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Nacional

12 de Octubre de 2022

«Mayordomos», denunciantes y militares «infieles»: Revelan que Ejército «pinchó» celulares de funcionarios durante Operación Topógrafo

Agencia UNO

Según reveló Ciper hace unos días, la institución castrense se excusó en el argumento de la "seguridad nacional" para interceptar teléfonos de sus propios funcionarios. Declaraciones de oficiales y suboficiales a la PDI desarman esa justificación.

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El 9 de octubre recién pasado, se reveló que la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) -a través de su Operación Topógrafo– entre 2016 y 2018 “pinchó” teléfonos celulares de funcionarios de su institución. Esto, por razones de infidelidad o denunciantes de abusos y/o corrupción.

La operación mencionada espió a militares activos y en retiro que denunciaban actos de corrupción contra el alto mando. Intervención autorizada por Juan Poblete, ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago. Los primeros objetos fueron el capitán Rafael Harvey Valdés, el exteniente Carlos Farías Ramírez, el exsargento Juan Pablo Díaz Pino y el cabo primero Sergio Andrés Tudesca Órdenes. Además, del periodista Mauricio Weibel, quién destapó el “Milicogate” reporteando para The Clinic.

Sin embargo, ahora Ciper reveló que otros personeros también sufrieron escuchados por el Ejército. Esta vez, por otras razones que no se justifican en la “seguridad nacional”: infidelidades y denuncias de abuso.

Luis Zamorano, el esclavo del Ejército

Tras conceder una entrevista a este medio en junio de 2017, el teléfono del suboficial Zamorano fue intervenido el 12 de octubre de ese año.

Según lo que informa Ciper, la solicitud de espionaje fue aprobada debido a que -supuestamente- su número era utilizado por una ciudadana boliviana que llevaba a cabo labores de inteligancia. Una mentira del Ejército comprada por Poblete, ya que la línea la ocupaba Zamorano, y estaba a nombre de su madre.

María Valenzuela, su madre, declaró en febrero ante la PDI. Ahí señaló que no tenía ninguna relación sentimental con alguien del Ejército, que tampoco había denuncia corrupción, y que tampoco se había involucrado en actividades que pusieran en riesgo la seguridad nacional.

Militares “infieles”

“No te metas con una suboficial”, le advirtió Javier Iturrriaga, el actual comandante en jefe del Ejército, en 2017 al coronel Hugo Schweitzer. Entre mayo y agosto de ese año, el uniformado tuvo su teléfono interceptado, debido a acusaciones de actividades extramaritales.

Pero Iturriaga no fue el único. El coronel en retiro, Gonzalo Contreras, también se lo había advertido. La DINE estaba tras el desde el 9 de mayo de 2017, cuando el jefe de inteligencia militar, Schafik Nazal, solicitó al juez Poblete la autorización respectiva.

Además, a través del mismo oficio secreto, se habría pedido que la suboficial involucrada -que supuestamente sostenía una relación con Schwitzer- también fuera interceptada.

¿La razón ocupada para estos casos? Los documentos argumentan que esos números eran utilizados por Carlos Farías, un ex teniente del Ejército acusado de filtrar documentos reservados. Según Ciper eso era solo “una pantalla”.

Otro afectado por estos “pinchazos” fue el comandante Claudio Mendoza. Este antuvo una relación fuera de su matrimonio, reconocida ante los fiscales que investigan la Operación Topógrafo.

Schweitzer y Mendoza tenían algo en común: ambos tenían relación -incluso con roces laborales- con el general del Ejército Ernesto Tejos Méndez.

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