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19 de Abril de 2022

Eric Goles, Premio Nacional de Ciencias Exactas: “La matemática es el cuco en Chile”

Eric Goles

El matemático, quien presentará en el Festival Puerto de Ideas de Antofagasta su nuevo libro "Lady Byron - Detective artificial", comenta el rol de la literatura en su vida. También defiende que la matemática "es un lenguaje más, tal como la música" y advierte que es necesario darle mayor dignidad a los profesores para que puedan enseñar a los estudiantes a entretenerse con esta disciplina.

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Eric Goles (70) no puede sacarse de la cabeza el día en que escuchó, por primera vez el nombre de Lady Byron.

Hace 35 años, cuando era investigador del Centre National de la Recherche Scientifique de France, le llego un comunicado en que hablaba de un lenguaje llamado Ada. El matemático antofagastino de pronto pensó que se trataba de un acrónico, pero luego se enteró de que ese nombre era un homenaje a Ada Lovelace.

“Y dije: ¿quién diablos es Ada Lovelace? Empecé a leer y apareció la historia de la hija de Lord Byron, un poeta romántico a quien ya admiraba en ese entonces. La exesposa de Byron hizo con que su hija estudiara matemáticas para que no se le brotara la locura de los Byron, que eran poetas, locos, románticos”, recuerda Eric Goles. “Fue un craso error, en todo caso, porque las matemáticas nunca han sido remedio para los nervios y eso se demuestra porque Ada -Lady Byron- fue ludópata y gastó toda la fortuna de la familia jugando a los caballos jajaja”, añade.

Pero Lady Byron fue mucho más que eso, y Eric Goles lo sabe. Ella fue quien creó la computadora mecánica de uso general de Charles Babbage, conocida como máquina analítica. Ella fue la primera en reconocer que la máquina tenía aplicaciones más allá del cálculo puro. Ella fue la primera en publicar lo que se reconoce hoy como algoritmo destinado a ser procesado por una máquina. Fue la autora de la frase “la máquina resuelve ecuaciones del mismo modo en que un telar teje hojas y flores”. Fue, nada más, nada menos, que la primera programadora de ordenadores.

Como bien destacó Doron Swade, especializado en la historia de la informática, Lady Byron percibió “que el número podría representar entidades distintas además de una cantidad. Entonces, una vez que tenías una máquina para manipular números, si esos números representaban otras cosas, letras, notas musicales, la máquina podía manipular símbolos de los qué el número era un ejemplo. Esta es la transición fundamental de una máquina que es un procesador de números a una máquina para manipular símbolos de acuerdo con las reglas. Es la transición fundamental del cálculo a la computación de propósito general”.

Todo eso quedó dando vueltas en la cabeza de Eric Goles. Tanto así que tiene guardado por ahí -en algún rincón de su inmensa biblioteca- un texto de unas 200 carillas sobre Lord Byron y su familia. Incluso en algunos de sus libros, como “Una especie de zumbido en la cabeza” (Planeta, 2020), Eric Goles hizo referencias a Lady Byron. Pero no fue hasta este año que el Premio Nacional de Ciencias Exactas (1993) logró hacerle un homenaje a Ada. El resultado es la novela Lady Byron – Detective artificial (Planeta), que será presentada el próximo 23 de abril en el conversatorio “Lady Byron, Matemática y Crimen”, en el Puerto de Ideas de Antofagasta.

Eric Goles

En la obra, el protagonista Arquímedes Barrientos Carter bautiza de Lady Byron a la inteligencia artificial que creó para predecir valores bursátiles, y es contactado -tras una larga condena por apuestas ilegales- por un detective para resolver una serie de casos que mezclan el crimen y, como no, la matemática.

“Hacer matemáticas, o tener ojo matemático, es tener ojo para encontrar lo que se repite, lo que es regular, lo que es sistemático, lo que aparece una y otra vez en algún tipo de serie. En particular en el área que yo trabajo. Entonces esta inteligencia artificial, que es muy buena para eso, se da cuenta de lo que se repite en todos los crímenes. ¿Qué es lo que es común? ¿Cuál es la firma que había? Y Arquímedes se da cuenta de que tiene que ver con unos resultados matemáticos, con lo cual hay una posibilidad muy alta de que el criminal también sea un matemático… Por ahí va la cosa”, adelanta.

