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25 de Septiembre de 2022

Sergio Bitar (PPD) “El TPP11 se va a apoyar con observaciones, pero el paso siguiente es revisar el programa de gobierno”

A partir de las diferencias en el oficialismo por el TPP11, Bitar sugiere revisar el programa de gobierno.

"Desde Socialismo Democrático, la centroizquierda más responsable, hay que darle un pleno apoyo al Presidente Boric que signifique solidificar una coalición más amplia en torno a un programa viable”, sugiere en entrevista con The Clinic el ex ministro y uno de los fundadores del PPD, principalmente ante las divergencias explicitadas entre las fuerzas aliadas de gobierno por el controversial tratado pluritaleral de libre comercio.

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Si bien el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, TPP11 para conocimiento masivo, aún no se vota en el Senado, el acuerdo plurilateral de libre comercio evidenció las profundas divergencias ideológicas que convive en el oficialismo y que promete proyectarse, incluso, en el programa de gobierno.

Partiendo por la propia interna del Ejecutivo, luego que el mismo Presidente Boric enfatizara que dicho pacto no forma parte de su programa de gobierno, relativizando sus beneficios en la economía local y señalando que no lo están apoyando, reconociendo en todo caso la autonomía de la Cámara Alta para tramitar el acuerdo. Esto, además, sazonado por declaraciones -particularmente de Apruebo Dignidad- cruzadas de los partidos de gobierno, tanto a favor como en contra del controversial TPP11. 

Un debate que, además, se entronca con los acercamientos entre el oficialismo y la oposición para habilitar un nuevo Proceso Constituyente. De hecho, ya Chile Vamos sinceró lo que se han llamado los “bordes” para un nuevo itinerario constitucional, donde el énfasis es mantener los ejes estructurales de la institucionalidad vigente, no obstante las diferencias que esto genera entre el Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad. 

Un cuadro político donde todo indica que en algún incierto momento, el gobierno tendrá que tomar definiciones que impactarán en la correlación de fuerzas internas ante una administración que le resta más de tres años de mandato. Una coyuntura que analiza, en base a la experiencia de los derroteros de la izquierda en las últimas décadas, el ex ministro Sergio Bitar.

Quien fuera secretario de Estado durante la Unidad Popular, posteriormente detenido en Isla Dawson tras el Golpe de Estado de 1973, otrora fundador del PPD en los años finales de la dictadura militar, ex senador y otrora ministro de los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, ve el complejo panorama actual del gobierno del Presidente Boric y sugiere un audaz diseño político: ampliar y reordenar las coalición de gobierno y revisar los compromisos comprometidos en el programa de gobierno. 

“Es muy débil la coalición primigenia del gobierno (Apruebo Dignidad) y no tiene capacidad de imponer, salvo por declaraciones, la acción política”, sostiene Bitar en conversación con The Clinic. 

En un foro en Madrid, el embajador de Chile en España, Javier Velasco, aseguró que las políticas de los últimos 30 años en Chile habían “profundizado la desigualdad”. Usted fue protagonista de ese ciclo histórico. ¿Cómo responde a ello?

Cada uno puede opinar lo que quiera, pero cuando lo que tú dices afecta al gobierno al cual perteneces, no me parece bien. Ese tipo de declaraciones tiene varios ingredientes que son inconvenientes. Primero, es evidente que avanzamos en una baja muy sustantiva de la pobreza o el conflicto social. 

Por supuesto en todos los gobiernos, especialmente la segunda década que los periodistas Ascanio Cavallo y Rocío Montes llaman “La Década Socialista”, hubo un esfuerzo muy grande con el Chile Solidario, Chile Crece Contigo, con bonos para mejorar la lucha contra la pobreza y enfrentando a una derecha muy dura que impedía estar en todos los frentes. Entonces, es mala fe o es ignorancia. 

Lo segundo es que si tú quieres configurar una coalición sólida que pueda sostener al gobierno, es prioritario tener un gobierno con más fuerza para poder hacer sus planes. 

