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Política

20 de diciembre de 2021

Tristeza, llanto y lamento reinaron en Babel: la desolada tarde en que Kast perdió la segunda vuelta presidencial

Agencia Uno

Cabezas bajas y ojos vidriosos fueron las muestras más evidentes de una lacerante e inesperada derrota. Y con la compañía de la directiva de RN en aquella jornada de cuentas amargas, destacó que el resto de los partidos de Chile Podemos Más estuvieran prácticamente ausentes del comando de campaña.

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Corrían las 18:50 y los ánimos pendían de un hilo en el comando del ex candidato presidencial, José Antonio Kast, ubicado en la calle Presidente Errázuriz, corazón de la comuna de Las Condes.

Desde una carpa cerrada, con acceso exclusivo para los miembros de la campaña, se escuchaban aplausos y gritos cada vez que los cómputos favorecían al abanderado oficialista en alguna región –“¡Qué grande El Maule!”, se escuchó decir, por ejemplo-; celebraciones que eran seguidas casi de inmediato por silencios sepulcrales que respondían a las aún más abundantes cifras que, hasta ese entonces, ya daban por ganador a Gabriel Boric en casi todo el territorio nacional.

“No hay representatividad aún…”, se consolaban algunos miembros del comando, repitiendo como un mantra la negación de una derrota que era evidente.

En ese contexto, el Servicio Electoral actualizó el cómputo oficial cuando se había escrutado el 13,19% de las mesas, evidenciando lo que todos ya sospechaban: 53,39% para Boric, 46,61% para Kast. Así, mientras el cientista político Mauricio Morales se paseaba por los canales de televisión pregonando sobre una “diferencia irremontable”, el diputado Cristián Labbé (UDI), apoyado en la barra de un carro donde se entregaba café y jugo a los asistentes al comando del republicano, reflexionaba en voz alta: “No, esto la cagó…”.

No obstante, no hubo declaraciones oficiales que vislumbraran un reconocimiento de una derrota prácticamente consumada, hasta que el diputado electo por el Partido Republicano, Gonzalo de la Carrera, admitió, a las 19:01, apenas once minutos después de la desazón de Labbé: “Vamos a oponernos al proyecto marxista si es que se intenta instalar en Chile. Yo no soy quién para reconocer derrotas, pero a estas alturas las matemáticas no mienten. Es una amplia ventaja”, reconoció.

Apoyos tardíos, acercamiento a «las ideas de Piñera»

Así, entre silencios, caras largas y ojos lagrimosos, se vivían, minuto a minuto, los cómputos oficiales del Servel, los que eran recibidos como un trago amargo inesperado para el candidato que logró la primera mayoría en la elección presidencial de primera vuelta.

Con todo, el presidente electo, Gabriel Boric, se impuso con el 55,9% de los votos, frente al 44,1% que obtuvo José Antonio Kast, con lo que el magallánico logró la mayoría en once de las dieciséis regiones del país.

Tuvimos una primera vuelta en donde nosotros sentimos que habíamos ganado”, reconoció, abatido, el diputado electo del Partido Republicano, José Meza, a The Clinic.

En tanto, al calor de las primeras emociones tras la derrota, el senador electo del Partido Republicano, Rojo Edwards, buscaba ver el vaso medio lleno a costa de sofisticadas interpretaciones del saldo final de los comicios presidenciales.

“Para mí, haber visto a un Boric diciendo que se preocupa de que los fondos de pensiones sean de las personas y sean heredables, que prácticamente se haya puesto un traje de huaso y otro de Carabinero para defender a las pymes que estaban siendo quemadas, o que le importe la libertad de culto, y el distanciamiento del Partido Comunista, de Maduro y de Ortega, son logros culturales que, a mi juicio, son del Partido Republicano”, comentó Edwards a este medio.

No obstante, no todos los análisis que vinieron de la colectividad de Kast le hicieron el quite a las autocríticas.

Faltó mantener un poco nuestro discurso, nuestra impronta, y en definitiva se vio algún grado de duda que las personas pudieron percibir como un acercamiento hacia unas ideas parecidas a las del gobierno del Presidente Sebastián Piñera, cuestión que nosotros jamás hemos representado”, dijo a The Clinic el diputado electo del Partido Republicano, Agustín Romero.

En tanto, mientras los líderes de la UDI, el PRI y Evópoli evitaron el protagonismo en las horas aciagas -prácticamente ni se les vio-, el presidente de RN, Fransciso Chahuán y el secretario general de la tienda, Diego Schalper, marcaron fuerte su presencia en el comando del ex candidato, paseándose por un largo rato en las inmediaciones de la casona de Presidente Errázuriz.

Así, entre la directiva de RN, trascendió un análisis de la derrota de Kast que apuntó directamente al tímido apoyo que le brindaron al republicano los ex candidatos presidenciales del sector que se quedaron en el camino: Sebastián Sichel, Ignacio Briones y Joaquín Lavín.

