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31 de julio de 2022

Hugo Herrera, analista político: «La derecha dura no tiene viabilidad si tienen que esconderse en el clóset para que la gente no se espante»

Hugo Herrera dice que la derecha dura no tiene viabilidad como sector político en el largo plazo.

"¿Qué capacidad de liderazgo tienen así? Si en política no puedes convencer, es que no sirves para nada", lanza el académico UDP sobre la derecha más refractaria a la propuesta de nueva Constitución, en lo grueso replegada en favor de las organizaciones sociales partidarias del Rechazo en la campaña por el Plebiscito. 

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Los días que pasaron y los días venideros son el inicio de un cambio de ciclo. La semana que pasó, Contraloría resolvió abrir una «investigación especial» a la Segegob -ministerio liderado por la vocera Camila Vallejo– por presunto intervencionismo electoral en la campaña «Chile Vota Informado», mientras que la semana entrante comienza a transmitirse la franja televisiva del Apruebo y el Rechazo de cara al Plebiscito de Salida del próximo 04 de Septiembre. Todo mientras el progresismo oficialista se preparan como mundos paralelos en torno a un comando por la primera opción, mientras los partidos de derecha se repliegan por la segunda alternativa, dejando espacio para la sociedad civil refractaria a la propuesta de nueva Constitución. 

Coyuntura que es deconstruida por el filósofo y académico de la Facultad de Derecho de la UDP, Hugo Herrera. A través de esta entrevista, el intelectual cercano a la derecha social que representa Mario Desbordes en RN pone el ojo crítico de manera transversal; a la derecha por ocultarse en favor de las organizaciones sociales afines -estrategia desafiada por el ex candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, quien tuvo una aparición fiscalizadora en La Moneda-, y al gobierno por presuntamente abanderizarse en la campaña por el Apruebo, cuando tienen serios problemas de gestión política, según argumenta el también columnista político a lo largo de esta conversación.

-En la última encuesta Cadem, subió el Apruebo y bajó el Rechazo, lo que marcó una inflexión. ¿A qué lo atribuye?

-Han influido dos cosas. Primero, esa semana el gobierno se desplegó tanto que la Contraloría ahora les cayó encima, pero eso probablemente haya influido en generar algún tipo de movimiento, sobre todo porque es una modificación que pasó sólo en esa semana y coincide con la movilización del gobierno. 

Lo otro que yo creo que puede haber influido, sobre todo en el Rechazo, aunque esto aplica para el Apruebo también, es que en ninguno de los dos lados uno ve una propuesta política clara. Esta idea de los partidos de Chile Vamos de ocultarse y darle paso a dirigentes de la sociedad civil, o de frentón a la centro izquierda que va por el Rechazo, es una movida astuta, pero riesgosa: no puedes decir Rechazo sin un proyecto político claro. 

Lo que menos quiere el país hoy día son incertidumbres. Y dada la incertidumbre tremenda que va a generar el triunfo de cualquiera de las dos opciones, lo mínimo que uno puede pedirle a los distintos sectores políticos es que muestren hacia dónde se va a avanzar desde el 05 de Septiembre en adelante. La oposición no lo ha hecho y el gobierno tampoco. 

Ahí están reducidos a la posición de porristas con la campaña del Apruebo, porque esa idea de Karol Cariola de pegar carteles en las casas, eso se le puede ocurrir a cualquier activista de menor cuantía, pero no es una propuesta política. 

-Todos saben que el gobierno va por el Apruebo, pero tienen limitaciones para hacer campaña…

-Si es que realmente quisieran intervenir con prestancia en el Plebiscito, el gobierno debiera mostrar cuáles son los pasos a seguir después del 05 de Septiembre, en el evento de que gane el Apruebo. Eso se suple con despliegue, en cambio la oposición no se ha desplegado y los amarillos, los naranjos, todos los ex Concertación que están por el Rechazo, han estado más o menos tímidos, no han aparecido masivamente.