Esto divide porque genera resquemores y tensiones que dificultan el esfuerzo del Presidente de cohesionar para concentrarse en el futuro. Y en el futuro tiene que juntar la fuerza para avanzar. 

Me parece que un embajador tiene que representar los intereses de Estado y, por lo menos, de la coalición más amplia a la cual se quiere pertenecer. Pero creo que eso está pasado y no hago más cuestión de eso, sino de enfatizar de que hay que perfeccionar la calidad de la gestión de gobierno. Eso es clave.

De todas formas, el Presidente Boric defendió al embajador y su derecho a la interpretación histórica. ¿Pueden los diplomáticos comentar públicamente el pasado reciente de un país en el exterior sin que ello traiga problemas? 

Bueno, la inteligencia de un embajador es ponerse en línea con lo que plantea el Presidente y en eso Gabriel Boric ha sido claro. Su discurso en las Naciones Unidas así lo demuestra. 

Hay una línea que compartimos que es avanzar hacia una defensa muy sólida que creo que es lo esencial del corazón de Naciones Unidas; la defensa de la democracia y los derechos humanos, sea donde sea. Esa definición es relativamente una gran innovación en la izquierda más radical. 

Si uno piensa en Alba y en lo que planteó Hugo Chávez y los grupos que se formaron después, los grandes temas eran si podíamos tener una democracia y una izquierda progresista que plantee el tema de los derechos humanos sin hacer diferencias, sin decir miren, en China no: hablamos con ellos porque hacemos negocio. Pero Nicaragua sí porque es chico. ¿O vamos a criticar distinto a Irán cuando le quitan el velo a la niña respecto de otros como Venezuela, porque necesitamos petróleo? No, esto es donde sea y eso me parece una cuestión importante. Esa es la línea que deben seguir todos ahora. 

Para ser un buen embajador, además, tienes que tener profesionalidad, capacidad diplomática; uno hace observaciones porque quiere apoyar al gobierno. Entiendo la posición del Presidente, que tiene que también tener cierta lealtad dentro de un rango, porque tienen que ser personas que estén ahí no porque sean amigos del Presidente, sino porque cumplen una función en favor del país.

-¿Usted entiende la línea oficial del gobierno respecto del TPP11? En su gira por Nueva York, el Presidente Boric recordó que no estaba en el programa de gobierno, que no lo impulsarían y relativizó sus beneficios en la economía local. Mensaje contrario a las señales que han dado los ministros Mario Marcel (Hacienda) y Carolina Tohá (Interior)

-El Presidente Boric tiene una complicación porque tiene que vivir con dos corrientes coaliciones distintas que no logran funcionar bien todavía, y de donde sale agua y aceite: eso no va a funcionar bien. Así es como hay que interpretar las palabras de él sobre el TPP11, a mi juicio. 

Yo creo que él está por una aprobación porque es un hombre muy inteligente que ve los cuadros internacionales y la necesidad de reactivar la economía en un momento de escenario mundial con aumento de las tasas de interés, de precios y prolongación de guerras, de conflictos entre China y Estados Unidos. 

-Profundice: ¿Qué beneficios, a su juicio, traería para Chile el TPP11?

-Hay una necesidad de ampliar nuevos mercados para un país pequeño que debe evitar estar afuera: si tú estás afuera, nadie te va a preguntar nada sobre ninguna regla. Él sabe, y también es mi opinión, que el TPP11 es una necesidad estratégica para Chile. 

Estamos conscientes de que hay que cambiarle cosas, pero entre estar y no estar, no hay duda de que nos conviene estar. En el fondo, él está reflejando que estamos evolucionando hacia un sistema más bien parlamentario de facto, donde los presos de la Revuelta, una nueva Convención y el TPP11 los resuelve el Senado. 

-Pese a sus ventajas, el TPP11 divide al oficialismo, tanto al gobierno como a los partidos que lo apoyan. 

