los integrantes de esta instancia está uno de los más complicados por la investigación del fiscal Carlos Gajardo: Jovino Novoa, quien fue, precisamente, el principal apoyo de Silva para llegar a la presidencia.

La duplicidad de funciones -involucrado y consejero- no parece generar ruidos en una colectividad que, ejemplifica un parlamentario, “ha estado desde septiembre en una juguera, con pausas como lo del Yate o Caval”.

LA SANTA BIBLIA
Silva, en tanto, está notoriamente agotado. Ayer descartó que esté en sus planes visitar a su tío, Carlos Alberto “Choclo” Délano, en prisión preventiva en el anexo Capitán Yáber desde el sábado por delitos tributarios, y dijo que su rol principal era ejercer como presidente de la UDI.

La determinación es compleja dado que Délano es uno de los familiares más cercanos y queridos del dirigente.

Hernán Larraín, en tanto, dijo que él no descartaba acudir a ver a sus amigos y destacó que se trataba de un asunto cristiano. “Recordemos que el evangelio nos dice: bienaventurados los que son perseguidos porque ellos tendrán justicia. Y si nosotros no somos capaces de darle una mano a quien está pasando por un momento de dolor, aunque sean responsables de ello, estamos entendiendo mal la calidad humana”, argumentó.