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8 de mayo de 2022

Faride Zerán, presidenta del Consejo Nacional de Televisión: «Aspiro a que TVN sea un canal público en serio»

La presidenta del CNTV, Faride Zerán, aspira a que TVN sea "un canal público en serio".

En su primera entrevista tras asumir la conducción del CNTV, la también Premio Nacional de Periodismo entrega sus primeras definiciones sobre los medios de comunicación en Chile. Partiendo por la estación pública, de la que Zerán espera un financiamiento que evite que el canal tenga que competir con el resto de la industria. Asimismo, se declara "satisfecha" con la creación de un sistema nacional de medios públicos en la Convención, lo cual no quiere decir -asegura- que serán "afines al gobierno" de turno. Asimismo, insiste en que se debe "democratizar" la distribución del avisaje estatal en los medios escritos, confiando ello a la "voluntad de cambio" del gobierno de Gabriel Boric, al cual apoya. 

Por

Dice el mantra ontológico que los periodistas no somos noticia, hasta que la profesión se ve envuelta en coyunturas que hablan de sus desafíos, limitaciones y peligros. Por ejemplo, el ataque a balazos a periodistas que cubrían las manifestaciones del Día del Trabajador -01 de Mayo-, donde la comunicadora Francisca Sandoval, resultó herida de gravedad, internándose hasta el día de hoy en la Posta Central.

En paralelo, además, la Convención aprobó la norma que habilita la creación de un sistema de medios públicos, rechazando de paso otro artículo que creaba un Consejo Nacional de Comunicaciones. Esto, mientras la mesa del órgano constituyente intentaba presentar su nueva estrategia comunicacional, con vocerías de la presidenta, María Elisa Quinteros, y el vicepresidente Gaspar Domínguez. Una ofensiva que llega a días de que la Convención termine de redactar el borrador de nueva Constitución, mientras los sondeos de opinión registran un alza sostenida de los índice del Rechazo ante el Plebiscito de Salida.

Todos ámbitos de reflexión de la presidenta del Consejo Nacional de Televisión, la periodista Faride Zerán, quien fue nombrada en el cargo recién asumido el gobierno, destacando la trayectoria profesional de la también Premio Nacional de Periodismo (2007). Fue en La Moneda, cuando el Ejecutivo oficializó la designación a través de la ministra vocera, Camila Vallejo, que la ex vicerrectora de la U. de Chile dejó traslucir los principios que inspirarán su gestión al mando del organismo. Por ejemplo, esta afirmación: “Hacen falta más medios públicos, mayor pluralidad y diversidad de medios”, sentenció.

Ideas que la profesional, tanto las relacionadas al CNTV como las del estado del arte de las comunicaciones en Chile, profundiza con The Clinic en su primera entrevista tras asumir la conducción del consejo a mediados de Abril.

“Siempre me pareció que este era un espacio interesante, sobre todo en momentos como este, donde existe una ciudadanía empoderada que ve a los medios de comunicación con ojos bastante críticos y que demanda a la televisión claridad, programas culturales, pluralismo y diversidad”, dice ante un antecedente que repetirá a lo largo de esta entrevista: un 72% de los televidentes declara insatisfacción ante los contenidos transmitidos en TV abierta, según la décima Encuesta Nacional de Televisión (CNTV-UC), publicada en Septiembre del año pasado.

¿Qué objetivos tiene para el CNTV?

-Fortalecer esta visión de CNTV como elemento regulador de la televisión de nuestro país y que debe velar justamente por la diversidad, el pluralismo y la libertad de expresión. Un funcionamiento asumido no solamente como una cuestión técnica, sino con algo que tiene que ver con contenidos, calidad y sintonía con la opinión pública. 

Mi objetivo es fortalecer ese rol de CNTV con su estructura en distintos departamentos, que tienen que ver con la fiscalización, estudios y también con el fomento a través de un Fondo de Fomento Audiovisual, que tiene $4.500 millones de pesos anuales y donde los audiovisualistas concursan para mejorar la calidad de la televisión. Esto implica también fortalecer los equipos con profesionales y especialistas, lo que va más allá del cuoteo político en una institución que ha sido, en general, políticamente cuoteada por el binominalismo. 