-Es muy débil la coalición primigenia del gobierno y, por lo tanto, no tiene capacidad de imponer, salvo por declaraciones, la acción política. Este es el dilema que tenemos hoy día. Por eso me parece que el Socialismo Democrático tiene que consolidarse fuerte para darle apoyo al gobierno y empujar a que se forme una coalición un poco más sólida, y a que se avance en el terreno de lo que va a dar resultados efectivos para la gente, no declaraciones idealistas que no conducen a mejoría concretas. 

Estamos en un período que es difuso y por eso me parece que no es conveniente que nosotros ahondemos estas diferencias, sino que busquemos una convergencia. Y eso es lo que el Socialismo Democrático, a mi juicio, tiene que ayudar a hacer. Y yo veo al Presidente en esa disposición y con esa estrategia, no así su coalición. El problema está en que no conduce a su coalición en la línea que él quiere. Por lo menos es lo que uno percibe y hay que ayudar a que eso ocurra: conversar, entenderse y empujar.

El gobierno, particularmente el Presidente, no ha profundizado en el debate sobre el TPP11, dejando esto en manos del Senado. ¿Dónde está el liderazgo de coalición, de la base de apoyo, por parte del Mandatario?

-Cierto, pero en política uno hace lo que puede: yo entiendo esa situación. Él tiene un sector de su coalición que ve las cosas de otra manera que el resto de su coalición, y entonces no hemos podido resolver ese punto. 

-O tal vez el TPP11 no es un acuerdo perfecto…

-Que hay problemas en el TPP 11, los hay. ¿Cuáles son los problemas? Esencialmente son dos. Uno es el tema de la solución de controversias, y allí hay un sistema que está instaurado dentro de todos los tratados de libre comercio mundiales para que un Estado y una empresa puedan acudir a un sistema que dé garantías a la empresa de que va a haber cierta ecuanimidad para invertir. 

Eso hay que mejorarlo y se puede resolver con lo que se llama una side letters, una ley, una carta donde se diga que en algún tema tendremos objeciones y que podremos hablar con otros miembros del TPP-11. Por ejemplo. Nueva Zelanda quiere lo mismo y se puede arreglar. 

“El Presidente Boric tiene una complicación porque tiene que vivir con dos corrientes coaliciones distintas que no logran funcionar bien todavía, y de donde sale agua y aceite: eso no va a funcionar bien. Así es como hay que interpretar las palabras de él sobre el TPP11, a mi juicio”. 

La segunda diferencia importante es que algunos sostienen que si yo me aíslo y corto relaciones con empresas que puedan estar sacando provecho, voy a tener una política industrial más potente. Eso es una diferencia importante porque la falta de una política industrial no es porque hayamos firmado acuerdos internacionales. Esa es una segunda observación. 

-Tal vez el debate sobre el TPP11 en el oficialismo, adelanta lo que será una discusión de fondo entre las fuerzas aliadas al gobierno: los énfasis programáticos para el futuro. 

-Cambiar ahora en el TPP11 nos dejaría aislados, sin influencia para cambiar nada ni ninguna norma, porque nadie nos va a hacer caso. No tengo ninguna duda de que es bueno para el país, entonces eso se va a probar en las próximas dos o tres semanas con observaciones y va a haber un acuerdo en eso, pero el paso siguiente es revisar el programa de gobierno.

Esa es la tarea número uno, donde veamos en qué otras cosas hay diferencias entre las dos coaliciones para apoyar al Presidente y mostrarle al país que podemos dar resultados concretos en el plano de las reformas tributarias, pensiones, salud y seguridad. Esos son los cuatro temas que este gobierno tiene que resolver y para eso se necesita una coalición más grande que la originaria; no le basta para sacar estas cosas adelante.

-De hecho, en su primer encuentro con el oficialismo en Cerro Castillo, el Presidente Boric planteó como un ideal que ambas coaliciones se fusionaran en una sola. 

-Mi visión del país es la siguiente: desde Socialismo Democrático, la centroizquierda más responsable, hay que darle un pleno apoyo al Presidente Boric que signifique solidificar una coalición más amplia en torno a un programa viable, para así reducir las tensiones entre las dos coaliciones y que encuentre acogida en sectores de centro y de izquierda. 