-Si gana el Apruebo, hay un camino y normas de implementación. La incertidumbre principal está en el Rechazo. De hecho, se habló de que el Presidente le subía el precio a esta opción cuando sugirió una nueva Convención en caso que se impugne el borrador de nueva Constitución.

-La jugada del Presidente fue arriesgada, es un gesto medio populista que plantee él conducir un proceso que le corresponde constitucionalmente al Parlamento, que fue el que generó el Acuerdo del 15 noviembre y donde se hizo la reforma constitucional que terminó todo el proceso. 

Desde ahí tiene que partir todo de nuevo, probablemente convocando a un Plebiscito con alternativas, dentro de las cuales tiene que estar la Convención. Dicho eso, no tengo tan claro los escenarios como para decir que uno es más incierto que el otro. No hay que olvidar que estamos en una crisis que es por falta de conducción política. Ninguno de los dos sectores ha logrado plantear claramente una alternativa, porque en las derechas vamos por el Rechazo. 

”La derecha sigue en pampa en términos ideológicos”

-Usted habla en plural. ¿Cuán diverso es el mundo del Rechazo?

-En el Rechazo tú puedes distinguir tres grupos más o menos claros. Uno son los que van por el Rechazo para que todo siga igual, o con reformas manteniendo la Constitución del 80. Ahí están los republicanos, quizás algunos del ala más derecha de la UDI. 

Después están los que podríamos llamar la centro-derecha, o sea los que quieren una nueva Constitución y van a rechazar. Ese sector todavía no ha dado los pasos suficientes, porque esa declaración de intenciones que hicieron está bonita, pero no es suficiente. Hay que mostrar, hay que dar hasta que duela aquí. Tiene que haber una propuesta sobre la mesa bien concreta con planteamientos de fechas, alternativas posibles, compromisos de reforma en derechos sociales, instituciones básicas que debieran estar ahí en ese compromiso. 

Y en tercer lugar están los amarillos de la ex Concertación. A pesar de que no hay una propuesta clara de parte de la centro derecha, me parece que da una certeza en el sentido de que dentro del Rechazo hay dos tercios que van por una nueva Constitución. Eso es una certeza del porte de un buque. O sea, aquí la Constitución del ’80 no va más, mientras esos dos tercios del Rechazo se mantenga. Ahí no vale la desconfianza.

-¿Una certeza del porte de un buque?

-No me imagino, por ejemplo, a un Mario Desbordes, echándose para atrás queriendo mantener la Constitución del ’80. No me imagino a un Cristián Warnken o a un Mario Waissbluth, a los DC que están por el Rechazo, queriendo mantener la Constitución del 80. 

Si fueran sólo los partidos de Chile Vamos más los republicanos, quizás, pero como ya dentro de los partidos de Chile Vamos se ha dado una disputa y hay duros y blandos, Cristián Monckeberg, la Paulina Núñez, Mario Desbordes, por una parte, y por otra están estos amarillos y naranjos. 

Los sectores duros no tienen la fuerza como para bloquear el proceso. Eso te da certeza, sin perjuicio de lo dicho respecto a que no hay un planteamiento claro, que lo lógico sería ponerlo sobre la mesa. 

-Independiente de lo opinable, el Apruebo tiene un itinerario e instituciones definidas. 

-Es cierto lo que tú dices de que está el proyecto y los planteamientos de nuevas instituciones. Si se aprueba hay que ejecutarlo, pero tienes factores que le dan inestabilidad al asunto. El más complicado es que el Proceso Constituyente se desencadenó por la necesidad de darle un nuevo camino a un país que está en crisis por este desencuentro entre las élites. 

La premisa ahí es que la Constitución del 80, con todas las cosas buenas que pueda tener, no funciona como símbolo porque no tiene legitimidad. Es como que los allendistas hubieran hecho una Constitución y le pidiéramos a la derecha que la asumiera como símbolo. 

-¿No convocó más allá de la izquierda, finalmente?

