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Ignacio Briones ante Plan Chile Despega: “Me parece completamente insuficiente, US$100 millones es menos que una aspirina”

El exministro de Hacienda critica el diseño del subsidio porque permite despedir a una persona y recontratar a otra con subsidio. “La capacidad de este subsidio de generar empleo neto es baja”, afirma. Y respecto de la otra medida, de apurar la ejecución en obras públicas se pregunta por qué no se gastó antes, y responde: “el gobierno no le tomó el peso temprano a esta emergencia laboral”. Sobre el crecimiento es cauteloso porque recuerda que el flanco externo está golpeando muy fuerte a Chile, “se alinearon los astros para mal”. Esta semana entregó su opinión sobre el Fondo Nacional para la Vivienda, con una crítica muy profunda: “no deja de sorprenderme el aplauso cerrado que genera en sectores de derecha que siempre se han autodeclarado recelosos de la intervención del Estado”. Sabe que esta batalla es como pelear contra un oso panda pero quiere dejar instalada su advertencia: “prestar a mansalva, aunque suene nice, con una economía estancada, es una receta para pagar bien cara esa deuda después”.

Por 4 de Octubre de 2026
Francisco Paredes, The Clinic
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Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

Ignacio Briones calificó de “completamente insuficiente” el Plan Chile Despega y dijo que “US$100 millones es menos que una aspirina”. Criticó que el subsidio permite despedir y recontratar con ayuda estatal, y sostuvo que el gobierno “no le tomó el peso temprano a esta emergencia laboral” en un mercado con casi un millón de desocupados.

  • Briones dijo que el Plan Chile Despega es “completamente insuficiente” y de bajo impacto.
  • Cuestionó que el subsidio permita despedir a alguien y recontratar con ayuda estatal.
  • Afirmó que el gobierno llegó tarde a una “emergencia laboral” con casi un millón de desocupados.
  • Criticó el Fonavi por ser una intervención grande y por trasladar riesgo al Estado.

El artículo recoge las críticas de Ignacio Briones al plan del gobierno para enfrentar el desempleo y al Fondo Nacional para la Vivienda. El exministro sostiene que las medidas son insuficientes, que el diseño de los subsidios no asegura empleo nuevo y que el Estado asume riesgos en exceso con el Fonavi.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

Seguramente esta semana será para el olvido en el país: el desempleo subió hasta un 9,6% con casi un millón de desocupados y el Índice Mensual de Actividad Económica, Imacec, cayó por sexta vez en el año situándose en -1%, lo que derrumbó las expectativas para este año.

El gobierno presentó su primer Presupuesto para 2027 y el Plan Chile Despega para apuntalar la creación de empleo. El exministro de Hacienda y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Ignacio Briones, en conversación con The Clinic indica que la autoridad está llegando tarde y cree que los subsidios no lograrán mover la aguja. “Lo que uno debe marcar, con mucha claridad, es que estos niveles en torno a 9,5%, los vamos a tener por varios meses más. El mercado laboral, tal como ha dicho David Bravo y nadie lo ha escuchado, está en una emergencia laboral hace rato”.

—¿Qué está pasando en este mercado que no logra crear empleo?

—En un seminario en el CEP, el gerente de estudios del Banco Central señalaba que antes la tasa natural de desempleo era alta en torno a 7%; y la mala noticia es que hoy subió 1,5 puntos porcentuales, por lo tanto, es 8,5%. Ahora, estamos cíclicamente por arriba con una economía totalmente chantada. En consecuencia, la emergencia que Bravo refrenda es efectiva, y debería ser la primerísima prioridad de corto plazo del gobierno. No sólo porque es un drama social, un millón de personas sin pega es terrible, sino porque, si no se hace cargo de esta emergencia, las reformas de largo plazo que el ministro Quiroz impulsa, se complicarán.

—¿Cuáles serían las reformas necesarias para empujar la creación de puestos de trabajo?

