La imagen muestra a Gaspar Domínguez sonriendo a la cámara

Agencia Uno

Gaspar Domínguez, vicepresidente de la CC: “Tengo bastante confianza en que vamos a lograr llegar a los amplios acuerdos que Chile necesita”

Siete días después de haber asumido su cargo en la directiva de la Convención, Gaspar Domínguez accedió a conversar con The Clinic sobre los retos y las fortalezas de la Constituyente y qué espera para los próximos meses. El mayor desafío, dice, es "mantener o propiciar un clima de diálogo que favorezca la deliberación dentro de la Convención", seguido de una mayor difusión hacia la ciudadanía de qué pasa en el órgano.

A una semana de haber sido elegido vicepresidente de la Convención en reemplazo de Jaime Bassa, el médico rural Gaspar Domínguez se siente optimista frente al futuro de la constituyente.

Las razones son muchas. Cree, a más de seis meses trabajando en conjunto, que los convencionales ya han logrado forjar mejores relaciones humanas, que quedó atrás la tormentosa elección de la directiva; está entusiasmado por la formación de una unidad de comunicaciones que se encargará de transmitir lo que ocurre al interior de la Convención a la ciudadanía y porque recientemente han logrado “grandes consensos en temas importantes de funcionamiento” de la institución.

Menciona, por ejemplo, que el grupo de abogados de la Convención estaba tomando varios días en revisar la Iniciativa Popular de Norma (la sugerencia de un texto formal que, mediante el apoyo de 15.000 firmas, puede ser discutida y votada de manera directa por la CC). Y ante esa situación, distintos sectores políticos, incluido Jaime Bassa con equipos de la Universidad Católica de Valparaíso; Amaya Alvez (Revolución Democrática) con expertos de la Universidad de de Concepción; Felipe Mena y Constanza Hube (UDI) con la ayuda de la UC, y otros equipos de la Universidad de Chile, de Los Lagos y de Talca han ofrecido su apoyo para agilizar el proceso.

“Este apoyo transversal de distintos sectores, de distintas universidades del Estado, pudo permitir que hoy el tiempo de revisión de las propuestas de norma haya reducido significativamente para así favorecer el proceso. Estas señales de gente de distintos sectores que promueve el funcionamiento de la Convención me hacen pensar que vamos a poder llegar a consensos transversales para lograr una propuesta de texto constitucional amplia”, comenta.

En medio de su semana territorial, desde Los Lagos, el vicepresidente de la Convención accedió a conversar con The Clinic sobre sus siete primeros días en el cargo, los desafíos y las fortalezas de la Constituyente. “Suele ser más difícil ponerse de acuerdo en torno a nombres o a caras o a liderazgos que a ideas”, sostiene.

María Elisa Quinteros, Presidenta de la Convención, junto a Gaspar Domínguez. Crédito: Agencia Uno.

-¿Cómo ha sido esta primera semana en la directiva de la Convención?

-La verdad ha sido una semana muy desafiante, porque la cantidad de requerimientos, de solicitudes de entrevistas, de solicitudes de personas a conversar conmigo, de correos electrónicos, etc., ha aumentado muchísimo. Ha sido un desafío no sólo para mí, sino que también para mi equipo y mi familia porque nos hemos visto todos expuestos a mucho mayor demanda que la que teníamos antes y además manteniendo el trabajo propiamente tal de convencional, donde teníamos que estar atentos a las propuestas de normas que se estaban escribiendo y a las problemáticas generales que se estaban discutiendo.

-¿Cómo están los ánimos al interior de la Convención tras las elecciones de la semana anterior?

-Mmm… En general, el sentido de ánimo es muy optimista. He sentido, de alguna forma, que en esta segunda etapa donde empezamos a escribir las propuestas de normas dentro de las comisiones y vamos a empezar las primeras deliberaciones vino bien este cambio de directiva en cuanto a marca límites entre la primera etapa que fue la instalación y la segunda que es la deliberación y votación. Así que, en general, siento que los ánimos están muy buenos, con mucha esperanza y además con muchos consensos dentro del pleno.

-Sin dudas, hubo muchos cuestionamientos al proceso de elección de nueva directiva la semana pasada, por su retraso y falta de consenso, entre otros. Hoy, ¿esto sigue siendo un tema?

-La verdad siento que la elección ya es materia del pasado y ahora estamos todas y todos muy atentos a la discusión pro normativa propiamente tal dado que tenemos poco tiempo, un cronograma apretado, y debemos sacar los informes y las propuestas de normas dentro de los plazos establecidos. En consecuencia, no tenemos tiempo para comentar la elección, sino más bien para estar atentos a la discusión normativa, a la fecha de cada comisión y, sobre todo, conversar con distintos sectores políticos para lograr los amplios consensos.