-Claro. Esta Constitución, en el fondo, el drama es que se repite el gesto de Pinochet con signo contrario. Ahí yo creo que está el principal fracaso de la Convención y la incertidumbre, porque tú no puedes hacer una Constitución dejando a la mitad política del país fuera. Eso no tiene sentido en ninguna parte, en ninguna democracia madura tiene una Constitución donde tú hayas dejado fuera a la mitad. 

A la derecha le puede ir mejor o le puede ir peor, pero es más o menos la mitad del país. Esto no es un triunfo de un día, se trata de generar un marco, lo que se llamó la casa de todos. Entonces, no tenemos símbolo. Se puede aprobar la Constitución, pero vas a estar dejando a la mitad del país fuera. 

Dada la incertidumbre tremenda que va a generar el triunfo de cualquiera de las dos opciones, lo mínimo que uno puede pedirle a los distintos sectores políticos es que muestren hacia dónde se va a avanzar desde el 05 de Septiembre en adelante. La oposición no lo ha hecho y el gobierno tampoco». 

Vamos a ver qué régimen político estable puede funcionar así. Eso es delicado, no era tan difícil lograr que ciertos sectores de la derecha, adhirieran. Todo el sector más moderado de RN estaba dispuesto a negociar, estaba dispuesto a entrar en la cuestión, pero los dejaron fuera. Creo que es el pecado mortal de las izquierdas que no hayan entendido, en el fondo, que su papel era también mirar al país, no solamente a su bando.

Lo otro es que no le veo profundidad política a este gobierno, creo que están improvisando demasiado. Entonces, ¿cómo va a ser conducido el proceso político? Gane quien gane, creo que afecta a los dos sectores de igual manera. No veo a este gobierno con capacidad de conducir el proceso político después del 05 de Septiembre. Están demasiado sobrepasados por lo cotidiano.

¿Cuánto tiene que ver con la baja del Rechazo de que justo en los días previos irrumpió en escena José Antonio Kast, que se había mantenido al margen durante todo este periodo? 

-Sí, creo que va a ser algo que va a pesar. Así como pesa José Antonio Kast, también pesa Karol Cariola, que no es Camila Vallejo, que uno la ve más metida como en la institucionalidad, y por supuesto que eso va a hacer daño, eso te lo doy. 

El punto es cómo se va a disponer el Rechazo en todas sus vertientes, de tal suerte que aparezcan todas con nitidez. Están los de Kast que no quieren cambio alguno, pero dos tercios de la gente del Rechazo está por una nueva Constitución. Si eso se ve nítidamente, yo creo que el efecto Kast podría minimizarse. 

-Usted ha sido crítico de la estrategia de Chile Vamos de replegarse para ceder espacio a la Sociedad Civil. ¿No se suponía que los partidos son conductores de las sensibilidades e ideas?

-Quizás tácticamente lo correcto sea esconder a los liderazgos, por lo menos a los más cuestionados de la derecha, y darle paz a la sociedad civil, pero en términos estratégicos es un fracaso colosal. ¿De qué estamos hablando cuando tienen que ocultarse como si fueran mafiosos? Tú diriges partidos políticos para tener presencia en la esfera pública, y si como dirigente de partido político tienes que ocultarte para tener éxito, ¿cuál es tu legitimidad? ¿Cómo vas a conducir un proceso político?

En ese sentido, puede ser tácticamente una ventaja, pero estratégicamente un fracaso. Eso tiene que ver con que se están pagando los costos de la encerrona que le hizo la derecha más dura a los intentos de renovación que se hicieron en Renovación Nacional a la directiva Monckeberg-Desbordes. 

En el fondo botaron la directiva de Desbordes, le botaron la candidatura presidencial levantando la de Sichel, y se están pagando los costos porque, ¿Cuán distinto sería que la presidencia de RN la tuviera Mario Desbordes el día de hoy? 

-¿Qué va a pasar con las organizaciones en la sociedad civil en caso que gane el Rechazo? O mejor dicho: ¿Cuánto durará el repliegue de los partidos de Chile Vamos? 