—Este es un mercado que necesita sí o sí, adaptabilidad por todos lados. Cuando tenemos una tecnología que avanza, la IA, una generación que busca una forma de trabajo distinta, la máxima debiera ser o uno se adapta al entorno, o la falta de adaptación te termina matando, y esa muerte significa desempleo o precariedad. La pretensión de llegar al 6,5% de desempleo (al término del gobierno), nunca fue factible, si uno mira los números seriamente.

—¿Qué le pareció el Plan Chile Despega para enfrentar el desempleo?

—Me parece completamente insuficiente, US$100 millones es menos que una aspirina, realmente muy poquito. Son subsidios por cuatro meses, y su diseño no incentiva que se genere nuevo empleo.

—¿A qué se refiere concretamente?

—Una carta de Pivotes señalaba que tal como está escrito el decreto no asegura que el subsidio vaya a empleo nuevo. Una empresa perfectamente puede despedir a una persona, y recontratar otra con subsidio, y aparecerá entregando un subsidio, pero en realidad no se creó ningún empleo. La capacidad de este subsidio de generar empleo neto es baja. Me cuesta pensar que las medidas que están tomando a corto plazo vayan a ser las definitivas, creo que van a pedir otra ronda y otra ronda.

—¿Y qué medidas podría haber incentivado una mayor contratación de empleo?

—Súper simple, es cosa de ver lo que hicimos en pandemia: un subsidio a la contratación especialmente cuidadoso en empleos nuevos, entonces se pagaba por cada empleo sobre la nómina que la empresa tenía hace dos meses. De lo que se trata es de crear empleo y no de cambiar empleo sin subsidio por uno con subsidio. Esa es la fórmula simple de evitar el comportamiento estratégico porque si no es poner plata contra ningún o poco resultado.

—Entonces ¿no se verán los 100.000 nuevos empleos proyectados por el gobierno?

—Se podrá contrastar los 100.000 subsidios entregados con el empleo creado, y no va a tener un punto menos de desempleo. Va a estar muy lejos de eso. Ante una emergencia, hay que tomar medidas como un fondo mucho más grande, de US$500 millones porque ese es el tamaño del problema. Se me dirá que no hay plata, es cierto, hay una restricción fiscal indudable, pero gobernar es priorizar. Y una prioridad del gobierno legítima, pero que no comparto, es gastarse casi US$250 millones para siempre, para compensar las contribuciones de adultos mayores eximidos, independiente de sus ingresos y del valor de su propiedad.  ¿No hubiera sido mejor meterla en este problema hoy día? Es una pregunta que dejo abierta.

—Hay otra parte del Plan que consiste en apurar la ejecución de obras públicas. ¿Cómo se entiende si la ejecución en esta área ha bajado un 14% este año?

—Hoy se está anunciando como gran cosa: vamos a acelerar las obras públicas, sin decir, voy a acelerar porque en realidad las ralenticé durante la primera parte y fui parte del problema, no de la solución. Efectivamente, hay una subejecución grande, en ambos ministerios porque para todos los ministros de Hacienda cuando tenemos que cuadrar los números fiscales, lo más fácil de cortar o retrasar, es la inversión, y el actual gobierno no es la excepción. El gobierno no le tomó el peso temprano a esta emergencia laboral. Básicamente la aspiración es ejecutar el presupuesto que había para este año, no es que sea plata nueva; no la van a poder ejecutar tampoco, porque las obras públicas tienen un montón de inercia, no se trata de apretar un botón.

—¿El Plan Chile Despega tendrá algún efecto sobre el desempleo?

—Se está generando un puente, pero tampoco nos pasemos tanta película del número de empleos que pueda crear o que volveremos al 8%. En obras públicas por cada US$1.000 millones extra de inversión se generan entre 15.000 y 20.000 empleos, y en Vivienda, unos 30 mil. Si gastara US$ 2.000 millones extra, estamos hablando de 50 mil empleos en un año, sería medio punto, más un subsidio bien diseñado sería 40.000 personas más.  No es que vaya a ser gran magia de llevar el desempleo a la trayectoria pre crisis, son medidas que ayudan, el gobierno muestra preocupación, pero lo primordial es hacer las reformas de largo plazo para que este auto que hoy anda a 50 kilómetros por hora, tenga la capacidad de andar a 80 km/h de manera sostenida.

