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26 de Abril de 2022

Polimá Westcoast: “Quiero que haya un presidente negro en Chile”

La imagen muestra a Polimá de lado

Recientemente, Polimá Westcoast pasó más de dos semanas en el puesto número uno del Top 50 Spotify Chile con su reciente éxito: “Ultra Solo”. En conversación con The Clinic, el artista de trap chileno reflexiona sobre su historia familiar, el rol de la comunidad afrodescendiente en este país y sus ambiciones musicales: “Quiero que mi música sea enriquecedora para el planeta, y no algo que simplemente pasó”, dice a The Clinic.

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Polimá Westcoast está sentado en un sofá de mimbre ubicado en el patio de un canal de televisión chileno, brindando una entrevista audiovisual. La termina, graba un video promocional para el medio de comunicación, envía un saludo a los amigos de los camarógrafos, y se toma una selfie que le pide la periodista. 

El músico de trap chileno comienza en pocos minutos una siguiente entrevista a otro canal de televisión, la tercera de ese jueves a mediodía. Allí repite la misma rutina: el video, los saludos, las selfies. De eso –en cierta parte– se han tratado sus últimos cuatro años. De focos, cámaras, micrófonos, saludos, autógrafos, escenarios, cifras y música. Mucha música. 

Foto Interior

Esa dinámica la vive sobre todo en tiempos como estos. A fines de marzo su canción Ultra Solo, lanzada junto al artista urbano Pailita, se posicionó por varias semanas como la canción más escuchada de Chile en Spotify, liderando la lista de los Top 50. Otras cuatro canciones de la misma lista, como Sextime y Moneyman, llevan también su nombre. 

Está pasando por un buen momento, dice. Cumpliendo su sueño, ese sueño doble que perseguía desde niño: “vivir en una casa grande con mis hermanos negros y hacer música”. 

“Lo que pasa es que a nosotros nos separaron”, dice Polimá Ngangu Orellana en entrevista con The Clinic cuando comienza a explicar esa línea familiar que tuvo que reconstruir. Su padre, angoleño, llegó desde África a Latinoamérica como refugiado de guerra junto a Joao, hermano mayor del artista. Él y sus otros hermanos, todos de distintas madres, fueron naciendo y creciendo de forma separada, casi todos en familias adoptivas, sin conocerse entre sí. 

“Yo siempre crecí como hijo único, sabiendo que tenía más hermanos. Crecí en un ambiente donde mi raza no predomina y no me sentía muy identificado. Quería crecer con mis hermanos negros. Siempre fue mi sueño vivir en una casa grande con mis hermanos negros, y hacer música. Ese era mi sueño desde que tengo memoria”, dice Polimá Westcoast. 

¿Y cómo fuiste encontrando a tus hermanos? 

-Gracias a Facebook, porque nuestro apellido es Miguel”, muy raro. El apellido de mi hermano es Miguel. Por ese apellido los logré encontrar a todos. Nos reunimos y Joao ya estaba trabajando en Mekano, en la tele. Tenía amigos de la tele, que tenían estudios de música. Fui a su estudio y grabé una canción así como afro, pésima. Él siempre me incentivó a ser rapero, a acercarme al Hip-Hop, la música negra. A hacer música negra. Es por eso que mi música al principio siempre fue trap y no reggaeton. Ahora estoy haciendo ritmos más populares, que los llamó así, más popular que reggaetón. 

¿Cómo fue encontrar tus raíces con tus hermanos?

-Como no lo encontraba acá siempre estaba mirando afuera. Mi mamá siempre me apoyó, ella es bailarina, siempre le ha gustado la música afro, y siempre me incentivó a ser yo. A ser yo en cualquier posición que me pongan, siempre me incentivó a eso. “Tú eres tú, naciste así”. Yo padezco una enfermedad que se llama vitiligo, mira –dice mientras señala algunas manchas de despigmentación en su piel–. Ser negro y tener vitiligo para mí era muy difícil. Esa fue la parte más difícil de mi infancia, padecer de una enfermedad así, de esta enfermedad sobre todo. Mi mamá siempre me motivó a entender que nací así. “Esa es tu marca, eres tú, eres y serás. No hay forma de revertir eso”. Eso me ayudó a querer amar lo que soy para poder potenciarlo. Todo parte desde el amor, desde el amor propio. Ella es mi héroe, la que me salvó de toda una generación.

