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Cosecha Propia

29 de julio de 2022

La leona va por otro asalto mundial: la boxeadora Daniela Asenjo se prepara para defender el cinturón chileno

A menos de dos meses de haber obtenido el título mundial Súper Mosca, la boxeadora Daniela Asenjo no se queda quieta. En conversación con The Clinic, cuenta cómo ha sido llevar este nuevo estatus en el deporte, con reconocimientos tardíos en el país y bajo el mismo principio: autogestionar sus peleas aunque las marcas le den la espalda.

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Con los brazos en alto, una bandera entre los puños y los ojos cerrados con fuerza, Daniela Asenjo (31) ahoga un grito de felicidad mientras le calzan el cinturón. Atrás quedó la frenética búsqueda de noquear a su rival, la estadounidense Casey Morton; no pudo sacarla de la pelea, pero la contundencia de sus golpes la llevaron a vencer por los puntos.

Mientras el juez le levanta el brazo, ella da saltos de felicidad y estira una bandera de Valdivia detrás de su espalda. Es pasada la medianoche en París y saldrá del cuadrilátero como campeona mundial Súper Mosca.

Esa imagen de ella con los ojos cerrados es la misma que se vio en Valdivia a través de programas deportivos locales colgados a la mala de la transmisión oficial. Esa misma imagen es la que dará vueltas por las redes sociales y los medios de Chile.

A poco más de un mes de esa gloriosa noche parisina, Daniela está entrenando duro, como todos los días, en una mañana común y corriente para Valdivia: con mucho frío y al borde de que se desate la lluvia. Se le ve feliz en su territorio.

Por más que Daniela  intente no caer en relatar los lugares comunes de las carencias del deporte en Chile, no puede evitarlo. Casi 24 horas en vuelos hacia Francia para llegar el día antes de la pelea, una vuelta por la ciudad y una caminata para soltar el cuerpo horas antes del combate fueron la antesala del triunfo. Ni siquiera alcanzaron a adaptarse al cambio horario.

“Sabía que no era la favorita, así es que tenía que ir con todo”, admite sonriendo y cuenta que unas modestas papas fritas y dos cervezas fue todo el cóctel de celebración junto a su entrenador Alejandro Concha.

“Me llegaban fotos de carretes desde Chile `celebrando por mí` y nosotros no podíamos comprar nada porque estaba todo cerrado”.

Hoy, sentada en la oficina del gimnasio en que entrena, cuenta su próxima parada: la defensa de sultítulo mundial IBO (Organización Internacional de Boxeo) el 7 de octubre próximo en el Gran Arena Monticello.

-¿Quién es la retadora?

-Eso no se puede contar todavía – dice, con picardía, ampliando más su sonrisa.

La historia reciente marca que Daniela Asenjo, después de una década como púgil profesional, fue por su primer intento de ser campeona mundial el 10 de abril de este año. En esa noche su rival, la monarca vigente Maribel “Pantera” Ramírez, no logra sacarle ventaja. Las tarjetas terminaron marcando un empate y la mexicana logró retener el título de la Asociación  Mundial de Boxeo (AMB).

Los reclamos se dejaron caer desde el mundo del boxeo local y la afición. “Le robaron”, decían algunos. Otros fueron más osados como el legendario Martín Vargas. “Me dieron ganas de ir a pegarle al árbitro”, señaló con rabia.

Dos semanas después de ese combate llegó la invitación para pelear en París. “No lo pensamos dos veces”, dice Daniela, y en menos de dos meses enfrentaría dos desafíos mundiales.

Dedos para el violín

De chica fue una niña con facilidad para expresarse, con las palabras y con el violín, el instrumento que estudió por más de 10 años en la Escuela Juan Sebastián Bach. Lo lógico era que la ruta de la música la llevara a ser intérprete y luego profesora del instrumento, algo totalmente coherente con sus estudios de psicopedagogía.

Pese a que sus primeros pasos en el boxeo los dio ya entrada la adolescencia, no toleraba injusticias en edad escolar. Cualquier golpe contra ella o sus amigas, encontraba respuesta de la niña de pelo y ojos claros. Lo suyo no era el mal genio, sí el carácter.

“En principio me veían como una salvaje que le pegaba a los chicos. En la adolescencia, cuando las hormonas andan revoloteadas, muchas veces tuve que cuidar que no invadieran mi espacio y que no hagan lo mismo con mis compañeras”.

A los 15 años quiso probar suerte en el boxeo, fue a un club y sólo alcanzó a tocar la puerta. Le dijeron que no entrenaban mujeres y la idea de ponerse guantes quedó ahí.

El salto al  ring

Para inicios de la década pasada, aún no existía la “leona” Asenjo. Daniela trabajaba como monitora de violín, tocaba en la calle y en velorios para hacerse algunas monedas y entró a estudiar psicopedagogía en Inacap. Dentro suyo seguía rondando la idea de hacer algún deporte de contacto. Ahí fue cuando escuchó varias veces desde el entorno: “Para qué te vas a meter a eso, te vas a hacer tira la cara”

Un día vio un gimnasio en el centro de Valdivia y preguntó si allí sí aceptaban mujeres.  La respuesta positiva cambió todo. Tras una breve pasada por el kickboxing, título sudamericano incluido, se decidió a usar solo los puños.

“En esa época empecé a trabajar con Alejandro y le dije enseguida que yo no quería hacer esto de forma recreativa, que quería pelear. Me empecé a dedicar a esto y a estudiar. Fueron años desgastantes, resigné algunos años de  mi juventud”, admite, pero sin arrepentimientos tardíos.

