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18 de Octubre de 2022

Jaime Bellolio, ex vocero de gobierno, a tres años del 18-O: «Quienes aplaudían y minimizaban acciones violentas, hoy están disculpándose o borrando sus tuits»

Agencia UNO

Aunque en 2019 era partidario de una Nueva Constitución, hoy Bellolio dice que el "octubrismo ilustrado" fue derrotado tras el plebiscito del 4 de septiembre. Sin embargo, valora la voluntad de acuerdo en diversos partidos por el proceso constituyente y que la etapa abierta por el Estallido Social "continúa escribiendo su historia".

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Para el ex diputado y vocero de gobierno de la administración de Sebastián Piñera, Jaime Bellolio, el Estallido Social dejó “algunas ideas y acciones que envejecieron mal, y otras que siguen igual de vigentes”.

Tras salir del gobierno y establecerse como director del Observatorio Territorial de la Universidad Andrés Bello, el ex ministro mantiene un rol secundario la política nacional. Sin embargo, al analizar la contingencia nacional cuando han pasado tres años desde el 18-0 –que vivió como diputado– mantiene la misma convicción que lo movía a ser uno de los agentes dialogantes por el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución.

El 14 de noviembre de 2019 –horas antes que se firmara el pacto–, Bellolio publicó en su Twitter: “La violencia es nuestro principal enemigo hoy y la señal de la política tiene que ser contundente: o estamos todos quienes queremos más democracia o no sirve de nada. Si hacer un plebiscito es lo que nos separa de salvar a nuestro país, tenemos que estar dispuestos a hacerlo”.

Hizo campaña por el Sí para el plebiscito de entrada, después fue Ministro de la Secretaría General de Gobierno hasta el final del gobierno de Piñera, y tras el término de la Convención Constitucional fue vocero del Rechazo en programas de debate por TV. El Frente Amplio, hoy en el gobierno, sigue siendo “su principal adversario político”, según dijo en junio a The Clinic. También, la violencia.

Hoy, el militante de la UDI analiza el tiempo que ha pasado desde el Estallido Social, y como se enfrenta el país ante la urgencias sociales que urgen a los chilenos.

“Esa violencia es la antítesis de la democracia”

Con su teoría de un “mal envejecimiento” de algunos conceptos y otros que siguen vigentes, Bellolio dice que “por ejemplo, la romantización de la violencia, la destrucción, la quema y el saqueo como acciones válidas y camino ideal para acciones políticas, quedó derrotada”.

“No es que haya dejado de existir, sino que su justificación social e intelectual simplemente cayó al vacío. Y quienes aplaudían las acciones violentas, las fomentaban, o quienes callaban y las minimizaban, hoy están disculpándose o borrando sus tuits. Se entendió que esa violencia -como método legítimo de expresión política- es la antítesis de la democracia”, explica.

Razón que Bellolio relaciona con la priorización de la seguridad como “primera prioridad”.

“Está el temor y de ser víctima de delitos en el hogar, en el trayecto al trabajo o al establecimiento educacional, pero también es inseguridad el no poder planificar familiarmente sobre el corto plazo. En otras palabras, la demanda por seguridad es en verdad en plural: seguridades. Allí se encuentra la violencia delictual, la incertidumbre sobre la demora en los trayectos, de la posibilidad de abrir un negocio céntrico en tranquilidad, de proyectar qué sucederá en pocos meses más”, señala el exministro.

Demandas ciudadanas y “octubrismo ilustrado”

Sobre las demandas que hacía el pueblo chileno hace tres años en la calles, tales como mejores pensiones, aumento de sueldos, y mejoras en el acceso a la salud y educación, Bellolio dice que “eran claras”. Y que “hoy se mantienen, pero en otro contexto”.

“Ya no es solo aumentar las pensiones –donde la Pensión Garantizada Universal ayuda mucho a demanda social– sino que además se quiere que el ahorro vaya a una cuenta individual. El acceso a la salud debe ser compatible con la elección en consultas privadas y con menor espera de la común, y similar cosa ocurre con educación”, sostiene.

Eso sí, para él hoy en día también ha sido derrotado el “octubrismo ilustrado”. Se refiere nuevamente a personajes que, a su juicio, le dieron validez a la violencia como método político.

“Es decir, de quienes justificaron intelectualmente la violencia, sobreinterpretaron los resultados del plebiscito de entrada y de la elección de constituyentes, redactaron normas constitucionales basadas en identidades y causas radicalizadas, se presentaron a sí mismos como redentores y únicos poseedores de esa escala de valores prístina”, identifica Bellolio.

Hechos que, según él, fueron “la continuación de la desconexión de autoridades y política con la ciudadanía. Y la peor cara de lo mismo, es la cantidad de insultos y denigraciones que se expusieron en las horas posteriores a los resultados del plebiscito del 4 de septiembre, hacia aquellos que siendo vulnerables, pertenecientes a pueblos originarios, en zonas de escasez hídrica u otras, votaban Rechazo”.

“La tesis de las fake, de la cancelación de lo distinto, de la única interpretación sobre el todo, fue derrotada por una inmensa cantidad de razones diversas, de gamas de colores grises, azules y amarillos”, dice.

Diálogos constituyentes

Consultado sobre cómo avanzar hacia el futuro en la satisfacción de las necesidades de la población, Bellollio evalúa cómo se han dado las conversaciones en el poder legislativo.

“Desde la perspectiva del diálogo, hay avances pero también mayor polarización, excesos y acciones repudiables. En ocasiones el congreso cae en las mismas imágenes que dañaron el proceso constituyente, ahora sin disfraces, pero ratificando la misma decepción que sufrieron millones de personas hace pocos meses”, explica.

Sin embargo destaca la “voluntad de acuerdo” que han tenido los partidos de Chile Vamos, Socialismo Democrático, “una parte” de Apruebo Dignidad y otros partidos de centroizquierda. Considera que “la complejidad puede estar en cómo responder a las urgencias de la ciudadanía –seguridades, alza de precios, estabilidad laboral, esperas en salud– y en simultáneo lograr ese acuerdo de un proceso que ahora si pueda otorgarnos un nuevo pacto social”.

Pero cree que aún falta mucho por hacer.

“Queda mucho camino aún para la recuperación de las confianzas institucionales, de la idea de mérito, de la educación como un desarrollo pleno y camino de ascenso social, de la convivencia en paz. El 18 de octubre aún tiene mucho por entender y explicar, y en esta suerte de “presentismo” en la que estamos viviendo, con un futuro muy corto y un pasado por interpretar, las incertidumbres continuarán guiando nuestra vida cotidiana. Allí es necesario escuchar más, dialogar, validad la diferencia, construir acuerdos y buscar la máxima coherencia interna. Este proceso continúa escribiendo su historia”, concluye.

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