-¿Y cómo va a terminar con eso?

-Yo soy una persona independiente, no tengo partidos políticos, detrás mío no hay operadores políticos. Por lo tanto, tengo la libertad para efectivamente pensar desde esa perspectiva con mayor autonomía.

-En “La Voz de los que Sobran”, usted dijo: “hoy día, detrás del CNTV y de las leyes que ejercen un control sobre los medios, funcionan lógicas de mercado”. ¿Cómo va a terminar con esas lógicas?

-Digo que en esa misión el CNTV debe fortalecerse con un criterio que se apegue a su mandato. Eso se puede llevar a cabo, no por un voluntarismo mío específico, sino porque hay equipos que, pese a todo esto del cuoteo, son profesionales. 

Estoy hablando de los consejeros, que por ley efectivamente son nombrados con determinadas especificidades, con equipos de profesionales que comparten conmigo esta mirada de este nuevo Chile.

En este nuevo contexto del país, el CNTV debe redoblar los esfuerzos para cumplir con esta visión, porque además hay una ciudadanía que lo está exigiendo desde hace mucho rato. Personalmente, he convocado a equipos que no sé si militan o no en algún partido, pero los conozco por sus trayectorias profesionales. Esa es la clave para instalar otra lógica al interior de los equipos de CNTV.

-¿Y esa “otra lógica” incluye al directorio también?

-El directorio lo nombra el Presidente de la República, lo propone al Senado y el Senado lo ratifica.

Llevamos recién doce días y veo gente de distintas corrientes políticas y de pensamiento que no todos obedecen a lógicas políticas, hay gente que tiene otra impronta. Se acaban de incorporar figuras como Beatrice Ávalos, Premio Nacional de Educación, o figuras como Daniela Catrileo, que es una poetisa intelectual mapuche, Bernardita del Solar, periodista del Centro de Estudios Públicos, mujer de criterio amplio e inteligente. O alguien como Francisco Cruz, abogado especializado en telecomunicaciones y que le interesa la democracia en el país.

Es muy importante que esa diversidad esté presente dentro del consejo, porque la diversidad no se acaba en el ámbito de la política. La diversidad también tiene que ver con los territorios, con nuestros pueblos originarios y con otros actores, no solamente los del escenario político tiene que incorporarse a esto. 

-¿Conforme entonces con la composición del directorio?

-Aquí hay gente que está hace mucho tiempo aquí, algunos llevan más de diez años, otros dos o tres años. Pero sí creo que hay una mirada común en torno a lo que es la misión de CNTV. Todavía no me ha tocado ver que se estén defendiendo parcelas, o que ideologías partidarias estén determinando decisiones o ciertas conversaciones. Todavía no he percibido eso

Pero creo que están cambiando los criterios y eso es positivo, porque insisto, el pluralismo se mide no solamente con el tema de la pertenencia o no en los partidos políticos, por lo demás bastante desprestigiados y que no gozan de una gran adhesión en general, algo que tampoco es algo muy positivo porque es importante que los partidos sean fortalecidos. 

Pero estas lógicas de cuoteos políticos para cargos siempre la he cuestionado. Nunca he estado de acuerdo con estas lógicas, de hecho me parece que no reflejan la real dimensión, riqueza y diversidad del país, lo que ha sido una de los problemas que viene desde la Concertación en adelante. 

-¿Entonces puede desde el CNTV contribuir a la democratización del sistema de medios?

-No, desde acá velamos para que esa diversidad, esa pluralidad y libertad de expresión esté presente en los medios. 

-¿Cómo se hace eso?

