Stefano el niño que encarna la esperanza de Boric

Captura de The Guardian y archivo familiar

Stefano, el niño símbolo de la esperanza en Boric que llegó a la portada del Guardian

Tiene solo cuatro años, piensa en el presidente electo como si fuera Spiderman y lo único que quiere es que Gabriel Boric cuide a los animales, su gran pasión. Aquí, su madre cuenta quién es Stefano, el pequeño cuya sonrisa dio la vuelta al mundo.

Cuando Stefano Luca Valentino González (4) llegó al jardín el lunes 20 de diciembre, le contó a todo el mundo una historia: “(…) y estaba al lado mío, y saltó la reja, y se parecía a Spiderman”. La tía María Ignacia le preguntó a quién se refería. “A Boric, po. Boric”, respondió.

Su madre, Laura González (28), ingeniera en administración de Recursos Humanos, se ríe al pensar en esa historia, que le fue relatada por María Ignacia en el jardín. “La tía decía: ‘Stefano logra entender todo lo que pasa a su manera. Está extasiado’”, comenta a The Clinic.

Ese éxtasis de Stefano no fue algo que pasó desapercibido. Su rostro -cabello y ojos castaños, gran sonrisa- dio la vuelta al mundo. La imagen del niño celebrando la victoria de Gabriel Boric en el balotaje del 19 de diciembre, en el hombro de su mamá y bajo una bandera verde, llegó a la portada de The Guardian esta semana. Todo un símbolo de la esperanza del nuevo gobierno.

La portada de The Guardian el 21 de diciembre. Crédito: The Guardian

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Stefano mide un metro y 20 centímetros, es hincha de la U, adora el pan con palta, sueña a menudo, se sensibiliza con los indefensos, es amante de los animales y fanático de los caballos -a los que decía “cavaca” cuando era aun más chico-.

Cr´édito: Archivo familiar.

Tanto en el departamento de su madre, a pasos del metro Santa Lucía, como en la casa de su padre, Fulvio, Stefano siempre escuchó hablar de política. Todos en su familia piensan que ése no debe ser un tabú. Y más de una vez oyó conversaciones ricas en argumentos sobre uno u otro político en los desayunos, almuerzos, onces y cenas.

Desde que era guagua lo han llevado a protestas para mostrar lo que es luchar por una causa. “Yo siempre le digo a mi hijo: ‘Si tú quieres lograr algo, tienes que salir a la calle. El sentido de colectivo es importante’”, cuenta su madre. Frente a eso, durante la campaña electoral, Laura y Fulvio intentaron “más que meter a Stefano en la política misma, o en la historia de un candidato, acomodar lo que ocurre a su edad”.

Un ejemplo: un día, viendo televisión, Stefano supo que Boric tenía un perro -el ahora famoso Brownie- y que Irina Karamanos, su pareja, tiene a Bulu, un gatito. De inmediato el niño, que antes de venirse a Santiago vivía en Olmué en medio de gallinas, ovejas y otros animales, se acordó de sus propias mascotas: la gata Chica y el perro Peludo. Y dijo: “Boric es mi presidente, porque cuida los animales”.

Crédito: Archivo familiar.

Su atención al entonces candidato de Apruebo Dignidad no hizo más que crecer con el paso de los días. “Él me preguntaba: ‘¿quién es Boric?’ Y uno le decía: ‘Boric es un aspirante a la presidencia, que es muy joven y que estudió en la misma universidad que tu papá, y es muy bacán, porque quiere a los perros y a los gatos y los va a cuidar”, recuerda la madre.

Fulvio (32) es abogado de la Universidad de Chile. Boric fue ayudante de algunos ramos y lo conoció. Y sus amigos, todos abogados, suelen hablar de temas contractuales o vinculados a la política. En la cabeza de Stefano, entonces, era muy importante que el nuevo presidente de Chile viniera del mismo mundo que su papá. Lo sentía cercano.

Tan cercano que, un día, le dijo a su familia en Olmué: “Si yo veo a Boric, le voy a decir que ya no exista más el zoológico al lado de la Plaza Dignidad, porque los tratan mal, porque vi sus caras de sufrimiento”. Todos se rieron por la referencia al espacio que conocían en Santiago como “Plaza Italia” convertido en “Plaza Dignidad” en la voz de un niño de cuatro años.

“Oye, este niñito va a ser político”, comentó Ana, su abuela parvularia y con quien Stefano constantemente habla de medioambiente y reciclaje y construye ladrillos ecológicos.

Crédito: Archivo familiar.

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El domingo 19 de diciembre Stefano acompañó a su madre a votar en Olmué. Al regresar a Santiago, ambos vieron, a pasos de su departamento en Mac Iver con Moneda, un gran escenario instalado. Era el lugar desde donde Boric iba a hablar a sus seguidores esa misma noche.

“Vi eso y le dije a Stefano: ‘Si gana Boric, vamos a hacer una fiesta, tenemos que ir a una fiesta’. Y él me decía que sí”, recuerda Laura. Alrededor de las 19, cuando el conteo de votos ya indicaba la victoria del candidato de Apruebo Dignidad y José Antonio Kast reconocía su derrota, su madre gritó: “¡Stefano, ganó Boric!”. A lo que el niño contestó: “¡Ganó el presidente de los animales, eeeeeh!”.

Laura recuerda que el niño estaba eufórico. Bajaron a la calle y de pronto se encontraron con un hombre que vendía banderas. Stefano pidió la verde “porque hay que cuidar el planeta, porque hay que reciclar”. “El vendedor me dijo ‘no me la paguí’, y yo intentaba pasarle la plata, pero me decía ‘es que no puedo. ¿Cómo voy a cobrarle a un niño que piensa así?’”, comenta Laura.

Crédito: Archivo familiar.

Con la bandera en manos, Laura subió a Stefano a sus hombros. Él gritaba y bailaba al ritmo de todas las canciones que sonaban. Las de 31 Minutos, Anita Tijoux, Joe Vasconcellos, Los Prisioneros… Se pusieron en las primeras filas, bien adelante.

Cuando, en la pantalla gigante del escenario anunciaron formalmente que Gabriel Boric era el presidente electo de Chile, Laura leyó el mensaje a su hijo, que gritó de emoción. Fue en ese instante que le sacaron la foto que llegó a la portada del Guardian.

Minutos más tarde, cuando Boric dio su discurso y habló de la importancia de los niños, niñas y adolescentes, la mamá de Stefano le dijo: “Está hablando de ti y de todos tus amigos”.

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Al día siguiente, camino al metro, a Stefano le llamó la atención que las calles estuvieran cerradas. “Sí, po. Acuérdate de que ayer fue el show”, le comentó Laura. “Sí, mamá. ¡Que bailamos!”, respondió el niño.

Laura y Stefano. Crédito: Archivo familiar.

En el jardín, además de escuchar sobre el “Spiderman”, la tía María Ignacia se emocionó cuando Stefano le dijo: “Boric me conoce. Él dijo ayer que yo era importante, y que Rafael era importante, y que la Amelia (…), que todos somos importantes”.

Más tarde, Laura conversó con él sobre la portada de The Guardian: “Stefano, esto es súper importante: ahora no lo dimensionas porque tienes recién tienes cuatro años, pero estuviste en algo histórico. El primer presidente joven, el primer presidente que uno ve caminar por la calle, el primero que nos da esperanza, dignidad y un montón de cosas más”.

Crédito: Archivo familiar.

Y el pequeño lanzó nuevamente aquella gran y característica sonrisa. Pensó en su superhéroe, dijo que lo quería conocer e insistió: “Sí, mamá. El presidente que ama a los animales”.

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