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La Convención

4 de julio de 2022

De los emblemas patrios al rol de gobierno: cuatro académicos ponen bajo la lupa las señales del acto de clausura de la Convención

Maria Elisa Quinteros, Gabriel Boric y Gaspar Domínguez sosteniendo el texto de nueva Constitución Agencia UNO

La ceremonia que dio por disuelta la Convención, estuvo marcada por tres discursos que quedarán en los libros de historia, exposiciones que fueron desde una reivindicación a la labor del órgano constituyente, hasta un nexo -simbólico- que vinculó al Ejecutivo con la instancia. Aquí, cuatro investigadores deconstruyen con The Clinic la ceremonia que concluyó un año de redacción de la propuesta de nueva Constitución.

Por Joaquín Abud y Felipe González

En una ceremonia que comenzó con un retraso de cerca de 40 minutos, finalmente las autoridades de la Convención Constitucional hicieron entrega del texto de nueva Constitución al Presidente de la República, dando por disuelto al órgano constituyente tras 12 meses de redacción de la propuesta.

Más allá de la demora en comenzar, la ceremonia se llevó a cabo según lo presupuesto, donde lo más destacado fueron los tres discursos que se leyeron en el Salón de Honor del Senado en el ex Congreso de Santiago.

The Clinic contactó a cuatro expertos para repasar los hitos más relevantes de la ceremonia y de las palabras que entregaron la presidenta de la Convención, María Elisa Quinteros, el vicepresidente Gaspara Domínguez, y el Presidente Gabriel Boric.

¿Vocero para el apruebo?: Gaspar Domínguez, la patria y lo republicano

Quién inauguró las palabras en la última sesión de la Convención, fue el vicepresidente de la instancia, Gaspar Domínguez, quien en su discurso aprovechó de admitir que el proceso fue “imperfecto”, pero que, en base a eso mismo, consideró que este fue “real”.

Además, en su discurso destacó que los símbolos patrios -como la bandera, el escudo o el himno nacional- seguían consagrados en la propuesta, descartando así una crítica sugerida por quienes apoyan la opción del Rechazo a la nueva Constitución.

En esto, el vicepresidente aprovechó de reconceptualizar el concepto de patria, asegurando que “amar la patria es mucho más que los emblemas, es amar y respetar a las personas que la componen. Este amor por la patria y este respeto por las personas, es darle al pueblo la soberanía de escribir sus propias reglas”.

Para la integrante de la Red de Politólogas y una de las autoras intelectuales del criterio de paridad en la conformación de la Convención, Javiera Arce, “Domínguez se consagró como el mejor orador de la Convención. Deberían ponerlo como vocero del Apruebo”, sugiere.

“Su discurso fue super bonito, destacando que es médico rural, que este texto tiene que ser el intento de tratar de ser distintos y reconocer la diversidad, apuntando a que él mismo es parte de esa diversidad y, por lo tanto, que esta Constitución invita a todos y todas a participar”, agrega Arce, quien actualmente cursa un doctorado en Ciencia Política en la University College London.

(Domínguez) llama a comprender la diversidad y lo colectivo, pero igual establece una distancia con aquellos que no caben en esta diferencia», comenta Mario Álvarez

En este mismo tema, el profesor del doctorado de comunicaciones de la Universidad Austral y de La Frontera, Mario Álvarez, añade otro punto de vista: “(Domínguez) llama a comprender la diversidad y lo colectivo, pero igual establece una distancia con aquellos que no caben en esta diferencia. Hace una diferencia con quienes no entienden la diversidad, hay un ellos y un nosotros”.

De todos modos, en este punto el experto en comunicación política y académico del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, Claudio Salinas, coincide con la visión de Arce: “Habla de la experiencia que es habitar Chile, que es una experiencia vívida, que se siente de un país con un alma. Habla de un país que acepta sus conflictos, pero asumiendo que tiene que solucionarlos”.

Respecto al énfasis que hizo el vicepresidente sobre los emblemas nacionales, la politóloga Javiera Arce asegura que “su discurso sirvió para tapar flancos. Justamente un flanco sobre desinformación promovido por la campaña del Rechazo y de parte de la derecha, respecto de que estos símbolos iban a dejar de existir”.

Sobre este último punto, el director de Criteria Research, Cristián Valdivieso, comenta que Domínguez, “intenta complementar lo patriótico con algo que le hace sentido a las amplias mayorías del país. Si bien uno pudiera pensar que eso vuelve a la lógica identitaria, era algo inevitable en el proceso de una Convención que partió valorando la paridad y la diversidad y termina resignificando el concepto de lo republicano, donde eso incluye la valoración de la diversidad”.

“Más allá del resultado del Plebiscito, no me cabe duda que esa concepción de lo patriótico, más articulada y no solo basada en símbolos patrios, va a permanecer en el tiempo. Si gana el Rechazo, eso puede ser uno de los grandes triunfos del mundo de la diversidad, en un sentido amplio”, añade.