2027: “Veo mucha euforia optimista”

—Está difícil andar a más de 50 Km/hora con un crecimiento acumulado este año en -0,5%, ¿terminará con un decrecimiento este 2026?

—Con humildad, yo y todos los economistas nos hemos equivocado sistemáticamente respecto al crecimiento: partimos con 2,5%, hace un par de meses decíamos 1%, y ahora algunos, ya hablan de resultado negativo. La tendencia es mala, la economía está estancada, el crédito no repunta, el consumo está débil, hay una debilidad estructural de la demanda, la caída de la minería nos quita casi un punto de crecimiento. El flanco externo está golpeando muy fuerte a Chile, se alinearon los astros para mal. El alza de los aranceles frena la inversión, y el shock petrolero actúa como un impuesto, calculaba que equivaldría a un impuesto corporativo de 4 a 5 puntos. Si a eso le agregamos el aumento de las tasas largas, nos habla de un entorno externo complicado.

—¿Cuál sería su mejor proyección para 2027?

— Veo mucha euforia optimista respecto a 2027, cuando hay elementos estructurales que no dependen de nosotros, y que me hacen estar más vigilante. Las reformas procrecimiento son súper bienvenidas, pero hay un factor que no controlamos y nos está golpeando. Sobre 2027, sería optimistamente cauteloso, es indudable que va a haber un número mejor que este año, que es para el olvido. Veo un crecimiento de 2,5%, pero no una economía boyante, no me sorprendería que pudiera ser algo menos. Si crece 2,5% más el 0% de este año, da un promedio de 1,5% en dos años.

—La apuesta del gobierno está en la inversión debido a la cantidad de proyectos existentes en la Corporación de Bienes de Capital (CBC), ¿lo comparte?

—Los proyectos de la CBC están en carpeta, pero lo que importa es que se hagan, se ponga la primera piedra, y para eso hay un largo peregrinar de permisología. Lo vimos hace poco con Freeport, un proyecto de US$7.500 millones, uno de los más grandes que el gobierno agilizó y en la tramitación ambiental llegaron 1.800 observaciones; la misma historia de siempre, de locos.  Entonces, en la práctica, en la última milla, nada ha cambiado mucho. La maldita permisología es nuestro análogo de la inteligencia artificial, que cobró vida propia. Es fundamental tener un proyecto de permisos 2.0 bien ambicioso.

Presupuesto: “de recortes, nada”

—Respecto del Presupuesto, ¿qué le pareció lo que se ha anunciado?

—No he tenido el tiempo de mirar el presupuesto aún. Si el empleo es la emergencia, esperaría ver en una focalización a través de obras públicas, viviendas, subsidios directos. La otra cuestión es que el gasto en Chile no cae, sube. Entonces cuando se decía vamos a recortar US$ 6 .000 millones en 18 meses, bueno, los datos hablan por sí solos.

—¿Hubo recortes este año si el Presupuesto sube 1,5% respecto de la ejecución proyectada y 2,7% si el parámetro es el aprobado?

—No. De hecho, en el segundo semestre el gasto decía 100 y lo estimado a gastar era 102, o sea, de recortes nada. Aplaudo al gobierno que ha hecho recortes y reasignaciones, que permiten contener una expansión mayor del gasto, pero sobre lo que se decía de que el nivel del gasto podía bajar, a punta de eficiencia y de cerrar programas, esta altura parece bien evidente que no es así. El gasto público de este gobierno va a crecer, al igual como pasa con los funcionarios públicos. Es lo que pasa siempre, no hay nada nuevo bajo el sol, hay que distinguir lo que son frases para el bronce de lo que es el mundo con guitarra.

Critica Fonavi: “Es luchar contra el oso panda”

—¿Por qué es crítico de la creación del Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi) que comprará cartera de los créditos hipotecarios?