He sentido, de alguna forma, que en esta segunda etapa donde empezamos a escribir las propuestas de normas dentro de las comisiones y vamos a empezar las primeras deliberaciones vino bien este cambio de directiva

-Tras su derrota la semana pasada, Cristina Dorador dijo a The Clinic que la vorágine de las elecciones ya pasarían y era hora de avanzar hacia acuerdos amplios que permitieran la aprobación del texto constitucional. ¿Coincide con esto?

-Sí, completamente, Estamos en horas de avanzar hacia los acuerdos amplios que permitan la aprobación del texto constitucional, así que, como te decía recién, las conversaciones y los análisis respecto de la votación, yo creo que ya pasaron y ahora estamos en la fase más buena de trabajo ejecutivo que es para sacar la norma adelante.

-¿Le preocupa llegar a acuerdos amplios tras las elecciones de la semana pasada? ¿O cree que esa fue una excepción al interior de la Convención?

-En general, suele ser más difícil ponerse de acuerdo en torno a nombres caras o liderazgos que a ideas. En ese sentido, no me preocupa llegar a los acuerdos, por el contrario, tengo bastante confianza en que, como los diagnósticos son transversales y el tiempo que tenemos es escaso, vamos a lograr llegar a los amplios acuerdos que Chile necesita para poder escribir las normas constitucionales que los pueblos de Chile esperan.

La elección ya es materia del pasado y ahora estamos todas y todos muy atentos a la discusión pro normativa propiamente tal

-¿Cuáles ha identificado como mayores desafíos de la Convención?

-Bueno, el mayor desafío que tenemos es mantener o propiciar un clima de diálogo que favorezca la deliberación dentro de la Convención. Creo que ese es el principal desafío. Y, a la vez, poder comunicar hacia afuera, hacia la ciudadanía, qué es lo que está pasando dentro de la Convención.

-¿Y las principales fortalezas?

-Ya contamos con una institucionalidad instalada con las secretarías técnicas, la secretaría de participación, la secretaría de participación popular, la unidad de transparencia… Los equipos están más consolidados, las relaciones humanas dentro de la Convención ya son más estrechas en cuanto a que ya nos conocemos, y ya hemos tenido decenas de audiencias públicas, muchas instancias de deliberación, de discutir, así que creo que la fortaleza que tenemos es una institucionalidad instalada que nos va a permitir avanzar en la tarea pendiente. Otra fortaleza es que ya gozamos de una unidad de comunicaciones, que ahora en enero, empezará una nueva estrategia muy distinta a la que teníamos antes. Será probablemente revolucionaria de alguna forma, y en ese sentido vamos a poder avanzar a transmitir mejor lo que estamos haciendo hacia afuera.

“Músculo” de participación

-Algo que se ha destacado mucho, y en lo que usted y Quinteros han hecho énfasis, es en la importancia de que la ciudadanía participe de este proceso. ¿Cómo se puede explicar que tan pocos proyectos hayan superado el umbral de firmas para ser discutidos al interior de la Convención? ¿Qué reflexiones saca al respecto de esto?

-Bueno, yo creo que tiene que ver con que las personas en Chile no estamos acostumbradas a participar. Los espacios de participación -dada la estructura política que tenemos-, están muy oxidados, tenemos el músculo de la participación muy poco desarrollado y en ese sentido es natural que nos cueste participar, que no tengamos la costumbre. Ahora, mirando el caso de la junta de patrocinios o de firmas para inscribir las candidaturas independientes, podemos ver que lo que pasó en ese momento fue efectivamente que la mayor cantidad de patrocinios llegaron los últimos cinco días incluso. Lo más probable es que tengamos la última semana un gran aumento de patrocinio en las iniciativas populares de norma y yo diría que si consideramos que todavía estamos a casi tres semanas de que cierre el plazo, el que tengamos ocho iniciativas que ya juntaron los patrocinios, de verdad me parece bastante razonable. Me parece exitoso y preveo que van a ser muchísimos más antes de que cierre el plazo el 1 de febrero.

Tengo la convicción de que vamos a lograr llegar a los amplios acuerdos que Chile necesita

-¿Usted ve a la ciudadanía involucrada en este proceso constituyente?  ¿Y a los convencionales?

