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5 de Septiembre de 2022

Francisca Crispi, presidenta del Colmed RM, y copago cero en Fonasa: «No tiene sentido que cobremos por la atención en los hospitales»

Foto: Colmed RM

Desde septiembre que comenzó a regir la eliminación del copago cero para los tramos C y D de Fonasa, con lo que más de 15 millones de personas podrán tener atenciones de salud gratis en el sistema público. Conversamos al respecto con la autoridad del Colegio Médico y académica de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile.

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Desde este jueves 1 de septiembre comenzó a regir el copago cero en la Red Pública de Salud. Es decir, desde este mes quienes tengan Fonasa y pertenezcan a los tramos C y D, tendrán gratuidad en todas sus atenciones en el sistema público de salud.

Una medida que formaba parte del programa de gobierno de la candidatura del presidente Gabriel Boric, y que beneficia a alrededor de 6 millones de personas. De esta manera, ya son más de 15 millones de personas -adscritas a Fonasa- que no tendrán que pagar consultas, cirugías, o atenciones GES que hagan los diferentes establecimientos parte de la Modalidad de Atención Institucional.

Sobre este tema, conversamos con la académica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y presidenta del Colegio Médico Regional de Santiago, doctora Francisca Crispi.

¿Cuáles son las implicancias del inicio del copago cero para pacientes de Fonasa?

-Hay que verlo como unas política que ha sido progresiva, en la cual parte con la organización de Fonasa dividiendo a las personas según su ingreso en Fonasa A, B, C y D. En un principio, la personas A y B no pagaban. Luego, hace algunos años se incorpora este beneficio a las personas mayores de 65 años, y luego se suma a este beneficio a los beneficiarios de Fonasa C y D.

El sentido de esta política, es que la atención en salud tiene que ver mucho con la evidencia acumulada de los costos que se les llama “gasto de bolsillo”. Y eso nos ha demostrado mucha evidencia positiva.

¿A qué se refiere?

-A que los estudios randomizados que existen, muestran que estos gastos de bolsillo pueden desincentivar el uso del sistema de salud. Pero estos desincentivan tanto el uso de las atenciones necesarias, como las no necesarias, y que desproporcionalmente afectan a las personas de bajos recursos.

Por eso se ha avanzado en el consenso de que los costos al momento de la atención deberían limitarse a cuando queremos, por ejemplo, desincentivar cierta prestación. Si nosotros quisiéramos promover el uso de genéricos en la medicina, les ponemos un cobro a los medicamentos no genéricos. O si para una cierta enfermedad hay un tratamiento que es peor que otro, hacemos un cobro por ese tratamiento. También para conductas indeseadas: que después de la quinta vez que alguien falta a una hora agendada, se le cobre a la hora siguiente. Esos son casos en los cuales los gastos de bolsillo, como cobros al usuario, podrían tener sentido. Pero en el caso de los gastos que tienen los Fonasa C y D, esto no parecían en línea con la evidencia.

Los gastos de copago que se dan en ese grupo en la modalidad institucional, por ejemplo cuando una persona se hospitaliza, se les cobra anteriormente entre 10 y 20% de la hospitalización. Esos cobros pueden ser muy elevados, como a una persona con un tumor cerebral: podría tener que pagar más de un millón pesos. Y son personas que no tienen ingresos elevados. En Fonasa C estamos hablando de un ingreso entre 350 y 550 mil pesos, en el D mayor a 550 mil pesos.

Actualmente hay más de dos millones de personas en listas de espera, ya sea por cirugía, consulta, o incluso atenciones GES. ¿Cómo se relaciona esta medida con las listas de espera?

-Esta política no apunta a la reducción de listas de espera. Las listas de espera siguen siendo un desafío que se tiene que solucionar mediante muchas vías y ahí hay muchas cosas que hay que hacer. Esta el informe de la Comisión Nacional de Productividad, en el cuál hay medidas que tomar para aumentar la productividad de los pabellones. También en la priorización de las personas en listas de espera, el registro es algo que tenemos que mejorar. Los recursos disponibles, la cantidad de especialistas en el sector público y los convenios con el sector privado para la solución de las listas de espera.

Son todas medidas que tenemos que tomar y hay una línea del gobierno en ese sentido que esperamos que se pueda concretar. Pero esta política no apunta a la reducción de listas de espera, y no le afecta. Creo que ni para bien ni para mal.

¿Está preparada la atención primaria y la red hospitalaria para atender a 5 millones de personas más con este incentivo?

-Yo no creo que esto signifique un incentivo muy grande a atenderse en el sector público realmente. Pero vamos a ver que pasa.

De todas formas, el sistema público se tiene que fortalecer. Porque si queremos hacer la reforma, es necesario llevar el sector público a una productividad mayor. Y también el sector privado tiene muchas lógicas que hoy día no son eficientes; hay que superarlas y ponerlas en una lógica distinta. Eso es algo que es como un piso para la reforma, que todavía no se ha trabajado bien y nosotros somos críticos con respecto a eso, y creemos que es algo necesario para avanzar en estas formaciones que se necesita. Así que sí, es un punto crítico.

La Cámara de Diputados aprobó un proyecto para solicitar al Gobierno la condonación de las deudas por prestaciones médicas en la Red Pública de Salud. ¿Está de acuerdo? ¿Puede el Estado financiar algo así?

-Yo no estoy de acuerdo con los cobros, así que estoy de acuerdo con que se condonen las deudas. Pero al mismo tiempo hay algo un poco injusto con las personas que pagaron en este tiempo, entonces hay que poner eso sobre la balanza. Yo creo que quizás viendo la situación económica de la gente, a los fonasa C sí o sí los condonaría, porque en verdad ganan muy poco. Solamente es el tema de la justicia con las personas que pagaron y ya eso creo que eso es sensible, porque es como que el Estado me estafó finalmente.

Es un estrés para las personas saber que tienen deudas por los hospitales, en cualquier sentido. Yo tuve una hospitalización en servicio de urgencia hace unas semanas y me llegó el cobro terminando. A mí me atropellaron en bicicleta, y pienso “¿por qué me van a cobrar porque me atropellaron?”. Es algo que creo que, ciudadanamente, no tiene sentido que nosotros cobremos por la atención en los hospitales.

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