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Opinión

14 de Febrero de 2022

Columna de José Tomás Vicuña: Crisis en el norte: un buen diagnóstico dará un buen resultado

La imagen muestra a José Tomás Vicuña frente a una imagen de migrantes en el norte de Chile Agencia Uno

¿Qué pasó? Se tuvo un mal diagnóstico de la situación migratoria y, por ende, se tuvieron malos resultados. ¿Qué hacer? Modificar el diagnóstico e innovar en medidas. Queda un mes de este gobierno; pero en el norte se exige presencia del Estado. Es un tema que trasciende gobiernos. El escenario es más que complejo, y por ello, no se soluciona con medidas simples.

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Las políticas públicas hay que evaluarlas por sus resultados. Asesinatos, aumento delincuencia, uso de espacios públicos, incremento exponencial de ingresos por pasos no habilitados, muertes en frontera, aumento de racismo en el país, mayor irregularidad de la población migrante, demoras de dos o más años en la renovación de documentos en Extranjería, son sólo algunos magros resultados de la política migratoria.

Sólo estos últimos 4 años concentran el 87% de los ingresos por paso no habilitado de toda la última década. El proceso de regularización llevado el año pasado, regularizó a más personas que el ocurrido en 2018 (212.655 vs 155.707). Alarmante, ya que el anterior proceso había sido en 2007. Es decir, en 3 años se produjo más irregularidad que en 11 años. En 2021 (respecto a 2020), aumentaron los delitos violentos en la Región de Tarapacá: 183% en el caso de los homicidios, 124% porte con arma cortante o 42% el tráfico de drogas (Cuenta Pública Fiscalía de Tarapacá). La situación, no resiste análisis.

¿Qué pasó? Se tuvo un mal diagnóstico de la situación migratoria y, por ende, se tuvieron malos resultados. ¿Qué hacer? Modificar el diagnóstico e innovar en medidas. Queda un mes de este gobierno; pero en el norte se exige presencia del Estado. Es un tema que trasciende gobiernos. El escenario es más que complejo, y por ello, no se soluciona con medidas simples. Requiere una visión multidimensional para diseñar un plan de largo plazo, acorde a evidencia y sostenible en el tiempo, analizando el continente, la frontera, la ciudad y el futuro.

A una crisis regional, respuesta regional. La crisis no se origina en el norte; sino que comienza en Venezuela y se hace presente en toda la región. Chile es el cuarto país del continente receptor de población venezolana. Una media sería convocar ministerios encargados de migración y cancillerías de al menos Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú; así como de los organismos internacionales especializados en migraciones y refugio para elaborar plan común que considere: buenas prácticas implementadas, medidas en resguardo de fronteras, criterios de recepción de población venezolana, diseño de documentación oficial (muchas de las personas migran sin documentos. Es necesario un registro oficial común), respuesta humanitaria.

Venezuela vive una crisis humanitaria y Chile la abordó con medidas migratorias. Es imposible conseguir documentos en Venezuela. Las graves violaciones de derechos humanos, inflación más alta del mundo, ¾ partes de la población viviendo en pobreza, son algunos datos duros, de una realidad más dura. ¿Se imagina si a quienes huían de la dictadura chilena le hubiesen comenzado a pedir requisitos imposibles de cumplir, para arribar a otros países? ¡Iban a escapar igual! A una situación excepcional, medida excepcional. Las personas de Venezuela están huyendo, no migrando.

La nueva Ley de Migraciones exige a toda persona extranjera postular a una visa en su país de origen. Es una buena idea, pero requiere de un plan de implementación. ¿Se dotó de mayores recursos y personal a las embajadas y consulados de Chile en otros países? ¿Se implementó una campaña comunicacional para personas de principales colectivos que vienen a Chile? Al implementar la Visa de Responsabilidad Democrática a Venezuela, no se hicieron mayores cambios y los resultados los vimos. Poco se ha hablado de esto. Una nueva crisis está a la vuelta de la esquina.

La frontera no es un control, es un sector. Sólo Chile y Bolivia limitan por más de 800 kilómetros. Es la distancia entre Santiago y Osorno. ¿Basta entonces con poner unos policías en el control fronterizo? No, porque quedarán más de 700 kilómetros a la deriva. El Gobernador de Antofagasta señaló que en su región hay más de 150 pasos no habilitados detectados. El problema actual se originó cuando se modificaron los requisitos de ingreso a la población venezolana. El control de las fronteras quedó a manos de las redes de tráfico, desapareciendo el Estado chileno. En 2021, respecto a 2020, aumentó 501% los delitos de tráfico de migrantes en la Región de Tarapacá.

A una situación excepcional, medida excepcional. Las personas de Venezuela están huyendo, no migrando.

