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15 de julio de 2022

Javier Macaya (presidente UDI) a una semana de los compromisos constitucionales de Chile Vamos: «El rol de los privados en la provisión de los derechos sociales es relevante»

Macaya dice que los privados son relevantes en la provisión de los derechos sociales en una eventual nueva Constitución.

"Creemos en los derechos sociales, pero no con el monopolio estatal", argumenta el jefe del gremialismo para precisar uno de los diez compromisos constitucionales de Chile Vamos suscritos la semana pasada: el respaldo al Estado Social y Democrático de Derecho. "Las personas que se atienden en establecimientos de salud privados, pueden cubrir esas necesidades. Esos derechos sociales se pueden proveer también por entidades privadas", profundiza el parlamentario en un debate donde reconoce que le molesta la "superioridad moral" del oficialismo cuando apela al pasado del bloque y sus anteriores rechazos a reformar aspectos de la Carta Fundamental. 

Por

El pasado sábado 09 de Julio, Chile Vamos difundió el documento «Una nueva Constitución para Chile. Compromiso de Chile Vamos con una Casa Para Todos», donde el bloque opositor estampó diez compromisos para darle «continuidad» al Proceso Constituyente en caso de que triunfe la opción del Rechazo en el Plebiscito de Salida del 04 de Septiembre.

Si bien buena parte de aquellos compromisos implican un punto de quiebre en la historia de la derecha desde el retorno a la democracia -rebaja de los quorums legislativos, fin al control preventivo del Tribunal Constitucional, apoyo a un Estado Social y Democrático de Derecho- la coalición ha sido interpelada en su credibilidad.

A juicio de varias figuras del progresismo -desde el ex Presidente Ricardo Lagos hasta Camilo Escalona, secretario general del PS-, en la historia reciente ha sido una constante la negativa del sector a impulsar modificaciones a la Constitución, por lo que se mantiene el escepticismo de la voluntad de RN, la UDI y Evópoli para -ahora sí- comprometerse a discutir una nueva Constitución en caso de que sea rechazado el borrador de la Convención en el próximo Referéndum.

El caso más emblemático es el de la tienda gremialista, donde su jefe partidario, el senador Javier Macaya, ha subrayado la voluntad de su partido de seguir con el Proceso Constituyente, independiente de los resultados del 04 de Septiembre.

Lo hace reconociendo algunos vetos que tuvo su partido al respecto en años pretéritos, pero sí relevando las ocasiones donde la UDI sí puso sus votos para algunas reformas constitucionales; cuando se eliminaron los senadores designados en el 2005 en el gobierno de Ricardo Lagos -donde se reemplazó en la Constitución la firma del dictador Augusto Pinochet por la del otrora Mandatario-, y en el 2019 con el Acuerdo de la Paz y la Nueva Constitución que habilitó el Proceso Constituyente en curso.

Una defensa de las credenciales democráticas de su partido que, en entrevista con The Clinic, Macaya lo hace con vehemencia, agregando un dejo de molestia ante lo que califica como «superioridad moral» de sus contrincantes que miran con incredulidad la cruzada de Chile Vamos. Además, el dirigente partidario arroja algunas precisiones a los principios suscritos con sus aliados de coalición, donde destaca la participación de los privados en la provisión de derechos sociales en una eventual futura Carta Fundamental.

¿Estamos en presencia de un giro en el relato histórico de la UDI?

No, no lo comparto. La UDI ha participado en su historia en hartos cambios constitucionales, en momentos donde le tocó tenderle mano a gobiernos de los cuales eran oposición, como en el gobierno de Lagos con la inscripción de las candidaturas de la Democracia Cristiana, otras más de 50 reformas constitucionales, entre ellas, la que puso fin a los senadores designados.

Si bien es cierto que se puede tratar de clasificar a la UDI como un partido que siempre se ha opuesto a los cambios, lo que estamos haciendo hoy día tiene que ver con una profunda convicción dentro del partido de que el Proceso Constituyente tiene que ser algo que sea de una mayoría para darle estabilidad a Chile. 

La UDI siempre va a querer lo mejor para Chile y eso implica que seamos capaces de construir una Constitución que tenga un alto consenso, gane el Apruebo por poco, el Rechazo por poco, o incluso por mucho el Rechazo. Necesitamos construir algo que una, y estos compromisos, que se construyeron junto con los otros partidos de la coalición y del bloque, es una garantía más de muchas que hemos dado de nuestro compromiso con los cambios constitucionales bien hechos. Nosotros queremos una buena y una nueva Constitución, no solamente una nueva.

¿En cuáles otros cambios constitucionales ha participado la UDI? Porque desde la vereda del frente enumeran varios ejemplos de lo contrario.

Las reformas del año 2005, donde a mí no me tocaba ser parte de este Congreso, fueron probablemente la muestra más fehaciente de que había una voluntad en ese momento de ponerle fin a los enclaves autoritarios, fue una reforma muy profunda.