“Ella nunca me mostró las cosas malas, me dejó que yo las descubriera por mi cuenta. No es que me restringiera a ver cosas en la televisión ni nada, simplemente no me las mostraba. No me mostró la esclavitud, no me mostró lo que pasaba con la gente negra alrededor del mundo, no me explicó lo que era ser racista”, dice. 

“Yo siempre crecí como hijo único, sabiendo que tenía más hermanos. Crecí en un ambiente donde mi raza no predomina y no me sentía muy identificado. Quería crecer con mis hermanos negros. Siempre fue mi sueño vivir en una casa grande con mis hermanos negros, y hacer música. Ese era mi sueño desde que tengo memoria”, dice Polimá Westcoast. 

-¿Cómo te diste cuenta de todo eso?

-Por mi cuenta, en la calle. Sufriéndolo, entendiéndolo. Lo más importante de todo fue que lo entendí, y fui capaz de entender también que si esa persona hace un ataque, es porque carece de información que lo hace actuar de esa manera. Siento que las personas que atacan a otras es porque carecen de una parte espiritual y ética que no les permite ser mejor con otro ser humano, entonces no los culpo. Eso es lo que entendí desde chico, no tenerles rencor ni culpar a alguien por su acto, aunque sea negativo, porque esa persona no entiende lo que está haciendo en ese minuto porque alguien de más atrás no se lo explicó. 

Hay una imagen gráfica que muestra a un bisabuelo, abuelo, papá e hijo, de forma lineal. El bisabuelo trataba muy mal al abuelo. El abuelo trataba mal al papá, y el papá generó un bloqueo de sus antepasados, y no dejó que lo mal que le mostraron sus predecesores pasara a su hijo. Ese bloqueo es lo que yo quiero hacer con la sociedad. Creo que si uno bloquea por completo lo negativo, y empezamos a vivir de nuevo, sin necesidad de que Dios tenga que hacer estallar el planeta, tendremos la oportunidad de cambiar algunas cosas. Esas cosas me nutrió mi mamá desde chico. 

-¿Y sientes que tu música se ha construido a través de ese carril? ¿Fue algo que tenías en mente la primera vez que entraste a un estudio?

-Siempre. Es raro, porque nunca pensé en la fama ni en el dinero. Cuando llegó el dinero me sorprendió mucho, porque nunca lo tuve. Como nunca lo tuve, nunca sentí la necesidad de tenerlo, y cuando apareció me sorprendió mucho. Siempre lo hice pensando en que hay algunos cantantes que me cambiaron la vida, cantantes que cambiaron mi forma de ver las cosas. Quiero hacer eso, quiero cambiar algunas mentalidades, sobre todo de mi generación, o de las siguientes y subsiguientes, para que no se queden con las cosas negativas que hemos vivido nosotros. Que vivimos el estallido social, que nuestros papás vivieron la dictadura de Pinochet, que está lo del Víctor Jara… Me gustaría frenar esas cosas y que se generara algo positivo, un cambio rotundo y positivo en el mundo, siempre lo he visto de esa manera. 

“Yo creo que por eso soy como soy, nunca pienso en la plata ni nada. Voy a las entrevistas, vengo aquí y doy lo mejor. Y me tomo fotos y mando saludos. Nunca he dicho que no a una foto ni a un saludo, porque es parte de. Es lo que quiero generar. Quiero que los entrevistadores que se fueron, que me conocieron tal como soy, se vayan a sus casas y le digan a sus amigos y a sus familias que me conocieron y que se encontraron con un nuevo ser humano, no con algo que ya han visto”, comenta el músico. 

-No con una estrella…

Exacto, no con el cantante ni nada. Sino que vieron a un cabro chico de 20 años diciéndole cosas que quizás ellos evitaron toda su vida. De decirles “ser mejor hijo, mejor ser humano, mejor esposo”. Se los vengo diciendo yo, que tengo 20 años, a ellos que tienen 40. Quiero eso en la sociedad. Quiero que mi música sea enriquecedora para el planeta, y no algo que simplemente pasó. Quiero que sea algo fuerte, grande, y siento como un poder para hacerlo, que me dan la oportunidad para hacerlo. Y siento que cada vez me escuchan y conocen más, y cuando me conozcan bien, se van a encontrar con este ‘Poli’. Que busca más allá.

