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Política

18 de mayo de 2022

La influencia de la UC en la nueva Constitución: lo que hay tras el ‘gallito’ entre Cubillos, Hube e Ignacio Sánchez

Las convencionales Hube y Cubillos responsabilizan al rector Ignacio Sánchez de una pérdida de incidencia de la UC ante el Proceso Constituyente.

La interpelación de las convencionales ligadas al gremialismo a la máxima autoridad de la UC, tiene un largo trasfondo sobre la influencia de la universidad en el debate constitucional, donde el aborto, la libertad de enseñanza y el financiamiento futuro a la casa de estudios son temas en disputa. Esto, además de una soterrada pugna ideológica entre los sectores más conservadores de la universidad ante ciertas señales de apertura del rector de la institución. Y como telón de fondo, un profundo cambio de época: de haber sido la universidad más influyente en la preparación de la actual Carta Fundamental en los ochenta, a disputar espacios con una ascendente U. de Chile.

Por Emmanuel Ganora y Felipe González

“No puedo estar a favor de un texto que permita el aborto libre, sin regulación y sin objeción de conciencia”. 

La frase tituló una entrevista al rector de la Pontificia Universidad Católica, Ignacio Sánchez, publicada en el Cuerpo de Reportajes de El Mercurio. El tenor de aquella conversación apuntaba a diversas definiciones sobre el acontecer nacional a una de las máximas autoridades académicas del país: seguridad y objetivos en lo que le resta de mandato. Sin embargo, también entregar ciertas conclusiones a partir del borrador de nueva Constitución que tramita la Convención, problematizando los conceptos de Libertad de Enseñanza y el derecho a la interrupción del embarazo consagrado en la propuesta de Carta Fundamental. 

La oposición al aborto no era sorpresa para el gobernante de una institución dependiente directamente del Vaticano. Lo que sí condimentó aquella entrevista, fue la forma en que el rector hizo frente a una candente polémica a la que fue literalmente arrastrado por dos reconocidas convencionales de derecha: Marcela Cubillos y Constanza Hube. 

A partir de la mañana del pasado jueves 12 de Mayo, ambas constituyentes iniciaron una ofensiva por redes sociales contra una presunta pasividad de su alma máter, con alusiones directas a su rector. La pluma de Cubillos simplemente fue demoledora. “Es impresionante el NO rol que decidió tomar la Universidad Católica en el debate constituyente. No existe. Y con lo aprobado ayer en materia educacional más vale que vaya buscando un resquicio para seguir subsistiendo. ¿Y su misión? Nada. Sin voz. Sin liderazgo. Sin Rector”, apuntó la convencional. 

Por si fuera poco, Hube también aportó lo suyo, con el inquietante agregado de su vínculo actual con la universidad. “Como profesora de la Universidad Católica, me da vergüenza la ausencia completa y total de la UC en el proceso constitucional, ni siquiera ayer con educación. Pareciera que no tenemos rector ni decanos”, apuntó, como comentario a un posteo de Cubillos en Twitter, la también profesora adjunta en la cátedra de Derechos Fundamentales y Derechos Humanos.

Ambos comentarios ratificaban un largo y soterrado proceso de distanciamiento entre la UC y el gremialismo, alejamiento que cobra especial simbolismo al revisar las páginas de la historia reciente: la Universidad Católica fue la cuna del movimiento gremial en la segunda mitad de la década del sesenta, trayendo consigo una influencia determinante de muchos de sus cuadros en la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet y, por lo mismo, en la redacción de la Constitución vigente a través de uno de sus alumnos y académicos más recordados: Jaime Guzmán Errázuriz. 

Así, la interpelación de Cubillos (Independiente, otrora militante histórica de la UDI) y Hube (UDI) a la máxima autoridad de la UC ameritaba una respuesta detallada en la páginas dominicales de El Decano de la prensa. Por lo mismo, Sánchez no se ahorró pormenores y contó cómo le respondió a Cubillos a la altura de los tiempos de la mensajería instantánea. 

“Yo le respondí a la constituyente a través de WhatsApp. Me parecen mal los comentarios por redes sociales, sobre todo cuando nos conocemos. Le escribí detallándole el trabajo. Y además, le dije que yo tenía toda la voluntad de diálogo para aclarar dudas y seguir aportando datos relevantes para la discusión. Pero que no me parecía que la suya fuera la forma correcta de informar a la ciudadanía”, replicó el rector, agregando que dicha crítica fue inspirada por la “ignorancia o desconocimiento”. 

