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21 de abril de 2022

Ángel Parra, músico: “Nunca voy a ser el que tiene el posgrado de Violeta Parra, ni mucho menos”

Este jueves 21 de abril se estrena en salas de cine el documental “Violeta Existe”, que recoge la intimidad de la regrabación del disco “Las Últimas Composiciones de Violeta Parra”, de la mano de los nietos de la cantautora, Ángel y Javiera. Aquí, Ángel Parra habla sobre ese proyecto y el peso de llevar el apellido de su abuela, entre otros temas.

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El nombre de Ángel Parra, hijo del cantautor homónimo y nieto de la eterna Violeta, es uno imprescindible a la hora de comprender las últimas décadas del rock, jazz y folclor chileno. Ya sea por su icónico sonido en Los Tres o como el comandante de Ángel Parra Trío, este músico de 55 años carga con la etiqueta de ser uno de los mejores -si no el mejor- guitarrista del país.

En 2017, Ángel y su hermana Javiera Parra -líder de la banda Javiera y Los Imposibles- lanzaron, en el marco del centenario del nacimiento de su abuela, una reinterpretación del álbum “Las Últimas Composiciones de Violeta Parra” de 1966, que incluye canciones emblemáticas como “Gracias a la Vida” y “Volver a los 17”.

Junto a las colaboraciones de músicos nacionales de primer nivel, como Manuel García, Alex Anwandter y Álvaro López -la voz de Los Bunkers-, lograron darle un nuevo aire a una pieza fundamental en la discografía de Violeta.

Toda la intimidad del proceso de grabación, las posteriores giras en Chile y el extranjero, y el dolor por el fallecimiento de Ángel Parra padre en marzo de 2017, quedaron registradas en el documental “Violeta Existe”, dirigido por Rodrigo Avilés, estrenado en salas de cine este jueves 21 de abril de 2022.

Y la recepción de la cinta ha sido sumamente positiva: fue elegida “Mejor Documental Nacional” en el Festival Internacional de Cine Santiago In-Edit 2021. “Cuando se ganó ese premio, fue espectacular el aplauso”, rememora Ángel Parra hijo.

El afiche de la película.

En entrevista con The Clinic, el músico cuenta el origen detrás de la idea de revisitar “Las Últimas Composiciones”, habla acerca del peso que recae sobre sus hombros por ser nieto de Violeta, y se abre a comentar del presente político y social chileno, fijándose en el quehacer de la Convención Constituyente.

-¿Qué los impulsó a ti y a Javiera a desarrollar este proyecto de regrabar el disco, y el posterior documental?

-En realidad, partí con la idea en 2014, cuando empecé a tocar con Manuel García. Estábamos permanentemente como teniendo un pololeo con la música de la Violeta. Invitamos a mi papá a «Retrato Iluminado» (el quinto álbum como solista de Manuel García), a tocar con nosotros. Bueno, con Manuel, muy amigo, siempre tocábamos en las noches, cuando estábamos en el estudio, algunas canciones de la Violeta, como «Volver a los 17».

Pero de repente, en medio de lo que parecía un período dulce, llegó una noticia devastadora.

Cuando Ángel Parra padre se marchó del estudio ubicado en el valle de María Pinto, tras una jornada de grabación de “Retrato Iluminado”, se fue entre lágrimas, y se despidió emotivamente de su hijo. “Me acuerdo que de ahí, a los dos meses, nos escribió y nos dijo que tenía cáncer al pulmón. Tres años de vida tuvo mi papá después de eso”, cuenta el guitarrista. “Se empezaba a acercar el centenario (del nacimiento de Violeta Parra en 1917), y primero tenía la idea de hacer una cosa más teatral, con una especie de montaje con (el álbum de Violeta) la ‘Carpa de la Reina’. Eran cosas que las estuvimos conversando algunas veces”.

-¿Qué pasó con eso?

-Finalmente, no era viable por el presupuesto.

Pero surgió una idea nueva: revisitar “Las Últimas Composiciones”.

