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13 de Agosto de 2022

¿Y ahora qué hago?: El paso a paso si tengo (o creo tener) la viruela del mono

Agencia Uno

En menos de tres meses, esta enfermedad ya ha superado los 30 mil casos mundiales. Tiene síntomas inespecíficos y el contagio es a través del contacto directo. ¿Qué hacer en Chile si uno se infecta o tiene sospechas de estarlo? En The Clinic conversamos con tres expertas para armar una guía de lo que hay que hacer para enfrentar un posible caso de viruela del mono.

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Las enfermedades zoonóticas no son una novedad, hemos convivido durante milenios con ellas. La rabia, la tuberculosis, la peste bubónica y el Covid-19 son algunas de ellas. Sin embargo, los servicios de salud hoy están enfrentando hoy dos zoonosis al mismo tiempo: el coronavirus y la viruela del mono.

Si bien de esta última tenemos registros desde los 70, hoy el mundo la mira con preocupación debido a su rápida propagación. Esta enfermedad, según explican los expertos, presenta inicialmente síntomas inespecíficos y, aunque no es tan contagiosa como el Covid-19, no hay que subestimar su rápida extensión.

En mayo, se registraron sus primeros casos masivos en Europa, y hace sólo dos meses llegó a nuestro país. De acuerdo a las últimas cifras del Ministerio de Salud, hasta el momento ya se registran 141 personas contagiadas en el país. En el mundo ya superan los 31 mil casos.

Yasna Alarcón, infectóloga y coordinadora del Comité de Infecciones Emergentes de la Sociedad Chilena de Infectología, señala que “la situación actual nacional es que los casos van al alza, como lo es en el resto del mundo”. Y agrega que “tal vez, vamos a ver ahora una meseta en los países donde ya se empezó a vacunar”. 

En The Clinic consultamos con tres expertas para determinar una guía con el paso a paso de lo que hay que hacer si existen sospechas de tener la viruela del mono.

1. Sintomatología: lo más complicado

Como explica la viróloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Vivian Luchsinger, esta enfermedad es difícil de identificar en un principio.

“Los primeros síntomas son bien inespecíficos, se comparten con muchas otras infecciones. Fiebre, malestar general, dolor de cabeza y se pueden inflamar los ganglios”, señala la experta. El último síntoma, la inflamación de ganglios, es el único que la viruela símica no comparte con el Covid-19.

Como agrega Jeannette Dabanch, infectóloga especialista en medicina interna y ex presidenta del CAVEI, “estamos recién tratando de caracterizar cómo se presenta la enfermedad”. Ello, ya que al salir de su zona endémica, este virus pudo mutar y cambiar su forma de comportarse en el cuerpo humano.

Sin embargo, tras los primeros síntomas no pasa mucho tiempo hasta la confirmación del contagio. “Dos o tres días después empiezan las lesiones en la piel, que es más característico”, dice Luchsinger.

“Las lesiones parten como una mancha en la piel y después va evolucionando a una vesícula, o sea una lesión llena de líquido. Después este líquido se convierte en pus, así que es una pústula, y finalmente terminan en costra. Eso es lo característico de las lesiones de la piel”, explica. Para ponerlo en simple, las expertas dicen que es parecido a un cuadro de peste cristal.

¿Dónde pueden aparecer las lesiones? Dabanch explica que pueden manifestarse “en cualquier zona del cuerpo. Hasta ahora las zonas más afectadas son las zonas perianales y las manos, pero también pueden aparecer en la cara y en el resto del cuerpo”.

El momento o paso decisivo para determinar que los médicos están ante un caso de viruela del mono es revisar los exantemas o lesiones que presenta el paciente. // Fuente: WIKIMEDIA

2. ¿Cómo se contagia?

Dentro del paso a paso sobre qué hacer si hay sospecha de un caso de viruela del mono está entender cómo se puede producir el contagio.

Como resume Luchsinger, la única opción “es que tomes contacto directo (con un contagiado) o con elementos como sábanas o toallas que haya usado alguien con lesiones e infectado”. Así es como la literatura médica identifica hace años el contagio de esta enfermedad.