Más recientemente, en el año 2019, la UDI participó en el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, cosa que no puede decir, por ejemplo, gran parte del bloque que está actualmente en el gobierno. Al Presidente Boric casi le cuesta la expulsión de su partido, y la ministra vocera de gobierno (Camila Vallejo) no votó favorablemente en el Congreso el acuerdo que le dio inicio al Proceso Constituyente. La UDI sí lo hizo. 

-¿Empate moral?

-Este permanente cuestionamiento de superioridad moral, de que solamente desde un lado se está pensando en el bien de Chile, es algo que me molesta mucho. Creo que en la buena fe de mis interlocutores en política y creo que la política es para construir acuerdos con gente con la que tú piensas diferente. 

En ese orden de cosas le he creído al Presidente de la República en sus cambios de opinión sobre el tema de los retiros en el último tiempo, le he creído al Presidente en su cambio de opinión sobre el Estado de Excepción Constitucional, aceptamos el perdón de una persona que en su momento se puso una camiseta del fundador de nuestro partido con un balazo en la cabeza, y creo legítimamente que se arrepintió de aquello. 

Me llama mucho la atención que solamente desde un sector se pretenda tener una superioridad moral de estar disponible a ciertos cambios. Además, tratan de construir que nuestro sector no quiere proponer cambios. Por ejemplo, nos piden garantías y hacen lo imposible para que el proyecto de los 4/7 no se vote. Es bien curioso pedirle garantías a un sector que demuestra que la centroderecha está disponible a los cambios y a darle estabilidad al Proceso Constituyente por el bien de Chile.

Si nosotros no podemos vivir permanentemente en un limbo constitucional que no tenga reglas del juego claras para lo que va a ser el Chile en los próximos 50 años

-Anteriormente usted ha dicho que el acuerdo constitucional del 2005 debió plebiscitarse…

-Y creo que no estaríamos en lo que estamos. Yo no estaba en el Congreso, pero creo que si el Presidente Lagos hubiese plebiscitado sus modificaciones a la Constitución del 2005, el tema constitucional no hubiese sido tema.

-Uno podría decir lo mismo con el ex ministro del interior Andrés Chadwick al inicio del segundo gobierno de Sebastián Piñera, cuando sentenció que no se avanzaría en el proyecto de nueva Constitución de la ex Presidenta Bachelet. 

-Creo que nosotros debimos haber recogido, al menos en la discusión, el proyecto de la Presidenta Bachelet, y la Presidenta Bachelet también cometió el error de presentarlo al final de su gobierno, creo que fue un error compartido. Ella lo presentó la última semana antes de irse. Es difícil darle continuidad a una cuestión de esa envergadura cuando ya te estás retirando, cuando vas de salida. 

-Tal vez no había consenso político para ello, lo que entronca con aquella máxima posterior al Estallido: “no lo vieron venir”.

-Las circunstancias han construido ese consenso. Probablemente, la circunstancia más potente es el Plebiscito de Entrada en Octubre del año 2020, donde la gran mayoría de Chile, casi el 80% de los chilenos, definió que quería una nueva Constitución. 

En todo caso, no es antojadiza esa interpretación de que no solamente querían una nueva, sino que también una buena Constitución, y creemos que el espacio de construirla tiene que ser en uno donde emane con mucha fuerza el sentido común. Acá hay diez puntos que nosotros recogemos y que transmiten una necesidad de que el año que ha transcurrido de funcionamiento de la Convención, no sea un año 100% perdido. 

Creemos que hay temas como el medio ambiente, pueblos originarios, derechos sociales, que tienen que recogerse, obviamente con énfasis diferentes para ser capaces de proyectar una Constitución que sea realmente la casa de todos.

-“Con el Rechazo la derecha no va a cambiar nada, tal como lo ha demostrado históricamente los hechos”, dijo el secretario general del PS, Camilo Escalona. ¿Cómo se construirán las confianzas? 

-Cuando escucho a Camilo Escalona hablar de Sergio Onofre Jarpa, ahí en un discurso de los años 80, me da la impresión de que se quedó bien pegado. O sea, yo podría pensar que Camilo Escalona es una persona que tampoco tiene derecho a cambiar de opinión respecto a lo que manifestó hace siete años atrás, cuando dijo que pensar en una constituyente era fumar opio. Él también cambió de opinión y es legítimo. No pongo en duda la buena o mala fe de Camilo Escalona por haber cambiado de opinión en ese tema en particular. 

Por eso yo valoro mucho que esta semana se haya roto el clivaje de derecha-izquierda para la Constitución, porque se ha entendido por parte de muchas figuras de centroizquierda, que esto no es por lo que cultural o ideológicamente eres. Puedes haber votado por Boric, si la elección fuera mañana probablemente volverías a votar por Boric en una elección contra José Antonio Kast, pero en esto no se juega un gobierno de cuatro años: se juegan las reglas del juego de los próximos cincuenta años.