-¿A qué se refiere con “solidificar una coalición”?

-Por ejemplo, quisiera ver si es posible en el Frente Amplio armar un solo partido, porque en la medida que haya tensiones entre partidos chicos dentro del Frente Amplio, el Presidente tiene menos margen de moverse. 

Luego, el Partido Comunista que tiene una lógica distinta al Frente Amplio en general. Yo he estado en dos gobiernos con el Partido Comunista, en la Nueva Mayoría y en el de Salvador Allende. Creo que se puede conversar, siempre y cuando no tengan un peso dentro del gobierno que lo haga ser el incidente principal. En el caso de la Nueva Mayoría fue menor ,en el caso de Allende fue importante y fue un factor de estabilidad. Entonces, hay que ver qué tipo de Partido Comunista tenemos ahora.

-Pero en el último informe del Comité Central del PC que adelantó en exclusiva The Clinic, insistieron en que el apoyo al Presidente Boric pasa por el cumplimiento cabal del programa de gobierno. ¿Se da cuenta de la dificultad?

-Me doy cuenta perfectamente la dificultad. Por eso pienso que aquí todos vamos a tener que hacer un esfuerzo. El Socialismo Democrático se tiene que fortalecer, tiene que unirse más y abrirse más al centro para dar mayoría al gobierno y evitar también la aparición de grupos a la derecha que bloqueen la Convención Constitucional. Porque si este gobierno fracasa, tenga usted seguro de que tendrá un gobierno de derecha, no va a pasar por la puerta del Socialismo Democrático. 

-¿Y el PC?

-El Partido Comunista o se adecúa a un programa realista o tiene que revisar su posición en el gobierno, porque tratar de defender lo que no es defendible no da resultados: van a dañar al gobierno. El Frente Amplio tiene que unirse y tener una posición común y ojalá que un sector del Frente Amplio entienda lo que es viable.

En este cuadro se debe tener un programa claro dentro de lo que es viable con una coalición más amplia. Yo hablé el otro día con el ministro de Hacienda colombiano y él hizo un planteamiento. Le dije que estamos planteando lo mismo en Chile, pero me dijo Sergio, hay una gran diferencia: nosotros somos una coalición grande. 

Espero que el Presidente logre apuntar en esta triple dirección: revisar el programa porque tiene que crecer la economía, mejorar los equipos y mejorar la gestión de gobierno. 

-¿Qué implica que la coalición se amplíe hacia el centro?

-Tiene que ampliarse la coalición y todos tenemos que ayudar a eso, no estoy diciendo que hay que delegarle a otro la función. Y esa nueva coalición, en torno a un programa revisado, debe entenderse entre si. Todos ganan si nos entendemos entre nosotros y nos abrimos al centro porque necesitamos más votos, porque se necesita avanzar en la Convención Constitucional para que tenga legitimidad y también en tareas inescapables: Seguridad, Inflación, Salud y Pensiones. 

Nuevo Proceso Constituyente: “¿Por qué le voy a poner bordes?”

A propósito de la Convención, ¿cuáles serían los llamados “bordes” en los que debería desarrollarse un nuevo Proceso Constituyente?

Yo no estoy muy convencido de esa lógica de estar poniendo límites artificialmente. ¿Por qué le voy a poner bordes? A ver, ¿cuál es el borde y quién lo va a poner? ¿Un grupo de expertos y voy a caer en una postura tecnocrática que puede perder legitimidad de la Convención? 

Yo creo que las cosas están relativamente claras en el sentido de que lo posible va a significar, me guste o no, dejar fuera la plurinacionalidad, ese es un borde. ¿Pero por qué tengo que decirlo y no me siento con la gente a discutir en qué estamos de acuerdo? Más que bordes y páginas en blanco, estoy por los acuerdos políticos.

¿Y esas definiciones, en su opinión, la deben tomar antes los partidos o debe ser fruto del debate posterior en el órgano constituyente?