“Me gusta que la gente quiera un saludo mío. Por algo lo quiere, por alguna razón”

-¿Cómo fue aprender a lidiar con todo tu presente musical actual? Desde 2018 hasta ahora tu carrera musical ha crecido de forma vertiginosa. ¿Cómo es convertirse en famoso?

-Hay muchas situaciones en las que tú quieres ser solo el ‘Poli’ de la casa. Hay veces que tú quieres estar con pijama. Hay veces en que no tienes la energía para mandar un saludo. Y me siento tan mal cuando no puedo hacerlo. Y digo “puta, ¿por qué no lo hice?”. Es algo tan fácil, pero hay situaciones que he vivido, donde estoy comiendo y quiero comer. No quiero mandar un saludo. Pero tampoco digo que no, porque esa persona tuvo la oportunidad de encontrarme en ese mismísimo lugar. Y esas oportunidades se dan muy poco. Las fotos y la fama son un concepto muy amplio y loco, pero me adapto, y he aprendido a convivir con él. Es parte de aceptarlo. Si tú querías esto, acéptalo, porque es así. Y lo acepto, y lo vivo bien, me gusta. Me gusta que la gente quiera un saludo mío. Por algo lo quiere, por alguna razón. 

“Yo quiero que se encuentren con eso. Con que Polimá Westcoast es el mismo artista que como es de hermano, de amigo, como es en todas sus facetas. Eso me gustaría lograr, y en Chile está eso. Aquí los cabros artistas son muy naturales, muy orgánicos. A los fans les dan abrazos. Son de la lógica de: ‘vengan, son todos bienvenidos, somos todos hermanos’. Y esa es la manera de pensar del género urbano chileno. Te lo digo yo, en nombre de Pablo Chill-E, de Young Cister. Todos piensan así, con sus fans y la gente. Todos podemos ser un gran equipo, como Chile, y como equipo salir a representar a nivel global, y eso es lo que intentamos hacer”, añade. 

-Y eso un poco contra la marea, has dicho en algunas oportunidades. Muchos músicos de trap chileno han criticado también una falta de apoyo a nivel nacional…

-Es algo tan ridículo como “hay talento, falta apoyo”. Aquí hay mucho talento, hay gente que hace muy bien su trabajo. Yo creo que se da en la música como en todos los otros ambientes también. Con cualquier persona que le vaya bien en algo, automáticamente nace este hateo. Creo que es algo natural si, porque no le puedes gustar a todos. Ni Jesucristo que hizo todo el bien por el mundo les gustaba a todos, tenía gente en su contra por ser tan bueno. Creo que es toda una balanza, pero alguien puso allí esa balanza, y hay que ser empático. Entre ambos mundos, con todos, con los haters. Yo considero que hoy no tengo haters. Cuando me comentan algo negativo en Instagram yo les respondo con algo positivo. Me dicen lo que sea, y les respondo: “hermano, perdón”. Ellos no se esperan esa respuesta, y automáticamente deja de ser hater, porque entiende que soy un ser humano igual que él, y que no estoy por encima. 

“Yo creo que por eso soy como soy, nunca pienso en la plata ni nada. Voy a las entrevistas, vengo aquí y doy lo mejor. Y me tomo fotos y mando saludos. Nunca he dicho que no a una foto ni a un saludo, porque es parte de. Es lo que quiero generar. Quiero que los entrevistadores que se fueron, que me conocieron tal como soy, se vayan a sus casas y le digan a sus amigos y a sus familias que me conocieron y que se encontraron con un nuevo ser humano, no con algo que ya han visto”, comenta el músico. 

-Hace algunos años dijiste que tu mejor música aún no salía, que habías hecho canciones buenas pero que lo mejor aún no veía la luz. Todo el éxito que se ha visto hoy con Ultra Solo, ¿es parte de eso?

-Sí, ya es parte, es parte de ese proceso que venía construyendo. Yo tenía que entender muchas cosas de la música y la vida para que mi música llegara a las personas correctas, y se transformara en lo popular que es. Tanto en mi manera de hablar, de modular, y de lo que quiero expresar. Es muy valioso lo que hacemos como chilenos, los términos con “ai”, como “me gustai”, cosas así. Por eso la música como Ultra Solo y esas cosas le gustan tanto a la gente. Porque utilizo los términos o el efecto como espejo. “Sin atao”. Es por eso que Marcianeke compenetra con tanta gente, porque utiliza ese efecto espejo, de utilizar el mismo vocabulario que utiliza el oyente. Yo intento hacer eso de una manera popular, que me entiendan aquí y en Miami, donde hay muchos latinos. Quiero que sea como la música de Juanes, que la escuchan en todos lados. Hasta en Tokio. Eso quiero, que seamos valiosos por nuestra jerga y nuestras cosas. 