-¿Realmente la UDI ha tenido la convicción de abrirse a cambiar la Constitución? Excuse, pero pareciera que la Historia que se ha escrito está equivocada. 

-Hay ejemplos concretos. Evelyn Matthei recordó la importancia que tuvieron los votos de la UDI en los cambios constitucionales en el 2005, es un hecho que está escrito en la historia. Lo mismo el 2019 con el acuerdo en que no participaron personas que ahora están apuntando con el dedo a la centro derecha. Yo hago política desde la buena fe y eso es importante recordárselo a los interlocutores. 

-Pero es un hecho que la UDI se opuso a reforma constitucionales: el 2006 y el 2015 a reformar el sistema electoral binominal, el 2007 a la distribución de la píldora del día después…

-Hay muchos temas donde hemos tenido diferencias, hay de todo en la historia. Hay hitos como el Proceso Constituyente de la Presidenta Bachelet, donde probablemente pudimos hacer distintas las cosas. En el sistema binominal también, en el divorcio, en cosas que uno mira para atrás y dice debimos haber actuado distinto. Pero si nos quedamos pegados en la historia, como Camilo Escalona recordando a Sergio Onofre Jarpa, es no tener una mirada de futuro , es no tener ninguna proyección de cómo se hace política, poniendo los ojos en el parabrisas en vez del espejo retrovisor. A la izquierda le encanta poner los ojos en el espejo retrovisor, nosotros estamos mirando hacia adelante. 

«Mientras más gente lea la Constitución, mejor para nosotros»

¿Cómo es que este proceso que empezó con un 80% de apoyo terminó con un rechazo punteando las encuestas? 

-Por el ánimo que existió en los convencionales al redactar la Constitución, con un ánimo de revanchismo y de mucha rabia. El sentimiento más presente en los convencionales de la mayoría de la Convención, era el de rabia, era el de procurar tomar revancha de lo que ellos consideraban 30 años donde no pudieron hacer el cambio constitucional. Y yo creo que hay que meterle amor, hay que meterle esperanza,  y hay que meterle el concepto de nueva oportunidad al momento constituyente que está viviendo Chile. 

Espero que eso se pueda dar a partir del 04 de Septiembre y que con gente como Camilo Escalona, con quien me tocó trabajar acá en el Congreso cuatro años cuando era presidente de la Comisión de Hacienda en el Senado, se puedan construir acuerdos para tener realmente la casa de todos. 

-¿Y no dificulta el diálogo ese permanente cuestionamiento moral que acusa, pese a los ejemplos de disposición al diálogo que usted menciona?

-Y son hechos reales, objetivos.

-Sí, pero en los diez compromisos de Chile Vamos respaldan un Estado Social de Derecho, el mismo punto que los constituyentes de su sector rechazaron en la Convención. 

-En un artículo que contenía la Plurinacionalidad como concepto con el que discrepamos. Creemos en los derechos sociales, pero no con el monopolio estatal, como está puesto con mucho énfasis en la propuesta de la Convención. Creemos en la provisión de derechos sociales, donde la sociedad civil juega un rol, donde lo público no es sinónimo de lo estatal. No creemos en la Plurinacionalidad, pero sí en el reconocimiento de los pueblos originarios. 

Son énfasis diferentes. Cuando mis constituyentes votaron de esa manera en la Convención, lo hicieron porque en ese mismo artículo en particular venía una propuesta sobre Plurinacionalidad. Eso es algo que los convencionales de la UDI y la centroderecha no compartían ni comparten todavía.

Evelyn Matthei recordó la importancia que tuvieron los votos de la UDI en los cambios constitucionales en el 2005. Lo mismo el 2019 con el acuerdo en que no participaron personas que ahora están apuntando con el dedo a la centro derecha. Yo hago política desde la buena fe y eso es importante recordárselo a los interlocutores».

-En conclusión: ¿a juicio de la UDI Chile no es un Estado Plurinacional como lo manifiesta el borrador de nueva Constitución?

-Mira, me quedo con las palabras del Presidente Ricardo Lagos, cuando dijo que Chile probablemente era un país plurinacional cuando llegaron los colonizadores españoles, y se convirtió en un país independiente y en un Estado unitario donde conviven personas de distintos orígenes, donde no hay que discriminar por raza, condición sexual, origen o condición socioeconómica. 

Lo mejor de Chile sale cuando el país se pone detrás de una causa, y tener distintas naciones al interior de un país atenta contra ese principio, sobre todo cuando va acompañado de discriminaciones que a mi juicio son arbitrarias y odiosas; distintas justicias, distinto tratamiento a la hora de acceder a bienes. No comparto ese concepto y creo que es un gran error que cometió la Convención en términos de lo que somos los chilenos.