Sin embargo, como agrega Dabanch, se han documentado otras posibles formas de contagio. “En las últimas semanas también se ha descrito que personal de salud que ha atendido a una persona con viruela del mono” se ha contagiado. Asimismo, “se han reportado casos en personas que han tenido contacto cara a cara prolongado, pero sin contacto íntimo” con infectados.

La infectóloga recuerda que “ésta es una enfermedad que está evolucionando y es un virus que se está adaptando rápidamente al ser humano. No se conocía esta transmisión persona-persona hasta antes de mayo del 2022, entonces hay que ser muy cuidadosos en cómo se va comportando la enfermedad”.

3. ¿Quiénes se consideran contacto estrecho?

Una de las principales dudas respecto de esta enfermedad es cuándo se considera a alguien como contacto estrecho.

Como señala Dabanch, “lo más claro y categórico” es que una persona cae en esta categoría “si ha tenido contacto estrecho íntimo y prolongado con otra persona (a quien) le han diagnosticado la enfermedad”.

Así, “si una persona sabe o le informan que hubo una persona, una pareja o un contacto a quien le han diagnosticado la viruela del mono, esa persona pasa a ser un contacto estrecho. Por lo tanto, esa persona debe observar la aparición de síntomas por las próximas tres semanas, que es lo que se llama el ‘período de incubación”’.

Además, el Ministerio de Salud considera otros casos sospechosos. Por ejemplo, a quienes durmieron en la misma cama de un contagiado o caso probable, o manipularon alguna vestimenta de esta persona sin protección. También se considera a quienes estuvieron en espacios cerrados sin mascarilla ni distancia con un caso confirmado, y al personal de salud que brindó atención a un infectado sin cumplir con los protocolos de prevención.

Esta enfermedad, además, carga con el estigma que se generó tras confirmarse que los primeros casos fueron hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres. De hecho, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, recomendó a los miembros de la comunidad gay que redujeran sus parejas sexuales para limitar su exposición al virus.

“Esto no se trata de estigmatizar a las poblaciones ni hacer juicios sobre los comportamientos sexuales que cada uno pueda tener. No es lo relevante. La importancia aquí es educar a las personas, trabajar con ellos, que sepan cuál es el riesgo que están tomando y las medidas que pueden aplicar”, señala la infectóloga Yasna Alarcón.

La doctora Dabanch reafirma la misma postura: “La viruela símica puede afectar a cualquier persona que tiene contacto estrecho o íntimo con estas lesiones cutáneas”. Así, “es posible que empecemos a ver casos en personas que no tienen estrictamente sexo entre hombres o personas que tienen sexo con hombres y mujeres. Por lo tanto, hay que ser muy cuidadosos. Hasta aquí estamos mirando todavía la punta del iceberg”.

4. ¿Cuándo acudir a un centro de salud?

El siguiente paso que se debe dar ante la sospecha de un caso de viruela del mono es solicitar atención médica. Según explica Dabanch, “una persona que presenta síntomas debe consultar en un servicio de salud -no necesariamente de urgencia-, informando de la presencia de estas lesiones”.

Además, si tiene “el antecedente o sabe de algún contacto estrecho que ha presentado la enfermedad, también debe reportarlo para ser prontamente estudiado”, señala la experta.

Y agrega que la persona que sospecha de haberse contagiado “debe mantener resguardo de no tener contacto estrecho o íntimo con otra persona. Evitar que otra persona toque esas lesiones, usar mascarilla y hacerse cargo de sus prendas más personales, como la ropa interior, la ropa de cama y toallas”. Es decir, toda aquella que está en contacto directo con la piel.

Como resume Luchsinger, “lo importante es, si tiene la sospecha, acudir prontamente y dar el antecedente (de contacto estrecho) para poder orientar el diagnóstico”.

De acuerdo con el Minsal, el antecedente de un viaje internacional en los “21 días previos al inicio de síntomas es de especial importancia ante los síntomas descritos”.