-Existe, por ejemplo, un área de fiscalización y supervisión. Las denuncias ciudadanas en torno a determinados programas han crecido de manera bastante impresionante en los últimos años. Estamos hablando ex post, porque aquí no hay censura previa, estamos hablando de programas ya emitidos. Y una vez que esas denuncias están debidamente documentadas, se entregan al consejo y el consejo, en sesiones semanales, ve efectivamente qué pasa con esos canales. Ahí hay sanciones, amonestaciones, o sencillamente se desechan, pero existe el rol fiscalizador regulador, por sobre todo regulador que está presente, sólo que la ciudadanía no siempre lo sabe. 

Una de las cosas en la que estamos trabajando es hacer una fuerte campaña para que la ciudadanía conozca cuál es el rol del CNTV, cuál es el rol en el ámbito de la fiscalización que efectivamente pueden denunciar a programas que consideran que vulneran Derechos         Humanos, derechos a la infancia, xenófobos, homofóbicos, o donde la diversidad o el pluralismo efectivamente no estén ahí presentes. 

En ese sentido, queremos agilizar y fortalecer los aparatos de comunicación, de tal suerte que no solamente los canales se enteren de la sanción cuando existe esa sanción, sino la ciudadanía sepa que sus reclamos sí fueron fundados, escuchados y tuvieron un correlato en alguna sanción, amonestación o lo que sea frente al canal. 

«No estamos hablando de una industria de salchichas»

-Usted ha puesto en duda el carácter público de TVN. ¿Puede hacer algo al respecto desde el CNTV?

-No sé qué puedo hacer desde el Consejo. Lo que sí te puedo decir es que me parece muy interesante lo que se aprobó con la Convención Constitucional, en el sentido de crear medios públicos. Sé que hay también iniciativas legales para dotar a Televisión Nacional de un estatus distinto, porque creo en la necesidad de tener medios públicos y en la necesidad de tener televisión pública de verdad. 

Mis críticas a TVN en su minuto, en su contexto, han sido justamente porque ese rol no lo cumple a cabalidad, no porque tengan malos profesionales o porque no quieran hacerlo, sino porque están obligados a financiarse y a tener números azules: ahí es donde tú ves la calidad de la televisión. 

En ese sentido, cuando he levantado críticas en torno a TVN, básicamente es porque no tiene el estatus que debería tener en un país normal. Tanto que nos gusta compararnos con la OCDE, pero en un país normal europeo existe una televisión pública financiada como corresponde, ya sea a través de los impuestos de la gente o con aportes directos del Estado; hay mecanismos para hacerlo. En ese contexto, nuestro rol es contribuir a una industria. 

La semana pasada agredieron a un grupo de periodistas que cubrían las manifestaciones por el Día del Trabajo, dejando a la comunicadora, Francisca Sandoval, internada con riesgo vital. ¿Cómo llegamos a ese nivel de violencia contra Periodistas?

-Un periodista agredido es una amenaza a la libertad de expresión. La calidad y la densidad de una democracia se mide por la diversidad, la calidad y la pluralidad de sus medios de comunicación, y por el respeto al quehacer periodístico. 

La prensa, a mi juicio, juega un rol fundamental en la buena salud de una democracia y por eso he insistido tanto, desde los distintos espacios que he ocupado, en señalar que nuestra democracia adolece de un tema que es fundamental, que es la ausencia de diversidad de medios, la ausencia de pluralismo en el conjunto de sistemas de medios del país. 

Por eso yo estoy muy satisfecha con que en la Convención plantee la creación de un sistema de medios públicos, que no significa medios al servicio del gobierno de turno. El periodismo debe ser, por excelencia, independiente y debe fiscalizar no solamente al poder político, también al poder económico; a todos los poderes.

-Uno de los debates en relación a la idea de medios públicos es cómo resguardan su independencia ante el gobierno de turno. 

-Se debe tener un estatuto efectivamente de autonomía e independencia, porque el gobierno de turno no puede intervenir. 

Te voy a poner el ejemplo. Este Consejo Nacional de Televisión que regula todo el sistema de la televisión en Chile, está compuesto por un consejo que refleja una pluralidad. Tal vez no es todo lo diverso que quisiéramos, pero tú no puedes acusar que este consejo es afín al gobierno de turno. Este es un ente autónomo y que tiene sus propias normas, dentro de un espectro de normas reguladas. 