-¿Cómo se concretizarán estos compromisos? ¿Cómo serán las bajadas? El papel aguanta todo y los han interpelado a impulsar proyectos de ley, por ejemplo. 

Es que si te pones hoy día a tramitar proyectos de ley con estos principios en el Congreso, te pueden acusar de que no quieres cambiar la Constitución. Te pueden decir que después del 04 de Septiembre quieres dejar la actual cambiando o haciendo las reformas que correspondan. 

Desde la izquierda piden garantías, pero le ponen palos en el camino para que no se cumplan, como ocurrió esta semana con el proyecto de 4/7 en el Senado. Se dice binariamente que no hay más opciones si es que gana el Rechazo o el Apruebo y, como dice Camilo Escalona, que sigue la Constitución de Pinochet, aunque sea una falsedad, porque ya no tenemos la Constitución de Pinochet. En el fondo, es bastante evidente que lo hacen como una estrategia electoral, la ciudadanía se ha dado cuenta de aquello.

-¿Estrategia electoral con qué objetivo?

-Estrategia electoral para ver si le pueden sumar algunos puntos a un Apruebo que hoy día está bastante disminuido en las encuestas. Independiente de lo que se haga, es la ciudadanía la que se ha dado cuenta de las consecuencias de una mala propuesta. 

No somos nosotros los que estamos haciendo campañas del terror o de fakes news. Mientras más gente lea la Constitución, es mejor para nosotros. Por eso, bienvenido sea que el gobierno imprima muchas copias porque va a ser la manera también de demostrar que aquí no hay campañas del terror y que el texto escrito es el que hace que la ciudadanía se dé cuenta de las consecuencias que tiene en sus vidas.

-En los diez compromisos de Chile Vamos, llama la atención algunas ausencias. Por ejemplo, la paridad de género, uno de los principios fundacionales del Proceso Constituyente. ¿Qué pasó ahí?

-Creemos absolutamente en la igualdad entre un hombre y una mujer. Y si eso requiere que en determinados momentos haya igualdad de participación, que es parte de cómo comienzan estos cambios culturales y los enfoques de género en otros lugares del mundo. 

La paridad como concepto permanente es algo que genera diferencias en nuestro sector, en términos de la discriminación que puede significar para las propias mujeres. Pero así como lo dijo el ex Presidente Lagos, la igualdad entre un hombre y una mujer es un concepto que compartimos 100% y lo pusimos así en la declaración.

-Pero la paridad de género es un criterio mucho más extensivo que eso.

-No entramos en el detalle de todo el contenido que tiene una Constitución. Si aquí no se trata de echar a competir dos constituciones, se trata de analizar objetivamente el contenido de la propuesta de la Convención de aquí al 04 de Septiembre. 

Lo que estamos poniendo es un cierto marco conceptual de principios que compartimos, de cosas que se han tratado en la Convención para después del 04 de Septiembre en caso de que gane el rechazo. Para ser capaces de hacer un aporte y unir a nuestro país.

-El concepto de “Escaños Reservados” tampoco está presente en la declaración.

-La participación de los pueblos originarios en los estamentos de representación política es algo que nosotros compartimos y tendremos que ver cómo se discute. Ahora, también creo importante hacer el énfasis de lo que se hizo en esa materia en Chile dista mucho, o sobrepasa con creces, lo que ocurre en países que tienen población de pueblos originarios mayor que la nuestra. 

-¿En qué sentido?

-Porcentualmente Bolivia tiene una mayoría importante de la población indígena y no tienen la cantidad de escaños reservados que tenemos nosotros. Esto, pensando en el detalle de lo que pueda venir después, pero la participación de pueblos originarios, de acuerdo a lo que le corresponde en el padrón de pueblos originarios, es algo a lo que nosotros no nos cerraríamos. 

Hay proyectos presentados en el Congreso, pero quedan 52 días para el Plebiscito, y lo que corresponde hoy día es evaluar objetivamente la propuesta, si es buena o mala para Chile. En caso de que no sea aceptada por los chilenos, tenemos camino avanzado en ciertos principios que, además, compartimos con mucha gente de centroizquierda que valoraron este marco conceptual. En su carta, el Presidente Lagos tampoco habló de paridad, el Presidente Lagos tampoco habló de escaños reservados ¿te has fijas? 

A nosotros se nos exige entrar en detalle cuando todavía se tiene que evaluar la actual propuesta. Que los chilenos juzguen la actual propuesta y después, si es que eventualmente llega a ser rechazada, tenemos disposición para que construyamos una propuesta mayoritaria para el futuro de Chile.

Hay hitos como el Proceso Constituyente de la Presidenta Bachelet, donde probablemente pudimos hacer distintas las cosas. En el sistema binominal también, en el divorcio, en cosas que uno mira para atrás y dice ‘debimos haber actuado distinto’ «.

