Archivos de autor deRafael Gumucio

La columna de Rafael Gumucio sobre la muerte de Angel Parra: Cementerio de Montparnasse

Los chicos estamos más cerca del suelo. Comprendemos mejor de qué está hecha la tierra— me explicó mientras atravesábamos el cementerio de Montparnasse. Caminábamos entre las tumbas sin mirarlas. Era un día blanco, de esos que hay miles en París. Buscaba yo de reojo la tumba de Serge Gainsbourg. Inevitablemente hablamos de su mamá. Despertaba muchas veces sudado pensando que la mamá estaba viva, que había que barrer el local a las seis de la mañana, preparar las empanadas, bañar a la hermana chica, preparar el fuego, afinar la guitarra, salvarse de los gritos y de los objetos contundente volando hacia tu cabeza. Luego se acordaba que estaba en París y que era un adulto más o menos libre y volvía a dormir feliz.

Columna de Rafael Gumucio: El niño rey

"Esa utopía en reverso, de un mundo previo a los límites y los miedos de los adultos, fuera de las leyes, es la que Trump vende con un éxito del que no sabemos aún si nos vamos a reponer".

Columna de Rafael Gumucio: Cinco minutos con Andrés Rillón

Con Rillón se muere el humor inteligente, dicen los medios. Pero el humor, el que Rillón ejerció a tiempo completo, es siempre inteligente y siempre profundamente estúpido. Porque el humor es justamente eso, encontrar toda la inteligencia que se esconde en la imbecilidad, y toda la imbecilidad que se esconde en la inteligencia. Rillón, en los más inesperado e innoble formatos, no dejó de ejercer en un grado único ese tan escaso instinto, el de saber dónde están los tontos que creen que son inteligentes, y saber a través de las tonteras más tontas iluminar de una luz de lucidez las penumbras de su tiempo y el nuestro.

Columna de Rafael Gumucio: Machuca, la película

El escándalo en la semana de la muñeca inflable obligó al gobierno a reaccionar. No podía renunciar el ministro Céspedes por sonreír en la foto, lo tenía que hacer Machuca por gozar en horas extras. El Ministerio de Relaciones Exteriores sin juicios, ni cargo ni descargo le pidió la renuncia a Machuca. No puede uno evitar pensar que el destino es cualquier cosa menos sutil. Porque ¿no se llamaba Machuca la película chilena que rompió para siempre el hielo de los festivales internacionales de cine? La película contaba la historia trágica de unos pobladores que un cura gringo llevo a estudiar con niños rubios que pagaban por sus estudios. Todo eso en plena Unidad Popular y luego en dictadura no podía más que terminar en tragedia.

Columna de Rafael Gumucio: Los redentores

"Los Jadue, los Chang, los Garay, simplemente se atreven. Dejan en claro que para entrar al Vip, para ser parte de la elite nacional o mundial, lo único que se necesita es mirar a los porteros de la entrada con indiferencia para sentarse como si nada en el lobby del hotel".

Columna de Rafael Gumucio: Jugando a ser grande

Recordaba como si fuera ayer una mañana de comienzos de los años 60 en que un desconocido Víctor Jara y un desconocido Raúl Ruiz se reunieron con él a ver si hacían algo juntos. Cualquier testigo de la escena no hubiese tenido duda de que el artista de los tres era Jaime Celedón. De alguna forma lo fue. No lo detuvo la militancia ni la guitarra, como a Víctor Jara, ni el cine y el exilio, como a Raúl Ruiz, sino que siguió viviendo en Chile, probando en la televisión, en la publicidad, casándose, teniendo hijos, comprando y vendiendo casas, viviendo con sus propias reglas sin despreciar del todo, nunca, las de los demás.

Columna: La política de la manzana podrida

"Que políticos tan distintos como la presidenta actual, el anterior, y casi todos los candidatos que contra ellos compitieron en las últimas elecciones, estén involucrados en casos de boletas raras, y financiamiento fuera de plazo, prueba que esto no es el problema de una o dos manzanas podridas sino de un árbol entero que nunca pretendió dar otros frutos".

Columna: Juicio de filiación

Las desventuras de Marco Enríquez no despiertan en quienes tendrán que pasar tarde o temprano por los mismos tribunales ninguna compasión, porque lo juzgan por un crimen anterior, que es justamente el haberlos unido sin haberse unido al grupo, el haberlos preñado sin querer reconocerse en la criatura que sigue huérfana, esperando que el abuelo (Lagos) cumpla con las tareas del padre.

Columna: Non Olet

No puedo dejar de pensar en la metáfora de Zizek, viendo a Eliodoro Matte dando explicaciones imposibles por un escándalo que la prensa tiene aún la elegancia de llamar el escándalo del papel tissu, cuando es ilustrado en todas las fotos e infografías por rollos y más rollos de papel higiénico. O más bien papel confort, una de las marcas aludida que sabemos ahora es la clave del éxito del hombre que patrocina también el Centro de Estudios Públicos (CEP), el cerebro pensante de la derecha chilena. Un cerebro, que como tantos otros, es financiado por su enemigo natural, el trasero.