No estoy diciendo que sea una república autónoma ni un Estado independiente, lo que pasa es que cuando hablamos de concentración de medios, que es el gran punto en este país, se nos olvida mirar hacia afuera, entonces pensamos que es normal esto que está pasando. No vemos que, efectivamente, esto es una anomalía que no se da ni en Francia, donde hay medios públicos, ni en Italia, ni en Inglaterra, por no nombrar a los vecinos: estoy hablando de los países donde a Chile le gusta medirse. 

«(En el CNTV) hay gente que está hace mucho tiempo aquí, algunos llevan más de diez años, otros dos o tres años. Pero sí creo que hay una mirada común en torno a lo que es la misión de CNTV. Todavía no me ha tocado ver que se estén defendiendo parcelas, o que ideologías partidarias estén determinando decisiones o ciertas conversaciones«

No estamos hablando de medios afines al gobierno que está en La Moneda, estamos hablando de medios que den cuenta de lo que es la realidad y diversidad del país, medios que den cuenta de la conversación del país y no solamente de una elite.

Porque cuando vino el Estallido Social y todo el mundo se horrorizó y dijeron “no lo veíamos venir”, es porque tampoco los medios habían cumplido con el rol de reflejar a ese otro país que no emergió del sombrero de un mago. Ese otro país estaba presente, sólo que los medios también lo obviaron porque las pautas eran las típica de los años noventa en la mayoría de los medios. 

-Un ejemplo del pasado reciente: el extinto diario La Nación -extinto medio escrito estatal- y su relación con La Moneda.

El caso de La Nación fue doloroso porque era un periódico con un archivo espectacular que era del Estado de Chile y no se protegió nada. Fue brutal,  perfectamente podía haber sido un diario con ese estatus de diario público, no del gobierno de turno, no manejado desde La Moneda. 

-¿La Concertación abusó de ese diario?

-La pregunta tuya es evidente: abusó la Concertación y abusó la derecha, lo que no significa que hubo intentos por hacer periodismo en algunos momentos. No podemos olvidar las investigaciones periodísticas de La Nación Domingo, por ejemplo. El equipo que se armó ahí también fue un semillero para varias generaciones de periodistas, entonces también veamos el otro lado. 

Ahora, ese no es el estándar para los medios públicos de verdad, no supeditados al gobierno de turno, porque entonces no tienes autonomía ni independencia. Y si no tienes independencia, tampoco tienes credibilidad. 

-TVN también adoleció de lo mismo en la Transición respecto a las presiones de los gobiernos de la Concertación. Usted lo vivió y lo documentó cuando integró el directorio del canal público. 

-Era un directorio binominalizado en un momento en que, efectivamente, ocurrían cosas bastante complejas que a mi juicio eran inadmisibles para un medio de comunicación. Lo que yo hice fue ejercer mi mirada de periodista independiente frente a lo que estaba ocurriendo. Me pareció que correspondía que la opinión pública se enterara que, de pronto, había miembros del directorio que se metían a las salas de prensa para revisar determinados materiales, o que censuraban temas. 

La censura es algo sumamente grave, algo horrendo en el Periodismo. Yo soy partidaria de la más amplia libertad de expresión, la censura es algo horrendo en el periodismo y en TVN se censuró. Sé que hay otros estándares hoy día en TVN, pero aspiro a que TVN sea un canal público en serio, con el estatus de canal público. 

–¿Eso es con el 100% de financiamiento público?

-Con un financiamiento que le permita efectivamente cumplir con ese rol, porque si está metido en la industria, tiene que competir. Y si tiene que competir, también tiene que jugar con otros elementos que la ciudadanía no se merece. La ciudadanía merece otra conversación, estándares de todo tipo. 

-¿Y por qué un canal público no puede competir? Haciendo los respectivos resguardos, la competencia también recoge una mirada de las audiencias. Por ejemplo, los programas culturales no suelen tener una buena sintonía…

-¡Es mentira, eso no es verdad!