-Paridad y Escaños Reservados fueron criterios que definieron el Proceso Constituyente, no es cualquier idea ni cualquier proyecto. 

-Hay hitos como el Proceso Constituyente de la Presidenta Bachelet, donde probablemente pudimos hacer distintas las cosas. En el sistema binominal también, en el divorcio, en cosas que uno mira para atrás y dice debimos haber actuado distinto. Compartiendo los objetivos, no me enamoro nunca de las herramientas. 

Hay que reconocer a nuestros pueblos originarios, pero no creo que la solución a aquello sea la plurinacionalidad. Compartiendo el fin, la importancia de que nuestra Constitución tenga un enfoque de género y tengamos igualdad entre un hombre y una mujer, tampoco me enamoro de la herramienta de paridad propiamente tal. 

Compartiendo el fin de que nuestra Constitución tenga un enfoque centrado en el medioambiente y en la sustentabilidad, tampoco me enamoro de las herramientas que ha propuesto la actual Constitución, porque además tiene un enfoque que va a ser incompatible a mucha actividad productiva económica, y al filo de lo anti extractivista. Hay que ver bien los fines y no enamorarse de las herramientas, los fines son lo importante. 

-¿Advierte un encandilamiento de la izquierda con las herramientas?

-Muchas veces la izquierda se enamora de las herramientas que reflejan identidad y quizás una causa de un determinado momento lo que nos tiene que importar son los fines; mayor justicia social; mayores derechos sociales dado el estándar de desarrollo que tiene Chile hoy día; posibilidad de una democracia sólida y con buenos contrapesos; un régimen político que funcione; un Estado que esté al servicio de los ciudadanos y no ciudadanos al servicio del Estado. 

Esos son los fines que yo espero sean compartidos. Me imagino que son objetivos que no debieran diferir mucho en personas que piensan distinto políticamente. Eso es lo que se ha logrado con gente de la centroizquierda, sobre todo durante esta última semana. Eso es lo potente de lo que ocurrió con nuestras propuestas y con las personas que en este caso cruzaron la vereda.

«En la UDI no hay nadie que no crea en una nueva Constitución»

-¿Y tiene a todo el partido alineado tras suyo en torno a los diez compromisos?

-La UDI no es un regimiento. El liderazgo que hemos tratado de ejercer desde la directiva es bien horizontal, con mucha conversación, donde no hay órdenes de partido para que las personas emitan sus opiniones o voten de determinada manera. Ayer, por ejemplo, tuvimos una diferencia en alguna votación con el tema de la votación en la acusación constitucional contra la ministra del Interior, pero no es un regimiento. 

En este tema en particular sí hicimos un trabajo como directiva de conversación profunda con las personas más importantes y de los distintos estamentos del partido, tuvimos harta conversación. No veo diferencias con la estrategia que se planteó o los puntos que se levantaron. No hay grandes diferencias, puedes hacerle la pregunta a los distintos parlamentarios

Este diario consultó con algunos parlamentarios de su partido las posturas en torno a este tema. Hubo voces que rechazaban abrir esta discusión antes del Plebiscito, otros que se inclinaban a un cambio, pero al texto vigente. Súmele a ello al senador Juan Antonio Coloma, quien dijo que mantendría el sistema político actual…

-En la UDI no hay nadie que no crea en tener una nueva Constitución. Por lo menos de las personas con las que a mí me ha tocado conversar de cargos directivos, parlamentarios. Eso lo doy por absolutamente despejado.

-¿Tal vez hay matices en las formas?

-No, en el contenido, en que tenemos que tener una nueva Constitución, respondiendo al mandato que le dio Chile a su clase política con el 80% de la aprobación que obtuvo el  Apruebo en el Plebiscito de Entrada. Somos un partido por esencia democrático, incluso habiendo estado por el Rechazo en ese Plebiscito, respetamos ese mandato soberano de la ciudadanía. 

Y segundo, es correcta esa afirmación de que hay que esperar después del 04 de Septiembre, sobre todo porque esto no es que continuemos contrastando esos principios con la actual Constitución. Son diez principios versus una Constitución que tiene mucho impacto para Chile. 

Tenemos que ser capaces de que Chile tome una decisión sobre ese texto, no sobre algo que nosotros estamos proponiendo. Nosotros no cometeríamos el error de esa izquierda hegemónica que pasó por encima de su contradictor político porque tenía una mayoría y no fue capaz de dialogar, nosotros no cometeríamos ese error. Creemos que sea discusión viene después del 4 de septiembre

-Pero con los diez compromisos ya abrió la discusión.

-Es que no hay diferencia de haberlo planteado, lo que dicen es que efectivamente esta discusión viene para después, pero ya se plantearon las ideas. Cuando yo planteé las ideas todos estaban de acuerdo, así que por eso te digo que no hay discusión. No vamos a presentar proyectos de ley hoy día, salvo en el tema de los 4/7, que son garantías que se demuestran hoy día, antes del 04 de Septiembre. 