-¿Qué rol sientes que tiene hoy la comunidad afro dentro de tu arte? ¿Qué rol juega esa comunidad para ti hoy?

-Me pasa algo con eso, que siempre con mi hermana y todos lo comentamos: ¿Por qué a nosotros nos toca así? ¿Por qué a otros ídolos los ponen allá arriba? Y a mí, por más que haga cosas buenas y música que no habla cosas negativas… Ayer postearon una estadística de Spotify donde salen los artistas con más oyentes en Spotify. Yo tengo 3.7, tengo más que muchos. Y no estoy en esa lista… Esas injusticias me pasan siempre. Yo no sé si es porque en Chile no quieren a un ídolo negro, por cómo predomina el país. No sé qué es lo que pasa, nunca lo he querido decir. Hoy lo estoy diciendo en The Clinic, pero siempre he sentido eso. Siempre algo. Siempre hay algo que intenta opacar el trabajo que hacemos, que es tan puro. No le faltamos el respeto a nadie. Me esfuerzo, me levanto a las ocho, voy allá, voy aquí. No duermo. Porque todo es música para mí, todo es para mi gente. 

“Ha sido duro para mí que la gente me idolatre por lo que soy. Por cómo soy y la manera en que veo las cosas, pero es una lucha constante que no voy a frenar. Porque soy un guerrero, porque quiero hacerlo y tengo ganas de mostrar de que sí puede haber un policía negro, y que va a haber un presidente negro chileno. De que sí van a haber médicos, abogados y jueces negros. Ese es mi rol. Aquí no hay carabineros negros, ¿por qué? Hay negros chilenos, pero no tienen el espacio. ¿Por qué en otros países sí? ¿Por qué hay diputados y ministros negros en otros países y aquí no?”, dice el artista. 

Y añade: “Es por una cosa que se ha ido silenciando, y esa es mi batalla de todos los días. Yo voy a llegar al uno, y voy a llegar al cero, siendo negro. Ni un día voy a parar, para que lo sepan y se preparen. Quiero que esto se transforme en una nueva humanidad, donde somos todos iguales, donde aprendan a vivir esta nueva vida, donde hay diversidad, donde no hay diferencias, donde somos todos iguales y todos tenemos los mismos derechos. Esa es mi batalla como joven afro chileno. Quiero que haya un presidente negro. Quiero la inclusión de las personas en la sociedad”. 

-Sobre todo en los tiempos actuales de la migración en Chile…

-En Chile están los Reggaeton Boys y yo. Y si el “ta vivo Maluco” se considera. Porque él era un músico guitarrista, pero nunca se valoró. Aquí no hay gente así. Él era un músico negro que tocaba guitarra y cantaba. ¿Quién lo valoró? Se burlaban de él en la tele. Yo lo vi desde chico, vi cómo se burlaban de él. 

-¿Y qué te provocaba eso?

-Ahora lo entiendo. En esos minutos, en esa época de la tele, la gente no entendía las ofensas. En el Kike Morandé hacían tallas contra las mujeres que superan las barreras. Hoy entiendo lo difícil que debe haber sido para él esa discriminación pública. Ahora lo entiendo, lo mismo con los Reggaetón Boys. Y hoy estoy yo, luchando la misma batalla de ellos y de mis ancestros afro de antes de Cristo. Y quiero hacer la diferencia, esta historia no va a terminar igual a como terminan todas. Esto va a ser diferente. Cuando mi cuerpo físico deje de estar aquí, mi música va a seguir, y van a haber más jóvenes negros intentándolo. Y más y más. Voy a darle la oportunidad a todo el que venga a tocar mi puerta buscando esto. Lo único que buscamos es paz y amor. Las nuevas generaciones no tienen que crecer en el tussi ni en cosas negativas que trajo el mal a la tierra. Tienen que crecer en un ambiente sano, positivo, eliminando todo lo negativo. Y en eso estamos. 

Polimá.

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