-Corríjame

-Si tú pones un programa cultural a las doce de la noche, por supuesto que no vas a tener la audiencia que corresponde. Pero si pones programas culturales en horarios en que efectivamente puedas crear nuevas audiencias, porque finalmente la idea es ir formando también audiencias en distintas áreas. La gente aspira y exige programas culturales. 

Uno de los objetivos del CNTV es estimular la norma que obliga a los canales a emitir cuatro horas semanales de programación cultural. Yo creo que es poco y creo que la norma es bastante laxa.  No percibo un estímulo de poner programas que tengan que ver con la creación artística, con el arte, para ir generando audiencia. 

-¿La audiencia es un proceso que se construye?

-Te lo digo porque lo viví con el propio «El Show de los Libros» con Antonio Skármeta (extinto programa literario de TVN, 1992-2002) que reclamaba muchísimo porque el programa se exhibía a las once y cuarto de la noche, o a las doce de la noche a veces para un programa de conversación sobre libros. Eso es asumir que la cultura es un ladrillo, que la gente se duerme, que es aburrida y que, por lo tanto, tiene que ir en horarios en que no te vaya a entorpecer el resto de tu parrilla. 

A mí me parece fatal y creo que es una distorsión que no obedece al rol de los medios de comunicación porque no estamos hablando de una industria de salchichas, estamos hablando de medios de comunicación social que tienen una dimensión pública y social. Y ahí tenemos también que crear nuevas audiencias y fomentar efectivamente otros valores; la democracia, la pluralidad, de la diversidad, sobre todo en momentos que estamos viviendo una eclosión de la violencia por todos lados. 

No es que yo esté arriba de un árbol predicando, estoy justamente en el lugar donde puedo decir lo que puedo decir con toda la base: métanse al Departamento de Estudios del CNTV y vean que lo que estoy diciendo tiene un sustento absolutamente potente que lo dice la ciudadanía. No estoy sola.

Publicidad estatal en prensa escrita: «Por supuesto que hay que democratizar el avisaje»

-El fomento a la diversidad de medios, ¿implica desconcentrar lo que hay?

-Es como el debate sobre la educación pública cuando las universidades públicas piden un estatus diferente, porque es el Estado el que debe preocuparse de sus universidades públicas. Eso no significa que las otras cierren, significa que el Estado preferentemente debe preocuparse por la educación pública, por la educación de quienes no tienen la posibilidad de optar, de decidir y pagar por una educación privada. Ese es un rol fundamental. 

En ese sentido, en los medios es lo mismo: están concentradas porque no hay más. Y en la medida en que existan más, van a dejar de ser un mercado concentrado. 

-¿Hay que dejar tal como está la industria de la prensa escrita?

-Deja de ser duopolio (El Mercurio-Copesa) en la medida en que se funden otros medios, en la medida que estimules la creación de otros medios independientes.

-¿Y qué rol juega ahí el avisaje estatal?

-En la medida que efectivamente el avisaje estatal se reparta, se distribuya y no vaya a consolidar la existencia del duopolio. 

-Pero hay una línea de acción ahí.

-Por supuesto que hay que democratizar el avisaje, por supuesto que tiene que tener estímulo. Si les das estímulos a las pymes, ¿por qué no le vas a dar estímulo a los medios independientes para que efectivamente puedan existir? Medios independientes, no medios del gobierno de turno, medios independientes de verdad que reflejen esa diversidad. 

-¿Ve voluntad de este gobierno de redistribuir el avisaje estatal en los medios escritos?

-No, específicamente no he visto, pero creo en la voluntad de cambio y transformación de este gobierno, por eso apoyé a Gabriel Boric. Es una generación que conozco muchísimo porque soy profesora de la universidad hace varias décadas; los vi el 2011, los vi en el Congreso y los veo hoy día. Les creo. 

-Pero es un acto de fe: hasta ahora no hay un compromiso concreto al respecto. 