Tampoco tenemos que correr el riesgo de que digan que haciéndole modificaciones a la actual, después no queremos tener una nueva Constitución. Esto es un poco lo mismo de lo que nos acusan hoy día en la izquierda. Nos piden garantías, pero nos ponen palos en el camino para que no se concreten. Nos dicen bueno ¿y las reformas?, pero después nos van a acusar de que estamos tratando de parchar la actual para no tener una nueva. Al final, parte de la izquierda busca los argumentos solamente con el fin de tener más rédito político de las acciones que ellos están levantando acá en el Plebiscito. No tengo ninguna duda de eso.

-La senadora Ximena Rincón (DC) dijo: “la derecha de Macaya no tiene nada qué ver con la derecha de Novoa”. ¿En qué se diferencia usted de Jovino Novoa?

-Son tiempos diferentes. Me está tocando ser presidente de la UDI en el año 2022 y Jovino fue presidente por ahí en el 2007, 2006. Es una afirmación bien evidente, pero son tiempos diferentes, son desafíos distintos, habiendo sido Jovino Novoa una persona que sí fue parte de acuerdos relevantes, por ejemplo, durante el año 2005 para hacer las reformas que necesitaba Lagos para ponerle fin a los enclaves autoritarios. Ahí contaron con el voto favorable de Jovino Novoa. 

Es evidente que tenemos diferencias desde el punto de vista de la generación que hoy día está conduciendo el partido y de los tiempos en los que nos está tocando hacerlo.

-¿Y cuál es el sello de su gestión partidaria?

-¿Sabes lo que pasa? En el fondo no estoy haciendo nada más que lo mínimo que le corresponde a una nueva generación que está hoy día tomando decisiones en la política, en uno de los momentos políticos más relevantes que ha tenido Chile en su historia. Lo asumo con harta responsabilidad, con un estilo de liderazgo que no es vertical, que es bien horizontal, bien conversado, con puentes con distintos sectores políticos. No creo que la UDI se tenga que plantear como una oposición intransigente que le dice que no a todo al gobierno, y que tenga que estar en una permanente actitud de hostilidad. 

Chile no espera de su clase política hostilidad permanente en el Congreso, sino que busca acuerdos permanentes. Yo soy más de los que quiere demostrarle a la ciudadanía que la UDI es un partido que está disponible a los acuerdos, a pesar de que muchos nos digan que debemos acusar constitucionalmente a la ministra del Interior y que, por no hacerlo, estamos traicionando a nuestro rol de oposición. 

No tengo dudas que la acusación constitucional contra la ministra del Interior no tenía votos y no cambiaba la situación de seguridad en Chile. Es más, en materia política la situación del Plebiscito y los desafíos electorales que vienen en el mediano plazo, no se van a modificar mayormente por la presencia de la ministra del Interior en su cargo.

Hay que reconocer a nuestros pueblos originarios, pero no creo que la solución a aquello sea la plurinacionalidad. Compartiendo el fin, la importancia de que nuestra Constitución tenga un enfoque de género y tengamos igualdad entre un hombre y una mujer, tampoco me enamoro de la herramienta de paridad propiamente tal».

-Cuando la UDI dice apoyar un Estado Social de Derecho, ¿No es eso una renovación doctrinaria del partido? ¿No se está dando por superado el principio de subsidiaridad en la Constitución vigente? 

-La Constitución actual, en ese principio en particular se concibió cuando Chile tenía un 40% de pobreza. Hoy día Chile tiene menos de un 10% de pobreza y la posibilidad que tenemos de establecer ciertos derechos sociales de manera más garantizada, es algo que nosotros compartimos. En todo caso, el rol de los privados en la provisión de esos derechos sociales es relevante.

Lo estatal no es sinónimo de lo público. Nosotros creemos que lo público, las personas que estudian en universidades privadas, en colegios particulares subvencionadas, los que se atienden en establecimientos de salud privados, pueden cubrir esas necesidades, y esos derechos sociales se pueden proveer también por entidades privadas. Es parte de lo que nosotros creemos. 

¿Una provisión mixta de esos derechos?

-Por supuesto. Eso es parte de los errores que cometió la Convención en considerar como sinónimo lo público de lo estatal. Lo público no es sinónimo de lo estatal, y el mejor ejemplo es el gran aporte que han hecho a Chile las universidades privadas y el aporte a la salud que han hecho también establecimientos privados.

-¿Y hay piso para ese aspecto del Estado Social de Derecho? Porque hasta el acento, y lo escrito en el borrador de la Convención, está puesto en el Estado. 

-Lo único que pido es no inventar la rueda. Chile tiene que mirar lo que ocurre en el mundo y cómo se proveen derechos sociales, donde el Estado va a tener un rol fundamental. Si el Estado no funciona, la Economía Social de Mercado tampoco funciona. Si tú tienes un Estado que no fiscaliza que no se cometan abusos, que no existan monopolios y que no exista legítima competencia, es una Economía Social de Mercado que no está funcionando. 