En este punto, Mario Álvarez añade que “lo republicano para el vicepresidente es respetar a las personas, no sólo la bandera y el himno. Esa es otra apropiación de lo que llamaríamos lo republicano”.

Un discurso “burocrático”: las claves de Quinteros en la Convención

Luego de Domínguez, fue el turno de tomar la palabra de la presidenta de la recién disuelta Convención, María Elisa Quinteros.

Un discurso que, a juicio de Álvarez, tuvo un tono más cercano a la burocracia que a lo sentimental: “Me pareció un discurso más operativo. Es quien cierra el trabajo constituyente y después de vuelta a la burocracia. Eso es muy interesante: el proceso empezó con una burócrata y termina con un burócrata nuevamente. Entonces, releva la función del burócrata: para que las cosas continúen se necesitan los burócratas”.

La alocución de la presidenta destacó que “nos ha tocado escribir este texto constitucional en medio de convulsiones sociales, de una crisis social sin precedentes, durante una Pandemia, y mientras ocurren nuevas guerras en el mundo”. Así, una de las frases que más resaltaron fue que “todo es perfectible”, refiriéndose al texto propuesto por la Convención.

En opinión de Javiera Arce, ese extracto del discurso “es importante porque ninguna institución es perfecta y eso es verdad”. Según la experta, lo que hizo la presidenta en su discurso fue resaltar “lo democrático que fue el proceso y también de la paridad. Lo que hizo fue reforzar la importancia desde lo que fue el proceso hasta el resultado, que es lo importante”.

Así como Domínguez tuvo un discurso más político, Quinteros se enfocó en los detalles del resultado, enumerando derechos sociales y, en general, las normas aprobadas.

El discurso de Quinteros fue la particularización de lo que se está ganando con la nueva Constitución, porque es importante en un discurso de este tipo mostrar la novedad», dice Claudio Salinas.

Claudio Salinas comenta: “El discurso de Quinteros fue la particularización de lo que se está ganando con la nueva Constitución, porque es importante en un discurso de este tipo mostrar la novedad, si no, no tendría sentido el proceso”.

Además, el experto en comunicación política cree que hubo una buena complementación entre ambos discursos de la mesa directiva. “Se hicieron cargo de los distintos aspectos. El discurso de Domínguez fue una especie de introducción, mientras que el discurso de Quinteros fue más una recopilación de puntos”.

De todos modos, Salinas deja un espacio de crítica a la presidenta de la instancia recién disuelta: “Quizás le faltó más vehemencia en su alocución, pero lo que intentaba hacer era precisar y en eso cumplió”.

Cristián Valdivieso, en todo caso, difiere con estas afirmaciones, asegurando que “el tono de ambos (Domínguez y Quinteros) lo sentí un poco dolido y algo pesimista. Muy reivindicativo del trabajo y no claramente respecto al texto”.

“La ceremonia deja amarrado el gobierno a la Convención”

Con una entrada solemne en mitad de la ceremonia, luego que Quinteros y Domínguez pronunciaran sus discursos, el Presidente Boric ingresó en el Salón de Honor del ex Congreso entre aplausos y saludos de los convencionales.

Luego de posar junto a la presidenta y vicepresidente del órgano sosteniendo una copia del texto, Boric se dirigió al estrado y pronunció un discurso en el que relevó la unidad, el voto informado. Junto a ello, nuevamente intentó separar aguas entre el destino de su gobierno y el resultado del Plebiscito de Salida.

“Este proyecto de Constitución y el Plebiscito que se desarrollará el 04 de Septiembre, no es ni debe ser un juicio al Gobierno. Es el debate sobre el futuro y el destino de Chile para las próximas cuatro o cinco décadas”, dijo el Presidente, quien también -fiel a su estilo- aprovechó para hacer menciones a la relevancia histórica del acto.

“Los invito a todos y todas a que debatamos con altura de miras, pensando que, como hemos dicho antes, estamos construyendo sobre hombros de gigantes, que la historia no parte de cero”, aseveró Boric.

Con todo, a juicio de Mario Álvarez, Boric reafirma en el subtexto de sus palabras la poca adhesión ciudadana que han mostrado las encuestas hacia su gestión, con lo cual se podría poner en riesgo la opción del Apruebo en el referéndum de Septiembre.

“Claramente Boric está asumiendo que el gobierno no está bien evaluado, porque o sino diría ‘aquí vamos juntos’”, afirma el académico.

En la misma línea, Javiera Arce, estima que eso responde a “enmendar el error que cometieron como gobierno, que fue el de comprometer el resultado del Plebiscito al resultado de su gestión”.

No obstante, para la integrante de la Red de Politólogas, el Presidente “se pone el parche muy después de la herida”.

A juicio de Claudio Salinas, la insistencia de Boric en desvincular su gestión ante el Plebiscito es algo “necesario para no contaminar al gobierno”.