-Si la derecha asoma y pone a Chahuán y a Schalper como los rostros de la campaña, el Rechazo pierde porque no tienen ninguna legitimidad en la opinión pública. Es mínima y marginal, tienen sus barristas también, pero no tienen proyecto político. No se les conoce proyecto político, salvo el de los intereses de los empresarios. ¿Cómo esa derecha va a liderar el Rechazo? Por eso creo que tácticamente es hasta mejor que lo boten, pero que se oculte. 

En el largo plazo es insostenible una estrategia así. Entonces, lo más conveniente para la derecha sería que los sectores renovados, los que estaban tratando de darle pensamiento político más que solamente economicismo, recuperen cañuelas. 

-Luego de los diez compromisos de Chile Vamos, no ha habido mayores detalles de ello, salvo el rechazo a la paridad y la distancia con los escaños reservados para los pueblos indígenas en caso de una nueva Convención. 

-Yo creo que la derecha sigue en pampa en términos ideológicos. O sea, uno podía ver que desde el 2014, cuando asume Monckeberg la presidencia de RN, él convocó a un congreso ideológico al tiro, cambió su declaración de principios, se metió a la internacional demócrata cristiana y después hubo todo un proceso que duró hasta el 2021. Fue girando consistentemente al centro; la idea era tener un pensamiento político. 

Más allá de las buenas intenciones que pueda tener Javier Macaya en la UDI, más allá de la idea de buena onda de Evópoli, mientras no abandonen el economicismo duro que los paraliza, no tendrán ninguna opción de conducir políticamente el proceso. Son tan paralizantes esas ideas economicistas, como en el otro lado son paralizantes también las ideas de la izquierda más radical que moraliza la discusión y ya no piensa la política desde la política, sino que desde la moral. Entonces el mercado es malo, es el mundo de Caín como lo llama Fernando Atria: es malo y punto. 

-Da la impresión que la campaña por el Rechazo en términos políticos desde el Congreso, la están liderando Matías Walker y Ximena Rincón, donde los parlamentarios de derecha sólo se han sumado a la idea de los 4/7 que impulsan los senadores DC.

-Es lamentable. No le quito mérito a los senadores democratacristianos, pero es lamentable que la derecha no tenga liderazgo político, que lo tuvo con el acuerdo del 15 de Noviembre. Eso le dio cauce al conflicto, pero el problema es este: hay una trenza entre este discurso economicista duro, lo que Jovino Novoa llamaba el Chicago Gremialismo, el neoliberalismo a la (Milton) Friedman, y los intereses de los fácticos; medios de prensa, grandes empresarios, institutos, los llamados think tanks que son una anomalía de este país. 

Entonces tú tienes toda una parafernalia fáctica que paraliza porque defiende intereses económicos, no defiende el interés nacional, sino que intereses de bando. Entonces tú tienes un discurso muy radical de economía y eso acompañado de intereses fácticos. ¿Cómo vas a moverte políticamente? ¿Cómo vas a mirar el interés general del país? Y cuando hay alguien que lo hace, como fue la directiva Desbordes-Monckeberg, los botan.

-Ya, pero Desbordes perdió en la interna y después como precandidato presidencial de Chile Vamos. 

-Sí, pero yo no descartaría el aspecto maquinal del asunto, que fue probablemente más pesado que en la izquierda. Entonces la izquierda igual se mueve más por política que por intereses, pero en la derecha tú tienes esa cuestión fáctica, y mientras no se transparente quiénes son los donantes de los think tanks, quiénes donan a los que financian a Schalper, vas a tener a esa trenza operando. 

Entonces no descartaría la importancia para el sistema político nacional que tiene eso en la derecha. Desbordes perdió, Monckeberg perdió, pero tuvieron que pelear contra la máquina, y no fue tan fácil. Tiempo atrás lo mismo le pasó a Andrés Allamand que se dio portazos contra los mismos poderes fácticos que él denunció y con los que después colaboró tanto. Parece que no le quedó otra que sumarse. 