-Yo no creo eso. Tenemos un proyecto rechazado que tiene elementos muy potentes. Y no se pueden descartar porque si uno mira al 2030 o al 2040, porque siempre un político tiene que mirar a largo plazo, tiene que darse cuenta de cómo se van a interpretar las cosas después. Entonces, no se puede hacer una maroma ahora y decir ah, ya gané y meto esto debajo de la alfombra. Eso no va a ser así. 

-¿Y la composición de la Convención? ¿Y el rol de los expertos?

Si somos inteligentes, tenemos que volver a un proceso democrático, elegido de una manera distinta. En eso yo creo que hay un borde. Si tú quieres que el sistema electoral tiene que garantizar presencia de independientes, pueblos originarios y paridad, pero con una primacía de grupos coherentes que sean capaces de negociar, ahí los partidos tienen que jugar un papel. Ahí hay una dificultad que hay que ponerse de acuerdo en el procedimiento.

Una vez hecho ese procedimiento, sería bueno que también se vaya avanzando antes con expertos para tener un borrador que se entregue a la convención y le facilite las cosas para avanzar más rápido. 

-¿Partiendo con un Plebiscito de Entrada? 

-No tengo certeza en esto porque tengo el temor de que si un Plebiscito entra con gente que está aburrida de la Convención, que la hay, donde en vez de que voten 13 millones como en el Plebiscito de Salida, voten sólo seis millones. Eso dañaría muy de fondo la legitimidad. 

“El Partido Comunista o se adecúa a un programa realista o tiene que revisar su posición en el gobierno, porque tratar de defender lo que no es defendible no da resultados: van a dañar al gobierno”.

Va a ser necesaria una presencia de las regiones con más nitidez en el diseño de la nueva institucionalidad y la nueva Convención; esos procedimientos se pueden acordar. Lo que tenemos que evitar es, por un lado, los que quieran esconder la pelota diciendo que ganaron y que no hay más cambios, o los cambios lo hacemos por reformas en el Parlamento por los 4/7. Eso sería un desastre. 

Y los otros que dicen que esto se rechazó por una banda de idiotas que no supo cómo votar y, por lo tanto, vamos a salir a la calle a protestar de manera inmediata. Esos dos extremos están latentes, pero yo creo que la sabiduría chilena debe ir a una nueva comprensión con un marco que establezca un proceso electoral corregido y con un borrador inicial perfecto.

Sergio Por último, la negativa del presidente Boric a recibir las credenciales diplomáticas. ¿Estuvo bien que el Presidente marcara el punto o fue un exceso? 

-Me quedo con lo que dijo en las Naciones Unidas, donde el Presidente toma el tema del pueblo Palestino y redefine la política nacional histórica. ¿Cuál es la política nacional? Los derechos humanos del pueblo Palestino, respeto a las resoluciones de las Naciones Unidas que Israel no ha hecho, dos estados, paz y frontera asegurada para Israel. Esa es la línea política de las Naciones Unidas y esa es la que Chile ha refrendado permanentemente. Yo me quedo en eso. 

Respecto del incidente, siempre se pudo haber hecho mejor y haber recibido al embajador, pero vamos al tema de fondo: hay una violación de los Derechos Humanos del pueblo Palestino y hay un sistema de apartheid, de diferencia en que los palestinos son inferiores. El incidente se debió haber evitado, pero no es el problema de fondo.

-Es que en Diplomacia, la forma es casi tan relevante como el fondo. 

-Claro, es lo que yo creo, se pudo haber hecho de otra manera. Pero lo que no estoy de acuerdo es que la reacción que produjo fue de una arrogancia… esas declaraciones de prácticamente de doblarle la mano al Presidente y a eso se sumó una posición de gente contra Boric que no tiene nada que ver con el tema Israel, ni Palestina, ni recibir las cartas credenciales, sino que aprovecharon la circunstancia para pegarle en el suelo, como pasó además con Lucía Dammert. 

Hay que saber diferenciar las cosas: nunca perderse ante los problemas de fondo, pero tratar de evitar que los problemas de forma no los agraven.


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