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El comentarista deportivo de Mega y radio ADN, Rodrigo Sepúlveda, escribió una columna de dedicada al fallecido colega y ex futbolista Eduardo Bonvallet, a quien admira y califica como el hombre que le dio la oportunidad y lo trajo al mundo de las comunicaciones.

En dicho escrito, Sepúlveda recuerda una conversación “imborrable” que mantuvo con Bonvallet en diciembre de 1995, en una tarde marcada por el calor intenso y el nerviosismo que sintió.

En palabras del comentarista de Mega:

Eduardo: Hola Rodrigo, mi nombre es Eduardo Bonvallet y desde hoy seré el nuevo director de Más Deporte. El señor Mauricio Ramírez (productor general de Radio Nacional, en esa época) me habló de tu trabajo y quiero que nos tomemos un café.

Yo: Bueno Eduardo, muchas gracias.

Cruzamos la calle José Victorino Lastarria, caminamos diez pasos y entramos al café (hoy hay un edificio), lugar que terminó siendo parte de nuestras vidas. Un café para él y un jugo para mí. Recuerdo todo como si fuera ayer.

Eduardo, de terno y corbata, y yo como un simple universitario noventero: jeans, zapatillas y camisa. Fue todo muy rápido. Él muy directo y yo muy tímido para responder.

Eduardo: Me gustaría que te quedaras en mi equipo. ¿Te gustaría? Tú tendrás vuelo propio.

Yo: Claro, muchas gracias. ¿Cuándo quiere que parta?

Eduardo: El 2 de enero y vas a reportear la Unión Española.

Le di un abrazo, crucé a la radio y llamé a mis padres. Era fines de 1995. El 2 de enero de 1996 comenzó nuestra historia en Más Deporte de Radio Nacional de Chile. Pasan un par de semanas y me cita a una reunión en su oficina.

Eduardo: Me contrató la Red para las clasificatorias de Francia 1998 y quiero que seas campo de juego con Rodrigo Norambuena (Nos puso RO-RO)

Yo: Nooooo. No tengo experiencia en televisión.

Eduardo: No importa, lo vas a hacer muy bien. No arrugues. Debes ir a probarte un terno.

Yo: Un millón de gracias Eduardo, no te voy a fallar.

Llamó a su productor, Jorge Varela y partimos con Claudio Palma, Rodrigo Norambuena y Marco Sotomayor a buscar ternos que él nos compró. Los cinco iguales con el mismo color azul oscuro y con la corbata que Eduardo eligió.

Desde ahí que mi agradecimiento es eterno, se atrevió conmigo sin conocerme. Historias miles, por ejemplo: se la jugó con su fiel escudero Cristián Peñailillo y terminó siendo su mejor amigo, trabajó con Felipe Bianchi y construyeron una amistad inmortal, se tomó un café con Claudio Palma hace dos semanas y se rieron como siempre. Con Fernando Paulsen trabajaron en Canal 13 y el recuerdo es indeleble. Me mandó a Daytona y me envió a las clasificatorias. Nos pagó el sueldo cuando la empresa no lo hacía. Me ayudó a crecer. Me llevó a la radio Zero para conducir y ser editor. Discrepé desde mi ínfimo puesto su trato a Manuel Pellegrini y a Milton Millas y él me escuchó con el respeto de siempre.

Mi alma apenada está tranquila, siempre le reconocí su mano solidaria y lo más emocionante fue hablarnos ante todo Chile en el late de Mega Más Vale Tarde, de Álvaro Escobar. Ver el programa ayer me pareció una despedida anticipada. Lo que me dijiste ese día y lo que me contaron tus hijos en el funeral (Danielita, como le decías, y Jean Pierre) sobre lo que les hablabas de mí me conmocionó y desde ese momento lo atesoro en mi corazón.

Fuiste nuestro técnico, tú nos elegiste como tus jugadores, buenos o malos, nunca te olvidaremos.

Se despide eternamente agradecido tu Loco Pepe”.