—Apoyo las propuestas de la reforma al mercado de capitales, y solo hice reserva respecto de los derechos de los accionistas minoritarios que hay que mirar con más cuidado, porque ningún actor quiere invertir en un mercado donde se sienta desprotegido. Respecto del Fonavi es una política de vivienda, que no tiene nada que ver con el mercado de capitales, y soy crítico por dos razones económicas.

—¿Cuáles?

—Lo primero es que este fondo es muy grande, puede apalancar US$20 mil millones equivalentes a cuatro años completos o un 25% del stock de créditos hipotecarios. Entonces es una intervención grande del mercado. Ahí mi primera crítica y pregunta: ¿Cuál es la falla de mercado que justifica esta intervención estatal? No he encontrado ninguna explicación satisfactoria, porque este mercado funciona bien en términos comparados de tasa y plazos y, por lejos, es el más desarrollado en tamaño de América Latina. Esto es política industrial pura y dura, y a mí no me gusta la política industrial, yo creo en el mercado.

—¿El que exista un stock grande de viviendas que no se pueda vender no es una falla de mercado?

—No, ese es un problema del mercado inmobiliario. Habrá que preguntar si esos privados que legítimamente tomaron el riesgo de invertir, no deberían asumir ellos el riesgo de que el mercado no resultó como esperaban. Se crea este fondo con garantía estatal que va a emitir deuda, y se pretende que el crédito otorgado esté libre de riesgo, pero eso implica que ese riesgo se lo está comiendo alguien, y ese alguien es el fondo, es el Estado, somos todos los contribuyentes. Como conceptualmente se dice, no hay almuerzo gratis.

—No obstante, todos los sectores han valorado este mecanismo

—No deja de sorprenderme, en esta discusión, el aplauso cerrado que genera en sectores de derecha que siempre se han autodeclarado recelosos de la intervención del Estado. Ahora parece que les encanta, y aplauden que el Estado se meta fuerte en un mercado que funciona bien. No entiendo, francamente. Echo harto de menos voces que defiendan al mercado, o somos promercado o no lo somos, pero esto de criticar cuando la propuesta es del sector de al frente, y no cuando es del mío, me parece que le hace un flaco favor al sano debate y a la defensa de los principios fundamentales de una economía de libre mercado. Este tipo de políticas, me la habría imaginado en un gobierno de izquierda, me cuesta más verla en un gobierno de derecha que se declara promercado, y en los sectores que lo aplauden como barra brava.

—¿Cuál es el riesgo que observa?

—Estas instituciones se aprueban, quedan y pasan a otros gobiernos y puede tener un mal uso. Sé que es como luchar contra el oso panda, porque todo el mundo va a decir que es bueno que le bajen la tasa de interés a las personas, pero hay que ser muy cuidadoso cuando se apuesta con plata de los contribuyentes. Prestar a mansalva, aunque suene nice, con una economía estancada, es una receta para pagar bien cara esa deuda después.

—El ministro Quiroz indicó que esto es un Fannie Mae a la chilena, cuando este esquema fue el causante de la crisis subprime, ¿está implícito ese riesgo?

—No quiero hacer ciencia ficción, aunque la referencia Fannie Mae a muchos nos trae malos recuerdos. No quiero llevarlo a ese plano porque son cuestiones distintas, pero sí comparten la misma génesis, que es distorsión de precios. Me van a tirar piedras por lo que estoy diciendo, pero así funciona la economía, y tratar de trastocar los principios como si uno pudiera trastocar la fuerza de gravedad, es hacerse trampa en el solitario. Cuando se hace eso, en algún momento terminas pegándote un porrazo. No se olviden de esta advertencia.

—¿Estimular la demanda con este instrumento puede llevar a un aumento de precio de las viviendas?

—Obvio. Economía básica: si la oferta está rígida al corto plazo, y se aumenta la demanda por una serie de estímulos, el resultado natural es que el precio sube, es evidente.

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