-El gobierno tiene cincuenta días y yo tengo doce aquí. ¡Córtala! (risas)

-Usted ha dedicado muchos años a este tema y ahora hay un gobierno al que usted le cree. Por eso no la corto. 

-Pero entrevista a Camila Vallejo y pregúntale sobre el tema, la Ministra Secretaria General de Gobierno que sin duda tiene el mandato, es un ámbito de ella. Sé que al gobierno y a la ministra Vallejo le preocupa el tema, y sé que no solamente es preocupación de ella, sino en general de varios ministros del gobierno, respecto a ampliar la democracia. 

No puedes ampliar la democracia si efectivamente no asumes que tienes que estimular la creación de medios independientes de otras voces que estén en el espacio público, aún cuando sean críticas a ti. No estoy hablando de que se fomente las voces que te sean afines, aún cuando te sean críticas a ti. Esa es la democracia. 

-América Latina tiene ejemplos de sobra de gobiernos que castigan a medios críticos a través del avisaje. 

-Bueno, pero por lo menos tengamos la capacidad de que se fomenten medios y luego reclamemos si es que efectivamente está el tema del castigo, pero habrán otras fórmulas, no solamente el avisaje; estímulos, fondos concursables, fondos regionales, medios regionales, medios públicos regionales. El sistema de medios públicos con otras lógicas de financiamiento. ¿Por qué no? 

-Cuando se implemente el sistema nacional de medios públicos, llegará la discusión sobre su financiamiento. Sin embargo, estamos en una economía con inflación, déficit fiscal y proyecciones de crecimiento a la baja. ¿Cómo combinar todos esos intereses?

Hay mecanismos, la crisis no es solamente en Chile. Lo que estamos viviendo es un tema que lamentablemente nos está golpeando fuerte, sin dudas. Eso no implica que tengas que que cercenar determinados derechos en pos de determinadas situaciones. Se tendrá que adecuar, ajustar, será menos la inversión, pero está el estímulo, está la iniciativa y eso hay que empujarlo. 

Este sistema de medios no es lo que un país democrático de verdad se merece, no lo es. Aquí faltan voces, miradas y debates. Eso hay que corregirlo.

-De hecho, usted también afirmó que “en Chile no hay libertad de expresión plena”. Fuerte declaración…

-No existe en Chile Libertad de Expresión plena en la medida en que existe concentración de medios de comunicación y que el duopolio sigue intacto, en que no existe un sistema de medios públicos que haga contrapeso, no solamente a las fake news, sino también a lo que significa un discurso hegemónico de sólo un sector de la sociedad que no está reflejando a la gran mayoría. 

Se acaba de aprobar la norma en la Convención que crea el sistema público de medios, por lo tanto al gobierno que corresponda va a tener que aplicarla. Eso es un gran avance, así como también es un gran avance, ojalá que se pueda dar la creación de un consejo nacional de comunicaciones, que tenga que ver efectivamente con regular o incorporar no solamente lo autónomo respecto al Estado, sino que ampliar las atribuciones del CNTV al ámbito audiovisual, así como está en Francia o en Inglaterra.

«Estoy muy satisfecha con que en la Convención plantee la creación de un sistema de medios públicos, que no significa medios al servicio del gobierno de turno. El periodismo debe ser, por excelencia, independiente y debe fiscalizar no solamente al poder político, también al poder económico; a todos los poderes».

Cuestiones que no estamos inventando, que no es una cosa terrible del marxismo leninismo ni de los cabeza caliente ni del comunismo internacional, son normas que en los países desarrollados existen. Son estructuras normales en una democracia, pero cuando se habla de medios, se tiende a exagerarse o a caricaturizarse para que no hablemos de esto. Eso es un tremendo error.

Convención: «Hubo una falta de visión de la importancia de las comunicaciones»

-¿Cuánto tiene que ver el alza del Rechazo para el Plebiscito de Salida que registran las encuestas, con una estrategia comunicacional de la Convención que, a días de que el Proceso Constituyente finalice, recién está mostrando sus primeras acciones?