Luego, Sánchez detalló todas las acciones de participación y colaboración de la casa de estudios con la Convención, destacando la labor del Centro de Políticas Públicas y del programa Tenemos que Hablar de Chile. 

Sin embargo, lo que Cubillos y Hube reclamaban no era precisamente la cooperación técnica con el órgano constituyente. Más bien, demandaban una impronta más comprometida e incidente con los designios redactados en el texto que será plebiscitado el próximo 04 de Septiembre. Si se quiere, una actitud más política. Con todo, en aquella entrevista, Sánchez reconoció las limitaciones interpuestas por el sentido de autonomía de la Convención. “No podemos forzar que nuestras posturas cambien las posiciones de la Convención”, asumió Sánchez. 

El pasado incidente del gremialismo en la UC

En todo caso, el reclamo de Cubillos y Hube tenía un punto histórico. En efecto, la UC sí había ejercido influencia en momentos constituyentes, pero en años pretéritos. La diplomática distancia de la institución con la Convención, dista del activismo que en el pasado -guardando las proporciones epocales- sectores de su comunidad académica sostuvieron cuando se elaboraba la actual Carta Fundamental. 

Un ejemplo. Fue en la edición del 24 de Agosto de 1980, a días del Plebiscito que consagró la Constitución -evento oficialista realizado el 11 de Septiembre de ese año-, que un grupo de cincuenta académicos de la Facultad de Derecho de la UC publicó un inserto en El Mercurio, donde apoyaban la búsqueda de una plataforma institucional que permitiera extender la continuidad del régimen, luego del Golpe de Estado que truncó el mandato presidencial del ex Presidente Salvador Allende. 

Para ello, los docentes plasmaron su interpretación jurídica a partir de lo que calificaron el Golpe de 1973 como una “revolución” donde radicaba “el poder constituyente originario”. “Reside en los nuevos gobernantes revolucionarios el poder constituyente originario, tanto para el establecimiento de una nueva institucionalidad que automáticamente se crea como consecuencia de la revolución, como para regular transitoria y definitivamente la nueva institucionalidad”, dice un extracto de la publicación suscrita, entre otros, por reconocidos prohombres de la derecha de las últimas décadas: Jaime Guzmán, Andrés Chadwick, Hernán Larraín. 

El hecho fue sacado del baúl de los recuerdos por parte del cientista político y académico de la UDP, Claudio Fuentes, en una columna titulada “Junta Militar Revolucionaria” publicada en El Mostrador en el año 2013, en los albores del debate constitucional, promovido -principalmente- por el movimiento Marca Tu Voto. 

La participación de la UC en la escena pública tuvo épocas de mayor presencia en “la primera línea” a partir de la década del sesenta. Fue en 1966 cuando se funda el Movimiento Gremial en la Facultad de Derecho de la UC con Jaime Guzmán como vicepresidente del centro de alumnos. Si bien la doctrina del gremialismo sostenía que la universidad debía estar abocadas a labores estrictamente académicas, los vientos de cambio que por entonces impulsaba principalmente la juventud en las universidades, llevó a una inevitable politización de Guzmán y compañía. 

Por lo mismo, fueron tenaces opositores a la reforma universitaria de 1967 en la UC que impulsaba la izquierda y la militancia joven de la DC con la complicidad de sectores progresistas del clero, lo que llevó a que Guzmán se postulara a la presidencia de la Feuc ese mismo año. Desde entonces, el gremialismo tuvo el poder de la Feuc hasta 1973, siendo uno de los pocos bastiones universitarios de derecha, cuando la hegemonía del movimiento estudiantil lo tenían los partidos de izquierda que posteriormente conformaron la Unidad Popular, además de una presencia no menor del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. 

“Como profesora de la Universidad Católica, me da vergüenza la ausencia completa y total de la UC en el proceso constitucional, ni siquiera ayer con educación. Pareciera que no tenemos rector ni decanos”, apuntó Constanza Hube, también profesora adjunta en la cátedra de Derechos Fundamentales y Derechos Humanos, a un posteo de Cubillos en Twitter.

Desde entonces, el Movimiento Gremial tuvo el control de la federación de forma ininterrumpida hasta 1985 -ya sea por elección o nominación del Consejo de Presidentes-, año donde fue electo el DC Tomás Jocelyn-Holt. Desde entonces, el gremialismo tuvo participaciones ocasionales al mando de la Feuc, siempre teniendo una presencia importante en el movimiento estudiantil de la UC hasta entrados los años dos mil -2009-, cuando entra en escena el movimiento Solidaridad, quienes tenían una sensibilidad más socialcristiana, por tanto, un sello más moderado de derecha, dispersando en todo caso la presencia del sector en la casa de estudios. 