Ahora, en el mediano y largo plazo, las posibilidades de una derecha más moderada son altas porque imagínate que los de la derecha dura tienen que andar escondiéndose. La derecha dura no tiene ninguna viabilidad en el largo plazo si tienen que esconderse en el clóset para que la gente no se espante. ¿Qué capacidad de liderazgo tienen así? ¿Qué capacidad de convencer? Si en política no puedes convencer, es que no sirves para nada. 

“Cuando el Presidente se abanderiza, se convierte en barrista del Apruebo”

-Las intervenciones del Presidente Boric se han incrementado en los últimos días. ¿Cómo lo ve usted?

-La jugada es riesgosa. Más allá de lo que pase en el Plebiscito, tienes un escenario en donde se va a necesitar a un Presidente legitimado, no en el suelo. Pensemos que gana el Apruebo y tienes que implementar la Constitución. ¿Cómo va a implementar la Constitución un gobierno que no es capaz de manejar bien a sus ministros, que está dedicado a hacer de porrista? 

Porque lo que está haciendo el gobierno por el Apruebo es simplemente de barra, así como “vamos por el apruebo”. ¿Y por qué? Bueno, porque te citan un par de artículos y te dicen esto no está tan malo, esto está bueno, pero no hay un proyecto político que el gobierno esté planteando. 

Entonces, un gobierno sobrepasado en temas de seguridad, sobrepasado en temas de economía, uno dice ¿en qué estamos bien? ¿Hay algún proyecto que uno pueda decir que el gobierno tiene una visión nacional? Lo único que hay así en ciernes, es la reforma tributaria, que es sacar más plata, pero no hay un proyecto político. Entonces uno concluye que Boric está dedicado con todos sus ministros a hacer campaña a nivel porrista porque ese es el nivel: no hay un planteamiento político. 

-¿Entonces?

-Gane el Apruebo o gane el Rechazo, el problema va a ser mayor porque como el gobierno ya se jugó, va a quedar teñido. Va a quedar derrotado, será una derrota feroz. Incluso aunque ganara el Apruebo va a estar en un problema gigante, porque va a tener que implementar una Constitución sin haber demostrado capacidades institucionales para manejar al país en régimen de normalidad, en los asuntos cotidianos. 

Además, el Presidente va a estar deslegitimado para todos los que votaron Rechazo, que van a ser por lo menos un cuarenta y tanto por ciento. Puedo equivocarme, pero así como están las cosas, va a ser estrecho el asunto. 

Es muy arriesgado lo que está haciendo, la batea se está moviendo demasiado en lo cotidiano. Y si a eso tú le agregas toda la inestabilidad que va a generar la implementación de la Constitución, que pucha que genera inestabilidad implementar instituciones donde no hay conocimiento ni prácticas. Es una conjunción perfecta de factores para llegar a una crisis de esas grandes.

-Pero sí hay una mirada, al menos cuando el ministro Jackson vinculaba el éxito del Plebiscito a la concreción de un programa de gobierno que se dice transformador y que apunta, precisamente, a la universalización de ciertos derechos. 

-Uno podía tener esperanza mientras el Presidente mantuviera el liderazgo como Jefe de Estado, pero todo ese esquema se vino a las pailas cuando el Presidente se abanderiza, cuando se convierte en barrista del Apruebo, porque ya ahí deja el liderazgo de Estado. Eso lo veo complicado. 

Además hay otra cosa. Uno espera que se note que están gobernando, no que haga campaña. Que gobierne y haga cosas simbólicamente significativas.¿Qué gran proyecto de infraestructura está sobre la mesa, ah? ¿O qué gran reforma¡ No hay nada. 

¿Y el anuncio de gratuidad en la red pública de Salud no es relevante?

