Ángeles Lasso, astróloga: “Lo ideal es que nos gobierne un mono”

Acaba de publicar su libro Horóscopo Chino 2022 y alerta de lo que podría ocurrir en el año del Tigre. Aquí habla del futuro, del presente, de su pasado hippie. Habla de drogas, de amor, de muerte, de política, de Boric, de Kast, de Allende, de Pinochet, de tigres y de un montón de otros animales.

La astróloga Ángeles Lasso es una hippie que trabaja abnegadamente con la cabeza en la luna y que acaba de publicar un probable best seller en la Tierra. Hace unos días ha publicado sus conjeturas astrales para el próximo año, editadas bajo el título frontal de Horóscopo Chino 2022. Allí ella traza el destino anual de los animales sagrados. Los animales chinos, los animales que abarcan a los terrícolas. Cada persona está vinculada a un animal; y cada animal es un tipo de carácter. Y proyecta lo que podría ocurrir, lo que determina la ecuación energética, el futuro ni más ni menos. Por eso, por estas fechas, Ángeles publica los pronósticos y las personas le empiezan a hacer esas preguntas.

-¿Vendrá un sismo?

-El planeta está en un momento de cambio -responde.

-¿Quién me amará?

-El que corresponda.

-¿Yo amaré?

-Si lo sientes.

-¿Quién saldrá Presidente?

-No lo puedo decir. Algo he visto, pero me lo guardo.

-¿Usa barba?

-Me lo guardo. Todo cambia muy rápido.

-¿Es rubio?

-No lo diré.

 -¿Qué año es el 2022?

-¡El Año del Tigre de Agua!

-¿Qué hacemos?

-Todo puede pasar. Vendrán cambios profundos.

Ángeles no tiene edad. Es una Ángeles que no cree en ángeles, no cree en Dios; cree en el bosque, en el viento, en un árbol meciéndose a solas. Es una panteísta que cree que la única diosa es la Naturaleza. Vive en Horcón hace cuarenta y tantos años (“me encanta”). Fue hippie (“de las primeras”), se reventó con fines investigativos (“no para jugar”), probó esto y lo otro (“de todo”), alucinó (“Uf”), flotó (“Sí, claro”), aterrizó (“también”), fue pionera, trajo el hippismo, la libertad, se emparejó con un baterista, un rockero dotado de electricidad (“tocaba en una banda famosa”). Vagó con la mano aferrada a la mano del baterista y ambos, en un aparente estado de embriaguez, sumidos en una metáfora, se dirigieron a la montaña buscando la luz (“recorrimos América”). O bien, la ampolleta del interior (“la luz no más”). Volvió (“había que hacerlo”). Y empezó a mirar las estrellas (“y a estudiarlas”). Y salió por veinte años en televisión emitiendo presagios (“pasé por todos los canales, pero la tele ha cambiado mucho, ahora los matinales son puros informes policiales”). Y ahora mismo, mientras la contemplamos cobijada líricamente en una túnica, una prenda de estética bohemia, ella afirma:

-Yo trabajo mirando las estrellas.

-¿Y cómo son las estrellas?

-Fantásticas.

-¿Las estrellas sienten?

-Las estrellas tienen muchas virtudes, pero no sienten, no tienen sentimientos.

-¿Cree usted, dado que las estrellas pueden inducir a un vaticinio, que Dios se pone celoso con los astros?

-No, no. Esa es una concepción retrógrada, de la Edad Media. Pero la era Acuario ha hecho que cambiemos esos pensamientos. Esto va más allá de las creencias religiosas.

-¿Dónde va?

-El estudio de las estrellas es ancestral. Los mismos Reyes Magos, por ejemplo, estudiaban las estrellas. Pero déjame decirte algo: la astrología china más que cualquier otra cosa es un estudio matemático. Es que la gente cree que uno ve visiones.

-Pensaba eso…

-Qué…

-Que usted tenía visiones. Se le nota en la actitud…

-¿Cómo?

-Usted sabe algo.

-¡Noo!

-¿Es usted una bruja? Lo preguntamos con admiración.

-¡Yo me considero totalmente bruja! No sé sin con esa nariz de bruja… Pero, claro, las brujas no son otra cosa que chamanes.

-¿Es sencillo ser bruja?

Se ríe. Es una risa que casi se le sale de la cara, una risotada alienada, la carcajada en erupción. La risa Lasso, famosísima, captada en televisión.

