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5 de Noviembre de 2022

Daniel Núñez (senador PC) en la antesala de cónclave oficialista: “Todo lo que pensábamos hacer originalmente desde el 11 de marzo, va a sufrir un proceso de readecuación”

El senador comunista comparte sus impresiones en la antesala del cónclave oficialista en el palacio presidencial de Cerro Castillo. Si bien reconoce que habrán cambios en las prioridades del gobierno ante un contexto adverso -crisis económica y posición minoritaria en el Congreso-, el parlamentario agrega: "eso se hace sin perder el norte de ser un gobierno transformador y manteniendo reformas emblemáticas, como ya lo hizo el Presidente con la reforma previsional", argumenta en entrevista con The Clinic.

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A partir de las 14:00 horas del domingo, comenzarán a llegar al palacio presidencial de Cerro Castillo -Viña del Mar- los dirigentes y parlamentarios del oficialismo, léase Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático a reunirse con el Presidente Gabriel Boric y sus ministros para así dar inicio al cónclave oficialista convocado por La Moneda.

Un hito en el mandato del Presidente Boric que llega luego de una estrepitosa derrota del Apruebo en el Plebiscito de Salida, el arribo de las ministras Carolina Tohá a Interior y de Ana Lya Uriarte a Segpres -militantes del PPD y el PS, respectivamente-, la aprobación del acuerdo de libre comercio TPP-11 que fracturó la convivencia entre los aliados del gobierno, y el reciente anuncio de la reforma previsional donde se reformula el sistema de pensiones de las AFP. En suma, el contexto apropiado para hacer una pausa reflexiva y trazar los lineamientos para lo que será acaso un prematuro segundo tiempo del gobierno.

Por cierto que en este encuentro subyace una tensión latente entre las llamadas “dos almas” del gobierno. Una representada por el Socialismo Democrático, pacto con mayor apertura a sincerar las limitaciones de una administración que enfrenta una crisis económica, de seguridad y que carece de mayorías en el Congreso.

El otro bando es Apruebo Dignidad, aún preocupado por mantener el impulso transformador que contiene el programa de gobierno y que recela de un fantasma que ronda en el oficialismo: un “realismo sin renuncia”, el mantra que acompañó el segundo gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet cuando debió morigerar su propio plan de gobierno en medio del escándalo Caval y una ralentización de la actividad económica.

En este sentido, el senador Daniel Núñez comparte sus impresiones en la antesala de aquel encuentro oficialista. “Espero que el gobierno salga fortalecido y que se genere un espíritu de alianza de gobierno entre todos los partidos y coaliciones que hoy día estamos apoyando al Presidente Gabriel Boric”, dice el legislador comunista en entrevista con The Clinic. 

“Obviamente uno ve que el gran tema que debemos resolver es cómo tener el equilibrio entre una capacidad de responder a los problemas inmediatos que tiene la población, los que están vinculados con la migración descontrolada, el crecimiento, el narcotráfico, el crimen organizado, y el alza en el costo de la vida que está golpeando muy fuerte a las familias populares y, al mismo tiempo, poder implementar las reformas estructurales que están en el ADN transformador de este gobierno.

¿Sigue el sello transformador del gobierno?

-En ese sentido, por ejemplo, la reforma previsional es una señal muy potente que dio el Presidente Gabriel Boric. Aquí no va a haber ningún realismo sin renuncia versión 2.0, sino que él, con esta reforma que pone fin a eso, marcó una señal de que el rumbo transformador sigue, a pesar de este escenario adverso que tenemos, y donde debemos tener mucha habilidad y flexibilidad para mantener nuestra vocación democratizadora y de buscar mayor justicia social.

-Usted descarta un “realismo sin renuncia”, pero las condiciones objetivas son adversas: recesión económica y sin mayorías en el Congreso. 

-Las condiciones que enfrenta hoy día la alianza de gobierno y el Presidente Gabriel Boric son distintas a las que teníamos el 11 de marzo, por lo tanto, un desafío del cónclave es cómo en este escenario adverso enfrentamos la situación. Eso va a requerir una reflexión conjunta respecto a cómo implementamos el programa, cuáles son las limitaciones que enfrentamos y las adecuaciones que tengamos que hacer. 

Sabemos que el año 2023 va a ser difícil, hay un ajuste económico con trimestres que van a ser recesivos, no obstante, creemos que es fundamental la gestión del gobierno para que la ejecución de la inversión pública, por ejemplo, se adelante al primer semestre del año 2023 y de esa manera podamos limitar algunos de los efectos negativos, particularmente el alza del desempleo.

-Profundice

-El gobierno tiene que tomar medidas sociales mucho más urgentes que le den un respiro al mundo popular que está muy agobiado por el alza en la canasta básica de alimentos que en 12 meses subió $23.000. Las cosas que se han hecho hasta ahora, por ejemplo el acuerdo con la CUT que daba $6.000 por carga de compensación por el alza de la canasta básica, quedó absolutamente corto y tiene que ser revisado y prolongado al 2023, porque esto termina en abril. Nos interesa mucho que de esas cosas el cónclave también se pronuncie.