-¿Y qué es lo que uno le pide a un gobierno realmente transformador? ¿Bajar el copago o fortalecer el sistema público por un sistema que sea equivalente para el que paga y para el que no paga? Aunque el copago sea cero, probablemente la atención de la Clínica Las Condes o la Clínica Alemana va a seguir siendo mucho más rápida que la de los servicios de salud estatales. ¿Y qué es lo que uno pide de un gobierno de izquierda? Que la cancha se iguale, pero de verdad. 

Si la idea de tener un proyecto político está en el discurso más duro del Frente Amplio, eso no es un proyecto político, eso es un proyecto moral. Ahí hay un problema análogo al de la derecha. Si tener un discurso político es obedecer a Libertad y Desarrollo, eso no es tener un proyecto político, eso es tener un proyecto económico. 

Si tener un planteamiento es seguir los dictámenes de los libros de Atria, eso no es tener un proyecto político, eso es tener un proyecto moral. En ese sentido no veo política en el gobierno, no veo grandes proyectos que simbolicen algo, pero que estén transformando al país en su conjunto. Eso no se ve.

¿Y qué rol debiera tener ahí el Socialismo Democrático, coalición conformada por partidos de amplia experiencia y que tuvieron proyectos políticos consistentes en el pasado? 

-Ahí hubo un problema y estoy pensando en los socialistas, lo que se llamó el socialismo renovado. Por distintas razones se vaciaron de juventudes que se fueron al Frente Amplio. Ahí hay una tarea generacional, un déficit generacional que hay que suplir y  que probablemente tiene también que ver con hacerse cargo de los problemas del país. 

El Socialismo Democrático tiene que hacer una renovación, tiene que formar nuevos cuadros. Es un proceso lento eso porque no tienes stock de gente disponible para meterse en política, hay que irla preparando. 

Quizás tácticamente lo correcto sea esconder a los liderazgos, por lo menos a los más cuestionados de la derecha, y darle paz a la sociedad civil, pero en términos estratégicos es un fracaso colosal. ¿De qué estamos hablando cuando tienen que ocultarse como si fueran mafiosos?».

Entre medio, tuvimos a la izquierda nueva del Frente Amplio, que con todos los méritos que tienen, con todas las capacidades que tienen, con toda la feroz velocidad con la que avanzaron, son inexpertos. Se nota rápidamente esto del ensayo y el error que ya tiene aburrido a la gente. Lo digo en el mejor sentido. Ahí faltó la colaboración orgánica de los viejos con los nuevos. 

Ese sector es fundamental para el sistema político chileno: no se conoce ninguna democracia madura que no tenga una socialdemocracia, una centro izquierda fuerte. 

Son dos coaliciones distintas, donde se advierten diferencias y tensiones. 

Es que al Frente Amplio los paraliza la moral, porque cuando tienes una política moralizante donde hay cosas que son malas por principio y cosas que son buenas por principio, donde la negociación es mala por principio porque tiene que haber una deliberación con argumentos impecables, donde el mercado es malo por principio porque es el mundo de Caín que fomenta el egoísmo. 

Así no tienes muchas posibilidades de entenderte con la realidad, y con esto me refiero a gente que piense distinto, porque a esa gente tú la puedes descalificar moralmente, que  son impuros en cierto modo. 

Del mismo modo que análogamente, para mucha gente de derecha más tradicional y más economicista, eran despreciables los líderes estudiantiles porque no atendían a las cifras económicas, que en el fondo eran los diez mandamientos de la derecha Chicago. Tú no puedes hacer política desde posiciones tan abstractas que no son políticas, que son o economía o moral.

-Con una franja dividida en el Apruebo, y un comando del Rechazo con sus partidos a la retaguardia, ¿Qué le espera a Chile el 05 de Septiembre?

-Esa pregunta la aplicaría a hoy día, donde tú ya puedes adelantar un poco lo que va a pasar, porque los conductores políticos de la derecha están ocultos porque no pueden presentarse a la opinión pública. Tienen una marginal capacidad de conducción, en la práctica nula, por lo que hay que esconderlos. 