“Yo quería invitar gente joven, y rodearme de personas lúcidas para reinterpretar estas canciones. Pero también hay una búsqueda personal, como de sanación espiritual, podría llamarse. Porque cuando yo estuve seis meses operado del hombro, calzó con la época que mi papá tenía cáncer. Tuve mucho tiempo libre, y en ese tiempo me dediqué más a cantar que tocar guitarra. No podía tocar guitarra, y eso nunca me había pasado en la vida”, dice Ángel.

Tomó los textos de las canciones de Violeta y metódicamente empezó a memorizar las letras. “Y llegué a conocerlas muy bien, de cerca. Entendí la poesía desde otro ángulo”, recuerda.

-¿Qué pasó después?

-Llegó el 2017 y mi papá me apoyó en esta idea de juntarme con mi hermana, que también tenía muchas ganas. Siempre ella me ha invitado a colaborar en algunos discos, y yo también tenía muchas ganas de tocar con ella. Ella también ha hecho un trabajo con la música de la Violeta, en un disco muy bonito que hizo. Y se daba la coyuntura de que estuviera mi papá… En algún momento estuvo incluso pensado que estuviera Isabel (Parra), que estuviera la Tita, pero el proyecto fue tomando forma hacia otros lados.

Ángel padre e hijo trabajando en el estudio, en 2017. Captura de «Violeta Existe».

-¿Y el documental?

-Nuestro gran director, Rodrigo Avilés, partió desde el primer momento registrando todo. Eso lo encuentro muy inteligente, porque a veces pasan cosas que uno hace, y si no queda un documento, después te arrepientes de no haber tenido un camarógrafo. Creo que Rodrigo Avilés fue una persona muy sensible para llevar la historia del documental.

«Para mí es un ejercicio de humildad»

-¿Cómo afectó a la relación con tu hermana todo el proceso de este disco? Con las grabaciones y giras… ¿Cambió de alguna manera? ¿Se acercaron más?

-Sí. O sea, igual estábamos juntos en el proceso del luto (por la muerte de su padre, el 11 de marzo de 2017), viviendo una cosa que se parecía a nuestra infancia. Como cuando íbamos a Europa a verlo a él, que muchas veces íbamos juntos, estando como hermanos juntos, viendo a nuestro papá, que no lo conocíamos tanto. A veces, eran momentos no tan fáciles de sobrellevar. Había una amistad preciosa: nos cagábamos de la risa con él. Pero también era raro compartir un mes con él, si pasábamos de repente dos años sin verlo. La figura paterna era ésa. Todos tenemos nuestras infancias, y las relaciones con nuestros padres siempre plantean algunos problemas y desafíos. 

Esa fue sólo una de las facetas de cómo operó la relación.

“En el tema artístico fue para mí intenso, porque tuve que motivar a mi hermana a hacerlo. No era tan evidente, porque mi hermana tiene una carrera súper exitosa con su grupo. Siempre fue un proyecto que… El disco no se hizo solo. El disco requirió de harta energía de parte mía para poder hacerlo, y convencer a la gente de que valía la pena hacerlo (…). Nuestra relación se alimentó de mucho cariño, y ella también supo interpretar muy bien a la Violeta, pero con un trabajo súper intenso en el estudio, de ir escuchando a la Violeta, de ir imitando las inflexiones… Una parte musical bien rigurosa”, relata

“Y claro, por supuesto, tratándose de ‘Las Últimas Composiciones’, es un disco tan perfecto que aparecían todos los miedos de la gente, que yo nunca los tuve, de ‘cómo van a hacer una versión de este disco’… Y la verdad es que nunca me lo planteé así”, agrega Ángel.

Ángel Parra y Javiera Parra. Crédito: Sebastián Utreras.

-Es interesante eso que dices del «miedo» de reinterpretar a Violeta. En el documental, Alex Anwandter dice en un momento algo así como que si esto se «graba con miedo, no vale la pena»…

-Sí. A mí también esa frase me encanta cuando pasa. Ahí también está Rodrigo Avilés con su montaje (…). Bueno, ese momento que dices tú para mí es súper lindo. Claro, no serviría de nada… Es que el Álex es muy espontáneo y muy natural, entonces ese comentario era súper importante. Y lo otro que era importante también es que yo no soy ningún dictador en ningún área. 

