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11 de marzo de 2022

Enfermero Juan Carlos Lagos y los dos años con el Covid en Chile: «Está todo aún en rodaje»

La imagen muestra a un enfermero con mascarilla frente a un collage con la palabra "invisibles"

En junio de 2020, él daba la lucha contra el Covid en el Hospital El Carmen. Eran tiempos en que no dormía. Su historia fue incluida en la serie "Invisibles, pero fundamentales". Hoy, 21 meses después, fuimos a ver qué pasó con él, sus miedos, sus esperanzas. "Todo es una incógnita absoluta”, reconoce frente a este virus que muta y sorprende sin pausa.

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Levábamos cuatro meses de pandemia del Covid encima. Ese junio de 2020 entrevistamos por primera vez a Juan Carlos Lagos, quien entonces era técnico en enfermería de nivel superior -tens- del Hospital El Carmen de Maipú. Estaba trabajando en el pabellón de urgencia de ese recinto de salud. Decía que no podía dormir de la tensión y el dolor que le provocaba ser testigo directo del oscuro panorama de esos días frente al coronavirus. En esos momentos, su misión era crucial: estaba encargado de intubar a los pacientes que ya no conseguían respirar por sí mismos.

Su historia fue incluida ese mes en la serie «Invisibles, pero fundamentales» que publicó The Clinic. Allí contaba que el miedo era su acompañante más asiduo en ese tiempo. Llegó a invertir 120 mil pesos de su bolsillo para comprarse una máscara “full face” que impidiese, de manera efectiva, que alguna partícula vírica entrara en por sus vías respiratorias y él pudiese convertirse en potencial vector de contagio de su propia familia. Poco sabíamos del Covid-19 en esa época.

Ese junio de 2022, cuando los decesos por Covid-19 bordeaban los 1.200, Juan Carlos miraba así el futuro: “Yo creo que la cantidad de fallecidos será bastante y la gente no le está tomando el peso hasta que te toca… Necesitamos más consciencia y menos aplausos”. Hoy, con más de 50 mil fallecidos por esta enfermedad, pareciera que tristemente el tiempo le dio la razón a sus palabras.

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“Mi vida siguió con esa presión igual. Pero mi máxima preocupación era más bien que a mis hijos no les pasara nada. Que mi familia no se enfermara. Más que contagiarme yo, era contagiar a los que amo”, recuerda hoy Juan Carlos (46) acerca de su trabajo en El Carmen cuando el hospital debió transformarse prácticamente solo para los pacientes infectados.

En mayo del 2021 abandonó el hospital. Se había finalmente titulado como enfermero –tras un año de receso porque la práctica estuvo congelada por la pandemia del Covid-19- y decidió comenzar su nueva carrera en el hospital Félix Bulnes, para luego continuar trabajando en una clínica privada donde se encuentra actualmente.

“Mi vida siguió con esa presión igual. Pero mi máxima preocupación era más bien que a mis hijos no les pasara nada. Que mi familia no se enfermara. Más que contagiarme yo, era contagiar a los que amo”, recuerda hoy Juan Carlos (46)

Cuenta que en estos dos años ha crecido el deseo de estudiar más: “Así puedo servir a las personas de mejor forma y ayudarlos porque ésa es la misión del personal de salud. Mi vocación es ésa: ayudar, servir, gestionar que no pasen cosas, prepararnos y aprender de los errores que es lo fundamental en nuestra profesión”.

No tiene muchas distracciones. No ha tenido vacaciones, descanso ni nada parecido todavía. Sus días han sido de estudio y trabajo: “Ya llegará el tiempo para descansar, no es el momento todavía. Reconozco que estoy cansado. Más que físico, mentalmente”, revela. Debe tener que ver en ese cansancio el que uno de sus grandes miedos se cumplió cuando sus hijos, que viven en la casa de su madre, se infectaron.

“Se contagiaron en la casa. A Dios gracias no les pasó nada, aparte de tres días de dolor de cabeza, no mucho más. Yo estaba preocupadísimo, monitoreándolos siempre, pero no les pasó nada por suerte”, dice Juan Carlos.

