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De los 1500 pesos a la fórmula de la plurianualidad: Así se ha reajustado el sueldo mínimo en los últimos cinco años

El Gobierno presentó el reajuste más bajo del ingreso mínimo de nuestra historia democrática: Apenas un 0.4% del salario actual. En las últimas tres décadas se han implementado distintas fórmulas para calcularlo y, pese a que se han sufrido otras crisis económicas, no hay precedentes de un monto tan menor, lo que incluso ha incomodado a sectores oficialistas.

El Ministerio de Hacienda finalmente propuso aumentar el salario mínimo mensual en apenas 1.500 pesos, pasando de los 320.500 que comenzaron a regir desde marzo de este año a 322.000.

De aprobarse el reajuste propuesto por la actual administración, se convertiría en el monto más bajo que se ha presentado por un Gobierno desde 1989, incluyendo los efectuados para la crisis asiática (1997) y la crisis subprime (2008). En tanto, este miércoles la medida fue rechazada por la Cámara de Diputados, por lo que el Ejecutivo ahora deberá insistir con su propuesta en el Senado.

Si bien desde el Ejecutivo se ha pedido que exista consideración a la crisis económica detonada por la pandemia del Covid-19, lo cierto es que la propuesta ha causado incomodidad incluso en los sectores oficialistas. El diputado Melero (UDI), por ejemplo, sostuvo que “con buena voluntad se puede mejorar la oferta del gobierno” y pidió un esfuerzo mayor para llegar a los 328.000 pesos.

EL SUELDO MÍNIMO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

Salvo contadas excepciones, durante buena parte del período democrático los sueldos mínimos se han ido reajustando de manera semestral o anual a través de una determinada ley.

Dicho proyectos a veces agrupaban períodos más extensos de tiempo, fórmula conocida como plurianualidad. Es así como posterior a la crisis asiática, el gobierno de Frei logró programar un reajuste durante tres años al final de su período, pasando de los 80.500 pesos que se ganaban en 1998 a 100.000 pesos para el año 2000.

Una opción similar se tomó entre el año 2014 y 2016, cuando se programó un aumento de los ingresos a través de la Ley 20.763, pasando de 225.000 a 250.000 pesos durante los primeros dos años de la segunda administración de Bachelet.

Si bien dicha medida contó con la aprobación de la CUT, cuando hubo que pelear por un nuevo período, la central puso sobre la mesa necesidad de alcanzar los 300.000 pesos antes del 2018.

Sin embargo, el Gobierno se opuso y terminó fijando un reajuste de cuatro semestres entre 2016 y 2018 de 26.000 pesos, cifra que se fue haciendo cada vez más exigua con el pasar de los años, entregándole el mando a Sebastián Piñera con un sueldo de 276.000 pesos.

Para la rediscusión de la iniciativa a mediados del 2018, ya bajo el actual Gobierno, el debate estuvo particularmente tenso luego de que el Ejecutivo pretendiera instalar una inédita plurianualidad para 30 meses (cinco semestres) y fuera rechazado por ambas cámaras.

Pese a que el mandatario se terminó ofuscando y acusando de “antipatriotas” a los legisladores, el Gobierno terminó cediendo: Fijó una plurianualidad de 24 meses, se comprometió a romper la barrera de los 300.000 pesos en marzo del 2019 y estableció un reajuste automático del 2.5% para el año siguiente, dependiendo si la proyección del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superaba el 4%.

Actualmente, el salario mínimo alcanza los 320.500 pesos, vigente desde marzo de este año. En el marco de la pandemia, la CUT utilizó el argumento de fijar un salario mínimo a un monto similar al Ingreso Familiar de Emergencia decretado por la administración de Piñera para enfrentar la crisis: 400.000 pesos.

Sin embargo, no hubo asidero a dicha propuesta en el Ejecutivo. Es más, desde el Ministerio de Hacienda emanó la propuesta de que el reajuste no podía ir más allá del 0.4% de la cifra actual, es decir, 1.500 pesos.

“Acá no es una mezquindad o ahorrase recursos, por el contrario, lo que queremos es poner recursos fiscales pero evitar traspasarle este costo a la contratación, a los emprendedores y a las pymes en este momento extremadamente difícil”, argumentó Briones.

El secretario de Estado incluso está pensando en aplazar la discusión hasta marzo del 2021 y que no exista reajuste durante este período.

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