Mientras sus compañeros de universidad la miraban raro cuando preparaba su alimentación con proteínas y los suplementos alimenticios que hoy están de moda, vinieron las primeras peleas amateurs.

“Empecé a pelear como amateur y de 15 peleas, gané las 15, pero yo quería llegar al boxeo profesional”.  En 2018 dejó sus trabajos como psicopedagoga y cambió para siempre las salas por el cuadrilátero.

Fue en  Argentina, cuando apenas llevaba una pelea como profesional, donde la bautizaron como “la leona”.

Daniela y Alejandro, que ya había preparado a varios púgiles de la zona, decidieron que no habría promotores externos y que harían la carrera desde Valdivia. Si no había auspicios, ellos mismos armarían el ring e iban a cortar las entradas. “Queríamos que  también se desarrollara el boxeo de acá, en mi ciudad”.

Para 2016 el boxeo femenino todavía no tenía exponentes femeninos, salvo Carolina “Crespita” Rodríguez y no había más  rivales para medirse. Ahí es cuando decide desafiar “por costos, a boxeadoras argentinas porque era lo que estaba más al alcance”.

“Desobediencia civil”

Si ajustamos el calendario y volvemos a 2018, marca que los primeros pasos con miras al calzarse el gran cinturón dorado fueron agrios.

Primero, una lesión cervical le impidió pelear el título mundial de la Federación Internacional de Boxeo con la argentina Débora Dionicius. El mismo año, luego de ganarle a una boxeadora panameña el título latinoamericano de la AMB, le retiraron el cinturón tiempo después por problemas en el pesaje. Segundo golpe.

Vino la pandemia que mandó a medio mundo a la lona y todo quedó en vilo. No había peleas, pero se negó a quedarse encerrada. “Comenzamos a venir al gimnasio a la mala, nomás, había que mantenerse en lo económico y lo deportivo”.

“Voy a seguir trabajando aunque me cueste caro” dijo en ese entonces a los medios locales, y cuando Valdivia estaba en cuarentena total, con Alejandro doblaron la apuesta y armaron igual una velada en un gimnasio cerca de la ciudad, donde se le dejaron caer los fiscalizadores. “Yo para estos casos, llamo a la desobediencia civil”, dijo desafiante.

“Obvio, si después abrieron malls, llenos de gente, y nosotros (los gimnasios) éramos los únicos sin poder abrir”, señala hoy.

La política, un desvío en el camino

Durante el período más restrictivo por el Covid-19, la “leona” siguió entrenando de lunes a domingo y apoyándose en sesiones vía zoom con su psicólogo deportivo. Ya en 2019 estaba pactada la pelea con Maribel Ramírez, que quedó en suspenso, pero pasaban los meses y el panorama no cambiaba.

Fue ahí cuando llegó el ofrecimiento de ser candidata a diputada por la zona en las elecciones del año pasado.

“Nunca he tenido miedo a lo nuevo, cuando se me propuso ir como candidata estaba en un punto en no tenía claridad en mi carrera deportiva, no tenía con quién pelear. Yo dije ´tengo que reinventarme `y no podía quedarme sentada a que aparecieran las oportunidades.  Surgió esta oportunidad y pensé `¿Por qué no?`quizás la vida me tiene preparada otra cosa, démosle”

Fue a las urnas como independiente PPD y sacó dignos 4 mil votos, que no alcanzaron para un escaño.  “Como no me alineé con las directrices del partido, me fui quedando sola en la campaña”, confiesa.

El factor Alejandro

Cuando llevaba dos años metida de ellno en el boxeo junto a Alejandro Concha, inició una relación de pareja con su entrenador, que dedica gran parte de su tiempo a la carrera de Daniela y a llevar con ella los asuntos del gimnasio K.O., el mismo donde ella se anotó en clases de boxeo por primera vez.

“Trabajamos en todo juntos, pero acá en el gimnasio todo queda fuera, acá es el profe. Juntos estamos todo el tiempo trabajando para autogestionar todo. Ahora mismo está trabajando en un proyecto para conseguir recursos”.

Antes de la defensa del título mundial ambos van a viajar a México con el fin de  enfrentar a otras boxeadoras profesionales que sirvan de apronte para octubre. Serán siete las rivales de alto nivel que se enfrentarán con Daniela.

Las “ilustres” distinciones

Al retornar a Valdivia desde Francia, los aficionados al boxeo la recibieron con todo el cariño posible, con decenas de comentarios en sus redes sociales, en contraste con las autoridades locales y el sector privado. Un par de homenajes más por presión de la gente que por otra cosa, lograron que fuese distinguida como hija ilustre por el municipio y otro reconocimiento del Gobierno Regional (Gore)

“Sólo acepté en el concejo y en el Gore porque podía tomar el micrófono, sabía que estaban transmitiendo y ahí dije lo que tenía que decir: que hacen falta muchos recursos para implementar el boxeo formativo, hay que invertir ahí”. Y agrega: antes del título mundial nadie me preguntó cómo estaba o si necesitaba algo”.

Supongo que las marcas te contactaron después de ser campeona mundial.

-Ninguna, sigo con mis auspiciadores locales.- reconoce sin dejar de sonreír.

 “Vamos a llegar a octubre haciéndolo todo nosotros, como siempre”.

El 7 de ese mes está marcado en la agenda sobre el escritorio del gimnasio K.O. La retadora es una incógnita, pero la opción de celebrar ante el público chileno está ahí.

La leona va por otro asalto mundial.

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