Independiente de sus gradaciones doctrinarias, la derecha sigue siendo una corriente política relevante en la UC. En los últimos comicios de la Feuc, por ejemplo, disputaron a Nueva Acción Universitaria el balotaje, siendo derrotados con el 41% de los votos mediante la lista «Unamos». En la escuela de Derecho, cuna académica de Marcela Cubillos y Constanza Hube, se ha mantenido la derecha en diversas expresiones. Fuentes de la facultad aseguran que en los últimos años el gremialismo en la escuela ha ido en franco descenso, en detrimento de las simpatías que genera los republicanos del alumnado y el cuerpo docente.

Con una considerable presencia de la derecha en la UC, siendo hegemonía en la Escuela de Derecho, es que se adquiere mayor comprensión de la impotencia expresada por Cubillos y Hube, al ver que se desmorona el andamiaje institucional refrendado en la actual Carta Fundamental, donde académicos de la universidad tuvieron una participación estelar en su redacción y soporte político. 

“Ellos (convencionales UDI) esperaban de la UC un rol más activo y más duro en la defensa de ciertos valores que ellos consideran fundamentales, como, por ejemplo, la libertad de enseñanza, o en temas morales más conservadores el aborto”, advierte el doctor en Historia y académico de la UDP, Aníbal Pérez

Un rol más activo que, a juicio de los sectores de derecha en la UC, sí ha tenido el rector Ignacio Sánchez, pero en agendas que no siempre coinciden con las ideas, símbolos y agendas del ala más conservadora de la universidad. 

Sánchez y el kastismo en Derecho de la UC

En los días que siguieron al Estallido Social de Octubre del 2019, buena parte de las universidades tradicionales se sumaron de alguna forma al fragor de las movilizaciones que por esos días se tomaban el país. Los recintos universitarios realizaron manifestaciones culturales y jornadas de reflexión en torno a un Chile profundo que emergía para cuestionar los últimos 30 años de Transición. 

Las banderas de aquellos días se concentraban en torno al concepto de “Dignidad”, mientras que su camino para tensionar y subvertir la institucionalidad vigente, era iniciar un Proceso Constituyente que llevara a una Carta Fundamental nacida en democracia. Era la previa del Acuerdo de Paz y la Nueva Constitución del 15 de Noviembre de ese año, en medio de movilizaciones cada vez más radicalizadas que llegaron a poner en jaque la línea de flotación del gobierno de Sebastián Piñera. 

Era el punto de no retorno en cuanto a la continuidad de la Constitución de 1980. Un contexto ciertamente difícil de asimilar para la derecha. 

Por lo mismo, en los círculos conservadores de la UC causó desazón una imagen impensada para esos días. El rector de la universidad, Ignacio Sánchez, dejaba las formalidades de su cargo para compartir un picnic con estudiantes movilizados en las afueras de Casa Central, plena Alameda con Portugal.  Las crónicas de la época apuntaban a que en medio de mate y jugos de fruta, las estudiantes de Antropología y Trabajo Social intercambiaron ideas con la autoridad académica. 

«Toda institución y toda persona debe preguntarse: ¿en qué medida yo he colaborado positiva o negativamente a crear esta relación dentro de una comunidad nacional que es tan segregadora?», había planteado, días antes de aquel encuentro, Ignacio Sánchez en entrevista con La Tercera. Por entonces, cabe agregar, la UC estaba pronto a iniciar el proceso de recambio de rectores en Marzo del 2020, donde Ignacio Sánchez pretendía mantenerse por un tercer periodo al mando de la institución, lo que finalmente ocurrió. 

“Ellos (convencionales UDI) esperaban de la UC un rol más activo y más duro en la defensa de ciertos valores que ellos consideran fundamentales, como, por ejemplo, la libertad de enseñanza, o en temas morales más conservadores el aborto”, advierte el doctor en Historia y académico de la UDP, Aníbal Pérez.

Mientras, las posiciones que iba tomando la Escuela de Derecho iban a contrapelo de la impronta conciliadora de Ignacio Sánchez. Las preocupaciones no iban tanto por el rumbo del país ni de los abusos policiales registrados por los medios, sino por la vandalización de la iglesia La Asunción ubicada a metros de Plaza Italia. “Esto no es solo el ataque a un vitral o a una estatua. Es mucho más. Es un ataque al alma de la nación, a nuestra historia, a nuestras raíces, a nuestras familias”, escribió el decano de Derecho de la UC, Gabriel Bocksang, en carta al director de El Mercurio. 

