¿Romper el pacto de silencio? Atorrante sóplame este ojo

milicos

En la patria se están produciendo acontecimientos feroces, todos tendientes a destruirla y a socavarla en sus cimientos. Y una vez más, los señores políticos de la Democracia Cristiana están prestándose al juego de las fuerzas siniestras que no tienen escrúpulos en producir el caos. Parece que no han aprendido nada de nada, y lo peor es que están arrastrando en el juego a los milicos, ese miserable argumento de romper el pacto de silencio no es otra cosa que el expediente fácil para zafar de una situación política que los tiene más complicados que zapato chileno.

Digamos las cosas como son, es cierto que durante los años de gobierno militar se produjeron violaciones sistemáticas a los derechos humanos, habría que ser muy desgraciado para no admitirlas ni repudiarlas. Pero de ahí a parar la olla y sacarse el pillo con esas historias desgarradoras hay una mar de diferencia.

Se está poniendo fregada la pista, y por la infamia de unos pocos podemos irnos a la misma mierda. La patria se está volviendo un campo de batalla donde comienza a campear el rencor entre chilenas y chilenos, se está echando mano a la consigna de los pactos de silencio para silenciar la ineptitud de un gobierno desquiciado y mal inspirado. Por su parte la derecha, impávida y dividida, sin atinar a una ofensiva decidida de oposición política, no ofrece alternativas. Y por desgracia está cundiendo el pánico en las clases medias emergentes, y en ese caldo de cultivo se gesta el huevo de la serpiente que nos puede llevar al surgimiento de divisiones cruentas y otra vez la reconstitución de escena de víctimas y victimarios. Y la mayor responsabilidad en toda esta miseria humana la tiene la DC.

¿Acaso estas huestes políticas no se pegan el alcachofazo, no caen en la cuenta de que estamos frente a un escenario de alto riesgo? Da la impresión que no, que les importa un carajo el bien común. Y lo peor es que los milicos actuales ni siquiera saben lo que es un ruido de sables, esa vieja tradición republicana que con protocolo avisaba que las cosas estaban llegando demasiado lejos, y dele con la cantinela de romper el pacto de silencio y de manchar y escupir el uniforme militar, estos pelafustanes no leen historia, no analizan el demiurgo inspirador de la democracia. Y para más re cachas los chinos están con depre bursátil, y por otro lado derechamente no hay nadie con los pantalones puestos en la Presidencia de la República, debemos decirlo con un dolor tremendo en el pecho, no tenemos Presidente a la cabeza de la patria, la señora Bachelet no tiene solvencia para llamar la atención y poner en vereda a los carajos, ni siquiera es un objeto de decoración, capotó como avioneta en los sitios eriazos donde el diablo perdió el poncho. La Patria sucumbe y se echa a perder y la están reventando y dándole como bombo en fiesta, romper el pacto de silencio a costilla de un par de conscriptos, de pobres pelaos que no tienen la menor idea de cómo son utilizados por una manga de oportunistas sin Dios ni ley. Ahora estos idiotas mentales quieren tirar toda la carne a la parrilla con el asunto de los derechos humanos, pero qué chantaje más violento, es lisa y llanamente decir queremos volver a los tiempos de la Unidad Popular y vamos cagándonos la onda con el linchaco, con grupos paramilitares, con intransigencias, con atropellos a la propiedad privada.

En estas parafernalias la responsabilidad mayor compete a la Democracia Cristiana. A río revuelto ganancia de pescadores y ya en la escena aparecieron las cacerolas y no las de la época del régimen militar: estos cacerolazos son manifestaciones del Poder Femenino, de la genuina mujer chilena y de Patria y Libertad. Entonces estos sátrapas no vengan a chillar de verse a merced de las competencias de un buen cuartelazo.

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