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Después de ausentarse en dos oportunidades, finalmente el empresario Manuel Cruzat Infante, uno de los que le sacó brillo a su billetera durante la dictadura, llegó esta mañana hasta la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente para declarar como imputado en una de las aristas del caso Penta. Después de hora y media de expectación, se fue sin haber entregado su testimonio, haciendo uso de su derecho de guardar silencio.

El empresario estuvo acompañado por su abogado Felipe Moraga, quien detalló que su cliente expresó su intención de colaborar con la investigación.

Según consigna Emol, precisó que la estrategia de Cruzat tiene como fundamento reunir todos los antecedentes y conocer en detalle los hechos por los que se le indaga antes de declarar.

Ahora, Cruzat será citado por cuarta a la vez a la Fiscalía y deberá entregar su testiomonio el próximo martes 17 de febrero.

El dueño de Curauma fue vinculado al caso luego de que el ex gerente del holding, Hugo Bravo, revelara los contratos forwards que habría firmado el empresario con sus amigos de Penta, entre los años 2008 y 2012

Se trata de 23 contratos que básicamente se habrían hecho para generar pérdidas ficticias para que el holding de los Carlos pudiera sacar plata sin dejar registro. Esos dinero se habrían destinado para, entre otros fines, pagar bonos de ejecutivos.

Esta sería la misma trama que los propios dueños de la empresa habrían reconocido ante el fiscal Carlos Gajardo en sus declaraciones de los días 5 y 6 de enero de este año. En aquella oportunidad, tal como reveló Qué Pasa hace unas semanas, habrían contado de estos contratos, llamados de futuro, con la empresa Siglo Outsourcing (también conocida como Asesorías VSA), de propiedad del ingeniero comercial Roberto Carrasco en 2013.

Según lo que publicó Qué Pasa el 22 de enero, los cuatro contratos básicamente se habrían hecho pactando previamente la pérdida para Penta. De esta forma, la pérdida ficticia, asumida por “los Carlos” ante el fiscal Gajardo, obligaba al holding pagar a la empresa Siglo Outsourcing $ 350 millones, pero ese gasto, en realidad, nunca ocurrió, por lo que Carrasco cobraba una comisión y devolvía el dinero a las arcas del grupo.

Estas lucas que le entraron a Penta en 2013, se repartieron entonces como bonos para sus ejecutivos y dineros para políticos.

Según lo que habría contado Bravo, la empresa VSA habría relevado al grupo Cruzat en este modus operandi con los Penta, luego de que el dueño de Curauma empezara a tener problemas financieros en 2012.

La comparecencia de Cruzat se produce casi dos meses después de zafar de ir a la cárcel luego de que los dueños de Consorcio, uno de los cuales es su primo (Fernando Larraín), pasaron 6 millones de dólares a Falabella, empresa que acusaba a Cruzat del apropiamiento indebido de 40 millones de la divisa en el marco del caso miscuentas.com