-Yo estudio. Estudio el pasado para poder ver el futuro. Estudio la historia. Utilizo el Tarot, el I Ching.

-¿El Tarot es azar?

-El Tarot es una excelente herramienta para el que la sabe usar. Y una pésima herramienta para el que no la sabe usar.

-¿Es verdad que usted suele tener aciertos en sus pronósticos?

-Bue…no sé…- declara con modestia.

¡Yo me considero totalmente bruja!

Señoras y señores, Ángeles Lasso en los últimos años predijo estas cosas:

Predijo que habrá un despertar en 2017. Y muchas despertaron.

Predijo que Piñera no era apto para el poder el 2018. Y hoy, según las encuestas, es impopular.

Predijo que el país estaría dividido el 2019. Y estalló la nación.

Predijo que el caos reinará el 2020. Y el mundo enfermó.

Predijo que no habría paz el 2021. Y siguen imperando el enojo.

-Bueno- afirma Ángeles-, no me gusta mucho hablar de los aciertos… pero…han habido cosas más bulladas…

-¿Cómo cuáles?

-El 2011 yo mencioné que habría un accidente que produciría un duelo nacional.

-¿Y qué pasó?

-Murió Felipe Camiroaga en un accidente.

Silencio con significado.

-Y bueno -continúa- el 2019 yo dije que venía un cambio de paradigma. Y que el Ratón de Metal puede generar epidemias.

-¿Y qué pasó?

-Llegó el virus.

Silencio tensional.

2022

-¿Qué viene?- pregunta el reportero con la voz preocupada.

-Cambios. Revolución.

-¿Cómo es el Tigre?

-El Tigre es rebelde, revolucionario. El Tigre es bipolar. Es solidario. Es solitario.

El 2011 yo mencioné que habría un accidente que produciría un duelo nacional.

-¿El Tigre muerde?

-Claro que muerde. El Tigre puede ser peligroso.

El reportero adjunta inmediatamente un dato de impacto:

-Ángeles…Gabriel Boric es un Tigre…

-Uy.

Suspira. Se retrae. Algo sabe, masculla el reportero, algo vio en el Cosmos.

-¿Será el año de Gabriel Boric?

Ríe. Evade. Dice esto:

-¡No entiendo por qué a la gente le gusta tanto ser Presidente de un país! ¡Con todos los cambios que le genera a una persona! Pero, mira, que justo sea tu año implica que puede ser un año cíclico. Te puede ir fantástico o puede ser el peor año.

-¿Boric será Presidente?

-Puede que sea, pero puede que no.

El reportero, al ver obstaculizada una primicia, estruja una lata de energética.

-¿Y entonces?- ahora, táctico, suaviza la voz.

-Es que todo esto es cambiante.

-¿Y Yasna?

-Es un Gallo. Gente muy guerrera. Ojo ahí.

¡No entiendo por qué a la gente le gusta tanto ser Presidente de un país!

-¿Y Kast?

-Kast es una Serpiente.

-¿Cómo dice?

-En el Horóscopo Chino. Y Sichel también es una Serpiente. Las Serpientes son muy especiales. Te atacan si tú las atacas.

-¿Qué animal nos debería gobernar, Ángeles?

Ella piensa.

-El ideal es que nos gobierne un Mono. Yo pondría a un Mono a la cabeza.

-Suena fuerte…

-¡Son muy inteligentes! Quizás son un poco egocéntricos.

-¿Alguna vez nos gobernó un Mono?

Hace memoria.

-¡Claro que sí!- explota.

-¿Qué Presidente fue Mono?

-¡Salvador Allende era un Mono!

-No le puedo creer…

-¡Así es! Y al Mono se le cruzó una Liebre…

-¿Esa Liebre estaba armada?

-Mm. Ya ves tú, las Liebres saben cambiarse de cueva cuando es necesario. Pero yo creo que no fue la Liebre la que derrumbó al Mono. Fue la CIA, Kissinger, Estados Unidos. Si a ese Mono lo hubiesen dejado hacer su gobierno, habría sido un gran estadista.

Kast es una Serpiente.

Y Chile, dice, es un Caballo de Metal. Un Caballo que se halla entre el bien y el mal. Un Caballo de extremos, siempre entre dos fuerzas. Este Caballo tiene sólo dos direcciones: o se va a la derecha o se va a la izquierda.