Todo país tiene el derecho de exigir documentos y requisitos. Eso no está en duda. El punto es evaluar los resultados. Claramente la Visa de Responsabilidad Democrática no tuvo los efectos esperados. Deben existir requisitos que a la vez estimulen el ingreso por controles fronterizos oficiales. En 2017, se contabilizaron 9 personas venezolanas que se autodenunciaron por ingresar por paso no habilitado. Cifra que aumentó a 101 en 2018, 3.333 en 2019, 12.935 en 2020 y 43.449 en 2021. Si cambian requisitos de ingresos, las personas se van a conducir a controles fronterizos y disminuirán las redes de tráfico de migrantes. Sabremos quiénes entran.

Algunas personas proponen militares en la frontera. El año pasado ingresaron más de 3.000 niños, niñas y adolescentes por paso no habilitado. Más de 100 de ellos, sin adultos que les cuidaran. ¿Van a poner a disparar a los militares? Cuando se exigían menos requisitos, las personas venezolanas ingresaban por el control fronterizo. Una política migratoria no puede depender de Estados de Excepción. Es más, su decreto da cuenta de los malos resultados. Se debe diseñar una política migratoria que sea sostenible en el tiempo.

Comunas fronterizas tienen que tener centros transitorios y capitales regionales, centros de estadía. Los primeros para asistencia humanitaria, los segundos para inserción sociolaboral. En los centros de acogida, asegurar que las personas estén registradas, averiguar si cuenta con redes familiares dentro de Chile, preguntar por oficios que sepan. Acá debe trabajarse con el Ministerio del Trabajo, Desarrollo Social, gremios y sector privado. Derivar a familias o sectores carentes de mano de obra. El gran error de Iquique en diciembre fue sacar a 100 personas de una plaza, para ponerlas en 5 plazas de la comuna. Lo mismo está pasando ahora al enviar buses a Santiago. Los dejan a la deriva en Estación Central o la comuna de Santiago. Esto requiere esfuerzos mayores y más innovadores. Incluir socio laboralmente, no subir a un bus y dejar a la deriva.

La crisis, lentamente, se trasladó de la frontera a la ciudad. Se necesitan medidas en seguridad y recuperación de espacios públicos. Personas que estén en playas o plazas, sin documentación al día, derivar a centros de acogida. Mayor dotación policial, fondos para fomentar la convivencia comunitaria y uso de espacios públicos, luminaria y cámaras de vigilancia en sectores de mayor peligro, presencia constante de policías en el día y noche. Si una persona comete delito, debe ser llevada detenida y enfrentar la justicia. Es imperativo, además, aumentar la dotación de fiscalías en las regiones del norte de Chile.

Venezuela vive una crisis humanitaria y Chile la abordó con medidas migratorias.

Lo sucedido en el norte fue producto de la “santiaguización” de las decisiones. Todas las autoridades nortinas señalaron que llevaban años alertando a la capital. El Estado desapareció, la ciudadanía reaccionó. No se sostiene con viajes relámpagos; sino de medidas sostenibles en el tiempo. Para ello deben continuar o comenzar mesas intersectoriales en cada región del norte, con presencia de autoridades locales, sociedad civil, sector privado y organismos internacionales.  Las tres mesas deben ser lideradas por una persona designada por el Gobierno Central. Si hay una persona delegada para la macro zona sur, ¿por qué no se ha designado a una para la macro zona norte? La crisis en el norte es muy grande de cicatrizar y esto requiere un plan de largo plazo.

Hay que mirar el futuro de Chile. Podemos ser modelo de políticas a nivel internacional o seguir implementando medidas que no han funcionado aquí, ni en otros países. Hay personas que han cometido delito y asesinado: sí. Deben ser juzgadas y condenadas. A lo anterior se suman las más de 15.000 órdenes de expulsión vigentes. Hay que priorizar expulsiones, garantizando el debido proceso, deportando a todas las personas con antecedentes penales.

En Chile hay registradas, oficialmente, más de 88.000 personas que ingresaron por paso no habilitado. Urge un proceso de regularización. En 2018, contempló a personas que habían ingresado por paso no habilitado. El de 2021, no. ¿Qué prefiere usted? ¿Qué sigan invisibles y no sepamos quiénes son o que se inscriban y regularicen, pudiendo el Estado saber quién está dentro del país?

Lo sucedido en el norte fue producto de la “santiaguización” de las decisiones. Todas las autoridades nortinas señalaron que llevaban años alertando a la capital. El Estado desapareció, la ciudadanía reaccionó.

Más del 10% de niños y niñas chilenas tienen un papá y/o mamá migrante. El modo de abordar esto es pensar en la seguridad actual, pero también en la convivencia futura. De nada sirven populismos punitivos, ni shows mediáticos en aeropuertos. Ya se ha demostrado que no sirvieron de nada. Debemos comenzar a implementar medidas nuevas, si queremos resultados distintos.

*José Tomás Vicuña es gerente general DataLab. Ex director del Servicio Jesuíta Migrante (SJM), continúa trabajando temáticas migratorias con gobiernos locales y organismos internacionales.

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