“De algunos me habría gustado más generosidad. Mario (Desbordes) estuvo involucrado en la campaña como figura del partido de Arica a Magallanes, pero me habría gustado que Sebastián Sichel se hubiese sumado mucho más rápido a la campaña”, reconoció Chahuán.

Esta opinión es refrendada, a su vez, por el diputado Diego Schalper: “Valoro mucho el trabajo que hizo Mario Desbordes, creo que él expresó lo que tenía que ser, que era ponerse todos detrás de un objetivo político más allá de los matices, en pos de superar cualquier problema que pudiera tener el país. Nuestra impresión es que estuvo a la altura”.

-¿Y el resto no?

-Nuestra impresión es que estuvo a la altura.

Con todo, ni Desbordes, ni ninguno de los otros ex presidenciables del sector concurrieron al comando de Kast para saludar al ex candidato.

En tanto, sobre el futuro de Chile Podemos Más, conglomerado que apoyó primero la campaña de Sebastián Sichel, y luego la de José Antonio Kast, Chahuán asegura: “se mantiene como tal”.

Por su parte, el senador y líder fundador de Evópoli, Felipe Kast, ya trazó la primera zanja en la estructura de Chile Podemos Más: no «visualiza» una coalición en conjunto con el Partido Republicano.

«Esta es la parte más emocionante»

Así las cosas, no fue hasta las 19:48 horas, cuando el escrutinio del 92,12% de las mesas ratificaba la victoria inapelable de Gabriel Boric, el derrotado presidenciable del Partido Republicano se dirigió a sus fieles.

Entre ensordecedores aplausos, José Antonio Kast entró seguido de su esposa, Pía Adriasola y de su hijo mayor homónimo, a una carpa que estaba al límite de su capacidad, donde lo esperaban las principales figuras de su campaña: la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, la ex subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, el economista José Luis Daza y la ex ministra de la Mujer y vocera de campaña, Macarena Santelices.

Ahí, con una lágrima en la garganta, Kast vio partir definitivamente su aventura presidencial. “Hoy día hay muchas personas a las que agradecerle, pero quiero partir agradeciéndole a Dios”, comenzó diciendo el ex diputado UDI, muy en su estilo, frente al público apiñado y cabizbajo que lo escuchaba en silencio, mientras algunos ya no podían disimular las lágrimas en sus ojos.

“Estamos seguros de que todos somos sumamente pequeños servidores de una causa mucho mayor, y esa causa es Chile y nos convoca a todos”, continuó el candidato, a lo que algunos le gritaron “¡grande!”, al tiempo que Pía Adriasola, quien estaba a su lado izquierdo, comenzaba también a evidenciar las emociones mediante sus ojos vidriosos.

“Gracias a mi familia, gracias sobre todo a Pía”, dijo el ex candidato, quien a estas alturas ya tenía la voz hecha un hilo y los ojos lagrimados, antes de darse media vuelta para besar a su esposa entre los aplausos y gritos de sus adherentes. “Esta es la parte más emocionante, porque han sido muchos años desde que nos conocemos y muchos años desde que queremos entregar lo mejor a Chile”, dijo Kast volviendo al micrófono, para luego dirigir algunas palabras a su contendor y Presidente electo.

Quiero felicitar a Gabriel Boric. Él se merece todo nuestro respeto, ganó en muy buena lid, muchos chilenos confiaron en él y esperamos que tenga un muy buen gobierno”, comentó el candidato vencido.

Así, al cierre de su amargo discurso de la derrota, el ex abanderado excusó su rápida partida del escenario acusando una tradición republicana propia de las elecciones presidenciales: “Tengo un compromiso patriótico que cumplir, y yo soy un patriota: voy a ir a felicitar a Gabriel Boric”, dijo el ex candidato antes de bajar del escenario y partir hacia el comando del Presidente electo.

Corte de luz, cae el telón

En tanto, cuando ya daban las 21:15 de anoche, 19 de Diciembre, y ya no había rastros ni del ex candidato ni de los líderes de los partidos de Chile Podemos Más, y en el comando sólo quedaban algunos parlamentarios electos del Partido Republicano, las mesas comenzaban a ser limpiadas, los equipos de audios desenchufados, y la basura agrupada en sus correspondientes contenedores.

Así, cuando ya los resultados estaban asumidos y los noticiarios anunciaban que Gabriel Boric estaba pronto a dar su primer discurso como Presidente electo, afuera se escuchaban bocinas que festejaban y grupos de adherentes que gritaban “¡Morir luchando, Marxistas ni cagando!”.

En ese panorama, de cabezas bajas y silencios que decían más que los análisis preliminares, un repentino corte de luz dejó a oscuras la sede de campaña. “¡Vayan preparándose, cabros!”, gritó alguien desde una mesa, a lo que las decenas de simpatizantes que aún seguían en la casona de Presidente Errázuriz, rompieron en risas, como no se oyeron en prácticamente toda una jornada que la derecha quisiera guardar en el baúl de los recuerdos.

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