Todo esto que hemos hablado, esta falta de diversidad, esta falta de pluralismo y el discurso hegemónico, ha contribuido a que la Convención no se haya puesto de acuerdo al comienzo para comunicar adecuadamente ciertas cosas, pero que también hay responsabilidades compartidas

-¿Compartidas entre quienes?

-Entre el rol de los medios de comunicación y la tremenda campaña de desinformación que hay en torno a la Convención, ahí está el punto central. Desde el día que empezó a funcionar, la Convención enfrentó una tremenda campaña de comunicación en su contra

-¿Y qué hizo la Convención para defenderse de eso?

-Pregúntale a la Convención, no soy vocera de la Convención. No me quiero pronunciar además, porque apoyo su trabajo y respeto su autonomía. En ese sentido, estoy hablando sobre el fenómeno, de lo que está pasando y creo que influye una tremenda campaña del Rechazo.

Efectivamente, hubo una falta de visión de la importancia de las comunicaciones desde el primer momento de la propia Convención. Asimismo, faltó un debate serio en torno a lo que se estaba planteando y discutiendo en los espacios públicos y en los medios de comunicación, frente a la caricaturización de muchas de esas conversaciones y una cantidad impresionante de fake news: fue una campaña de desinformación en torno al quehacer de la Convención.  

-¿Hizo mella en la percepción que se tiene de la Convención?

-Evidentemente que hace mella. Ahora ¿cuánta mella es? No lo sé. Además, no sé cuán cierta y rigurosas son esas encuestas, la verdad. 

-Cuando tres o cuatro encuestas registran resultados similares, quiere decir que hay una tendencia, ¿o no?

-Son las fotos de un momento, pero este país nos da muchas sorpresas. Esta sociedad es bien especial; es bastante informada en ciertos aspectos, pese a campañas de desinformación bastante astutas, y hay que ver efectivamente cómo se da todo eso, cómo termina. 

Yo espero que esas grandes mayorías que han luchado por años por un país más democrático, logren efectivamente ensanchar la democracia de nuestro país. Esa ciudadanía desde hace rato está reclamando un país más digno y democrático, donde sus derechos sean respetados. Creo que eso es clave. 

«Todos los presidentes deben tener con la prensa una relación del máximo respeto»

-¿Cómo ha visto la relación prensa y gobierno actual? Un ejemplo: hubo una conferencia de prensa en La Moneda, donde el Presidente Boric le preguntó por una fuente a una periodista…

-Sí, yo vi esa imagen. 

-Y todo el gabinete riéndose detrás del Mandatario, me faltó agregar. 

-Una de las cosas que yo les digo a mis estudiantes, es que cuando un periodista hace una pregunta, se plantea con la dignidad del periodista, con la asertividad del periodista que da lugar a que si te van a contrapreguntar, te contrapregunten de otra manera.

«Hubo una falta de visión de la importancia de las comunicaciones desde el primer momento de la propia Convención. Asimismo, faltó un debate serio en torno a lo que se estaba planteando y discutiendo en los espacios públicos y en los medios de comunicación, frente a la caricaturización de muchas de esas conversaciones y una cantidad impresionante de fake news: fue una campaña de desinformación en torno al quehacer de la Convención».  

Efectivamente ahí hubo un ambiente muy relajado donde no quedó bien la periodista y se leyó muy mal lo que estaba aconteciendo, con las risas y las complicidades que se estaban dando, porque claramente había una situación en que estaban acusando al resto del gabinete. Pero creo que medir la relación del Presidente con la prensa a partir de ese incidente, no me parece justo. 

-En la campaña presencial, también tuvo otro episodio de Gabriel Boric con un periodista de la radio Bío-Bío, cuando lo inquirió respecto a un test de droga…

-Sí, bueno: ¿qué te puedo decir? Todos los presidentes, y el gobierno del Presidente Boric, deben tener con la prensa una relación del máximo respeto, en eso yo no tengo doble estándar. Y si hay ocasiones donde el Presidente le ha faltado el respeto a los periodistas, yo estoy con los periodistas, no con el Presidente. Esa es mi respuesta.

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