Si existe sospecha de un contagio y la persona se encuentra con sintomatología, también puede contactarse con Salud Responde al 600 360 7777. En dicho número, al marcar la opción 3, podrán orientar respecto de los pasos a seguir según sea el caso.

5. ¿Qué tratamiento se indica?

El problema respecto al tratamiento de esta enfermedad es que al ser un virus, no existe una terapia clínica específica.

Como explica Luchsinger, esta enfermedad “habitualmente es autolimitada. Es decir, se presenta pero la propia respuesta inmune de la persona va a controlar la infección y se va a resolver sola”. Entonces sólo se entregará un tratamiento sintomático, con fármacos que reduzcan el dolor y la fiebre.

Si bien se han registrado algunos fallecimientos por esta enfermedad alrededor del mundo, “es muy baja la frecuencia y la mayor parte de las personas lo resuelven sin inconvenientes”, dice la viróloga.

Sin embargo, pone sobre la mesa un punto importante: los inmunodeprimidos. “Obviamente en ellos cualquier infección puede ser más grave. Ahí puede que requiera algún soporte médico, pero en general en la mayor parte de las personas infectadas se resuelve solo”.

Dabanch enfatiza que es importante que los contagiados mantengan el aislamiento, que eviten “el contacto con otras personas al menos durante la duración de las lesiones y hasta que éstas desaparezcan, lo que puede durar varias semanas. Incluso, más de cuatro o cinco semanas”.

Lo ideal, agrega la especialista, es que los contactos de esa persona “sean informados (del contagio). No con la idea de discriminar sino que de cuidarse, para observar la aparición de lesiones en los próximos 21 días, que es el período de incubación”.

6. ¿Es necesaria la vacuna a nivel masivo?

Uno de los debates que se ha generado con el surgimiento de la viruela símica es sobre la aplicación de una vacuna para combatirla. De acuerdo con Dabanch, “en países en Europa, en Estados Unidos y en Canadá (…) ya la están administrando, hay disponibles diferentes vacunas de segunda y tercera generación”.

“La vacuna que ha estado recomendando la OMS -continúa la infectóloga- es una vacuna específica, no para uso de campaña poblacional sino que dirigida a las personas que pueden tener un riesgo, fundamentalmente a los contactos estrechos, a personal sanitario que tiene contacto directo con muestras de pacientes infectados y, en algunos casos, en personas que pueden tener una enfermedad de mayor riesgo, como los inmunodeprimidos”.

Para la infectóloga Alarcón, “ya que los casos son acotados, es como el mejor momento para vacunar. En Canadá ya han vacunado a 15 mil personas. Es la forma de contener la infección, porque difícilmente vamos a poder contenerla con medidas de cambio de comportamiento”.

De hecho, de acuerdo a la OMS, la tercera generación de vacunas contra la viruela incluye la inoculación JYNNEOS, la cual fue aprobada en 2019 y está basada en un virus vivo sin capacidad de replicación. Esta es la única vacuna que cuenta con autorización de la FDA para combatir la viruela del mono y se aplica en dos dosis.

Actualmente existen tres generaciones de vacunas para combatir la viruela del mono. Sin embargo, ninguna está pensada especialmente para generar inmunidad contra dicho virus en específico. // Fuente: AGENCIA UNO

Y, aunque pareciera que el siguiente paso a futuro es una vacunación masiva contra la viruela símica, la OMS recomienda su uso limitado. En junio pasado, la organización dio a conocer sus recomendaciones previsionales de inoculación.

Como primer caso, la recomienda como profilaxis tras una exposición con contactos estrechos, idealmente dentro de los cuatro días posteriores al encuentro. En segunda instancia, como profilaxis preexposición para el personal de salud que atiende a estos pacientes y a personal de laboratorio expuesto al virus.

De acuerdo a la OMS, entonces, sólo quienes pueden estar directamente enfrentados con el virus deberían inocularse. 

Las expertas consultadas coinciden en todo caso en que lo mejor para evitar los contagios, tal como con el Covid-19, es el autocuidado. Y Luchsinger recuerda una vez más que para contagiarse “se necesita un contacto estrecho, por eso son fundamentales los antecedentes”.

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