-¿Cómo así?

-Interactúo con los demás, con sus opiniones, con lo que decía el Álex, el Álvaro (López), el Manuel, la Javi. Mi papá, para qué decir. Me daba muchas directrices de por dónde ir. Así que también para mí es un ejercicio de humildad, de que nunca voy a ser el que tiene el posgrado de Violeta Parra, ni mucho menos. Yo creo que nadie lo tiene, entonces eso es lo interesante.

«La Violeta me ayuda a tener ese cable a tierra como para seguir adelante»

Hay una escena en el filme donde el poeta Raúl Zurita hace una introducción de una presentación en vivo del trabajo de Ángel, Javiera y demases, asegurando que “Violeta es infinita”. “Ese era un título tentativo de la película”, dice Ángel Parra. “Porque es imposible abarcarla en una vida. Sin embargo, ella en 50 años de existencia logró hacer todo esto, que nosotros podríamos demorar cuatro vidas en entender en su totalidad: las arpilleras, el papel maché, la música, la poesía… Son demasiadas cosas”, explica.

Había una amistad preciosa: nos cagábamos de la risa con él. Pero también era raro compartir un mes con él, si pasábamos de repente dos años sin verlo. La figura paterna era ésa. Todos tenemos nuestras infancias, y las relaciones con nuestros padres siempre plantean algunos problemas y desafíos. 

-En el documental dices que las canciones de Violeta “son pequeños mensajes, que son emblemas y leyes mundiales, de cómo el ser humano se debe comportar para ser una persona decente”. Profundizando en esta idea, ¿Qué significa para ti Violeta Parra, como persona, músico y familiar de ella? 

-Para mí, es eso lo que significa la Violeta. Realmente encuentro que, después de haber pasado por la industria del rock and roll, después de haber hecho tantas cosas, de haber conocido el éxito, de estudiar guitarra en forma seria, de ser un artista más independiente, de arreglármelas yo sólo como artista, sin Los Tres, de volverse a levantar, de volverse a caer…. La obra de la Violeta me ayuda a tener ese cable a tierra como para seguir adelante con las cosas que he logrado hasta el día de hoy, que son desde ser una persona empática con los más débiles, con los jóvenes que tienen dudas si se quieren dedicar a la música. Se me acercan muchos y me piden consejos, me mandan sus demos… 

Ángel Parra se muestra pensativo, y reflexiona con la mirada perdida.

“Cómo ir haciendo una vida ojalá lo más cercana a sus principios, que eran tan lejanos a los valores del capitalismo. No pedir nada a cambio por lo que estaba haciendo. Creo que ninguno de nosotros va a estar jamás a la altura de ella. Creo que ésa es la decencia de la que yo hablo. De que la investigación, la recopilación, la búsqueda, el trabajar con cualquier material que encontraba a su disposición para hacer algo, siempre, cuando estaba enferma o sana… Le demuestra a la humanidad que todo el mundo puede hacer arte, y que todo el mundo debe esforzarse a diario para ser consecuente. Hay una consecuencia en su acto de ser, hay una consecuencia en su manera de ser madre, de ser artista al mismo tiempo y de luchar por su país también”, sentencia.

-En ese sentido, ¿es un peso, o conlleva una cierta responsabilidad, ser nieto de Violeta Parra?

-Sí, es un peso ser nieto de Violeta Parra. Y ser más que nada el nombre que yo elegí cuando estaba en el colegio, cuando ni siquiera tocaba dos acordes en guitarra.

Y es que el nombre original del músico, decretado a su nacimiento por el Registro Civil y los primeros apellidos de su padre y madre, es Ángel Cereceda Orrego.

“Ya me estaba proclamando ‘Ángel Parra’ porque lo encontraba entretenido, casi como un juego, mucho antes que mi hermana. Nunca imaginé que, con el tiempo, claro, iba a transformarme en una persona pública gracias al grupo Los Tres y gracias a mi jazz también”, dice.