Mientras buena parte de la vida académica se suspendió durante la Revuelta, Derecho de la UC intentó mantener la normalidad tomando los exámenes de grado en una iglesia de la comuna de Las Condes. Una actitud de abierto desacato ante la autoridad misma de Sánchez, quien fue contrario a la idea. Diferencias que quedaron por escrito en Twitter, ante la queja de una estudiante. “No apoyamos esta actividad. Hoy nos comunicamos con el decano para revertir la decisión, pero optaron por mantenerla. Lo lamentamos muy sinceramente”, respondieron desde la Dirección Superior de la UC. 

Las divergencias, en todo caso, tenían un antecedente inmediato al Estallido: la Toma Feminista de Mayo de 2018 en Casa Central. La decisión del rector Sánchez fue no desalojar a los estudiantes movilizados, mientras algunos profesores, alumnos y el propio decano de la época, Carlos Frontaura, participaban de una manifestación de “resistencia pacífica” para evitar que se tomaran la escuela. 

Meses después, ocurrió la salida del profesor Gonzalo Rojas de las aulas de Derecho en la UC, en medio de acusaciones de hostigamiento por parte de una alumna que lo criticó en un fan page estudiantil de Facebook. El académico, de pensamiento conservador y otrora activo columnista, tuvo que renunciar a más de 45 años de docencia en la UC. La derecha de la UC perdía a uno de los suyos. 

Estos dos hitos son destacados por las fuentes consultadas para este artículo, para explicar la animosidad de la comunidad de Derecho UC ante la figura del Rector Ignacio Sánchez, profundizada una vez iniciado el trabajo de la Convención. 

Por ejemplo, cuando el rector Ignacio Sánchez lideró una ceremonia de homenaje a la primera presidenta de la Convención, Elisa Loncón, académica de la Facultad de Letras de la UC, en Agosto del año pasado. 

En privado, la derecha universitaria de la UC cuestionaba el gesto de Sánchez ante la convencionalde Escaños Reservados; era una imagen demasiado cercana ante una constituyente que está lejos de su ideario político. De hecho, El Mercurio le dedicó una nota a la controversia interna que gatilló la ceremonia, donde recogieron declaraciones críticas ante el hecho. 

“Si hubiera sido el primer día, está bien. Pero con todo lo que ha pasado, es un apoyo a lo que ella quiere mostrar”, dijo el historiador y académico, Joaquín Fernandois. A las críticas se sumó el ex académico Gonzalo Rojas y el estudiante de Collage en Ciencias Sociales y consejero territorial del movimiento gremial, Ignacio Cárdenas, quien demandó a Loncón que se comprometiera con los principios de la UC, a su juicio: “el derecho a la vida, la autonomía de los proyectos educativos, el derecho de los padres a elegir dónde educar a sus hijos”, dijo en lo que podría ser el catálogo de las ideas de la derecha en la institución.

Por lo mismo, las fuentes ilustran algunas referencias en el mapa del poder de la Facultad de Derecho, siempre cargado a la derecha. Por ejemplo, el director de la Escuela de Derecho es Marco Antonio Guzmán, abogado ligado al gremialismo, con un anterior paso por la dirección de la Fundación Jaime Guzmán.

En la campaña presidencial pasada, en tanto, ejerció de jefe programático de la campaña de José Antonio Kast. En el mismo equipo, pero en calidad de coordinador, se encontraba el ex decano de la Facultad de Derecho de la UC, Carlos Frontaura, mientras que el hasta hace poco Director de Desarrollo de la carrera -hasta el mes de mayo, según su cuenta de Linkedin-, Cristián Valenzuela, es uno de los asesores más cercanos al ex abanderado del Partido Republicano y actual director ejecutivo de Ideas Republicanas a tiempo completo. 

Los activos de Sánchez y la línea roja del Aborto

Las fuentes consultadas para este artículo sostienen que el malestar de la derecha en la UC, radicada particularmente en la Facultad de Derecho, fue estimulada por el rebaraje de las mayorías electorales que están augurando diversas encuestas ante el Plebiscito de Salida. Si bien el Proceso Constituyente comenzó con unamayoría abrumadora -78% de apoyo en el Plebiscito de Entrada-, el Rechazo se ha ido imponiendo hasta proyectar una suerte de empate ante el referéndum del 04 de Septiembre. 