-Con una realidad compleja de administrar, ¿no cabe entonces hacer una priorización programática, “recalcular” la hoja de ruta como andan diciendo en Socialismo Democrático?

-Nosotros estamos en ese proceso de reflexión. No quiero usar un término específico para catalogar cómo va a ser la síntesis del cónclave, pero estamos en un escenario adverso y eso implica que todo lo que pensábamos hacer originalmente desde el 11 de marzo, va a tener que sufrir un proceso de readecuación o, al menos, de adecuación.

-¿Cómo sería eso?

-Eso se hace sin perder el norte de ser un gobierno transformador y manteniendo reformas emblemáticas, como ya lo hizo el Presidente con la anunciada recién reforma previsional, pero tenemos que avanzar también en el Royalty, en la reforma tributaria y los cambios en Salud donde la gente está muy agobiada por el aumento de las listas de espera. Esos temas no pueden ser relativizados en el debate del cónclave.

-¿En este cónclave no se juega también la hegemonía del oficialismo entre Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático, luego del triunfo del Rechazo en el Plebiscito?

-Es innegable que el triunfo del Rechazo ha golpeado al gobierno y tenemos que asumir también que hubo una cierta espera del resultado del Plebiscito que puede ser leída como inmovilismo. En ese sentido, todas estas disputas de hegemonía de poder en el sentido más tradicional de la palabra, nos desgastan bastante y ponen trabas a que nos podamos concentrar en nuestros esfuerzos principales.

Así que debemos tener una acción muy madura en el cónclave para que efectivamente esos temas, que son parte de la vida política porque vamos a tener diferencias tanto Apruebo Dignidad como el Socialismo Democrático, o incluso podemos tener distancia con visiones del Presidente porque es normal que ocurra, las tenemos que procesar internamente, sin estos debates públicos que nos desangran. 

También tenemos que procesar esas diferencias para que no se relativice ni se menoscabe la fuerza con la cual tiene que salir el gobierno a impulsar sus ideas y su hoja de ruta. En ese sentido, tengo una expectativa alta de lo que pase en el cónclave, entendiendo que ese va a ser el punto inicial de un nuevo momento del gobierno. Será el segundo tiempo, pero tampoco el cónclave resuelve todo. Tiene que ser un punto inicial muy importante.

Tras el veto a la diputada Karol Cariola para presidir la Cámara y la declinación del PC para asumir ese rol, ¿qué escenarios políticos visualiza a futuro a partir de ese hecho?

-Lo primero es manifestar la solidaridad con Karol, porque la verdad es que ha recibido ataques absolutamente injustificados y cuestionamientos que no tienen ninguna lógica. ¿Por qué vas a cuestionar que una diputada ejerza un liderazgo de una opción política como era el Apruebo, cuando eso es lo más democrático y normal del mundo?

En este contexto, quienes incumplieron su palabra como el Partido de la Gente y quienes buscaron excusas para incumplir como la Democracia Cristiana, son los que tienen que dar una explicación al país de por qué vetan no sólo a Cariola, porque ellos al final están vetando cualquier nombre que hubiese puesto el Partido Comunista. 

Sabemos que es peligroso este veto que se instala porque hoy día son los comunistas y mañana puede ser otra fuerza democrática. Y así vamos generando condiciones para un gobierno autoritario que esperamos no ocurra en el país en las próximas elecciones.

-Ya, ¿ y si llega la derecha a presidir la Cámara? Es una posibilidad…

-En la coyuntura actual creemos que es muy importante que la derecha no llegue a presidir la Cámara de Diputados, porque si ellos presidieran en forma directa o intermedia por otra figura política, tendrían también la presidencia del Senado. 

Eso implica que el control de la derecha del Poder Legislativo, obviamente va a tener como efecto una derecha mucho más dura que va a intentar echar a pique reformas como la previsional, la reforma tributaria que busca financiar justamente las mejores pensiones, el royalty, la gran minería del cobre.

-Bajo ese contexto, ¿no complejizaría más la ejecución del programa de gobierno?

-Nosotros sabíamos cuando partimos el 11 marzo, que no teníamos mayoría en el Congreso y, de hecho, el acuerdo administrativo de la Cámara no fue un acuerdo de gobierno, sino que fue un acuerdo administrativo entre fuerzas que algunas somos de gobierno, y otras están fuera, como es la Democracia Cristiana y el Partido De la Gente. 

Aunque no tengamos mayoría en el Senado o en la Cámara de Diputados, la viabilidad política de nuestra reforma previsional, por ejemplo, existe y va a depender mucho de la sintonía y el apoyo ciudadano. 

