Los peligros de la reinfección de Covid-19: Inmunólogo responde cuatro preguntas claves

En Chile se han reportado más de 1.200 casos de reinfección de Covid-19. The Clinic conversó con el doctor en Inmunología, Marcelo Navarrete, para conocer las causas, la gravedad, el papel de las nuevas variantes del virus y el rol clave que podría desempeñar una tercera dosis de la vacuna.

Uno de los indicadores que mantiene alertas a expertos y autoridades son los casos sospechosos de reinfección que se comenzaron a monitorear desde enero por el Ministerio de Salud.

De acuerdo a la definición de la cartera que encabeza el ministro Enrique Paris, se trata de pacientes que fueron casos confirmados de Covid-19 -sintomáticos o asintomáticos- y que, al menos 90 días después, volvieron a dar positivo en un test de reacción de polimerasa en cadena (PCR).

Según el último informe epidemiológico, los pacientes sospechosos de reinfección representan el 0.08% del total de casos, con porcentajes especialmente altos en la Región Metropolitana, Ñuble y Arica y Parinacota, los tres con un 0.11%.

En un desglose publicado por el diario El Mercurio, se detalla que en total se han reportado 1.201 casos de reinfección. Más de la mitad se concentra en la Región Metropolitana (648) y más del 85% son pacientes menores de 70 años.

¿QUÉ TAN PROBABLE ES LA REINFECCIÓN?

El dr. Marcelo Navarrete, doctor en Inmunología y director médico del Laboratorio Covid de la Universidad de Magallanes (UMAG), reconoce a The Clinic que aún no está bien claro cuál es la probabilidad que tiene un paciente de reinfectarse.

Sin embargo, cita un estudio elaborado por científicos en Dinamarca, publicado por la revista The Lancet, y que reporta cifras similares a las chilenas: Los casos de reinfección se concentraron en un 80% en menores de 65 años.  

Si bien el dr. Navarrete reconoce que se trata de números “realistas”, también aclara que documentar los casos de reinfección es una labor “muy difícil” porque requieren que las personas se hayan hecho un test de PCR antes, incluso los asintomáticos. En ese sentido, señala que estos resultados generalmente tienden a “subestimar el número real”.

Además, detalla que “los doctores descubrieron que haber tenido una infección previa protege algo así como entre el 70% y el 80%. Es decir, está latente al menos la posibilidad, entre un 20% y un 30%, de desarrollar nuevamente una infección clínica. Sin embargo, aún no tenemos claro qué factores pueden contribuir a ello”.

¿QUÉ HIPÓTESIS SE BARAJAN?

El dr. Navarrete estima que es posible que haya ciertas variantes del SARS-CoV-2 que sean más factibles de generar una reinfección y que, asimismo, podrían explicar el desarrollo de una primera, segunda y tercera ola de contagios.

“Entrando en el terreno de la especulación, se podría señalar que el hecho de que haya nuevas variantes circulando, hace que la reinfección sea más plausible. Es decir, yo me puedo reinfectar con la misma variante, pero es más probable que me reinfecte con una variante nueva”, señala.

A su juicio, esto se explica porque inmunológicamente, lo que percibe el cuerpo “no es el mismo virus” que lo infectó la primera vez. “Hay pequeños cambios que han ido modificando su estructura”, puntualiza.

De hecho, esta situación la ilustra con el caso de la variante Delta, que ha sufrido una doble mutación en la proteína Spike, aquella parte que rodea el coronavirus y que el dr. Navarrete retrata como una “trompita de elefante”. “Los seres humanos tendemos a generar anticuerpos con la Spike. Por lo tanto, cuando aparece la nueva variante, el sistema inmune no la ve. A eso se le llama escape inmunológico”, subraya.

¿LA REINFECCIÓN PUEDE SER MÁS GRAVE?

El dr. Navarrete admite que hasta la fecha no hay investigaciones sobre cómo se desarrollan los casos de reinfección, si es más grave o más leve que el primer contagio. “Lamentablemente, no lo sabemos. No hay un estudio que lo demuestre”, subraya.

Sin embargo, gracias a la “percepción intuitiva” que le da a los médicos la práctica clínica, puede asegurar que “hemos visto las dos combinaciones. Hemos visto gente con muy pocos síntomas o asintomáticas en la primera infección, y que en la segunda les va mal. Y también hemos visto lo opuesto. Las dos son posibles. Lamentablemente no tenemos el número de cómo se distribuye”.

Pese a ello, aclara que, en los casos graves, “lo que nos pone mal no es sólo el virus, sino nuestra respuesta inmunológica. Eso se puede ver en los niños, donde se da casi exclusivamente daño inmunológico, mediado por el sistema de defensas. Por ahí, no es que la cepa es más infectiva ni nada, sino que la persona puede montar una respuesta inmunológica que sea muy agresiva”

¿PUEDE AFECTAR LA VACUNACIÓN?

Distintos estudios han señalado que las nuevas variantes podrían incluso evadir los anticuerpos producidos por la vacuna. Sin embargo, para el dr. Navarrete, la vacunación podría ser una de las claves de la estrategia para su combate.

“Está aumentando la evidencia que muestra que conviene utilizar formulaciones distintas a las que se usaron en la primera vacunación, porque el tipo de inmunidad, al ser más heterogénea y con distintas partes del virus, es más probable protegerla de las nuevas variantes. Es mucho mejor que si alguien se vacunó con Sinovac, una eventual tercera dosis o refuerzo sea mejor con Janssen, AstraZeneca o Pfizer, y viceversa”, detalla.

Esta información es importante pensando en que en diciembre, las primeras personas vacunadas cumplirán un año de inmunización. “Esa es la conversación que tenemos que tener sobre las personas que llevan ya seis meses de vacunados”, sentencia.

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