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Hace 21 meses, para la primera entrevista, Juan Carlos era muy crítico con el la estrategia para frenar la propagación del Covid que había adoptado el Minsal. Ese lema implantado desde el Ejecutivo de que “estamos preparados desde enero”, a él no le hacía gracia.

“Yo sigo siendo crítico con ello. Tú veías todo lo que estaba pasando en el extranjero y eso después rebotaba acá. ¿Cómo no aprender de eso? En Europa estaban en la cuarta o quinta ola y acá decían que abrirían las fronteras, liberarían a la gente, terminarían las cuarentenas… creo que no aprendimos la lección. Las vacunas ayudaron muchísimo, pero no el Gobierno”, enfatiza.

Reconoce que el sistema de vacunación y la alta adhesión a inocularse por parte de la población ha ayudado muchísimo a bajar los índices de mortalidad, en comparación al tiempo de la primera ola. Se refiere a que actualmente son pocos pacientes que terminan en la UCI intubados, pero que muchos de ellos mueren en soledad.

«En Europa estaban en la cuarta o quinta ola y acá decían que abrirían las fronteras, liberarían a la gente, terminarían las cuarentenas… creo que no aprendimos la lección. Las vacunas ayudaron muchísimo, pero no el Gobierno”, enfatiza.

“Es muy duro ver como los pacientes fallecen solos, en compañía de nadie, pero los protocolos están hechos para cumplirlos y hay que respetarlos”, confiesa. Sus compañeros, en este último tiempo, se han ido enfermando. La mayoría de ellos ha resistido bastante bien los embates del virus. Solamente una colega -sana y joven- le contó que estaba tan mal que perdió el conocimiento. “Debe ser que el sistema inmune se va adecuando a las patologías. A ella le dio apnea, no podía respirar; y otros colegas cuentan que fue sólo como un resfrío y que estaban bien, que no sentían nada”, dice Juan Carlos.

La rareza de cómo el Covid-19 ataca tan violentamente a unos y no a otros, le causa extrañeza. “No ha habido un tratamiento exacto de cómo tratar la enfermedad. Está todo aún en rodaje. Hay una incertidumbre de qué pasará con nuevas mutaciones, si serán más agresivas y si las vacunas seguirán ayudando en frenar las tasas de mortalidad. Todo es una incógnita absoluta”.

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La duda también emerge cuando le preguntamos si se contagió alguna vez, estando tan cerca de casos Covid. “Nunca salí positivo en algún test, pero en la interna uno asume que estar tan cerca de los pacientes en algún momento me tocó. Mucha gente de la salud fue asintomática y sin molestias. Tuve algunos dolores de cabeza, malestares tipo gripe, en que se asume que pudo ser Covid, pero que no te dio tan fuerte no más”.

A pesar de que la variante Omicrón fue mucho menos compleja que las anteriores -en síntomas, en mortalidad-, siente que uno de los máximos problemas que tiene el sistema de salud son las personas que no creen en las vacunas o los que no han completado los esquemas de vacunación, porque es a ellos son los que más fuerte les da la patología.

Nunca salí positivo en algún test, pero en la interna uno asume que estar tan cerca de los pacientes en algún momento me tocó. Mucha gente de la salud fue asintomática y sin molestias. Tuve algunos dolores de cabeza, malestares tipo gripe, en que se asume que pudo ser Covid, pero que no te dio tan fuerte no más”.

“Los últimos pacientes que hemos tenido que intubar han sido porque no tienen las vacunas y son de distintas edades: jóvenes, adultos, adultos-mayores. Y los que se recuperan alguna secuela les deja. Con algo quedan siempre. Es una enfermedad de largo aliento”, se lamenta Juan Carlos . Mientras , él sigue estudiando e informándose, como siempre: “Sigo estudiando, leyendo informativos respecto al Covid que vienen desde afuera de Chile. Me informo en cuánto a las patologías y saber cómo poder ayudar más a las personas, porque lo que pasa afuera repercute acá”.

También puedes leer: El amor en los tiempos del Covid según la psicoanalista Constanza Michelson


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