-Las y los convencionales estamos muy involucrados en este proceso constituyente y eso se ve en que la mayoría estamos gran parte del día y de la noche participando de esto. Los fines de semana, en reuniones y trabajamos de lunes a lunes, mañana, tarde y noche, así que el compromiso evidentemente está. Y desde la ciudadanía, creo que hemos logrado interesar a quienes habitualmente están interesados en política, que de alguna manera es un grupo de nicho. Tenemos que lograr salir a mostrarles lo que estamos haciendo a las otras personas, a quienes no están participando en la discusión política.

-Hace un par de meses, en una entrevista a The Clinic, Fernando Atria ahondó en la importancia de lo que denominó “la derecha dialogante” en la Convención. ¿Qué rol diría que juega esa derecha? No podemos negar que con un plebiscito de salida en que el voto va a ser obligatorio, van a necesitar contar con el apoyo de todos los sectores, incluyendo la derecha…

-Sí, efectivamente hay un sector de la derecha que es la derecha que veíamos por el apruebo, que es la derecha que apoyó el proceso, que siempre ha tenido la convicción de que es mejor para Chile cambiar la Constitución. Y que además hemos visto que es una derecha con la que de alguna manera es más fácil lograr consenso. En ese sentido, creo que es clave el rol de ellos, pero también de la otra derecha, de la derecha que quizás votó rechazo en principio, pero que hoy igual participa, igual discute. De alguna manera, siento y tengo la convicción de que está interesada en participar, en incidir en la discusión. Lo que tenemos que hacer, en esta segunda etapa, es mantener un clima que propicie el diálogo y promueva un clima que habilite y posibilite la deliberación de buena fe entre distintos sectores políticos para lograr algo transversal.

El mayor desafío que tenemos es mantener o propiciar un clima de diálogo que favorezca la deliberación dentro de la Convención.

-No podemos negar que la Convención debe dialogar con los otros poderes del Estado. En ese sentido, es positivo que Boric esté de acuerdo con el proceso, pero el Congreso está completamente dividido. ¿Ven con preocupación esa situación? Pienso, por ejemplo, en la posibilidad de extender los plazos si es que no llegan a redactar su propuesta en el período esperado.

-El proceso constituyente es independiente del poder constituido. Por cierto que es importante tener una relación de dialogo con el Ejecutivo, con el Presidente saliente y con el Presidente entrante, pero éste es un proceso independiente. Más allá de cuál sea el Presidente, de cuál sea el parlamento, este proceso va a seguir andando, va a llegar a término y vamos a terminar en lo que el cronograma establece la propuesta de texto constitucional que tiene como fecha límite el 4 de julio del 2022.

“Todo el trabajo que estamos haciendo, todas las personas dentro de la Convención están orientadas en terminar en esa fecha. Sobre la pregunta de una eventual extensión que usted plantea, la verdad nada está escrito sobre piedra, todo puede discutirse, pero estamos trabajando intensamente para terminar en el plazo inicialmente establecido, que es el plazo del 4 de julio del 2022. Y, aparte, o finalmente, muy importante recordar, que la decisión sobre la eventual modificación de la fecha de término no le compete de ninguna manera a la Convención, sino más bien, al Parlamento y hay que respetar la independencia de los poderes. Entonces yo te diría: vamos a alcanzar a redactar la propuesta. Bueno, hay condiciones imponderables como la pandemia u otras que eventualmente podrían dejarnos con la sensación de que sería favorable rediscutir algunas cosas o darle alguna vuelta a algunos temas, pero nosotros estamos trabajando para lograr en esas fechas y en esos plazos terminar la propuesta”.

Los espacios de participación en Chile -dada la estructura política que tenemos-, están muy oxidados, tenemos el músculo de la participación muy poco desarrollado y en ese sentido es natural que nos cueste participar, que no tengamos la costumbre.

-¿Cómo pretenden lidiar con los grupos que llaman a rechazar su propuesta sin siquiera haberla leído?

-La verdad es que yo considero que es deshonesto llamar a rechazar una propuesta de texto que aún no está escrita. Estos grupos que llaman a rechazar son minoritarios. Creo que por esa falta de honestidad o flexibilidad, son grupos en los cuales probablemente no haya que invertir todos los esfuerzos. Más bien estos deben estar orientados en las personas que eventualmente no votan o en las personas que razonablemente requieren más información para tomar su decisión.

-¿Ve con esperanza el proceso y los próximos meses de trabajo?

-Con mucha, mucha esperanza, pero a la vez con mucha responsabilidad, puesto que para sacar este proceso adelante todos tenemos que empujarlo y no va a pasar espontáneamente, va a pasar como consecuencia del trabajo responsable e intenso de distintos sectores para que podamos lograr los acuerdos transversales.

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