-Respecto a lo que viene ahora, Ángeles: las encuestas parece que las lidera esa Serpiente de origen alemán…- retoma la prensa.

-No le tengo mucha fe a las encuestas.

-¿Quién acierta más: el Tarot o las encuestas?

-Depende de quién te lea el Tarot…

Y ríe. Y ella, en fin, desde el 2002 que escribe libros sobre premoniciones y ha escrito tanto sobre los animales que sacralizan los chinos, que su vida se animalizó. Ángeles, por ejemplo, también es de signo Tigre: y es mucho más una Tigresa en su esplendor que una Ángeles angelical.

Vida animal de una Tigresa

La Tigresa está soltera, pero no le gusta referirse a su vida íntima. Si se le consulta por su vida amorosa, la Tigresa se torna una bruja que arquea una ceja. Sólo dice que es una Tigresa en paz, sin ataduras, enamorada del amanecer o de ese tipo de manifestaciones, y que hace un tiempo terminó una larga relación con un Búfalo de Metal. También, años atrás, tuvo una significativa relación con un señor que era una Cabra de Madera. Y muchos más años atrás estuvo casada con el famoso Jabalí de Fuego, el explosivo baterista. Tuvieron a un hermoso Dragón de Fuego. El primogénito, el Dragón de Fuego, se enamoró locamente de una Perra de Agua y agrandaron la familia: hoy el Dragón y la Perra son los flamantes padres de una Serpiente de Metal, un Dragón de Agua y un Ratoncito de Tierra. Y todos se fueron a vivir juntos a Horcón. Allí, en símbolos, hay una granja china.

-¿Usted fue una buena hippie?

-¡Pero claro! ¡Tuvimos unos años alucinantemente alucinógenos!

Junto a su marido, Jabalí de Fuego, el baterista de Los Jokers, exploró la vida, las nuevas sensaciones, el pito, esnifó plantas, la ayahuasca, y tuvo acceso a voladas muy llamativas.

-Buscaba los cambios en el estado de conciencia.  

-¿Alcanzó un estado superior?

-Bueno, íbamos probando. Conocí chamanes, conocí a Castañeda.

-¿Tuvo experiencias líricas?

-Cada momento es lírico.

-¿Hacia dónde se dirigía en ese entonces?

-Yo iba en búsqueda del Camino de la Luz.

No le tengo mucha fe a las encuestas.

-¿Lo encontró?

La Tigresa se remonta a los años setenta. La Tigresa repasa a prisa su vida junto al Jabalí, al rockero de barba cuyo nombre humano es Peter. Y admite:

-Caminamos por la montaña.

Parece transfigurada, como si un chamán tomara su lugar.

-¿Qué había en la montaña?- le acota el reportero.

-Paz.

Y agrega:

-Fuimos a vivir al Mato Grosso. Fuimos al Valle Sagrado. Vivimos en el Amazonas, en el Amazonas profundo. En el Cuzco. En muchas partes.

Se volvió a Santiago por razones familiares. Retornó al sistema en los años ochenta. Y de ahí vinieron las estrellas, los libros, la televisión. La gente implorando un vaticinio. Pedro Engel por allá, Ángeles Lasso por acá. Se instala el trance en el horario matinal.

Cada momento es lírico.

-Lo importante es que hay que escuchar a la naturaleza- resume con relevancia.

Y, bueno, la amable lunática profesional tiene que ir a mirar la luna. Debe buscar las respuestas. Porque ella es una estudiosa hippie de Horcón que todos los años, cuando empieza noviembre, es requerida para dar un presagio.  

-¿Y qué me dice de Halloween? ¿Es una fiesta conmovedora?

-Es una fiesta de origen celta. Es la noche en que los muertos tienen permiso para cruzar el puente de niebla y visitar a los seres queridos que están vivos.

-¿Es una fiesta terrorífica?

-Noo…¡La muerte es una amiga! ¡La muerte es tan natural como la vida! ¡La muerte es otro principio!

-¿Qué se imagina que viene después de la vida?

-Yo me imagino que seremos como crisálidas.

-¿Y qué ocurrirá?

Entonces pone su Risa Lasso, la mueca fascinada, y lanza su pronóstico final:

-Nos vamos a transformar en mariposas -y la radiante bruja se ilumina y, en medio de una carcajada, misteriosamente, corta la transmisión.

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