Prosigue: “Por supuesto que la gente espera de uno bastante. O sea, espera de uno que cada vez que se pare en un escenario haga algo muy bueno, y es intimidante también constantemente convivir con eso. No es fácil. El famoso lema de ‘el mejor guitarrista’ o ‘el nieto de Violeta Parra’ nunca va a ser fácil. Entonces, es verdad”.

Ángel Parra considera que “hay mochilas pesadas que hay que sacarse”, y que “cuando eres joven te diluyes en muchas cosas superficiales por este tipo de problemas”. En cambio, “ya cuando eres viejo, como que te aceptas a ti mismo y haces lo que quieres hacer, porque te lo ganaste con esfuerzo, con sacrificio, y no tiene nada que ver Violeta Parra ni nadie, si no que uno mismo con sus decisiones. Entonces, claro, para ser artista hay que tener esa actitud, en realidad. Más allá de ser nieto de Violeta Parra, creo que para dedicarse al arte hay que ser valiente”, resume.

«(A Violeta) generalmente la estigmatizan con la izquierda»

-Javiera dice en el documental que “el pueblo ama a Violeta” y tú afirmas que, con esta grabación, podrían llevar la música de tu abuela a “nuevos oídos”. ¿Cómo ves la relación de las generaciones más jóvenes con la obra de Violeta?

-Violeta Parra representa cosas que para algunas personas genera molestias. O sea, para todo el mundo no significa lo mismo. Mucha gente, cuando ella estaba viva incluso, no la apoyó en nada de lo que hacía, porque no consideraba que fuese importante lo que estaba haciendo. La encontraban pedante, desagradable. Encontraban que siempre estaba metiendo en dedo en la llaga, en las cosas que no correspondía… Y era porque la urgencia de su obra era así. Entonces, ella tenía el tiempo justo para llegar dónde tenía que llegar, y creo que las nuevas generaciones, más allá del color político, no quedan indiferentes al escuchar sus canciones. No quedan indiferentes al cantar «La Jardinera»… «La Jardinera» se la he escuchado en un asado a la gente que vive en los barrios altos, y también se la he escuchado a gente en la población.

“La Violeta también habla de la tolerancia, mucho. También habla del machismo, cuando se separa de su marido y le dice que va a viajar, que va a hacer esto y lo otro (…). Pero generalmente la estigmatizan con la izquierda, porque tiene muchas letras, y ella tenía sus convicciones súper claras. Pero hay mucha gente de derecha que disfruta mucho escuchando sus canciones. Ahí hay un enigma que es bonito de analizar”, dice el músico.

Los hermanos en una presentación en vivo.

-¿Crees que ese estigma de «izquierda» puede ser una barrera de entrada para ciertos públicos? ¿O es una figura realmente transversal?

-Yo creo que es transversal, pero de todas maneras hoy en día, como vemos que están las cosas de polarizadas, que tenemos un nuevo gobierno, que tenemos a la Convención trabajando… También aparecen los bots y la gente que está en redes sociales hablando de que todo es una mierda. Ahí pueden entrar al saco Víctor Jara, mi papá… Estamos acostumbrados a convivir con eso, porque es parte de la existencia de las redes sociales y de todo esto.

Ángel recuerda cómo, cuando murió su padre, “alguien tuiteó el día que le estaban haciendo un homenaje en el Congreso que ‘por fin se murió este comunacho’. Y es como algo que está en nuestra historia. Una idiosincrasia media destructiva, y yo creo que está en todos lados”.

“Pero creo que Violeta sí representa otros valores que no tienen que ver solamente con la política, sino que con la transversalidad de los derechos de la mujer, de los valores de la ecología…”, añade.

Por supuesto que la gente espera de uno bastante. O sea, espera de uno que cada vez que se pare en un escenario haga algo muy bueno, y es intimidante también constantemente convivir con eso. No es fácil. El famoso lema de ‘el mejor guitarrista’ o ‘el nieto de Violeta Parra’ nunca va a ser fácil.