Eric Goles añade que los científicos buscan causa a las cosas, no parten diciendo ‘esto es una casualidad’. Si eso se lleva al límite, cualquier ser humano puede enfermarse, volverse paranoico. Ahí es donde la inteligencia artificial -como la de Lady Byron en su novela- puede ayudarnos.  “En el primer caso lo que hace es encontrar la firma, lo común a todos los sucesos criminales que encuentran los personajes en ese capítulo…”, comenta.

“Las matemáticas nunca han sido remedio para los nervios y eso se demuestra porque Ada -Lady Byron- fue ludópata y gastó toda la fortuna de la familia jugando a los caballos jajaja”, añade.

Aun así, el matemático insiste en que su afán con Lady Byron es narrar. De manera que este relato es lúdico, ameno. “Ahí vuelco todas mis inquietudes, tanto de narrar lo que me habita -es decir, la matemática y la inteligencia artificial-, como los enigmas que tengo en mi cabeza y las conjeturas con mi conocimiento real de estos temas”, plantea.

-¿Y quién fue Lady Byron para usted?

Diría que Lady Byron soy yo. Y todo o que tengo adentro y quiero expresar, lo hago en esta novela. Aquí no pretendo que la gente aprenda. Pretendo que se divierta. Que le quede dando vuelta una especie de “zumbido en la cabeza”, algún par de ideas. Yo quiero que me lean porque al leer a Lady Byron, van a conocer justamente aquello que yo creo que son mis entusiasmos de vida: la matemática y la literatura. El entusiasmo por lo que leo y por lo que hago está detrás de Lady Byron. Por eso te cierro de nuevo la misma ecuación: Lady Byron soy yo.

Las matemáticas según Eric Goles

Eric Goles es un lector asiduo. Dice que lee lo que le llega en la mano. “Uno o dos libros por semana, mínimo”. Lo último que leyó fue la obra completa del Premio Nobel de Literatura japonés (2017) Kazuo Ishiguro. Le gustó particularmente Klara y el Sol (Anagrama, 2021), porque la narradora es -como su Lady Byron- una inteligencia artificial. “Y narrar como una inteligencia artificial es muy difícil… Pucha, me llega a dar vergüenza estar hablando de Ishiguro y yo escribiendo mi novelita jajajaja”, comenta.

La fascinación de Eric Goles por la literatura se nota en su “novelita”. Cada uno de los capítulos (Al asesino le gustan las fiestas; El test de Byron; El club de los suicidas; El jardín de las inconsistencias; Para toda la muerte y Plan de evasión o la permutación de las máscaras) parte con una cita. Ahí están Miguel de Cervantes, Jacques Lacan, Rubén Blades, Edgar Allan Poe, James Joyce y muchos otros nombres de áreas diversas -política, literatura, psiquiatría- que han encantado a Eric Goles.

Y es que el matemático chileno, como otros antes que él, sabe de la importancia de mezclar mundos. Su madre es una actriz de teatro y su padre es un artista. A ambos los destaca en cada uno de sus libros porque reconoce que sin ellos no habría tenido tanto interés por leer, o por hacer divulgación científica. O por escribir novelas con elementos detectivescos como lo hicieron, en su momento, Arthur Conan Doyle y su Sherlock Holmes; Malba Tahan y su Hombre que Calculaba o Robert Louis Stevenson en La isla del Tesoro.

Yo quiero que me lean porque al leer a Lady Byron, van a conocer justamente aquello que yo creo que son mis entusiasmos de vida: la matemática y la literatura. El entusiasmo por lo que leo y por lo que hago está detrás de Lady Byron.

“Nadie es algo solamente. Tú, yo, todos somos un montón de cosas. Depende de tu estado de ánimo, del contexto en que te encuentras en que aflora más una o menos, etc. Para mí el lenguaje matemático es un modo de expresarme, pero, en diferentes realidades, el lenguaje literario es otro que se complementa”, comenta Eric Goles.

Por eso, entendiendo que los seres humanos somos muy complejos, al matemático le incomoda cuando nota un afán de separar las distintas áreas del conocimiento en lugar de integrarlas.