El rol del Estado en eso es fundamental, pero tiene que haber un equilibrio. No existirían las universidades privadas, no existiría la Universidad Católica, la Universidad de Concepción, si es que los privados no tuvieran un rol relevante. El aporte que han hecho a la sociedad civil en la formación de la República, es demasiado relevante como para desconocerlo. En una década como la de los ’80, donde había un 40% de pobreza, evidentemente el énfasis tenía que estar focalizado ahí y es correcto que así haya sido.

-¿Y ese modelo se agotó?

-Hoy día el país ha cambiado. Chile exige un estándar de desarrollo distinto y un estándar de garantía de la provisión de ciertos derechos y creo que estamos en condiciones de avanzar en la medida de que no terminemos matando a la vaca. Tenemos que preocuparnos de que el país no retroceda en indicadores de pobreza. Los argentinos, por ejemplo, debieran pensar en tener un Estado más subsidiario, en un país que está hoy día cerca del 40% de pobreza y que llegó a ser el segundo país más rico del mundo.

Cambiaron los tiempos y la UDI tiene que ajustarse también a lo que son los tiempos. Soy muy admirador del rol que cumplió mi partido en momentos relevantes de la historia. El año 90 fueron capaces de apoyar a Gabriel Valdés como presidente del Senado, teniendo los votos para poner un presidente de derecha.

Siempre la UDI fue un partido que era capaz de ir contra la corriente, incluso a riesgo de ser impopular. Hay que ser respetuoso de esa historia. Obviamente que ahora estamos en una nueva generación que le toca tomar las riendas del partido hoy día, y ellos son parte de las personas con las que conversamos mucho.

-¿Y qué dicen ellos de esta adaptación a los cambios?

-Están conscientes de que la UDI tiene que mirar hacia el futuro y adaptarse a los cambios.

-¿Y les resulta cómodo?

-Yo no he visto disconformidad acá, tú tendrías que preguntarle a los que están, pero yo veo un trabajo bien coordinado. Un partido bien comprometido con el futuro de Chile se construye haciendo buena política, no tratando al adversario como enemigo, no siendo una oposición intransigente, no haciendo política de mala fe.

Incluso entendiendo los errores que puede cometer en este caso el gobierno, que han sido muchísimos y que le han costado caro a los chilenos en materia de seguridad, la Araucanía, la situación económica, la inflación. 

Pero para avanzar también es importante ser capaces de entender que a este gobierno igual les quedan tres años y medio en el poder. O sea, a nosotros nos quedan al menos tres años y medio en el Parlamento para ver qué es lo que vamos a construir desde acá.

Post Plebiscito: «Obviamente el Congreso tiene un rol»

-¿Cómo imagina que será Chile el próximo 05 de Septiembre?

-Espero que sea un Chile que se vuelva a encontrar, que entienda que la división, la odiosidad, la rabia, el meterle lucha de clases al Chile del Siglo XXI generando odiosidad y validando la violencia como método de conseguir objetivos en la vida en sociedad, es algo que nos hizo mucho daño. 

Espero que el 05 de Septiembre seamos capaces, primero, de entender que no se puede volver a repetir los hechos de violencia. Tenemos que ser capaces de construir una nueva Constitución que represente a la gran mayoría de los chilenos.

Las personas que estudian en universidades privadas, en colegios particulares subvencionadas, los que se atienden en establecimientos de salud privados, pueden cubrir esas necesidades, y esos derechos sociales se pueden proveer también por entidades privadas. Es parte de lo que nosotros creemos.».

-¿Advierte una posibilidad de que recrudezca la violencia a partir de esa fecha?

-Esa es la amenaza que han tratado de poner arriba de la mesa los más firmes partidarios del Apruebo, de que esto podría ser el germen de un nuevo Estallido. 

Así como el gobierno ha tenido un viraje entendiendo que la situación de violencia es un problema país que hay que abordar como política de Estado, y que tuvo que darse varias vueltas de carnero con el tema del Estado de Excepción Constitucional con el apoyo de una institución que querían refundar como Carabineros. Y hoy día buscan validarla, a pesar de que la Convención la refunda. Es importante recordar que el texto constitucional sí refunda Carabineros.

 Chile no quiere más violencia y quiere que su clase política se ponga de acuerdo. Yo voy a contribuir a eso, a que la clase política de nuestro país se ponga de acuerdo

-¿Qué rol espera del Presidente Boric a partir de ese crucial día?

-Es clave el rol del Presidente Boric y tiene la oportunidad de que el Proceso Constituyente termine de buena manera en su gobierno. Le quedan tres años y medio de mandato y espero que mucho antes que eso hayamos terminado la discusión constitucional y tengamos una nueva Constitución. 