Y tienes a la centroizquierda partida por la mitad, por el Rechazo y por el Apruebo. La directiva de la DC está por el Apruebo, pero la directiva es poco más que el timbre y la campanilla; en ese grupo no hay personas de peso, salvo la Yasna Provoste. ¿Y el gobierno en qué está? Haciendo campaña sin gobernar, sin hacer conducción política. 

Esto de que el Presidente esté haciendo campaña es pésimo porque lo transforma en jefe de gobierno y en Chile el presidente es jefe de Estado. En cierto modo es atentar contra la institución de la Presidencia de la República, si Portales fue bien inteligente con esta idea de una autoridad que estuviera por sobre la política, es decir, que condujera políticamente por sobre los partidos.

Piensa que el Presidente de la República es la única autoridad unipersonal que puede hablarle al país entero, ni el Papa puede hacer eso en Chile, pero el Presidente sí y Boric está jugando con eso. Me parece que es difícil ser optimista en ese contexto.

“Vamos a estar en la incertidumbre hasta que la Constitución se implemente”

-Varias figuras del Rechazo suelen ser desmentidas en las redes sociales y medios de comunicación respecto a lo que dicen sobre el borrador de Nueva Constitución…

-Aquí hablo como abogado: me parece que eso es irrelevante porque el problema de una Constitución es que tú tienes que aplicarla y eso requiere interpretarla. Entonces vamos a estar en la incertidumbre hasta que la Constitución se implemente si es que se aprueba. Mientras no pase eso, la Constitución es sólo un conjunto de palabras. 

Si en el fondo, los significados de una Constitución se estabilizan cuando ya los organismos empiezan a funcionar, cuando los poderes se empiezan a calibrar entre ellos. Pero mientras tú no tengas eso, tú puedes decir cualquier cosa. 

-¿Cualquier cosa?

-Me parece que no es necesariamente Fake News, por ejemplo, decir que en Chile se está facilitando el Aborto con la nueva Constitución, porque efectivamente se generan ciertas condiciones para facilitarlo. Ahora, esto no significa que podría haber una ley más restrictiva que la que hay hoy día, pero podría haber también una ley menos restrictiva. Cualquiera puede ver lo que quiere mientras no tengas la ley y no venga el debate concreto.

Lo único que tienes claro ahora es que las reglas de modificación, una vez que pase el periodo inicial, van a ser más bajas. Entonces, todo va a ser un poco menos estable que lo pétreo que tenía la Constitución del 80, que era el defecto que tenía. 

-Todo es interpretable, pero de ahí a plantear que en el borrador se permite el aborto hasta los nueve meses como lo sostuvo el senador Felipe Kast…

-Ah, claro. O sea, tú tienes que hacer las salvedades.

-Quería decir que la interpretación también tiene límites. 

-Es un poco cínico lo que te voy a decir, pero los abogados saben que esos límites son más bien difusos

-¿Cómo así?

-Mientras no tienes las instituciones concretas funcionando. No estoy avalando con esto a  Kast y creo que está mal lo que hace, es torcido. Pero no me atrevería a decir que Cristián Warnken, por ejemplo, está necesariamente faltando a la verdad de manera expresa porque está haciendo interpretaciones y me parece que es una persona que tiene la sutileza suficiente como para saber qué está interpretando. Claro, es distinto a Kast y a Teresa Marinovic y todo ese sector más duro.

-¿No advierte una merma en la credibilidad del Rechazo? 

-Sí, pero mira: aquí me voy a poner un poco abogado del diablo. La credibilidad corre para los dos lados. Cuando te prometen el oro y el moro con los derechos sociales, tú sabes que el país no tiene los recursos y que estamos entrando en una recesión. Entonces los derechos sociales van a ser más bien nominales, eso también en cierto modo es fake news.

No estoy con esto jugando al empate ni mucho menos. Creo que un debate republicano debiera ser lo más ceñido a la verdad y las nuevas instituciones debieran ser lo más realistas posible, pero no se logró. 


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