Ni la Catalina ni yo sabemos de fútbol pero eso no le importó al Pablo. Supongo que quería conversar o perder el tiempo.

-Al final Sampaoli se va a quedar en la selección-, nos dijo.
Yo también quería perder el tiempo así que no me importó que a él no le importara.

-¿En serio?

Como ni la Catalina ni yo sabemos de fútbol, la conversación tenía dos alternativas: terminar en suspiros o derivar en otra cosa. La Catalina dijo que Sampaoli tenía cara de culiar bien. Quizás usó las palabras “buen amante”. Nos imaginamos a todos los entrenadores importantes de la selección chilena culiando (Bielsa, Acosta, Azkargorta, Juvenal Olmos, Borghi). No sé cómo justificar el uso de la palabra importantes así que diré importantes en nuestro corazón.
Todo lo que dije es para justificar la actualidad periodística de lo que quiero escribir. Periodísticamente precario, lo sé, pero –una vez más- importante en mi corazón: cómo culean los entrenadores de la selección. Bonus track: Pellegrini.

Los rasgos a considerar son: tipo de culiador/tipo de pico.

El marco teórico a manejar es impreciso. La ecuación tipo de juego = tipo de amante no me hace sentido porque no sé cómo juega nadie y, ya que estoy en la línea de la imprecisión, la justificación solo está basada en una sensación. Como toda sensación, es incuestionable en su arbitrariedad.

Parto en orden aleatorio.

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Sampaoli

Buen ejecutor, en todo sentido. Sabe crear momentos: te invita a un restorán rico (de comida no demasiado pesada porque un buen ejecutor sabe que culiar con la guata llena es una tristeza), te conversa hueás entretenidas pero precisas, sabe escuchar, te lleva a su casa sin ansiedad. Es una casa bonita, la pieza ordenada, la luz perfecta. Sabe detectar si tiene que servir una copa de lo que sea o si debe dejarse llevar por el arrebato de la pasión. El pico de Sampaoli debe ser igual a él: no demasiado largo, compacto, ancho. Una especie de réplica en miniatura. Así como Wade, el pato de la granja de Orson, tenía un flotador con un minipato igual a él.

Luego veremos un cuerpo trabajado porque, al revés de los chilenos, no considera que la guata sea un rasgo de virilidad. Naturalmente, chupa el choro antes de meterlo y, al meterlo, comprende la justa medida entre la pirotecnia gimnástica y hacer el misionero. Como a todo lo perfecto, a Sampaoli tal vez le falte eso indecible que quizás pueda llamarse alma. No sé. Igual me lo culearía feliz. Ojalá alguien se lo haga saber.

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Nelson Acosta
Tiene cara de eyaculador precoz que llora después de culiar. Sin embargo, Don Nelson pertenece a la categoría de personas que no son lo que parecen. No es un buen amante universal –a lo Sampaoli- pero si a alguien le gusta el ritmo de una cadencia lenta y bien llevada, la penetración profunda, los gemidos tan roncos que casi son guturales, Nelson es perfecto. A veces uno anda en momentos en que un Nelson es necesario. Además, como tiene cara de pico chico, debe tenerlo inmenso.

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Borghi
Al revés de Nelson, Borghi es justamente lo que parece. Libidinoso pero mal ejecutor. Culea cuando puede (días en los que no comió ni tomó mucho), tiene el pico chico (no es justo que compita con su guata pero eso no es culpa de uno), a veces lo tiene parado hasta el final y a veces no, etcétera. Mi alma siente leve simpatía hacia Borghi: si bien hacer una mala performance sexual me produce infinita tristeza, yo también prefiero comer a culiar.

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Juvenal Olmos
Pico largo pero flaquísimo, galán motelero, un amante cliché. Juvenal es del tipo de varón que blufea. Te dice que te va a invitar a un hotel bacán pero, por imprevistos técnicos, uno termina en un motel y –muy probablemente- pagando. Te dice que te va a culiar mejor que Jesús, hace el ademán de prender el jacuzzi pero apenas te lo mete, eyacula. O más bien: apenas se lo empiezas a chupar eyacula. Eso no está del todo mal mientras no sea algo recurrente pero J. es de los que recurre. A su favor: siempre se le para.

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Azkargorta
Su bigote hace que uno pierda distancia científica porque no puedo no imaginármelo chupándome el choro. No es que quiera pensarlo. Sólo ocurre. La falta de distancia me obligó a preguntarle a mi hermana qué pensaba sobre Azkargorta en términos amatorios. Hermana respondió: “Es de esos hueones a los que ni cagando le dejai a tu sobrina de 13 años”. Gracias a Jesús, no tenemos sobrina.

Todos Somos Pellegrini
Pellegrini
Me confunde. Es chileno. Chile es el imperio del pico chico. Pero tiene cara de argentino. Es más: es el chileno con más cara de argentino en el mundo. ¿Cómo tienen los argentinos el pico? No sé. Pellegrini da la sensación de un pico grande y hermoso lo cual, en su caso, es más una falla que una virtud. Un pico grande y hermoso es para usarlo. Pellegrini sólo hace el misionero con su esposa cuando la ve, una vez al año. Ojalá, por su bien, tenga perversiones inimaginables.

bielsa
Bielsa
Lo primero que dije, al pensar en B., fue: “Obvio que se corre la paja por hueás raras”. Catalina dijo: “No. Bielsa culea siempre en la misma posición con su señora”. Pablo: “No, no. Bielsa tiene sexo tántrico con Bachelet”. Todo se me hizo plausible: Bielsa pajeador, Bielsa en modalidad Pellegrini, Bielsa no eyaculando para no dejar ir energía de su cuerpo, Bielsa teniendo el pico enorme, Bielsa teniendo el pico enano, Bielsa teniendo un espacio vacío en el lugar donde debiera estar el pico, Bielsa –como siempre- siendo inasible. Tal vez escribí esto sólo para afirmar lo que siempre afirmo: la superioridad infinita de B. sobre todos.