-¿El oficialismo debe explorar un acuerdo con Chile Vamos para conformar la nueva mesa de la Cámara?

-Hay situaciones en que uno está obligado a hacer acuerdos con la derecha porque no hay ninguna otra posibilidad. Pero si alguien está nostálgico de la política de los acuerdos, donde al final las transformaciones y los cambios profundos no se hacían porque todo era consensuado con la derecha, aceptando un veto que en ese tiempo era un veto de Pinochet. Por supuesto que no estamos disponibles a retornar a esa lógica de los consensos.

Gestores privados en reforma de pensiones: “Es un tema que hay que estudiar con mucho detalle”

-El vocero de la coordinadora No+AFP, Luis Mesina, dice que las AFP sólo se reinventarán con la reforma previsional del Ejecutivo. ¿Se mantienen o desaparecen las AFP con esta iniciativa?

-Las AFP, como las instituciones que ya conocemos que administran y recaudan los fondos, van a desaparecer. Este sistema termina con ellas y crea un organismo público que va a hacer la recaudación y la administración. Esta reforma previsional termina con la AFP y con su negocio. 

Podemos discutir después cuál es la fórmula ideal. Si algunos creen que no debe haber gestores privados de las inversiones, está también la opción de uno público. Hay distintas propuestas, pero claramente esto termina con las instituciones que ya conocemos.

-¿Tranquilo entonces con la reforma del gobierno o pudo haber ido más lejos?

-De todas maneras, alguien me podrá decir que esta reforma tenía que haber sido más radical, que le faltaron cambios, y es probable que uno puede aspirar a una reforma mucho más profunda. Pero esta reforma también se hace en el escenario en el cual estamos buscando los votos para que sea aprobada en el Parlamento, a fin de que no sea simbólica ni testimonial: se hace también en un escenario adverso. 

Es una propuesta muy buena, muy avanzada y también realista en relación al contexto político que tenemos y a la correlación de fuerzas que hay en el Congreso.

 -¿Y le acomoda la figura de la gestión de inversiones privado?

-Es un tema que hay que estudiar con mucho detalle y terminar de comprender bien su significación, pero me parece que es muy importante que haya una gestora pública y que la gente pueda elegir que sus recursos los administre los privados o un actor público.

“Es innegable que el triunfo del Rechazo ha golpeado al gobierno y tenemos que asumir también que hubo una cierta espera del resultado del Plebiscito que puede ser leída como inmovilismo”.

Me parece muy bien que se muestre que el Estado pueda participar en forma eficiente en la administración de inversiones, y no le estamos imponiendo nada a nadie, porque el que tenga duda, cuestionamientos o un fanatismo ideológico de principio contra el Estado, lo podrá hacer a través de un actor privado. Me parece que es una buena salida la que se propone en la reforma previsional.

“Le diría a RN y a la UDI que dejen de jugar con fuego”

-Van dos meses en que los partidos en el Congreso están intentando un acuerdo para habilitar un nuevo Proceso Constituyente, sin resultado hasta ahora. ¿Habrá finalmente una nueva Constitución en Chile o no?

-Que tengamos nueva Constitución en Chile es un anhelo popular, pero lamentablemente no depende del gobierno ni de las fuerzas oficialistas. Hoy día la llave para un nuevo Proceso Constituyente la tiene la derecha y están imponiendo condiciones que desnaturalizan el proceso, lo que incluso puede llevar a un rápido descrédito de la ciudadanía al darle un excesivo protagonismo al Congreso.

Francamente no sé qué va a ocurrir, estamos en una situación de incertidumbre. Sin embargo, lo que hay que tener claro es que la derecha está jugando con fuego, porque en la medida en que no hay un nuevo Proceso Constituyente, puede generarse también una situación de descrédito hacia el mundo político y eso lo capitalizarán actores extra sistema como el Partido de la Gente o el Partido Republicano.

“Es probable que uno puede aspirar a una reforma mucho más profunda. Pero esta reforma también se hace en el escenario en el cual estamos buscando los votos para que sea aprobada en el Parlamento, a fin de que no sea simbólica ni testimonial: se hace también en un escenario adverso”.

Así que yo le diría a Renovación Nacional y a la UDI, que dejen de jugar con fuego y permitan que se genere un acuerdo razonable en materia de nueva Constitución, porque ellos también pueden salir perjudicados con el veto que están ejerciendo ellos mismos. 

-¿Y hay consenso de esto en el oficialismo? Un antecedente: la presidenta del FRSV, Flavia Torrealba, dijo que el momento constituyente ya pasó…

-No comparto esas declaraciones de Flavia, aunque sí tomo en cuenta una advertencia implícita que ella hace, y es que este debate esté alojado por meses en la élite política, sin que se pueda vislumbrar un camino de salida, lleva una especie de agotamiento en la ciudadanía y ahí es donde justamente puede ocurrir que la gente se desafecte del Proceso Constituyente nuevo.


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