­-Como cuando se dice que un periodista no puede saber de matemáticas, o se ve como algo imposible que un matemático escriba literatura…

Claro, es un problema que rebalsa. La matemática es el cuco en Chile, el miedo. Dicen que “es muy duro, muy difícil, muy aburrido, es una lata”. Tú puedes escuchar una cantidad de adjetivos nefastos con respecto a la matemática. Pero yo creo que la matemática es un lenguaje más, tal como la música, tal como el español, el portugués, etc. La dificultad es que toma mucho tiempo en aprender y manejar ese lenguaje. Tal como la música, si tú quieres aprender el lenguaje musical te va a tomar ene años, sin embargo, nadie a priori te va a decir: ‘oye la música es una lata’. Todos disfrutamos de la música y debiéramos hacer lo mismo con la matemática, porque si bien es cierto, no somos ejecutantes de la matemática como tocar el piano, lo que fuere, sí somos deudores de todo lo que nos ha traído. Esta misma comunicación que en este minuto yo tengo contigo es gracias a fenómenos físicos y la física -ya lo dijo Galileo con mucha razón-, se escribe en el lenguaje de la matemática.

En opinión de Eric Goles, aprender cualquier lenguaje toma mucho tiempo y requiere tener mucha paciencia. Él mismo dice que, pese a los 12 años de colegio, los cinco de Ingeniería, y los dos doctorados que tiene, todavía solo conoce “muy poco de este lenguaje maravilloso que es la matemática”.

Cómo atraer a más personas

Para Eric Goles, en la vida es fundamental entretenerse: “La entretención es la base de todo. A mí no me convence, ni en matemáticas ni en nada, hacer algo que sea aburrido. Es crucial que tú hagas lo que te motive, te entretenga, que no sea una lata”.

Por eso considera que es fundamental hacer con que las matemáticas no sean aburridas. Pero, para poder enseñarlas en los colegios, plantea Eric Goles, “lo primero es darle dignidad a los maestros y maestras”.

“En estos últimos 10 o 15 o 20 años los profesores han perdido dignidad, respeto social y eso ya atenta no sólo contra la matemática, sino que contra tu oficio, el mío, contra todos los oficios. Si los maestros no tienen la dignidad suficiente social, que pasa por mil cosas, desde salarios hasta reconocimiento social estamos jodidos como sociedad y muy en particular en matemática”, sostiene.

“Nadie es algo solamente. Tú, yo, todos somos un montón de cosas. Depende de tu estado de ánimo, del contexto en que te encuentras en que aflora más una o menos, etc. Para mí el lenguaje matemático es un modo de expresarme, pero, en diferentes realidades, el lenguaje literario es otro que se complementa”, comenta Eric Goles.

Además de contar con un mejor sueldo, el matemático plantea que la formación de los propios profesores debe ser mejor. “La mayoría de los profesores han tenido una formación muy esquemática, rudimentaria, por lo tanto, es imposible que comuniquen algo que no entienden a cabalidad. Si yo quiero comunicar la matemática, comunico lo que me nace de adentro, lo que va conmigo. Sin embargo, a la mayoría de los profesores no los han formado bien, están un poco obsoletos en muchas cosas, la sociedad no los dignifica… Por lo tanto, solo se quedan en lo formal, no pueden volar, no pueden crear”, comenta Eric Goles.

Aunque advierte que no tiene todas las respuestas, el matemático considera que para atraer a más personas a sus pasiones “lo esencial es que los maestros en general transmitan desde su conocimiento entusiasmo por lo que hacen”.

Y esa es una búsqueda que Eric Goles cree fundamental. Porque la matemática, dice sin dudarlo, es su vida: “Aquí estoy parafraseando una frase de Nicanor Parra: yo no hago lo que hago, entiéndase matemática o literatura, para comer, lo hago para vivir”.

“Si yo no fuese capaz el día de mañana de crear, no podría vivir. Porque yo en matemáticas vivo otras experiencias”, dice el Premio Nacional.

-Y también en la literatura… Hay una frase que dice que quien lee vive muchas vidas, no solo la propia.

Sí, por supuesto. Quiero seguir haciéndolo y…

Aquí, Eric Goles interrumpe la frase. Luego se escuchan tres golpes contundentes sobre la madera. “Voy a tocar madera, porque los matemáticos también somos supersticiosos y no quiero no poder vivir de lo que hago jajaja”, comenta.

Y concluye: “Quiero leer tantas vidas y experiencias ajenas como sea posible. Quiero crear a través de las matemáticas… Aún no me ha ocurrido lo de Don Quijote, que se volvió loco. Pero trato de inventar mis propias locuras como esta, que es Lady Byron”.

Lady Byron
 Editorial Planeta
Novela contemporánea
Número de páginas: 268

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