“Ahora están envalentonados”, comenta una fuente UC bajo reserva. Por esto, una de las hipótesis que se manejan en los círculos universitarios de la universidad, es que la ofensiva liderada por Cubillos y Hube contra Ignacio Sánchez, obedece a forzar una toma de postura por parte del Rector ante el Plebiscito de Salida. Asimismo, fuentes de la docencia de Derecho en la universidad coinciden en que hay una particular molestia contra Hube, dado que ella sigue siendo académica de la facultad: cuestionar por redes sociales, identificar al rector y el tono frontal de su crítica ha sido resentida en sectores docentes. Pese a los contactos de The Clinic con su equipo de comunicaciones, no fue posible obtener la versión de la convencional para este artículo.

Esto, ante la incertidumbre que se abre para el futuro financiero de la universidad en caso de que gane la propuesta de nueva Constitución, donde el grupo G9 -universidades tradicionales no estatales como las católicas, Federico Santa María, Concepción y Austral- acusan un supuesto trato preferente en el financiamiento del derecho a la Educación en los recintos que fueron creados por el Estado, según lo estipulado en el Artículo 17 del borrador de la Convención. 

Un académico de la UC, de hecho, lo grafica de la siguiente manera. “Hasta ahora la UC y la U. de Chile reciben un financiamiento similar. ¿Por qué eso debería  mantenerse ante una universidad religiosa en la nueva Constitución? Es una pregunta legítima”, plantea. 

Lo anterior, por cierto, también compromete la influencia futura de la UC en la sociedad, mientras que su competencia natural, la U. de Chile, goza de su mejor momento de incidencia luego que buena parte de las autoridades de la primera línea del gobierno no sólo provienen de sus aulas, sino que, además muchas de sus figuras -comenzando por el Presidente Boric, también Camila Vallejo e Izkia Siches– fueron reconocidos dirigentes estudiantiles en la Casa de Bello. 

Un punto que incluso reconoció el mismo Ignacio Sánchez en la entrevista con El Mercurio y que fuera destacado con un dejo de ironía por la dupla Cubillos-Hube en las redes. “El texto ya está terminado. El sábado pasado se cerró el debate constituyente. Una lástima. Ya fue”, comentó a una publicación de la Red Universitaria G9 en Twitter, donde se citaba una frase de Ignacio Sánchez, asegurando que el financiamiento a estos recintos no estaba explícitamente resuelto en el borrador de la Convención. “Sólo llegó unos 10 meses y medio tarde. Algo diferido, pero nos da la razón respecto a la ausencia completa y total de la UC en el debate sobre la libertad de enseñanza”, agregó Constanza Hube

Así las cosas, uno de los objetivos de la derecha más dura de la UC -interpretan fuentes internas- era sopesar de qué lado estará Ignacio Sánchez en el nuevo ciclo que se iniciaría en apenas cuatro meses. Y es aquí donde destacan el estilo de Ignacio Sánchez, de quien no fue posible obtener su versión para este artículo. Quienes conocen al rector aseguran que, en efecto, es contrario al núcleo conservador alojado en la Facultad de Derecho y que esto explica en parte el por qué la carrera ya no tiene un representante en la Secretaría General de la universidad, instancia encargada de velar por el desarrollo y cumplimiento de la normativa interna. 

De hecho, la última académica de Derecho en tener un puesto en la secretaría, fue la ex presidenta del Tribunal Constitucional, Marisol Peña, quien fue partidaria de sancionar a Gonzalo Rojas cuando fue acusado de hostigamiento -aseguran las fuentes-, por lo que terminó distanciada con las autoridades de la Facultad. Luego, en los pasillos universitarios su nombre comenzó a sonar como eventual carta para la rectoría UC. Meses después, comenzaba a ejercer labores en la Universidad del Desarrollo. 

Con todo, a Sánchez se le reconoce su soltura para desenvolverse en las altas esferas; puede lidiar con la curia y a la vez mostrarse empático con los nuevos fenómenos culturales y político, tal como lo demostró en el Estallido y el Proceso Constituyente. Junto a ello, se le atribuye un afinado sentido de la oportunidad. A su haber tiene como punto alto de su gestión el generar un acuerdo entre el Centro de Innovación de la UC y Sinovac para la investigación y desarrollo de vacunas, incorporar las obras pictóricas de Violeta Parra a la Colección Patrimonial de la universidad y comprar la radio Bethoveen al grupo Copesa, agregando un medio de comunicación para la universidad. 

