confort

El Mercurio accedió a la declaración que prestó ante la Fiscalía Nacional Económica (FNE) el ex gerente de CMPC Tissue, Jorge Morel Bulicic, el ejecutivo que salió del grupo Matte tras urdir el llamado cartel del confort en concomitancia con SCA Chile (ex Pisa).

“Bajemos la blancura, era el equivalente a subir el precio”, fue una de las respuestas que entregó Morel al ser interrogado por los investigadores de la FNE, palabras contenidas en un extenso documento de miles de hojas.

De acuerdo a la publicación, el hombre que forjó una carrera en la empresa madre de la familia Matte, accediendo incluso al reconocimiento “Espíritu CMPC, dice que eso también se acordó a raíz de que como el precio de la celulosa era variable, a veces había que reducir los costos.

Cuenta además que había una guerra de precios entre la Papelera y Pisa a fines de los 90′ y que entonces fue encargado de recuperar participación de mercado, lo que concretó con una baja en los precios, particularmente del papel higiénico.

Dice que el primer llamado de Pisa fue en 2000, y detrás de éste estuvo Gabriel Ruiz-Tagle, quien lo invitó a almorzar a un restorán en las Brisas de Chicureo.

En esa reunión, el exministro de Piñera la manifestó que la arremetida de la Papelera con la baja de precios tenía a Pisa al borde de la quiebra, y que por lo tanto la única forma de ayudarlo era que ambos subieran los precios.

Cita El Mercurio que Morel le habría comentado que para ellos como CMPC no era positivo que el mercado advirtiera que habían hecho quebrar a un competidor, y que el objetivo era que la filial Tissue no perdiera su lugar de privilegio.

Ya en un segundo almuerzo, en el mismo lugar, acordaron retomar el escenario anterior a la guerra de precios, además de repartirse las cuotas de mercado.

A esos encuentros le siguieron los posteriores que hubo en la bomba de avenida Apoquindo, pero en éstos ya con más personas y maquinando toda la operativa, como planillas y el mecanismo para subir los precios.

En resumen, lo que se pactó, recoge el medio, fue “que el acuerdo se basaba en respetar una participación de 76 y 24, que Pisa tendría precios un poco más baratos en el mercado y que en algunas oportunidades se pactó también entre ambos bajar la blancura del producto. Asimismo, su alguna de las dos empresas aventaja el porcentaje de participación, el que ganaba debía devolver ese excedente con toneladas de papel.

“El tema para mí era súper desagradable, porque desde siempre supe que era una ilegalidad juntarse”, dijo también Morel al FNE.

“Es como una bola de nieve que va creciendo y uno ya no sabe como reventarla”, admitió.