“Pese a eso, hay un apoyo al Proceso Constituyente. Usando términos futbolísticos, coloca la pelota en el piso, porque diferencia la Convención del gobierno como cosas distintas, pero de todos modos vinculadas”, asegura el académico”, agrega el académico.

Cristián Valdivieso, en tanto, considera que el Presidente le “puso un tono de estadista” a la ceremonia al tomar distancia de la Convención, aunque, asegura, esos esfuerzos podrían no surtir efecto.

Se pudo haber intentado que hubiera una mayor separación de aguas como pretendía el discurso del Presidente Boric, pero no se logró, entre otras cosas, porque no estuvieron los otros presidentes», asegura Cristián Valdivieso.

“Se pudo haber intentado que hubiera una mayor separación de aguas como pretendía el discurso del Presidente Boric, pero no se logró, entre otras cosas, porque no estuvieron los otros presidentes. Todo el hito republicano queda articulado fundamentalmente sobre el actual Presidente y su Gobierno”, comenta el director de Activa Research, quien también llama la atención sobre la parte final del acto, en donde Boric, junto a los ministros de Interior y de la Secretaría General de la Presidencia -Izkia Siches y Giorgio Jackson, respectivamente-, estamparon su firma en la propuesta del órgano constituyente.

“Inevitablemente la ceremonia deja amarrado el gobierno a la Convención. La foto final de Boric, Siches y Jackson firmando el documento, es el sello definitivo de imagen del compromiso del gobierno con la Convención y el proceso”, finaliza Valdivieso.

Mención a los himnos patrios: “Muy relevante” en el Plebiscito

Al margen de los discursos, en la ceremonia los expertos identifican aspectos simbólicos con los que la Convención quiso disputar hasta el final uno de los conceptos que más se pusieron en duda a lo largo del proceso: lo republicano.

Así, el acto en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional buscó relevar los símbolos patrios, como la bandera y el escudo. Incluso, se entonó el Himno Nacional en dos oportunidades: una al inicio, con una interpretación de las Orquestas Juveniles, y otra al cierre, a cargo del histórico pianista -y reconocido militante comunista-, Valentín Trujillo.

El hecho de que se haya escogido a Trujillo para interpretar al himno, para el académico del Doctorado en Comunicación de las universidades Austral y de la Frontera, Mario Álvarez, es “un golazo”, relacionado a la disputa por los símbolos patrios.

“Durante la dictadura el himno nacional era interpretado por militares, con una entonación muy viril, muy de soldado. En la Concertación se optó por una interpretación más operática, de cámara. Y eso termina con un personaje pop, a quien hemos visto echando chuchadas con Iván Arenas, y haciendo una interpretación musicalmente perfecta, medio chasconeada. Es lo popular apropiándose un poco de lo republicano”, interpreta Álvarez.

Esto, para el académico, responde a la propuesta sobre los símbolos patrios con que la Convención defiende su labor hasta el cierre de la misma: “todos podemos ser republicanos, tanto el himno entonado por militares como por el tío Valentín: todos cantamos el mismo himno”, resume Álvarez.

Para el director de Criteria Research, Cristián Valdivieso, a través de esta disputa de los elementos patrios, la mesa de la Convención “entiende bien que este tipo de orden simbólico va a ser muy relevante en la decisión de aprobar o rechazar”.

“Hay un intento por dar una señal de no refundación y de ilación con la historia del país”, asegura el investigador.

Para Valdivieso, lo anterior podría trascender al 04 de Septiembre y convertirse en el principal legado del Proceso Constituyente si es que triunfa la opción Rechazo.

“No me cabe duda que esa concepción de lo patriótico, más articulada y no sólo basada en símbolos patrios, sino que también en el significado de la simbología donde la diversidad es parte del país, va a permanecer en el tiempo. Si gana el Rechazo, eso puede ser uno de los grandes triunfos del mundo de la diversidad, en un sentido amplio”, afirma Valdivieso.

Para el coordinador del Magíster en Comunicación Política de la U. de Chile, Claudio Salinas, el acto irrumpe en la campaña de cara al Plebiscito, ya que “el hecho de que la ceremonia haya sido sobria, desmiente la campaña del Rechazo y vuelve a encauzar el Proceso Constituyente en el marco de las instituciones nacionales. Le dice a la ciudadanía que se ha realizado de buena manera”, señala.

En esto coincide Mario Álvarez, quien marca el contrapunto con las expectativas que generaron otras instancias en la Convención, marcadas por los exabruptos y las polémicas.

“Todos estábamos esperando que pasara algo, que alguien pifiara, que alguien se agarrara a combos, que alguien gritara en el himno. Es una ceremonia que es mucho más de lo que esperábamos porque, a su vez, es mucho menos de lo que esperábamos. Aquí no hubo actos grandilocuentes”, cierra el académico.


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