A las gestiones, a las que se suma un trato cercano y cordial cuando se propone generar vínculos, Sánchez se enfrentó a la línea roja más sensible de todo el universo cultural de la UC y el catolicismo en general: el Aborto. “Acá hay libertad de pensamiento y expresión, la Cony Hube puede decir lo que quiera porque, además, tiene fuero. Pero el aborto sigue siendo un intransable”, explica un académico fuera de grabadora. Y ante eso, el rector debió asumirse en la vereda del Rechazo. 

G9 en la Convención: las interrogantes sobre futuro de la UC

Las contradicciones doctrinarias y las divergencias estratégicas al interior de la UC, son puntos por los cuáles la convencional Marcela Cubillos evita profundizar. Pero sí vuelve a marcar el énfasis respecto a la tardanza con la que Ignacio Sánchez y sus pares de la Red Universitaria G9 se habrían activado para garantizar el financiamiento a las universidades tradicionales que no pertenecen al Estado. 

“Cuando uno ve que reaccionan dos días después de entregado el texto y una semana después de aprobado ese artículo, se confirma la crítica que habíamos hecho”, profundiza Cubillos a The Clinic. “Más allá de los aportes que ellos hagan a la discusión constituyente, hay normas de las cuales dependía la subsistencia de su propio proyecto educativo. Entonces, que respecto de eso levanten la voz después de terminado y entregado el texto, o que digan no saber a qué artículo uno se refería, llama muchísimo la atención. Vimos a muchos grupos levantar la voz de manera muy decidida, entre ellos el Consorcio de Universidades Estatales que lograron aprobar la norma en su beneficio”, agrega la constituyente. 

Por cierto, la arremetida de Cubillos y Hube también tiene detractores entre los académicos y egresados de la UC. Entre estos se encuentra el convencional del Colectivo Socialista, Ricardo Montero, quien defendió la contribución de su Alma Máter a la Convención. “No comparto las opiniones que ha presentado la derecha, me parecen bastante oportunistas. Sin ir más lejos, las primeras personas que citaron a los convencionales a la primera reunión, de la cual participamos más de cien, fueron precisamente los rectores de la Universidad Católica y de la Universidad de Chile”, dice el constituyente, destacando la labor conjunta con la Casa de Bello al sistematizar las más de ciento veinte audiencias públicas en la comisión de Sistema Político. 

“He visto una participación muy activa de los profesores de la Universidad Católica, que de manera formal e informal han estado asesorando a la Convención, a convencionales. Creo que han jugado un rol y me parece bueno y destacable”, agrega. 

“Acá hay libertad de pensamiento y expresión, la Cony Hube puede decir lo que quiera porque, además, tiene fuero. Pero el aborto sigue siendo un intransable”, explica un académico de la UC fuera de grabadora.

Asimismo, el académico de la Facultad de Comunicaciones de la UC, Eduardo Arriagada, complementa sobre la arremetida de las convencionales contra el rector Sánchez. «Lo encontré gratuito. He visto un trabajo enorme de estos meses, apoyando y empujando el Proceso Constituyente, generando conversaciones valiosas. Lo que ellas extrañan es ver gente de la universidad apoyando sus ideas», dijo a este medio.

«Uno no puede ir más allá de promover discusiones en los entornos sociales y debates académicos. Ese es el rol de una universidad, no estar publicando insertos en los diarios, como se hacía en la época del gobierno militar», añade la autoridad académica.

En tanto, el historiador Aníbal Pérez pone en perspectiva los desplazamientos ideológicos de la derecha en la UC, particularmente en el estudiantado. “Si el movimiento gremialista ha perdido fuerza en la Católica, tiene que ver con el desgaste propio de las élites políticas. Es decir, el gremialismo es representativo de la UDI, partido que administró la Transición y la Post Transición y que ha sido parte del gobierno con Sebastián Piñera durante dos períodos: eso tiene costos. Y los costos se pueden pagar también con adhesiones dentro del movimiento estudiantil”, asegura.

“Eso hace que le crezca gente por la derecha, como el caso de Republicanos. Si tuviera que usar una imagen, diría que muchos jóvenes de derecha autoritaria dura ven a la UDI como un partido que terminó cediendo ante los acuerdos. Entonces, se dio el espacio para que creciera una derecha mucho más autoritaria tipo Kast”, añade el historiador de la UDP. 

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