La Democracia Cristiana ha sido puesta en tela de juicio por la Nueva Mayoría durante los últimos días por los dichos de algunos de sus militantes, especialmente respecto a las reformas que el gobierno quiere impulsar, como lo son la tributaria y la estudiantil.

Ignacio Walker, presidente de aquella colectividad, comentó aquello durante el fin de semana, entregando declaraciones tales como que “el programa (de gobierno) no es la Biblia, ni el Corán, ni la Torá”, haciendo alusión a que este no se debe seguir a rajatabla y que puede ser sujeto a modificaciones, tal como quieren crear indicaciones dentro de los proyectos enviados por el Ejecutivo.

En la misma entrevista, el senador afirmó que la percepción dentro de su partido es que “no fuimos necesariamente bien tratados”, tanto por sus pares como en los nombramientos de Michelle Bachelet, tensando aún más el ambiente.

Ante estas críticas, fue el presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, quien respondió a Walker. “He tenido piedras mucho más grandes en los zapatos como para que esto sea una molestia”, dijo el diputado, luego agregando que “encontrar que entre nosotros aparecen este tipo de ‘matices’ no es afortunado, porque generalmente lo que la ciudadanía ve es una coalición que, debiendo estar absolutamente detrás del programa de la Presidenta Bachelet, genera una discusión”.

La replica llegó este mismo lunes, cuando Walker aseguró en una radio que “la Democracia Cristiana no solo no es una piedra en el zapato para esos cambios, sino que estamos en la primera línea de la Reforma Tributaria, de la Reforma Educacional, de la Reforma Constitucional”, pero también sostuvo que “nosotros (como partido) no somos parte de una manada, de un ganado, tenemos un punto de vista, entonces la Democracia Cristiana en esta discusión tan importante, tan sustantiva, obviamente va a hacer ver y valer su punto de vista”.

Esas declaraciones, sumadas a las de la ministra Ximena Rincón quien aseguró que “se usa a la DC para sacar las castañas con la mano del gato” dando a entender que su partido es prácticamente un chivo expiatorio, generaron diversas reacciones dentro de la misma coalición oficialista.

Andrade apareció nuevamente en la disputa, llamando la atención a la DC por por “tratar de marcar un punto de identidad y protagonismo que no corresponde”, mientras que sobre Rincón indicó que “es militante de la DC y desde ese punto de vista no se le puede pedir que renuncie a esa condición, pero sí me parece que no corresponde que un ministro de Estado, en tanto miembro del gabinete y de confianza de la Presidenta, asuma la representación partidaria en sus dichos”.

El más duro con los falangistas fue el diputado de la Izquierda Ciudadana Sergio Aguiló, quien sostuvo que “nos sorprende la enorme coincidencia de las declaraciones de Ignacio Walker con la UDI y la defensa que ha hecho esta del gran empresariado frente a la reforma tributaria”, para luego añadir que “lo que quieren es desmantelar la reforma tributaria del Gobierno e impedir que se recauden los 8.200 millones de dólares para financiar la reforma estructural a la educación”.

Jaime Quintana, presidente del Partido por la Democracia, fue más conciliador. Si bien dijo no compartir los dichos de Ximena Rincón, afirmó que “así como es importante la identidad de los partidos también es importante cuidar la identidad de este bloque”, haciendo un llamado a la unidad de la Nueva Mayoría frente a esta pugna, la primera del nuevo gobierno.