El Presidente Boric es clave en los proyectos de ley, en la articulación política, en la conversación, así como fue clave en el Acuerdo del 15 de Noviembre del 2019. No tengo ninguna duda que él puede volver a cumplir un rol de convocar a un gran acuerdo una vez que gane el Rechazo el 05 de Septiembre. 

-¿Y volver a cero las expectativas que generó el Plebiscito de Entrada?

-No va a ser un año perdido. Esa gran mayoría que se expresó en Octubre del 2020 por una nueva Constitución, también lo hizo pensando en una buena Constitución, no en aquello que se construyó bajo la rabia y el odio, en rechazar las propuestas de los que pensaban distinto. 

Lo que se ha avanzado, lo que se ha discutido durante este año, no sean espacios que se boten al tacho de la basura. Démosle una nueva oportunidad al Proceso Constituyente recogiendo lo bueno de lo que se avanzó durante este año, y proyectándolo hacia el futuro como algo que se construye con una gran mayoría de los chilenos.

-¿Tiene el presidente Boric la fortaleza como para digerir ese proceso y llamar a un acuerdo a partir del 05 de septiembre? Las encuestas le son desfavorables y hay diferencias entre las dos coaliciones que lo apoyan. 

-Es el rol que le tocó. Más allá de que tenga las dificultades políticas que está viviendo, es el rol que le tocó. Fue elegido Presidente, le quedan tres años y medio de mandato ,y es lo que le va a corresponder.

Él va a tener que ser capaz de convocar a acuerdos. El más importante va a ser en la nueva Constitución, entendiendo que finalmente son los objetivos lo importante. No hay que enamorarse de las herramientas para llegar a esos objetivos. Para llegar al objetivo de tener una democracia sana, no te puedes enamorar de la Cámara de las Regiones o enamorarse del sistema de justicia, que es algo muy delicado y es parte de los principios democráticos más importantes que, a mi juicio, está en riesgo en la nueva Constitución

-Si gana el Rechazo, ¿Qué motivará a su partido y a Chile Vamos de cumplir con los diez compromisos?

-El triunfo del Rechazo no es el triunfo de la derecha. El triunfo del Rechazo va a ser el triunfo de la sociedad civil, de las personas que mayoritariamente se han manifestado por un cambio. Nosotros somos un partido democrático que respondemos a ese sentimiento de cambio y de nueva Constitución que se expresó con mucha fuerza en el mes de Octubre del año 2020.

-¿Y qué mecanismo sería el apropiado para cambiar la Constitución si gana el Rechazo?

-Obviamente el Congreso tiene un rol en el diseño de ese mecanismo, con el gobierno y el Presidente que también tiene que cumplir un rol. Acá hay muchos que se han puesto a hablar de los expertos, de la nueva Convención o del rol que pueda jugar el Congreso. Casarse con un mecanismo hoy día, es inhibir un debate que es súper importante que se dé. No voy a salir a pautear por los medios qué es lo que pienso en esta materia, sin antes conversarlo con quienes podemos tener posturas diferentes. 

-¿El Congreso con los serios problemas de legitimidad que arrastra hace años?

-El Congreso actual fue parte del acuerdo del 15 de Noviembre del 2019. En el diseño se va a requerir leyes, y las leyes se hacen en este edificio, más allá de la legitimidad. La Convención también adoleció de una crisis de legitimidad. Los expertos muestran mayor legitimidad social, pero eso no significa que haya que prescindir de la política. Vamos a tener que discutirlo. 

-¿Está abierto a una nueva Convención?

-No quiero jugarme con un mecanismo porque inhibe un necesario diálogo y conversación política que se tiene que dar con otras personas. Y si yo lo pauteo, voy a terminar inhibiendo esa conversación política. 

En esa derecha dialogante y abierta a los tiempos que usted impulsa, ¿hay espacio para el partido repiblicano, quienes están por el Rechazo a secas? 

-Ellos tienen que definir si quieren participar en aquello y tiene que preguntárselo a ellos. Ellos han tomado definiciones diferentes a nosotros en su historia política reciente, pero soy respetuoso de las definiciones que tomen los otros partidos. Hoy están trabajando por el Rechazo, algo que compartimos con énfasis distintos, la manera de dialogar es diferente, pero ellos tienen que definir cómo quieren participar después del 04 de septiembre en caso que gane el rechazo. 

-¿Alguna posibilidad de alianzas a futuro con los senadores DC, Matías Walker y Ximena Rincón?

-Estamos teniéndolo, lo que no signifique que se estructuren nuevas coaliciones políticas  ni nada por el estilo. Esto prescinde de la lógica tradicional de izquierda y derecha que ha dominado los procesos electorales de los últimos treinta años. Ellos lo han entendido de esa manera y han sido capaces de entender que esto no es para un próximo gobierno, sino para los cincuenta años.


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