«Veo un país que tiene que marchar de acuerdo con estos principios de tolerancia, de escucharse»

-Hablemos de Chile, que está en un momento bisagra entre el proceso constituyente, el cambio de gobierno, y el recuerdo del estallido social aún fresco. ¿Cómo ves al país hoy, Ángel?

-Lo veo interesante, lo veo promisorio, lo veo con esperanza. Yo no tengo una visión negativa de nada (…). Después de haber sido muchos años una persona muy terca y prejuiciosa con todo, y con las personas, creo que hoy en día estoy en una parada de realmente saber escuchar a todo el mundo (…). Creo que si los puntos de encuentro se van llevando a cabo como queremos, algún día vamos a tener ese país que todos soñamos. Pero no lo vamos a lograr si no nos aprendemos a respetar. 

Y a petición de la prensa, un guitarrista se pone el traje de analista político.

“Creo que hemos estado, desde la Unidad Popular para adelante, en una soberbia de parte de los dos bandos políticos. Creo que esa política quedó atrás también. Entonces, veo un país que tiene que marchar de acuerdo con estos principios de tolerancia, de escucharse. Para eso está la Convención, se votan las cosas. Creo que la gente de derecha también es gente que tiene mucha experiencia en algunas cosas, al igual que la gente de izquierda. Creo que los pueblos indígenas son un aporte increíble en la Convención, que la gente que trabaja en las juntas de vecinos debía tener una representatividad”, señala.

-En resumen…

-Es un país que está en un cambio muy, muy potente. Creo que no lo vamos a poder observar con cierta distancia hasta en unos diez años más, cuando veamos lo que está pasando. Y bueno, vamos a ver qué pasa en el famoso plebiscito, pero siento que hay mucha esperanza, y muchas ganas de que las cosas mejoren.

-A priori, sin un texto final en mano, ¿votas Apruebo o Rechazo?

-(Se ríe). No podría responderte esa pregunta, porque estamos justamente viendo qué está pasando. Estoy informándome harto de muchas cosas (…). Creo que va a ser la primera vez en mi vida que voy a hacer eso, pero lo voy a hacer. No voy a dejar pasar antes de votar el leerlo entero, y conversar mucho. Y eso es lo bonito, porque hay una conversación. Tenemos que esperar ahora que la gente que está ahí trabajando (en la Convención) termine, porque todavía hay mucho caos, encuentro. Veo hartos borradores, y que se está avanzando, y hay cosas que me parecen bien o mal, pero prefiero tener en mis manos el texto terminado. 

Creo que hemos estado, desde la Unidad Popular para adelante, en una soberbia de parte de los dos bandos políticos. Creo que esa política quedó atrás también. Entonces, veo un país que tiene que marchar de acuerdo con estos principios de tolerancia, de escucharse.

-¿En qué proyectos artísticos estás ocupado actualmente?

-Estamos con muchas ganas de seguir trabajando con la Violeta, en el sentido de tocar por Chile. Yo siempre estoy trabajando nuevas canciones. Quiero hacer algo con mi papá también, con su música y sus canciones. Tengo un amigo de él que me ha ido guiando en las canciones de amor. Estoy haciendo una revisión de eso, pero yo estoy trabajando todo el tiempo, haciendo música para televisión, para cine… Soy compositor 100%

“Y ahora a lo que quiero dedicarle más tiempo es al jazz, entonces estoy muy contento que el 6 de mayo estaremos en el Bar de René con Ángel Parra Trío, tocando un jazz de los inicios de la banda, con contrabajo, guitarra y batería, y que va a tener una selección de música entretenida, de mis compositores favoritos como Thelonious Monk y Bud Powell, con temas míos también. Y también algunos coqueteos con la música del tío Roberto y con la música de la Violeta, pero desde el punto de vista más avant-garde. Sin cantantes, digamos”, explica.

A modo de cierre, Ángel Parra dice estar feliz “de volver a tocar y en escenarios pequeños. Me gusta lo íntimo y lo chiquitito, y quiero estar con la gente, y nada, disfrutar también el retorno de los aforos. Volver a hacer música… Esa hueá me tiene muy contento, muy seguro de lo que viene”. 

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