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Ilustración: Sandro Baeza, The Cliunic

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26 de Agosto de 2025

¿Introvertidos, extrovertidos u otrovertidos? El nuevo tipo de personalidad que no encaja en los moldes clásicos, pero que aún no está validado por la ciencia

Más allá de los clásicos introvertidos y extrovertidos, surge una tercera categoría: los “otrovertidos”, personas que no encajan del todo en ninguno de los dos mundos. Figuras como Frida Kahlo, Kafka o Einstein podrían reflejar este tipo de personalidad.

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¿Te sientes extraño, fuera de lugar y que el mundo no aprecia realmente tu originalidad o tus ideas? Algunos postulan que se ese sentimiento podría estar relacionado con un nuevo tipo de personalidad. Ya no se trata de introvertidos o extrovertidos, también están los denominados “otrovertidos”.

Según detalla The Guardian, las personas introvertidas son aquellas calladas, tranquilas y que prefieren ser más solitarios. En la vereda de al frente están los extrovertidos, quienes son más sociables, prefieren estar rodeados de gente y suelen expresarse con facilidad. Y en un tercer rincón están los otrovertidos, aquellos que rara vez van en la misma dirección de los demás y que raramente encajan.

Algunos figuras que podrían tener este tipo de personalidad son la artista mexicana Frida Kahlo, el escritor Franz Kafka y el físico Albert Einstein.

¿Pueden existir otrovertidos?

El doctor en Filosofía mención estética y teoría del arte y académico del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, Danilo Sanhueza, explicó a The Clinic, “el término otrovertido no forma parte de las clasificaciones científicas de la psicología ni de la psiquiatría. Su difusión en medios y redes sociales remite al trabajo de corte más bien especulativo de un solo psiquiatra (Rami Kaminski), quien no ha sometido su propuesta a la evaluación y discusión entre pares de la comunidad científica“.

“Por lo tanto, más que un concepto científico, se trata de una construcción cultural o coloquial que busca dar nombre a experiencias subjetivas que no se sienten representadas en las categorías clásicas de introvertido o extrovertido. En ese sentido, no es una categoría clínica validada, pero sí es significativa como índice de la manera en que contemporáneamente las personas buscan narrar y visibilizar su individualidad”, añade.

Sanhueza asevera que “la pregunta clave no es si existe un ‘nuevo tipo de personalidad’, sino cómo estas categorías mediáticas participan en la producción contemporánea de subjetividades: ofrecen lenguajes de pertenencia y visibilidad, pero al mismo tiempo corren el riesgo de simplificar y encasillar lo complejo de la experiencia individual, reforzando formas de identificación que pueden llegar a dificultar la elaboración singular de la propia historia y sus efectos en la vida de las personas”.

“No corresponde a una categoría científica validada”

El académico recalca que “la distinción entre introversión y extroversión ha sido una de las más influyentes para el desarrollo de la psicología de la personalidad. Desde los trabajos de Jung de comienzos del siglo pasado, hasta su incorporación en modelos empíricos como el de Hans Eysenck o en la teoría de los ‘cinco grandes factores’. Esta dicotomía ha funcionado como una matriz fundamental para pensar cómo los sujetos tienden a relacionarse con el mundo, según la orientación preponderante de su funcionamiento psíquico, hacia el mundo interno en el caso de los introvertidos, o hacia la realidad exterior para los extrovertidos. Sin embargo, más que categorías rígidas, se trata de polos de un continuo en el que cada persona se sitúa de manera singular“.

“La idea de un ‘tercer tipo’ como el ‘otrovertido’ no corresponde a una categoría científica validada en la actualidad. Lo que no quiere decir que no posea cierto valor cultural. En la medida que podemos interpretar su emergencia como una crítica a las simplificaciones dicotómicas atribuidas a los lenguajes predominantes en la psiquiatría o la psicología, poniendo de relieve la insuficiencia de las clasificaciones binarias para capturar la complejidad de la subjetividad contemporánea. Así, aunque no se trate de un ‘nuevo tipo de personalidad’ en un sentido científico, sí visibiliza una necesidad cultural de abrir espacios para la diversidad, cuestionando los marcos históricos que han ordenado la comprensión de la personalidad humana“, destaca.

¿Por qué las personas buscan nuevas etiquetas para describirse?

Sanhueza señala que “las etiquetas cumplen una función ambivalente. Por un lado, simplifican la complejidad de lo humano y permiten encontrar un sentido de pertenencia. Pero por otro, corren el riesgo de encasillar y generar identificaciones rígidas y alienantes. En la cultura contemporánea, especialmente a través de medios digitales y redes sociales, los lenguajes de la salud mental se han convertido en repertorios para nombrar la diferencia subjetiva y eso da alivio a muchas personas que se sienten ‘fuera de lugar'”.

“La búsqueda de nuevas nominaciones expresa, en el fondo, el deseo de reconocer la diversidad que cada individuo puede representar para sí mismo y para los otros. Desde una mirada académica, lo que observamos en la emergencia de términos como ‘otrovertido’ puede pensarse en línea con lo que Ian Hacking ha llamado ‘making up people’: los procesos por los cuales nuevas categorías, al circular socialmente, generan nuevas maneras de experimentarse a sí mismo. Las nominaciones no solo describen una diferencia ya dada, sino que también producen posibilidades de subjetivación, es decir, nuevas formas de reconocerse y habitar la propia singularidad”, agrega el académico.

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